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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2006

El gobierno Bolivia exige a BBVA y Zurich que le entregue las acciones de las empresas de hidrocarburos capitalizadas
Pero, pensaban que Evo Morales no iba en serio?

Alberto Montero Soler
Rebelin


A lo largo del da de hoy y durante los das venideros, la prensa internacional se har eco descalificndolo gratuitamente desde la soberbia y la ignorancia- del nuevo paso adelante que ha dado Evo Morales y, en definitiva, el pueblo de Bolivia en su estrategia de recuperacin del control sobre sus hidrocarburos.

Ese avance se manifiesta en la decisin adoptada en el da de ayer cuando, a travs de un Decreto Supremo, se exigi a los grupos BBVA y Zurich la entrega al gobierno de Bolivia de las acciones de las empresas petroleras que integran parte de los fondos de pensiones que dichas instituciones gestionan. La operacin se realizar sin que el Estado pague ningn tipo de contrapartida (a ttulo gratuito) y ser, desde entonces, el encargado de su gestin.

En concreto, ambos grupos financieros debern entregar las acciones de las empresas Andina, Chaco y Transredes.

Ante esta decisin -en apariencia tan drstica y que, evaluada a la ligera, pudiera parecer que contraviene el sacrosanto derecho capitalista a la propiedad-, la pregunta que cabe plantearse es si, realmente, la misma ha podido tomar por sorpresa a alguien que se hubiera tomado la molestia de leer con un mnimo de atencin el Decreto Supremo 28701, de nacionalizacin de los hidrocarburos.

Cualquiera que as lo hubiera hecho habra comprendido que el control de las empresas que operan en dicho sector exige, ineludiblemente, de la disposicin de la mayora del accionariado y que, con esta medida, Bolivia no hace ms que avanzar en ese sentido.

Las acciones cambian de gestor, no de dueo

En efecto, el accionariado de las empresas de hidrocarburos afectadas est integrado, fundamentalmente, por dos grandes bloques cuyos orgenes se remontan a las particularidades propias del proceso de privatizacin llamado en Bolivia de capitalizacin- de las empresas del sector a partir de 1994.

Por un lado, se encuentra el bloque de las acciones que, a efectos de la capitalizacin de las empresas pblicas, el gobierno de Bolivia licit internacionalmente y que fueron adquiridas por una serie de empresas transnacionales a cambio, no de su valor nominal cualquiera que fuera ste-, sino tan slo de una serie de compromisos de inversin de aqullas para el futuro. En este sentido, y aunque constituya una digresin, hay que destacar que ah radica la razn de ser de la intervencin militar de las empresas en el momento en el que se produjo la nacionalizacin. A pesar de todas las interpretaciones habidas y por haber que se ha dado de dicha intervencin, su principal justificacin era evitar que dichas empresas pudieran destruir informacin o tergiversarla de cara a las auditoras que debern enfrentar para que pueda conocerse si, efectivamente, han realizado los planes de inversin a los que se comprometieron y por los que, sin otra contrapartida, tuvieron acceso a la riqueza gasfera del pas.

Este paquete accionarial constitua el 50% de las empresas capitalizadas pero, tambin y esto es singularmente importante-, otorgaba el derecho a la gestin de la empresa.

Y, por otro lado, el 50% restante de las acciones salvo un pequeo porcentaje que fue vendido a los trabajadores de Yacimientos Petroleros Fiscales Boliviano (YPBF)-, se distribuy entre la poblacin boliviana con mayora de edad (21 aos) a diciembre de 1995. Con esas acciones se conform un fondo no contributivo denominado Fondo de Capitalizacin Colectiva por un monto inicial de 1671 millones de dlares que sera gestionado privadamente por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). A cambio, y derivados de los beneficios de su gestin, esas Administradoras se obligaban a pagar un beneficio denominado Bono Solidaridad (BONOSOL) que se otorgara en pagos anuales vitalicios a todos los bolivianos beneficiarios una vez cumplieran los 65 aos de edad. Lo cual no deja de ser una triste y cruel paradoja si se tiene en cuenta que, durante la primera mitad de la dcada de los noventa, la esperanza de vida al nacer de los bolivianos era de 58 y 53 aos para mujeres y hombres, respectivamente.

