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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2006

350.000 personas afectadas en Espaa por una estafa filatlica
El "timo de los sellos" y los medios de comunicacin

Juan Torres Lpez
Rebelin


La editorial del diario El Pas del pasado domingo deca lo siguiente: "A medida que van conocindose los detalles de la supuesta estafa de los sellos -350.000 afectados y un desfase patrimonial de 3.500 millones de euros- resulta ms incomprensible que este merengue haya aguantado 26 aos sin derrumbarse".

Si el editorialista hubiera ledo su propio peridico quiz no le resultara tan sorprendente que se haya tardado tanto en descubrir el merengue.

Veamos.

El 26 de mayo de 2002, se publicaba en El Pas un artculo con el ttulo -ya de por s significativo- "Piezas de coleccin muy rentables. La inversin en sellos alcanza rendimientos anuales por encima del 10%".

Entre otras cosas, deca lo siguiente: "El sello constituye la inversin en bienes fsicos ms rentable. Los rendimientos pueden triplicar la inflacin y sobrepasar con amplitud el 10%... Las sociedades de asesoramiento filatlico advierten que slo ellas pueden ofrecer las garantas para culminar con xito una operacin, ya que los trminos de la inversin se recogen en contrato, incluso los seguros sobre las piezas...Y es un valor refugio en tiempos de crisis e incertidumbre. En ocasiones, una coleccin ha salvado el destino de ms de uno, al llevrsela debajo del brazo en una contienda".

No fue solo El Pas. El diario El Mundo escriba ms o menos lo mismo en mayo de 1996: Invertir en Sellos, una Aficin Rentable. En el artculo se informaba de la forma especfica de inversin que realizaban las empresas que ahora tienen problemas: ... La otra forma de invertir, ms reciente, es la inversin dirigida. Se realiza a travs de sociedades filatlicas, empresas de reconocido prestigio, con las que hay que firmar contratos legales muy claros, que trabajan con el mismo fin: para que alguien que no es experto, o que no quiera hacerse experto, pueda disfrutar de las ventajas del sello como inversin. Al final, se deca que el reportaje haba sido realizado con la colaboracin de dos miembros de las empresas Forum Filatlico y AFINSA, las dos cuyos directivos han sido ahora acusados de estafa. El peridico El Correo tambin public en su da un publi-reportaje (es decir, pagado) pero casualmente ha desaparecido de su web, en donde estaba hasta hace unas horas (estaba exactamente aqu: http://servicios.elcorreodigital.com/especiales/especiales_comerciales/inversion05/ahorro.htm). (Addenda: puede obtenerse de la memoria de Google aqu)

Qu ciudadano iba a pensar entonces que ese negocio poda ser lo que en realidad era? Quin iba a darse cuenta, si los medios ms reputados le daban esa consideracin de buena inversin, que lo que haba detrs era una pirmide que no creaba renta, y que, por lo tanto, no poda generar "intereses", sino que se iba pagando a los viejos inversores con el dinero de los nuevos?

Cmo se pueden sorprender ahora los medios de que no se descubriese antes la estafa si ellos mismos la publicitaban y le daban marchamo de inversin seria y rentable?

Y lo que es ms importante: cmo es que al escribir sobre ese negocio no se daban cuenta de que se estaban vendiendo sellos casi trece veces por encima de su valor sin que hubiera ninguna circunstancia que explicara esa subida?, cmo no se percataban al investigar (investigar?) para escribir esos artculos que lo que vendan como sellos valiosos no lo eran ni por asomo en la inmensa mayora de las circunstancias?

Lo que ha ocurrido durante esos 26 aos es que todo el mundo haca la vista gorda y, en particular, que los medios se dejaban llevar por la inercia o quiz por los ingresos publicitarios, en lugar de investigar y tratar de descubrir lo que haba detrs de algo que obviamente deba ser irregular, pues era incomprensible que se pudieran pagar "intereses" (en realidad no lo eran) tan elevados.

Ahora se solicita que el Estado ampare a los inversionistas (por cierto, son eso, inversionistas y no ahorradores, puesto que lo que hacan era comprar bienes con la idea de que su precio subira).

Sera injusto, sin embargo, que con los impuestos de quienes no han podido disponer de recursos ahorrados para invertir, o de quienes han sido ms prudentes a la hora de hacerlo, se financie el descuido, el afn de ganancia extraordinaria y la falta de diligencia financiera de otros.

Es verdad que se trata de un problema social importante. De un gran engao a muchas personas modestas que se haban ganado honestamente sus ahorros y que ahora no tendrn (en el mejor de los casos) nada ms que unos cuantos sellos con mucho menos valor que el que ellos pensaron que tendran.

Pero lo que debe hacer la administracin es ayudar a los afectados a que pleiteen contra los directivos de las empresas que idearon la estafa, o incluso reconocer y hacer frente a la falta de regulacin de este "negocio". Nada ms.

Por cierto, es curioso que quienes siempre se oponen a la injerencia del Estado, ahora pidan que intervenga y se quejan de que no lo hubiera hecho antes. Qu hubieran dicho si antes, para limitar el riesgo que se contraa, hubiera limitado su sacrosanta libertad para contratar?

La triste paradoja que se da ahora es que las empresas filatlicas en realidad timaban sobre el precio de los sellos pero, muy probablemente, los sellos estn todos a disposicin de los inversionistas, de modo que en principio no debera haber problema en que estos puedan recuperar lo que compraron: los sellos. De hecho, eso es lo que dicen las empresas afectadas en sus pginas web, que los sellos estn en sus cmaras acorazadas y que pueden hacer frente a sus obligaciones con los inversionistas. Lo que no dicen es que valen muchsimo menos porque inflaron artificialmente los precios para atraer a los incautos... y sin que casi ningn medio de comunicacin ni la propia administracin se diera cuenta!

S que decir que ahora el Estado no compense las prdidas patrimoniales de esos inverionistas pudiera parecer injusto en un pas cuyos gobiernos han gastado millones y millones para tapar los agujeros que han dejado en otras ocasiones banqueros ladrones (algunos, por cierto, andando todava a sus anchas sin que nadie les moleste). Pero el que se cometiera esa inmoralidad antes no justifica que se vuelva a actuar igual ahora. Ayudar generosamente a resolver el problema s, pero dar por sentado que el conjunto de los ciudadanos sirve de garanta a la imprudencia financiera de unos no parece que sea un principio muy razonable.

Otra cosa, en fin, es que cuando todo esto ocurre, uno no tenga ms remedio que hacerse la pregunta de las viejas pelculas de crmenes: quin se beneficia de todo esto? Entonces, y una vez ms, aparecen los banqueros. Deben estar ms tranquilos porque, al fin y al cabo, el dinero y las inversiones siempre termina yendo a su redil y ahora los bancos pueden seguir apareciendo como los inversores buenos y legales. Como deca Eduardo Haro Tecglen en el ttulo de unos de sus libros: Qu estafa!

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa de la Universidad de Mlaga (Espaa) y colaborador habitual de Rebelin. Su pgina web: www.juantorreslopez.com




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