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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2006

Balance del gobierno de Rodrguez Zapatero
Dos aos de politica economica conservadora

Luis de Velasco
La Estrella Digital


DOS AOS DE POLITICA ECONOMICA CONSERVADORA ( I)

Sostiene el portavoz del gobierno que el presidente Zapatero conduce la economa con la derecha y lo social con la izquierda. Si persona tan autorizada as lo dice, ser verdad. Pero detengmonos a meditar esa curiosa afirmacin.

Ocurre que, en la realidad y no en la palabrera, lo econmico y lo social no son dos conjuntos disjuntos, dos cosas aisladas la una de la otra. El principal nexo de unin entre ambas polticas es el presupuesto, elemento clave para la toma de opciones y de decisiones de todo gobierno. Es adems, o era, la ltima sea de identidad socialdemcrata. En la vertiente de los ingresos, es decir del sistema tributario de un pas, esa identidad exige la equidad y progresividad o, para que se entienda mejor, que cada cual pague de acuerdo con sus capacidades. En la de los gastos, una suficiente atencin a las polticas sociales. Si la primera condicin no se cumple, esas denominadas polticas sociales tienen de eso slo el nombre porque simplemente estn suponiendo trasvases de recursos entra capas medias y ms bajas de la poblacin sin afectar a quienes ms recursos tienen y obtienen.

La poltica econmica de estos dos aos ha supuesto, y no es ninguna sorpresa, una continuacin de la practicada por los gobiernos del PP. Las medidas tributarias aprobadas recientemente son un paso ms en esa prdida de identidad sealada. Reduccin en el marginal mximo en el IRPF y del mximo en sociedades, tarifas ms planas (quiz camino del tipo nico) y, lo ms importante, una separacin entre el gravamen sobre la renta y el gravamen sobre las rentas del capital y las plusvalas que quedan con un tipo nico y que de facto pasan a ser un impuesto diferente. Esta importante reforma, que contradice lo afirmado en el programa electoral del PSOE, ha pasado con mnimas crticas seguramente porque favorece claramente a las capas ms poderosas. El mito del capitalismo popular (Todo el mundo est en la Bolsa) no resiste la ms mnima crtica ni en EEUU, no digamos en nuestro pas. Quiz haya algunos millones de espaoles con intereses en bolsa, sobre todo va fondos, pero la inmensa mayora de ellos tienen cantidades ridculas. As que est claro que ser esa minora que concentra esa inversin en Bolsa la abrumadoramente beneficiada. Seguramente, ese uno por ciento que, segn estimaciones pues no hay cifras oficiales, puede concentrar el veinte por ciento de la renta nacional.

El ingreso pblico se alimenta cada vez ms de un impuesto sobre la renta que es cada vez ms un impuesto sobre las nminas y sobre sus perceptores que siempre tributan mucho ms que los empresarios, autnomos, profesionales, etc. El grado de evasin y de elusin contina siendo altisimo entre quienes no cobran por nmina. En el impuesto sobre el patrimonio, cifras oficiales recin publicadas referidas al ejercicio de 2003, muestran que slo sesenta y cinco espaoles declararon a Hacienda un patrimonio de mas de 30 millones de euros. Slo unos veinticinco mil declararon patrimonio superior a milln y medio. Indudablemente, ste es un pas de pobres.

En la vertiente del gasto pblico, mientras el gobierno alardea de superavit en las cuentas (haciendo de eso un fin, olvidando que el presupuesto es un medio para lograr fines), las ltimas estadsticas oficiales de la UE muestran que el gasto pblico social por habitante en nuestro pas es el ms bajo de la UE de quince miembros.

Todo esto no es casual sino que responde a una filosofa imperante desde la dcada de los ochenta y que ha ido impregnando la actuacin de los gobiernos occidentales, sean del signo ideolgico (si es que queda algo de eso) que sean. Tambin en nuestro pas. La afirmacin del entonces candidato Zapatero de que bajar los impuestos es tambin progresista responde a, y prueba, lo anterior. Se trata de una filosofa que rechaza frontalmente cualquier subida de impuestos directos, que, al contrario, busca rebajarlos para aquellos considerados como creadores de riqueza de modo que as se asegure un crecimiento que se propaga a todos, una marea que eleve todos los barcos, todo ello adornado con algunas medidas sociales, unas gratis y otras con escaso coste, que puedan ser presentadas como identidad socialdemcrata. Eso es lo que estamos viendo aqu y ahora o, mejor dicho, es lo que est pasando y no estamos viendo porque la manipulada ciudadana se concentra en otros temas. Pero hay que afirmar que no se puede ser ambidiestro en estas cosas, es decir si se conduce la economa con la derecha, lo social, al menos lo que tiene un coste economico en trminos presupuestarios, tambin es de derecha.

