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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2006

Una reforma laboral de cartn piedra

Endika Rodrguez
Gara



El pasado 9 de mayo el Gobierno del PSOE, la patronal CEOE y los sindicatos UGT y CCOO firmaron en Madrid el texto de una nueva reforma laboral. Desde que en 1980 fue aprobado el Estatuto de los Trabajadores, pocos han sido los avances consolidados y demasiados los recortes aplicados a los derechos laborales, conseguidos tras muchos aos de lucha. Las cinco reformas laborales anteriores (la ltima la de 2001) han caminado en esa misma direccin, y hoy da seguimos aorando derechos perdidos.

Otro dato significativo es que dichas reformas han sido planteadas por gobiernos diferentes. Nos estamos acostumbrando a que las instituciones se plieguen a los intereses de las empresas, a quienes parecen servir. El impulso neoliberal ha legitimado que el poder se ponga al servicio del capital, lo que est muy claro en el caso de las instituciones de la CAV y Navarra: Las patronales son aliadas y los sindicatos enemigos.

Es un enfrentamiento desigual. Por una parte, una clase empresarial que goza ao tras ao de un aumento desaforado de beneficios y presiona continuamente para recortar sus cotizaciones y devorar los servicios pblicos, nicas actividades econmicas ajenas hasta ahora a la lgica del mercado. Por otra, una nueva clase trabajadora, hija de la eventualidad y el empleo de baja calidad. Maniatada por la precariedad, con jugadores conocidos: contrato basura, ETT, doble escala salarial, siniestralidad y, el ms antiguo, el despido. El rbitro, la Administracin, comprado, porque tiene acciones en uno de los equipos.

Con el presente panorama CCOO y UGT han acabado dando por buenas medidas que juzgaron inaceptables al comienzo del proceso, hace ms de 14 meses. Debern explicar a la clase trabajadora de todo el Estado las razones de dicha metamorfosis. Pretendidamente se busca estimular la creacin de empleo estable. En realidad se cambian las reglas de juego para poder seguir sosteniendo la flexibilidad laboral, panacea de no sabemos qu.

La lucha contra la eventualidad se sustenta en dos pilares: modificacin del modelo de contratacin y freno a la subcontratacin. No puede considerarse eficaz la extensin casi generalizada del contrato de fomento de contratacin indefinida (que acarrea un despido ms barato) sino todo lo contrario: sustituir al contrato fijo ordinario y las tasas de eventualidad se mantendrn en los niveles actuales, pero de manera ms precarizada (mucha mayor movilidad, ante la imposibilidad de encadenamiento de contratos). Por otra parte, la subcontratacin ha sido y es una de las causas que provocan mayor precariedad y, sin embargo, esta reforma laboral no ha dicho nada sobre esto.

Una mayora sindical y poltica que no es la mayora sindical y poltica de Euskal Herria se siente legitimada para establecer las reglas con las que regirnos las trabajadoras y trabajadores vascos. Es un buen momento para reflexionar sobre los lmites del actual modelo de Estado y recordar que la construccin de un marco propio de relaciones laborales es algo ms que un componente del corpus soberanista. Necesitamos un espacio sociolaboral vasco porque, aunque vemos que las fuerzas polticas que gobiernan en la CAV y Navarra seran capaces de confeccionarnos reformas laborales iguales o peores que las que nos impone Madrid, existen elementos diferenciados en nuestra realidad sindical que nos permiten mirar con optimismo al futuro: diferente relacin de fuerzas, niveles eficientes de sensibilizacin o capacidad de lucha y, sobre todo, unas organizaciones sindicales que perciben que la defensa de un modelo social es parte primordial de su accin. El rechazo a la nueva reforma es un excelente momento para demostrarlo.

* Endika Rodrguez es miembro de STEE-EILAS


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