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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2004

El continente desaparecido

Txente Rekondo
Gabinete Vasco de Anlisis Internacional.- GAIN


En muchos libros de texto se suele mencionar a la Atlntida como el "continente desaparecido", pero si dejamos de lado las fbulas y leyendas, nos encontramos con una cruda realidad. Entre nosotros tenemos un continente que bien podra llevar ese sobrenombre: frica.

El escenario geopoltico sobre el que sobrevuelan buena parte de los medios de comunicacin tiende a presentar una realidad mundial de la que en contadas ocasiones es protagonista el continente africano. Normalmente su presencia en esos medios obedece a noticias catastrofistas, relacionadas con grandes matanzas, con el hambre, en ocasiones con el SIDA, y en la mayora de los casos evitando realizar un anlisis profundo sobre las races de esas situaciones.

Un ejemplo evidente es el silencio con el que se vivi el pasado da 25 de mayo, declarado como el "Da de frica". Otro obstculo que se encuentran los analistas en torno a la realidad africana, es la tendencia mayoritaria en aplicar puntos de vista eurocntricos a la hora de abordar las realidades de aquellos estados, ajenos en su mayora a las claves locales que contribuiran sin duda alguna a una mejor percepcin de los acontecimientos africanos.

Durante siglos, la dominacin del continente por parte de las potencias coloniales ha supuesto una dominacin imperialista y la apropiacin de las fuentes de riqueza en beneficio de los ocupantes. Esas potencias desarrollaron una poltica destinada a apropiarse de cuanto pudiesen en el menor tiempo posible. Fruto de todo ello es la cruda realidad a la que se ha condenado a vivir a la mayora de la poblacin africana. Las luchas de liberacin del pasado siglo sirvieron para poner fin a esa era colonial, pero en su lugar no tard en aparecer una nueva fase, definida como neo-colonial, que est permitiendo a las potencias extranjeras, en esta ocasin si una presencia como fuerza ocupante, de someter a esos pueblos a travs de complejos mecanismos econmicos y en ocasiones militares tambin.

Desde estos poderosos estados se pretende presentar los cambios en el continente como un importante avance hacia la democratizacin del mismo. Sin embargo tras estas lecturas optimistas se ocultan otros intereses. Para llevar a cabo esta apertura democrtica, Occidente se ha aprovechado de unas nuevas lites locales, dispuestas a participar en el expolio de sus pueblos a cambio de las migajas del pastel.

Por lo general buena parte de esos dirigentes estn ligados a los intereses de las compaas multinacionales, y en esa lnea son un instrumento muy vlido para manipular las contradicciones tnicas, nacionales o religiosas que abundan en frica. Para dar el label de "democracia", sta es entendida como "un sistema multipartidista, una economa de mercado y un proceso de liberalizacin organizado por el FMI y el Banco Mundial".

La postura cnica de muchos lderes occidentales abunda todava ms en las dificultades que atraviesan esos pases. Palabras como las pronunciadas por Jacques Chirac, en 1990 durante una visita a Costa de Marfil, son un buen ejemplo. Afirmando que un sistema multipartidista podra ser un lujo para frica, seal que "yo creo que los pases en vas de desarrollo deben concentrar sus esfuerzos en la expansin econmica, lo que no siempre es sencillo en un sistema de multipartidos. Hay regmenes multipartidistas donde no se respeta la democracia, y rgimen de partido nico donde s lo es, pro ejemplo, en Costa de Marfil...".

Esperanzas

Todava hoy en da, algunas voces del continente africano sealan algunas claves para albergar dosis de esperanza de cara al futuro. A pesar de su corta vida, hace apenas un ao de su formacin, y no ajena a debates intensos sobre sus ventajas y carencias, la Unin Africana puede servir en esa direccin. Si finalmente se transforma en una plataforma encaminada a la paz, poner fin a las guerras y los golpes de estado, as como a incentivar el desarrollo y crecimiento econmico del conjunto de la poblacin del continente, las cosas pueden variar

significativamente.

Para ello se est dotando de utensilios como la New Economic Partnership for Africas Development- NEPAD ( Nueva Asociacin Econmica para el Desarrollo de frica) y el Consejo Social y Econmico (ECOSOC), que con sus limitaciones y deficiencias pueden servir para los retos anteriormente mencionados.

Si las polticas impulsadas por occidente se han mostrado perjudiciales para los pueblos de frica, tan slo dndose un giro profundo, transformando la explotacin de sus recursos en un servicio para los intereses de la poblacin africana, se lograr avanzar en la superacin de buena parte de los problemas que en la actualidad asolan al continente.

Slo as se caminar en la erradicacin de la pobreza, se combatir el SIDA o la malaria, y se asentarn las bases para un movimiento por la paz y la democracia para la poblacin africana. Entonces, tal vez podremos celebrar el "redescubrimiento" del continente desaparecido.



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