Portada :: Otro mundo es posible :: Viena. Cumbre AL-UE. Abril 2006
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2006

UE-Latinoamrica, senderos que se bifurcan

Augusto Zamora R.
El Mundo


Celebran Latinoamrica y la UE, en Viena, su cuarta cumbre en siete aos (Ro de Janeiro, 1999, Madrid 2002 y Guadalajara 2004), con resultados agridulces. Por una parte, se ha firmado con Mxico un acuerdo de Asociacin Econmica, Concertacin Poltica y Cooperacin (1996), seguido de otro que establece una zona de libre comercio de bienes (2000). Se firm tambin con Chile el Acuerdo Marco de Cooperacin (1996), al que le sigui uno muy ambicioso (2002), que tiene como objetivo una liberalizacin comercial gradual y recproca, que se alcanzara en diez aos.

Por otra parte, el Acuerdo Marco de Cooperacin Regional con MERCOSUR, firmado en 1995, no ha podido ser superado por otro ms amplio de asociacin y libre comercio, pues desde 2004 las negociaciones se encuentran en punto muerto. Con la Comunidad Andina (CAN) se firm en 1993 un acuerdo marco de cooperacin, complementado en 1996, de mucho empaque poltico y escasos resultados reales. Centroamrica (CA) sigue con el Sistema de Preferencias Arancelarias (SPG4), que sus pases quieren convertir en un tratado de libre comercio. Como la UE decidi vincular la firma de nuevos acuerdos con la CAN y CA al avance de sus respectivos procesos de integracin, ha quedado en manos de la UE decidir si estas subregiones han avanzado en la direccin correcta. El caso centroamericano no debera presentar problemas pues, sin alcanzar los niveles esperados, la integracin avanza sin sobresaltos (ni prisa). Por tal razn, los gobiernos centroamericanos quieren que la Cumbre de Viena sirva para firmar un slido acuerdo de libre comercio y cooperacin, que vaya ms all del SPG4.

No ocurre as con la CAN, sumida en una seria crisis, luego que Venezuela decidiera retirarse de la misma, tras la firma de tratados bilaterales de libre comercio (TLC) de Colombia y Per con EEUU. Estos tratados atentan contra los acuerdos integracionistas, pues al abrir los mercados nacionales a EEUU, los productos de sus socios andinos son obligados a competir con los subvencionados de EEUU. Bolivia ha sufrido la primera consecuencia, pues sus exportaciones de soja a Colombia sern desplazadas por la soja transgnica estadounidense. Los tratados con EEUU fueron sentido como un golpe bajo a la CAN, haciendo ver la dificultad (o imposibilidad) de coexistencia entre los TLC con la gran potencia y los procesos de integracin regional.

Tampoco el MERCOSUR ha podido escapar a los aires de cambio que cruzan la regin. El que constituye el mayor proyecto de integracin regional vive un momento crtico producido debido a las quejas de los socios menores, Uruguay y Paraguay, que se sienten ninguneados bajo el peso de los socios mayores, Argentina y sobre todo- el inmenso Brasil, que los reduce a figurantes de un juego que les desborda. La crisis se ha complicado an ms por el inslito conflicto entre Argentina y Uruguay, surgido, para sorpresa de todos, por construccin de dos enormes fbricas de papel en la ribera uruguaya del fronterizo ro del mismo nombre, que Argentina rechaza alegando daos medioambientales y perjuicio a su industria turstica. El enconamiento de la crisis hizo que Argentina llevara el caso a la Corte Internacional de Justicia. El futuro ingreso de Venezuela y el posible de Bolivia han oxigenado el MERCOSUR, pero su recuperacin requiere la recomposicin de las relaciones argentino-uruguayas, as como una reorganizacin de sus ventajas, que satisfaga las demandas de los socios menores.

Tampoco la UE escapa a estos tiempos difciles para los procesos de integracin. Europa ha visto paralizado su propio proceso por el rechazo al Tratado constitucional europeo en Francia y Holanda. El hecho en si no influir en la presente cumbre, pero sirve de recordatorio de que los procesos de integracin, an los mejor llevados, suelen enfrentar dificultades cclicas. Ms impacto ha tenido en la relaciones birregionales el ingreso de los pases del este de Europa, que ha provocado (o al menos incidido) en una decreciente presencia econmica y comercial de la UE en el conjunto de Latinoamrica. Desde el fracaso de la negociaciones agrcolas en 2004, se habla de un estancamiento o incluso de retroceso en las relaciones birregionales, como seala el ltimo informe del Sistema Econmico Latinoamericana (SELA), apuntando a la ltima ampliacin de la UE como la causa del desinters relativo de los europeos hacia la regin.

Sin embargo, no son los temas integracionistas los que pueden pesar ms en esta cumbre. Imposible ser sustraerla de los profundos procesos de cambio que viven distintos pases del rea. Procesos inditos en el continente, no por ser novedosos en s mismos, sino por acontecer en varios pases a la vez, con posibilidades de extenderse a otros ms, algunos tan significados como Mxico o tan sensibles para EEUU como Nicaragua. Nunca antes en la historia regional haban accedido al gobierno, al mismo tiempo, tantas fuerzas de izquierda y progresistas como ocurre en el presente. Tampoco que buena parte de ello aconteciera en pases tan relevantes como Argentina, Brasil, Venezuela y Bolivia, sin olvidar los gobiernos de centro izquierda en Chile y Uruguay.

