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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2006

Desaparecidos en Venezuela: el legado de la cuarta repblica

Homar Garcsr
Rebelin


Primero fue la orden "disparen y averigen despus" formulada por Rmulo Betancourt en 1961, la que inaugur la cadena de asesinatos selectivos de dirigentes populares e izquierdistas que caracterizarn por siempre al rgimen puntofijista hasta 1998. En esta etapa de la vida republicana venezolana, agitada por sentimientos de liberacin nacional y mayores demandas reivindicativas en favor de los sectores populares, comienza a ser parte de la realidad cotidiana la represin sistemtica contra quienes se atrevieron a exigir la instauracin de una sociedad realmente democrtica y soberana. Para entonces, la actividad poltica desarrollada encubiertamente bajo la dictadura del General Marcos Prez Jimnez permiti que un grueso segmento de la poblacin venezolana adquiriera conciencia de su papel en los hechos de trascendencia que comenzaban a tener lugar en el pas. Pero, el hecho que la dirigencia de Accin Democrtica (AD) y del Partido Comunista de Venezuela (PCV) que haba combatido activamente en la clandestinidad a la dictadura perezjimenista, incluso armas en mano, fuera desplazada por la dirigencia poltica venida del exilio, ms las condiciones impuestas por el Pacto de Punto Fijo; hizo que esta agitacin de las masas populares tuviera un tinte claramente insurreccional, como qued plasmado en Caracas al desconocerse los resultados electorales que dieron la Presidencia a Rmulo Betancourt y cuando grupos de estudiantes atacaron la caravana del Vice-presidente Richard Nixon.

El segundo gobierno de AD, con Ral Leoni de Presidente (1964-1969), vino a desarrollar nuevos mecanismos de represin contra el movimiento popular. A la par de los ataques perpetrados por las bandas armadas adecas, el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA) y la Direccin General de Polica (DIGEPOL) se encargaron de torturar, asesinar y desaparecer a una gran cantidad de personas por causas polticas, aun cuando se hablaba de la instauracin de un rgimen aparentemente democrtico y se suscribieran tres tratados internacionales que prohben la desaparicin forzosa de personas, as como la tortura y tratos crueles e inhumanos a los prisioneros. Durante este perodo se hicieron pblicas las primeras denuncias de desapariciones de dirigentes polticos de oposicin, sin que hubiera ningn poder que diera cuenta de ello. Campesinos, estudiantes, trabajadores, amas de familia y guerrilleros fueron pasto de la doctrina de Seguridad Nacional inculcada por Estados Unidos en la Escuela de las Amricas, ubicada en Panam, a los efectivos militares y policiales venezolanos. Era la poca de los Teatros de Operaciones (TO), bases militares bajo asesoramiento del Pentgono estadounidense para luchar contra las guerrillas de las Fuerzas Armadas de Liberacin Nacional (FALN), buscando impedir la reedicin de una Cuba revolucionaria en nuestro Continente.

Durante las dcadas siguientes, los cuerpos represivos continuarn aplicando los mismos mtodos, arropados por un silencio cmplice, extensivo incluso- a los diferentes medios de comunicacin que apenas researon los hechos. A los asesinatos cometidos durante la dcada de los sesenta, una vez finalizada la guerra de guerrillas, se sumaron las masacres de Yumare, Cantaura, El Amparo y el Caracazo. A stas podramos agregarles tambin los cometidos entre el 11 y el 13 de abril de 2002 al ocurrir el golpe de Estado contra el gobierno de Hugo Chvez, lo cual pone en evidencia una vieja prctica heredada de aquellos aos. Hoy, se impone que la labor investigativa de la Comisin Especial nombrada por la Asamblea Nacional hace ya un tiempo para seguir la pista de todos estos asesinatos y desapariciones impunes arroje resultados positivos, de manera que se castigue a los culpables materiales e intelectuales de los mismos. Esto es especialmente necesario, ya que muchos de ellos siguen falseando la verdad y aparentan ser unos verdaderos demcratas y defensores de los Derechos Humanos, incluso, ubicados del lado del proceso revolucionario bolivariano, seguros de que la justicia humana no los alcanzar nunca. Sin embargo, las fuerzas revolucionarias tienen un deber ineludible que cumplir, ms que nadie, en memoria de aquellos cados de la revolucin venezolana, por lo que deberan exigirles a las actuales autoridades venezolanas el total esclarecimiento de estos casos, como su debido enjuiciamiento y condena.


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