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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2006

Cien aos de perdn para los mrtires del petrleo en Nigeria

Javier Mestre
Rebelin


"Selva, selva, ms selva. Un oleoducto. Luego, de nuevo el verde inacabable de la selva. Otro oleoducto. Ms selva. As se vea desde el mar la costa del frica Occidental."
Manuel Soler, capitn retirado de la marina mercante

Al mando de un barco especializado en la carga de gas licuado, el capitn Soler termin por acostumbrarse a fondear a ms de cuarenta millas de las costas de Nigeria para pasar la noche y aguardar a la escolta con la que se adentrara en el delta del Nger para llenar de amoniaco el tanque del navo. Por qu tan lejos? Hasta all casi no llegaban los cayucos de los nigerianos pobres. Soler no se fiaba nada de los negros. Era racista por experiencia propia. Durante las largas noches de espera anclados en alta mar destacaba siempre a un par de hombres armados en cubierta, haciendo guardia. En las ocasiones en que no haba sido tan precavido, durante el da se aproximaban barquichuelas plagadas de mujeres y nios ofreciendo loros, artesana, alimentos, a los marineros. De madrugada sufran el asalto menos amistoso de los hombres, que abordaban los cargueros montados en las mismas penosas embarcaciones. Contaba Soler que llegaron a asesinar al capitn de otro mercante europeo. Sus hombres resultaron heridos en ms de una ocasin enfrentndose a la extraa piratera de la noche africana... "Los negros te asaltaban para llevarse las amarras. Te jugabas la vida por unas amarras. Lo que queran era el nylon".

El viejo capitn prefera las heladas aguas del Mar del Norte, con sus cascotes de hielo y las temperaturas bajo cero, a las misiones que deba desempear en aguas africanas. Tiempo ha, tuvo serios problemas con las autoridades nigerianas porque fue acusado de un tremendo escape de amoniaco que intoxic directamente a ms de mil personas. Qued demostrado que la causa fue la negligencia de un operario nigeriano. As que, en su retiro, Manuel Soler habla de los negros con una mezcla de odio y desprecio. A ese capitn de la marina mercante, que actu siempre dentro de lo que poco ms o menos se considera legal, ni se le poda pasar por la cabeza que su papel profesional fuera, en realidad, el de transportista en la ejecucin cotidiana de un robo a gran escala.

El Oba Mobadenle Oyekan, hijo del que fuera rey yoruba de la regin de Lagos, el Oba Oyekan, es ahora jefe local de la aldea de Ilado, donde el pasado da 12 de mayo revent un oleoducto y mat a un nmero an impreciso de personas, situado por las agencias de informacin entre las ciento cincuenta y las doscientas. Mobadenle Oyekan habl con diferentes medios nigerianos de prensa para denunciar que el robo de combustible en los oleoductos que atraviesan el sur de su pas es perpetrado por grupos organizados de saqueadores que cuentan con informacin privilegiada de la Compaa Nacional del Petrleo de Nigeria (NNPC, por sus siglas en ingls) y con equipos y habilidades bien sofisticados para horadar las tuberas y sacar la gasolina o el oro negro. Mobadenle Oyekan asegura que se tuvo que marchar de su pueblo por las amenazas de esos grupos, y cree que la compaa estatal, con su pasividad, as como buena parte de las autoridades, contribuyen a que el robo de combustible se haya convertido en una de las actividades econmicas bsicas del pueblo. Segn declaraba al peridico nigeriano Vanguard el 20 de mayo de 2006, "al pasar el oleoducto desde hace unos veinte aos y con el reciente saqueo, nos dimos cuenta de que la gente que eran agricultores olvidaron la agricultura, que los pescadores tiraron sus redes de pesca y olvidaron cmo se pesca".

La poltica irrumpe en el reino de la astucia

Desde diciembre de 2005, un grupo guerrillero ha conseguido reducir en un 25% las exportaciones de crudo de Nigeria. El Movimiento para la Emancipacin del Delta del Nger (MEND, por sus siglas en ingls) representa un salto cualitativo en la organizacin popular de la zona ms pobre del pas, precisamente la que alberga la mayor parte de los yacimientos de hidrocarburos. Hasta ahora, la astucia bastaba para mantener ms o menos calmada la poltica. El taladro sistemtico de los conductos se complementaba con mtodos privados para cobrar compensaciones por el infinito dao ambiental que sufre la regin. Ejemplo de esto ltimo fue la liberacin, el mismo da de la explosin del oleoducto de Ilado, de tres rehenes italianos, tcnicos de la empresa Saipem. En la web en ingls de la televisin Al Jazeera nos informaron entonces de que Mbaka Harmony, lder comunitario de Bkuma, en la capital del petrleo, Port Hartcourt, cont a una emisora local de radio que la comunidad demandaba 300 millones de naira (2,3 millones de dlares) a la empresa italiana en compensacin por los daos medioambientales que est causando la colocacin de un oleoducto en esa zona. El jefe de polica de la ciudad confirm sin reparos al mismo medio que la compaa haba pagado el rescate: "Los desacuerdos [entre la comunidad y la empresa Saipem] se deben de haber solucionado". Se trat del ltimo episodio de los abundantes ajustes de cuentas que las comunidades locales entablan con las multinacionales que les estn robando el crudo y destruyendo la naturaleza.