Igualmente, hay que sealar que esas Administradoras tambin gestionan de forma privada el sistema de pensiones individuales constituido a partir de los aportes de los bolivianos al seguro social, es decir, el Fondo de Capitalizacin.

Pues bien, lo que acaba de hacer el gobierno de Evo Morales no es ms que solicitarle a dos de esas Administradoras, BBVA y Zurich, que transfieran la tutela, que no la propiedad -porque sta nunca les perteneci-, de las acciones de las empresas de hidrocarburos que integran el Fondo de Capitalizacin Colectiva que stas gestionan a travs de Previsin (BBVA) y Futuro (Zurich).

De esa forma, en el caso de Andina, las Administradoras tienen bajo tutela el 48% de las acciones, Repsol-YPF posee el 50% y el 2% restante est en poder de los antiguos trabajadores de YPFB. El caso de Chaco es similar salvo que el 50% est en manos de Panamerican Energy, propiedad en un 60% de la British Petroleum y en un 40% de la argentina Bridas. Y, finalmente, Transredes, duea de la mayor parte de los oleoductos, gasoductos y poliductos de Bolivia, entre ellos el que transporta gas a Brasil, es el resultado de una sociedad entre la anglo-holandesa Shell (25%) y la estadounidense Prisma Energy (25%); otro 16% est en poder de socios no identificados y el 34% de las acciones restantes es propiedad de bolivianos y se encuentra tutelada por las Administradoras.

El objetivo ltimo es que, progresivamente, el gobierno boliviano alcance, al menos, el 50% ms una de las acciones de las empresas de hidrocarburos que participaron en el proceso de privatizacin, lo que les permitir disponer de la mayora del capital y hacerse con el control de su administracin.

Algo completamente lgico si se tiene en cuenta que, de los siete miembros que integraban los directorios de las tres empresas afectadas, cuatro eran nombrados por las propias transnacionales y tres por las Administradoras. Una vez consolidada la nueva situacin, la mayora de los puestos de ese directorio estar integrada por representantes de YPFB.

Por otro lado, y en relacin con Petrobras, que entr posteriormente al mercado boliviano, el Decreto Supremo de Nacionalizacin tambin obliga a que venda el 50% ms una de las acciones de Petrobras Bolivia de Refinacin (PBR), duea de las dos refineras de petrleo que operan en Bolivia y que fueron adquiridas en 1999 por 100 millones de dlares.

No hay nada que temer de momento o s?

Que nadie tiemble en las sedes de las grandes empresas afectadas, no hay nada de lo que asustarse por esta vez. Slo les estn reclamando lo que nunca fue suyo a pesar del mucho tiempo que lo custodiaron y los muchos beneficios que le reportaron. Esas acciones retornan ahora a un tutor, el gobierno boliviano, que, en pro del bien comn, las gestionar con criterios ms acordes a los de su legtimo propietario, el pueblo de Bolivia.

No es de este pequeo avance, paso lgico en la cadena que Evo Morales comenz a eslabonar a primeros de mayo, de lo que tienen que asustarse. Si quieren despertar sus temores, muy propios de quienes tienen tanto que perder, asstense del conjunto, de esta decidida estrategia de nacionalizacin de los hidrocarburos que, a todas luces, sorprende por la inteligencia con la que ha sido planificada y la decisin con la que est siendo implementada.

Y asstense porque el gobierno de Bolivia est dando muestras de que la pobreza no est reida con la dignidad; de que la sumisin es patrimonio de quienes carecen de esperanza y, precisamente ahora, Bolivia derrocha esperanzas; y de que, cuando un pueblo decide ejercer su soberana para enfrentar las causas de sus males y recuperar sus riquezas, la razn est siempre de su lado, tanto ms cuando frente a l se alzan las voces e intereses de quienes han sido sus verdugos.

Asstense porque esa enfermedad es contagiosa; porque Amrica Latina despierta a la luz del ejemplo boliviano, como Bolivia ya lo hizo a la luz del venezolano; y porque, por una vez, no tienen la sartn por el mango. Cmo les sienta?

* Alberto Montero Soler ([email protected]) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y colaborador habitual de Rebelin.



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