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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2006

La teora de la "guerra justa" y la vida real

Noam Chomsky
La Jornada


Acicateada por estos tiempos de invasiones y de evasiones, la discusin sobre una "guerra justa" ha tenido un renacimiento entre expertos e inclusive los encargados de formular una poltica.

Dejando de lado los conceptos, las acciones en el mundo real con frecuencia refuerzan la mxima de Tucidides de que "los poderosos hacen lo que pueden, en tanto los dbiles sufren lo que deben". Y eso no slo es injusto de manera indiscutible, sino que en la presente etapa de la civilizacin humana es una amenaza literal a la supervivencia de las especies.

En sus elogiadas reflexiones sobre la guerra justa, Michael Walzer describe la invasin de Afganistn como "un triunfo de la teora de la guerra justa". Lamentablemente, en esos dos casos, como en otros, sus argumentos se basan crucialmente en premisas tales como "me parece totalmente justificado" o "yo creo" o "sin duda alguna".

Se ignoran los hechos, inclusive los mas obvios. Basta analizar lo ocurrido con Afganistn. Al comenzar el bombardeo en octubre del 2001, el presidente George W. Bush advirti a los afganos que continuara hasta que el gobierno de Kabul entregara personas que Estados Unidos presuma eran sospechosas de terrorismo.

La palabra "sospechosa" es importante. Ocho meses mas tarde, el director de la FBI, Robert S. Mueller III, dijo a editores y reporteros de The Washington Post de que luego de lo que podra haber sido la cacera humana ms intensa de la historia, "cremos que los responsables (de los ataques del 11 de septiembre de 2001) estaban en Afganistn", entre ellos "varios dirigentes de Al Qaeda". En cuanto a los que tramaron los atentados "y otros, los principales, se reunieron en Alemania y tal vez en otras partes".

Lo que todava no resultaba claro en junio del 2002 tampoco podr haber sido conocido con certeza en octubre de 2001, aunque pocos dudaron que fuese cierto. Tampoco yo lo dud, si eso puede valer de algo, pero suposiciones y evidencias son dos cosas diferentes. Por lo menos es justo sealar que las circunstancias plantean la cuestin de si bombardear a los afganos fue un ejemplo transparente de una "guerra justa".

Los cuestionamientos de Walzer se dirigen contra objetivos no identificados, por ejemplo, universitarios que son "pacifistas". El aade que el "pacifismo" es un "mal argumento", pues considera que en ocasiones, la violencia est justificada.

Tal vez la violencia es legtima en algunas situaciones (yo lo creo), pero "creo" que es muy difcilmente un argumento contundente en los casos reales que discute.

Usando la lgica de "la guerra justa", o de la lucha antiterrorista, Estados Unidos se exime de los principios fundamentales del orden mundial en los cuales ha desempeado un importante papel a la hora de formularlos y de hacerlos cumplir.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, fue instituido un nuevo rgimen de leyes internacionales. Sus provisiones sobre las leyes de guerra estn codificadas en la Carta de Naciones Unidas, la Convencin de Ginebra y los principios de Nremberg, adoptados por la Asamblea General.

La Carta de la ONU prohbe la amenaza o el uso de la fuerza a menos que sea autorizada por el Consejo de Seguridad o, bajo el articulo 51, sea en defensa o contra un ataque armado hasta que acte el Consejo de Seguridad.

En 2004, un panel de la ONU de alto nivel, donde figuraba el ex asesor de seguridad nacional Brent Scowcroft, concluy que "el artculo 51 no necesita ni una extensin ni una restriccin de su alcance.

"En un mundo repleto de amenazas potenciales, el riesgo al orden global y la norma de no intervencin en la cual contina basndose, es simplemente demasiado grande para que la legalidad de una accin preventiva unilateral como algo diferente a una accin respaldada colectivamente pueda ser aceptada. Si se permite a alguien que acte de esa manera, se permite que todos hagan lo mismo".

La Estrategia de Seguridad Nacional de septiembre de 2002, en buena parte reiterada en marzo, otorga a Estados Unidos el derecho a llevar a cabo lo que denomina "guerra preventiva". Ese es el derecho puro y simple a cometer un acto de agresin.

De acuerdo con el Tribunal de Nremberg, la agresin es "el supremo crimen internacional y slo difiere de otros crmenes de guerra en que contiene en s mismo el mal acumulado del resto". Por ejemplo, todo el mal en la torturada tierra de Irak surgido de la invasin de Estados Unidos y el Reino Unido.

El concepto de agresin fue definido con meridiana claridad por el juez Robert Jackson, de la Corte Suprema estadunidense, quien fue el fiscal principal de Estados Unidos en Nremberg, Alemania. El concepto fue repetido en una resolucin de la Asamblea General. Un "agresor", seal Jackson ante el tribunal, es un Estado que comete actos tales como "una invasin de sus fuerzas armadas, con o sin una declaracin de guerra, del territorio de otro Estado".

Eso se aplica a la invasin de Irak.

Tambin son relevantes las elocuentes palabras del juez Jackson en Nremberg: "Si ciertos actos de violacin de tratados son crmenes, se trata de crmenes, sin importar que los cometan Estados Unidos o Alemania. No estamos preparados para estipular una norma de conducta criminal contra otros que no estemos dispuestos a invocar contra nosotros".

Y, en otro escrito: "No debemos olvidar nunca que el rcord con que juzgamos a esos acusados es el rcord con que la historia nos juzgara a nosotros. Pasar a esos acusados un cliz envenenado es ponerlo tambin en nuestros labios".

Para el liderazgo poltico, la amenaza de adhesin a esos principios, y al imperio de la ley en general, es realmente grave. O debera serlo si alguien osa desafiar "la implacable y solitaria superpotencia cuyo liderazgo intenta moldear el mundo segn su propio punto de vista contundente", como seal Reuven Pedatzur en el diario israel Ha'aretz, en mayo del ao pasado.

Permtame el lector sealar un par de verdades simples. La primera es que las acciones son evaluadas en trminos del alcance de las posibles consecuencias. La segunda es un principio de universalidad. Debemos aplicarnos a nosotros los mismos estndares que aplicamos a los otros, sino estndares an mas estrictos.

Adems de ser verdades de Perogrullo, esos principios son tambin la base de una teora sobre la guerra justa. Al menos, de cualquier versin que merezca ser tomada con seriedad.



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