Si Zapatero conduce la economa con la derecha, no puede conducir lo social con la izquierda. A menos que piezas como el matrimonio entre personas del mismo sexo, el cambio de identidad en los transexuales sin necesidad de operarse o el que no sea la religin obligatoria en la enseanza (mientras continan las subvenciones multimillonarias a la iglesia catlica y el rechazo de los colegios concertados a hijos de inmigrantes) se consideren como joyas izquierdistas, que todo puede ser.

Que estamos en presencia de una poltica econmica profundamente conservadora, no hay la menor duda. Si alguien la tena, basta echar un vistazo a qu tipo de reforma fiscal se ha aprobado y con qu compaeros de viaje. O qu tipo de poltica de vivienda existe, poltica que ha llevado a un enorme porcentaje de jvenes a no poder comprar ni alquilar un piso coexistiendo esa desesperacin con una orga urbanstica, especulativa y de corrupcin en la que participan ayuntamientos de todo signo poltico y con unos beneficios insultantes de constructoras (con sus interminables cadenas de subcontratacin y explotacin de la mano de obra, sobre todo inmigrante) y de inmobiliarias, ambas convertidas en multinacionales porque no saben qu hacer con tanto dinero. Esta es, como es bien sabido, una de las dos patas del modelo de estos ltimos aos, siendo la segunda el desahorro galopante y el auge del consumo privado, eso s de una parte de la poblacin porque ms del cincuenta por ciento de las familias declara pasar serios apuros para llegar a fin de mes. Al fin y al cabo, las cifras de crecimiento del PIB conviven con un paro tenazmente pegado todava al diez por ciento, con una temporalidad en el empleo de un tercio (la ms alta, con diferencia, de la OCDE, una de las causas de la bajisima productividad y de la cifra mxima en Europa de accidentes laborales), con una persistente inflacin que castiga a las capas ms pobres y con el gasto social ms bajo y con la presin fiscal ms baja en la UE 15.

Todo esto no es por casualidad sino que responde a determinadas opciones polticas que, a su vez, responden a determinados grupos de poder. Si alguien debera tratar de remediar esta situacin de una sociedad cada vez ms injusta, son los partidos y organizaciones que se autotitulan de izquierda. Sin embargo, durante estos ltimos veinticinco aos, lo social ha ido perdiendo peso en la accin del PSOE como partido y, sobre todo, como gobierno. Si en un primer momento se trat de aquello de que no es posible una poltica econmica diferente a la que hacemos, hoy esa agenda social se ha sustituido por el tema territorial, la federalizacion de Espaa, los nuevos estatutos. Esa poltica territorial, que se pretende identificar como de izquierda, se transforma as en un objetivo en s mismo, olvidndose (como en el caso del presupuesto) que no es fin sino un medio. Estado federal para qu? O es que, como se pretende hacernos creer, ese objetivo es per se de izquierda, progresista?

El ruido estatutario, entre parntesis tema de enorme gravedad y de increible irresponsabilidad por parte del gobierno y de sus partidos, impide ver esa deriva social, fruto de modelo de crecimiento perverso y no sostenible ni econmica ni ecolgicamente. Mientras los beneficios de las grandes empresas y los sueldos y gavelas de sus directivos y consejeros alcanzan niveles rcord, la mayora de la poblacin no disfruta o disfruta de las sobras de este curioso milagro econmico que arrasa partes crecientes de la superficie del pas. Lo que pasa es que eso no lo vemos o no lo leemos porque no interesa a quienes determinan lo que se ve o se lee mayoritariamente. Y ya se sabe que lo que no se ve o no se lee en los grandes medios, no existe.



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