Tal situacin ha modificado profundamente el marco poltico, econmico y social de Latinoamrica, generando enormes expectativas sobre las posibilidades de cambios internos y de cambios tambin en las formas de hacer y entender la integracin. De lo primero dan fe las reformas impulsadas en Venezuela por el presidente Hugo Chvez o la decisin, no por conocida menos audaz, del presidente Evo Morales, de nacionalizar los recursos energticos de Bolivia. De lo otro, la puesta en marcha de proyectos gigantescos a nivel regional, como la construccin de un extenso gasoducto que, saliendo de Venezuela, se extienda por los pases de MERCOSUR y Bolivia, para unir esa inmensa regin y abaratar costos. O TeleSur, el consorcio televisivo promovido por Venezuela con apoyo de Brasil, Uruguay, Argentina, Cuba y, ahora, Bolivia.

A estas transformaciones debe agregarse la iniciativa de suscribir el Tratado de Comercio entre los Pueblos (TCP) que, a diferencia de los tratados de libre comercio, quieren unir las economas de las naciones pobres de Latinoamrica para que puedan comerciar entre ellas directamente y en condiciones mejores que las que suelen imponer los pases ricos. El primer tratado fue suscrito en abril de 2006 por Bolivia, Cuba y Venezuela, y aspira a multiplicar las relaciones econmicas y comerciales entre ellos. Los TCP quieren ir ms all de la simple integracin comercial. Buscan la cooperacin, la solidaridad y la prosperidad, dentro del respeto a la soberana de los pases.

Incompleto sera referirse al nuevo plano econmico y poltico de Latinoamrica sin hacer referencia a la Repblica Popular China, la ltima potencia en llegar, pero que ha introducido un nuevo factor de peso para el futuro de la regin. La visita triunfal realizada por el presidente Hu Jintao, en noviembre de 2004, hizo ver en Latinoamrica las amplias e infinitas posibilidades que abre la poblada China, en relaciones abiertas y no sujetas a condicin alguna. La presencia china es cada vez mayor, como indica el hecho de que las importaciones latinoamericanas de Asia (principalmente chinas) pasaron del 12% en 1995 al 19% en 2004, en tanto las europeas bajaron del 18% al 14% (EEUU, del 44% al 40%). Segn el Ministerio de Comercio chino, en 2004 China invirti 900 millones de dlares en Latinoamrica, el 49,3% de su inversin en ultramar, sobrepasando a Hong Kong. China ocupa el cuarto lugar en las exportaciones de Brasil, en tanto Cuba ha multiplicado por cinco los intercambios. Las exportaciones a China de Amrica Latina superan los 90.000 millones de dlares en el periodo 1995-2004. Y Hu firm acuerdos con Brasil, Argentina y Chile por valor de 32.000 millones de dlares.

La irrupcin de China, por tanto, lleva a replantear reglas y esquemas. Hasta hace unos diez aos, Latinoamrica estaba obligada a moverse entre Europa y EEUU, en una permanente oscilacin. Fuera de ellos, su margen de movimiento era estrecho, pues mercados, prstamos y relaciones se concentraban en esas dos geografas. Esta situacin facilitaba que los dos bloques presionaran poltica y econmicamente, como ocurra con Cuba, para intentar imponer su visin del mundo y la economa. El reflejo condicionado pavloviano de muchos gobiernos latinoamericanos favoreca tambin la prolongacin de un esquema de subordinacin, que hoy est seriamente erosionado.

En este mundo multipolar, Latinoamrica no precisa ya, tan perentoriamente como antes, de la UE y EEUU. Por tal motivo, el peso y la influencia de estas potencias tiende ha disminuir en la regin. En la nueva distribucin mundial de poder, mercados, fuentes de financiamiento y tecnologas, Asia, con China (y la emergente India) a la cabeza, aparece como una alternativa atractiva a la secular relacin desigual con Europa y a la -menos deseada- con EEUU. Las potencias emergentes permiten relaciones ms equitativas y respetuosas pues, como colonias que fueron, entienden el sentimiento de humillacin que arrastran los pases que fueron ayer vasallos y hoy son neocolonias.

Los nuevos presupuestos regionales han situado en primera lnea la cuestin del control de la economa y las riquezas nacionales. Puede que, como corolario de los procesos que la sacuden, Latinoamrica haya iniciado un segundo proceso de descolonizacin, que manda recuperar para los pases la soberana permanente sobre las riquezas y recursos naturales y la economa en general. Esta cuestin levanta chispas en los pases ricos, pero es innegociable para las fuerzas en movimiento en Latinoamrica.

La UE, que peca de rgida en sus planteamientos, corre el riesgo de quedarse varada en esquemas obsoletos, superados tanto por los acontecimientos en Amrica Latina, como por los nuevos presupuestos mundiales. Por tal motivo, la cumbre de Viena constituye una ocasin para aggionar las relaciones entre las dos regiones, asumiendo que las mismas no pueden seguir movindose sobre los viejos conceptos, que llevan al intercambio desigual, el doble rasero y los diktats encubiertos, que repiten viejos esquemas y pautas y que tienden a perpetuar el modelo Norte-Sur.

Aun reconociendo que son serias las diferencias, no puede olvidarse que Europa y Latinoamrica son regiones afines, que comparten un hondo y rico patrimonio comn. Pero, tan cierto como eso, es que la economa y los intereses de los Estados y las regiones requieren de algo ms. En Viena se ver hasta donde llega la flexibilidad de la UE y cunto est dispuesta a adaptarse a las nuevas circunstancias para hacer posible, esta vez de verdad, unas relaciones estratgicas y equitativas con la otra orilla atlntica. La Cumbre de Viena se presenta como un test. Esperemos que no termine en suspenso.

* Profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autnoma de Madrid [email protected]



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