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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2006

Todos nosotros participamos en un Nuevo Iraq

Dahr Jamail
TruthOut

Traducido para Rebelin por Sinfo Fernndez


El pasado 5 de mayo estuve en la Universidad de Texas, en Austin, haciendo una presentacin sobre Iraq. Despus de haber estado transmitiendo a lo largo de una hora las horribles noticias que venan de all, me plantearon la pregunta que ya he aprendido a prever: No hay ningn aspecto positivo en absoluto? Comprendo que la gente haga esa pregunta. Debe haber alguna esperanza, en alguna parte, no es as?

Suger que siempre pueden acudir a las publicaciones de los colegas de la prensa militar para alcanzar una comprensin superior sobre Iraq. En ese momento les habl sobre uno de esos falaces informes de noticias. Un informe del 21 de mayo de 2004, publicado durante la segunda temporada que pas en Iraq, afirmaba: La Autoridad Provisional de la Coalicin ha enviado recientemente cientos de balones de ftbol a los nios iraques de Ramada, Kerbala y Hilla. Las mujeres iraques de Hila haban cosido los balones, que haban sido decorados con el siguiente lema: Todos nosotros participamos en un Nuevo Iraq.

ELLOS

Esa misma tarde, tras mi presentacin, recib un e-mail de un amigo que es doctor en Bagdad. El e-mail se poda relacionar con la cuestin que me plantearon, por eso lo traigo a colacin aqu:

Estimado Sr. Dahr: Me pregunto por qu los estadounidenses y las fuerzas de la coalicin estn siendo apoyados por milicias iranes como la Organizacin Badr! Al principio, el apoyo y la colaboracin de los chitas iraques ayud de algn modo a estabilizar y mantener la ocupacin. Los escuadrones de la muerte entrenados por las fuerzas de la coalicin trabajan da y noche atacando a gente inocente bajo cobertura del Ministerio del Interior, atacando a sunnes tanto como a chies! A pesar de saber muy bien quines son los autores de esos hechos, no vemos an ninguna mejora en la situacin de la seguridad. Al contrario, la situacin empeora cada vez ms. Tengo muchos colegas, doctores y de otras profesiones, que estn pidiendo ayuda para irse de Iraq porque sus vidas y las de sus familias estn en peligro! Los nicos perdedores somos los iraques. Los nicos iraques que se estn beneficiando de esta guerra son los que pasaron toda su vida fuera de Iraq y estn ahora viviendo en una fortaleza: la Zona Verde! Todo el mundo sabe ya que la invasin de Iraq se desarroll sobre testimonios falsos y mentiras! Lo que est pasando realmente es muy diferente de lo que cuentan los medios! Es lo que quiero expresarte.

Con lo mal que estn las cosas en Iraq actualmente, todava constituye una sorpresa para mucha gente en EEUU, incluyendo a muchos que al comienzo no apoyaban la ilegal invasin y ocupacin, aceptar que Iraq ha sido un desastre total desde el primer da de la invasin.

Cada vez que oigo esa pregunta, hay varias escenas del tiempo que pas all que me vienen como flashes a la mente, y ya he dejado de preguntarme si ha ocurrido algo bueno en Iraq desde que comenz la invasin dirigida por EEUU.

ENTONCES

Record la experiencia que tuve el 22 de mayo de 2004, el da despus del informe en cuestin sobre los balones de ftbol. Fue semanas despus que las noticias sobre soldados estadounidenses torturando detenidos en Abu Ghraib golpearon los medios dominantes. Cuando decid ir a Abu Ghraib, el primer simulacro de consejo de guerra haba condenado tan solo a uno de los soldados cmplices en las atrocidades. Quera encontrar y entrevistar a miembros de familias que estaban tratando de entrar en la prisin y ver y hablar con sus seres queridos detenidos all.

Anteriormente a ese viaje, mi intrprete y yo habamos entrevistado a un hombre que haba sido horriblemente torturado en Abu Ghraib. Se haba redo: Los estadounidenses llevaron la electricidad a mi culo antes de llevarla a mi casa! En la polvorienta y lgubre zona exterior de Abu Ghraib, fuertemente aislada con alambradas elctricas, muchas ms historias de horror nos esperaban. La ansiedad y la desesperacin impregnaban la atmsfera mientras los apenados familiares esperaban, esperando contra toda esperanza que les concedieran una oportunidad para visitar a un ser querido en el interior de aquel dantesco recinto.

Congregados en aquel terreno baldo, hombres, mujeres y nios esperaban. Su angustia acompaaba su indignacin mientras seguan sin poder conseguir acceder a sus seres queridos en la prisin o sin poder obtener cualquier informacin sobre ellos.

