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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2006

Bolivia: al pueblo lo que es del pueblo

ngel Guerra
La Jornada


La nacionalizacin de los hidrocarburos en la Bolivia del presidente Evo Morales ha sido recibida con un alud de crticas por parte de los voceros del gran capital internacional y de los gobiernos que lo representan o siguen sus rdenes. Guardianes de la libre empresa y el libre comercio que nunca existieron- se rasgan las vestiduras horrorizados de que cunda en Amrica Latina el terrible ejemplo boliviano y venezolano de hacer de los hidrocarburos una palanca de desarrollo nacional, justicia social e integracin solidaria.

Con la nacionalizacin, Evo Morales no ha hecho otra cosa que cumplir con uno de los ms importantes compromisos de su campaa electoral, que a la vez era una exigencia fundamental del movimiento popular de su pas frente a los gobiernos neoliberales que lo precedieron. Tena tanto arraigo en el pueblo la demanda de nacionalizar los hidrocarburos que llev al derrocamiento de los presidentes Gonzalo Snchez de Lozada y Carlos Mesa y forz a la convocatoria anticipada de elecciones en las que result arrolladoramente ganador el actual mandatario boliviano. Qu esperaban las transnacionales? Que Evo defraudara las aspiraciones populares, como han hecho otros lderes de la llamada izquierda moderna y responsable, y se rindiera a las presiones de los centros financieros internacionales dada la penuria de las arcas bolivianas. Pues se equivocaron rotundamente y esa es la causa de tanta alharaca en los ltimos das.

La nacionalizacin no slo revertir en beneficio de las mayoras gran parte de la tajada que se quedaban las transnacionales sino que sentar el ejemplo de cmo un pueblo puede levantarse del empobrecimiento extremo si decide ejercer la soberana sobre sus recursos naturales. Las mayoras bolivianas fueron sumidas en la miseria a lo largo de siglos mientras la plata de Potos enriqueca a la corona de Espaa, historia repetida ms tarde con el estao por las metrpolis neocoloniales, para no hablar del despojo de sus yacimientos de salitre y guano y de su salida al mar durante la guerra del Pacfico, a la que empujaron a Chile los capitales britnicos.

La lluvia de improperios contra Bolivia es ms obscena porque el derecho de los Estados a disponer libre y soberanamente de sus recursos naturales est codificado hace tiempo en el derecho internacional. Pas a ser un principio universalmente respetado, al menos en teora, a partir de la nacionalizacin petrolera del general Lzaro Crdenas en Mxico. Pero esta historia nos ha querido ser escamoteada por el llamado pensamiento nico, que difundi como el gran hallazgo de la ciencia econmica la apertura y la desregulacin de los mercados nacionales, que adems de sus dramticos efectos sociales en el tercer mundo omite la verdad histrica de que las grandes potencias alcanzaron el desarrollo capitalista subdesarrollando al resto del mundo. Gran Bretaa, Estados Unidos, Alemania, Francia y Japn no han llegado a ser lo que son hoy gracias a la libre empresa sino a la decisiva y permanente intervencin de sus Estados en la economa desde la revolucin industrial hasta hoy, incluyendo el saqueo por todos los medios de las zonas perifricas y la prctica feroz del proteccionismo.

Podra algn neoliberal argumentar con datos duros lo conveniente que ha sido para la mejora del nivel de vida de los pueblos de Amrica Latina la privatizacin de las empresas pblicas y la apertura comercial en bochornosos expedientes de corrupcin por los democrticos gobernantes de las dcadas de los ochenta a la fecha? Dnde est el economista que pueda demostrar que con esas polticas no se destruyeron las cadenas productivas, se arras con la agricultura y se degrad el medioambiente, empujando a millones al desempleo, la miseria, la marginacin o la fuga hacia los pases ricos a realizar trabajo basura?

Por eso, medidas como la nacionalizacin boliviana y otras semejantes puestas en prctica por Venezuela han recibido el apoyo ms caluroso de quienes luchan por la verdadera democracia. Esa en que los Estados recuperan sus recursos naturales y reas estratgicas de la economa para hacer que sus frutos se traduzcan en trabajo, alimentacin, educacin, techo, salud y educacin para todos. Lo contrario a la democracia de corte americano, en la que una minora local y extranjera se apropia de los bienes y el trabajo de la mayora.

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