Las multinacionales pagan al Estado nigeriano, se supone, un 13% del valor del petrleo y el gas que captan. Nigeria es una repblica federal de ms de ciento treinta millones de habitantes y los hidrocarburos son su principal, casi nica, exportacin. Es el gobierno central el que administra los fondos que se recaudan a cuenta del impuesto del petrleo, y suponen casi las cuatro quintas partes de sus ingresos. Es el gobierno central el que, tambin, organiza el pago anual de los servicios de la deuda externa, que suponen casi lo que el pas ingresa por el total de las exportaciones. En el Delta del Nger son muchas las voces que exigen ms. El sur del pas no muestra ms seal de sus inmensas riquezas que un medio ambiente hecho un desastre. Mobadenle Oyekan cree que la NNPC "no puede estar en la zona y no proveerla de escuelas, carreteras, transporte y de cualquiera de las splicas de la gente del rea". Por su parte, Don Boham, el jefe de asuntos externos de la compaa en el cuartel general de la Shell en Nigeria, en Port Harcourt, frente a la ola de reivindicaciones de la gente del Delta ante la multinacional, argument a la televisin Al Jazeera que es el Estado el que debe responsabilizarse, no la Shell: "Han aumentado las expectativas... acerca del papel que deben desempear las compaas petroleras a la hora de proveer de infraestructuras bsicas, cuando esto es estrictamente responsabilidad del Estado."

La guerrilla del Delta tiene claro su programa poltico: el control directo sobre los hidrocarburos. En abril, el presidente Obasanjo ofreci un plan de inversiones multimillonarias en el Delta del Nger como consecuencia de la actividad armada en la zona. El MEND, que disfruta al parecer de un importante apoyo popular en la regin, respondi redoblando la amenaza a las multinacionales y, sobre todo, a sus empleados. "En el momento que escojamos reanudaremos nuestros ataques, que sern mucho ms devastadores, y no habr compasin hacia quienes elijan no tomar en serio nuestras amenazas", dijeron los rebeldes tras argumentar que el plan del presidente Obasanjo slo servira para enriquecer an ms a la elite corrupta del pas. Las compaas extranjeras se han visto obligadas a abandonar un buen nmero de explotaciones ante los sabotajes y ataques directos del MEND, y no piensan reanudar esas actividades mientras no haya una garanta absoluta de seguridad. Los medios informativos occidentales apenas mencionaron el conflicto nigeriano cuando explicaban los importantes aumentos del precio del crudo en los ltimos meses, pero no hay duda de que fue determinante.

Mientras tanto, los muertos sin rostro

En el lugar donde uno de cada cinco nios muere antes de los cinco aos por enfermedades curables como la malaria, el sarampin, la tos ferina, la poliomelitis, diarreas o neumonas; donde la malnutricin afecta al cuarenta por cien de los nios pequeos; donde la esperanza media de vida al nacer apenas alcanza los cincuenta y un aos; donde slo el veinte por cien de la poblacin accede al agua potable segura; donde una de cada tres personas vive demasiado lejos de cualquier servicio mdico y la mayor parte del resto no puede pagar la atencin sanitaria bsica... Ah donde los recursos naturales son una maldicin para casi todos porque suponen guerra y contaminacin, porque la gente sencillamente sobra, es un problema, una plaga que dificulta la adaptacin de la geografa a la modernizacin... En ese planeta que llamamos frica y que llena de gasolina los depsitos de nuestros vehculos (y provee de amoniaco las botellas con que limpiamos las cocinas o de columbita a los fabricantes de telfonos mviles), los muertos no tienen nombre. Son negros y son como las moscas. Moscas gordas parecan los montones de cadveres apilados en la playa, en Ilado, el viernes doce de mayo de 2006, cuando revent un oleoducto de la NNPC que transporta gasolina hacia Lagos. Eran ladrones, demostr la televisin. Ladrones sin nombre. Nadie ha dado todava una cifra exacta de vctimas. De hecho, las enterraron directamente en la arena, en una fosa comn, por indicacin de las autoridades sanitarias, sin ningn esfuerzo de identificacin, sin saber quines eran. El sbado trece de mayo an aparecieron veintids cuerpos calcinados flotando en aguas prximas a Lagos. Ni siquiera la prensa local ofreci un nombre, unas iniciales. Slo arena para sepultar a los que roban al ladrn en Nigeria, el primer exportador de crudo de frica, quinto suministrador de EEUU... Posiblemente, uno de los pases ms tristemente saqueados del planeta.



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