Sentado sobre un duro montn de mugre con su blanca dishdasha y su turbante agitndose suavemente en el seco y clido viento, Lilu Hammaed miraba fijamente los altos muros de la cercana prisin. Era casi como si estuviera intentando ver a su hijo Abbas, de 32 aos, a travs del hormign anaranjado.

Estaba sentado solo, con sus cansados ojos inquebrantablemente fijos en la fuertemente vigilada Abu Ghraib. Cuando mi intrprete le pregunt si quera hablar con nosotros, pasaron varios segundos antes de que Lilu volviera lentamente la cabeza y nos mirara. Estoy sentado aqu, ahora, sobre el suelo, esperando la ayuda de Dios.

Su hijo llevaba seis meses en Abu Ghraib, tras un asalto a su casa en el que no se encontraron armas. El joven nunca haba sido acusado de nada. Lilu sostena en la mano una arrugada hoja con un permiso de visita que acababa de conseguir, que le permita una breve reunin con su hijo el 18 de agosto, haca ya tres meses.

Un grupo de vehculos multi-ruedas Humvee nos sobrepas, envolvindonos en una nube de polvo. Una mujer que estaba sentada cerca de nosotros exclam: Esperamos que el mundo entero pueda ver la situacin en que nos encontramos!.

Escarbo ms en mi memoria y recuerdo el 11 de noviembre de 2004. Mi intrprete apareci en mi hotel totalmente descompuesto. La noche anterior, tras empezar el toque de queda a las 21,30 horas, helicpteros militares estadounidenses estuvieron sobrevolando sobre su barriada una y otra vez hasta las tres de la madrugada. Cmo podemos vivir as?, se pregunt, alzando sus manos. Estamos atrapados en nuestro propio pas. Me confes: Sabes, Dahr, todos rezamos a Dios para que podamos vengarnos de los estadounidenses. Todos!

Esa noche, ms tarde, otro amigo iraqu apareci en mi habitacin con una mirada salvaje en los ojos, el sudor le caa a chorros por la frente. Acaban de asesinar a mi amigo, y era uno de mis mejores amigos. No puedo imaginar que est muerto, que est realmente muerto, aunque supongo que ya est a salvo. Sobre la familia de su amigo me cont: Son muy pobres, viven 21 personas en una casa de tres habitaciones, son muy buenas personas.

Eso no era todo. Un pariente suyo haba estado desaparecido durante seis das. Ese da, alguien que le encontr en la carrera haba llevado el cuerpo a su familia. El cuerpo, que mostraba signos visibles de haber sido torturado, tena dos disparos en el pecho y otros dos en la cabeza. Haban dejado en los bolsillos de sus pantalones los cuatro cartuchos de las balas que le haban matado.

Dahr, hoy me estn volviendo loco todas esas noticias, exclam mi amigo, levantando las manos en el aire. La cifra de personas que estn matando va creciendo velozmente cada da, todo es una mierda. Ech hacia atrs la cabeza y respir en profundidad, entonces lentamente suspir. Rememor que durante toda su vida haba sido igual en Iraq pero nunca tan mal como ahora. Cuando era nio, se convirti en algo normal tener a alguien en la familia que hubiera muerto en la guerra con Irn, dijo, pero ahora, todo el mundo est muriendo cada da.

El 12 de noviembre de 2004, tras esa desalentadora discusin con mis dos intrpretes, recuerdo que me reun con el Dr. Wamid Omar Nadhme, un importante politlogo de la Universidad de Bagdad, un anciano elocuente que se opuso con vehemencia al rgimen de Saddam Hussein, y por entonces se haba vuelto muy crtico sobre la poltica estadounidense responsable de la violencia y el caos que devoraban su pas.

Comentando sobre la situacin actual, me dijo: Puedo asegurarte, que ms del 75% de los iraques no pueden siquiera tolerar esta ocupacin. La administracin derechista de Bush est cegada por su ideologa, y todos estamos sufriendo por ello, los iraques y los soldados. No puedo olvidar el comentario final que me hizo: Iraq est ardiendo de ira, desesperacin y tristeza.

Otro ejemplo elocuente de que nada bueno sucede en Iraq me lleg el 19 de noviembre, exactamente una semana despus de mi encuentro con el Dr. Nadhme. Recib una llamada de uno de mis intrpretes, que en aquel momento estaba en la mezquita para cumplir con las oraciones del viernes. Pude escuchar el clamor ensordecedor de cientos de gentes coreando Allahu Akbar (Dios es Grande). El sonido reverberaba en la reducida rea detrs de su nerviosa voz: Dahr, unos soldados estadounidenses me estn reteniendo a punta de pistola dentro de la mezquita de Abu Hanifa. Su incrdulo desconcierto era palpable mientras gritaba todos rezan a Dios porque los estadounidenses estn asaltado nuestra mezquita durante la plegaria del viernes!

Sigui haciendo llamadas cortas, ponindome al corriente de la atrocidad. Despus de unas cuantas frases informando, colgaba. Sus intermitentes comentarios en directo desde el interior de la mezquita donde estaba atrapado siguen siendo uno de mis recuerdos ms espeluznantes de Iraq. En la pausa entre una llamada y otra yo pasaba a mquina la ltima informacin recibida antes de que volviera a llamar con ms testimonios.

Han disparado y matado al menos a cuatro de las personas que estaban rezando y hay ahora al menos 20 heridos! No puedo dar crdito a mis ojos! No puedo dejar que me vean llamndote. Estoy tirado sobre el estmago y mantienen sus armas apuntndonos a todos. Hay demasiada gente dentro de la mezquita y han cerrado el recinto. Estamos tirados boca abajo y en muy mala situacin.

Poda or los alaridos al fondo en medio de los disparos. Los soldados finalmente liberaron a los hombres que tenan con ellos a mujeres y a nios. Fue una suerte total que mi intrprete escapara ese da. Fue liberado porque un nio se le acerc pidindole que actuara como si fuera su padre.

Cuando lleg ms tarde a mi hotel, estaba angustiado y lloraba. Me siento espantosamente mal. No veo ninguna libertad, no veo ninguna democracia. Si esto pudiera llevar a una libertad, es una libertad con sangre. Es una libertad con emociones tristes. Es una libertad de muerte. No puedes conseguir la libertad mediante la sangre o la muerte. No se encuentra la libertad de esa forma. La gente estaba yendo a rezar a Dios y les matan y les hieren. Haba unas 1.500 personas rezando a Dios, y es un da festivo en el que la gente va todos los viernes a rezar. Y se encontraron con que les disparaban y les mataban. Haba tantas mujeres y nios yaciendo en el suelo. Eso no es democracia ni libertad.

Haba grabado todo en la pequea grabadora que utilizamos cuando entrevistamos a la gente.

Esos recuerdos no son ms que un fogonazo de la terrible realidad que sufre el pueblo iraqu a diario bajo la ocupacin estadounidense. Si ha tenido lugar algn cambio ha sido que todas las situaciones han empeorado; es una deriva que he presenciado desde el principio.

AHORA: Para nosotros y para ellos

Al menos 122 iraques murieron el ltimo fin de semana. Y esas slo fueron las muertes de las que se inform. El nmero total de los iraques muertos violentamente como resultado de la ocupacin se acerca ms probablemente al cuarto de milln.

Tambin el ltimo fin de semana, un helicptero militar britnico fue derribado en Basora, muriendo cinco soldados. Esto provoc un enfrentamiento entre las tropas britnicas y los habitantes de Basora, que arrojaron bombas de petrleo y piedras a las tropas de ocupacin mientras les gritaban blasfemias. Dos tanques britnicos y un Land Rover acabaron envueltos en llamas. En la primera semana de mayo, 20 soldados ocupantes han muerto en Iraq, elevando el nmero total al menos a 2.420.

Durante la presentacin en Austin y una vez llegados a cierto punto intent en vano describir a la audiencia cmo es la vida en Bagdad. Fue intil, porque cmo puede nadie imaginar en EEUU lo que supone ser invadido, que destruyan toda la infraestructura de tu pas, que los soldados ocupantes fotografen a detenidos estadounidenses en humillantes y forzados actos sexuales y que sean exhibidos de esa forma por televisin, que asalten nuestras iglesias y que los fieles que estn all sean disparados y asesinados por las tropas de ocupacin?

Slo cuando mucha ms gente llegue a comprender en EEUU el grado de destruccin sufrido por Iraq, puede uno esperar que surjan la protesta y el rechazo necesarios para poner fin a la ocupacin y llevar ante los tribunales a los criminales de guerra responsables de esa situacin. Hasta que eso suceda, no se confundan: todos nosotros participamos en un nuevo Iraq y nuestras manos estn manchadas con la sangre de los inocentes.

Dahr Jamail es un periodista independiente que pas unos ocho meses informando desde el Iraq ocupado. En la ciudad de Nueva York, en enero de 2006, present pruebas de los crmenes de guerra de EEUU en Iraq ante la Comisin Internacional de Investigacin sobre los Crmenes Contra la Humanidad Cometidos por la Administracin Bush. Escribe con regularidad para TruthOut, Inter Press Service, Asia Times y TomDispatch y mantiene su propia pgina en Internet: dahrjamailiraq.com

Texto original en ingls:

www.truthout.org/docs_2006/051006Z.shtml



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