Portada :: Otro mundo es posible :: IV Encuentro en Defensa de la Humanidad (Anzotegui, junio de 2006)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2006

Alianza de Intelectuales Antifascistas: Un referente histrico y moral (1936 2006)

ngeles Maestro
Rebelin


Sin ningn afn, no ya de agotar un tema inabarcable -y que por cierto, reclama con urgencia ser tratado de forma integral en profundidad-, ni siquiera realizar una visin general, me propongo con este trabajo traer a la memoria el fecundo ejemplo de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, considerado como referente moral e histrico para la creacin de la Alianza de Intelectuales Antimperialistas, vinculada a la Red de Redes En Defensa de la Humanidad.

En estos momentos, la barbarie imperial amenaza a todos los pueblos del mundo, muy especialmente a aquellos que como el iraqu en el que la matanza se ceba en los intelectuales con especial virulencia y sistematicidad- o los de Amrica Latina que estn abriendo nuevos espacios de soberana popular, son hoy la vanguardia antimperialista en el mundo. Las dimensiones de la barbarie, del terrorismo de estado a escala internacional, que se est ejecutando ahora y la que amenaza con venir, son semejantes a los que llevaron a la mejor intelectualidad del mundo a poner su obra y su vida al servicio de la lucha de los pueblos por la justicia y la libertad.

Se cantar tambin en los tiempos oscuros?

Tambin se cantar sobre los tiempos oscuros. Bertolt Brecht

En el ao 2002, en Madrid y, casualmente, en un da tan marcado por la historia como el 18 de julio, un grupo de hombres y mujeres, intelectuales y artistas de diferentes profesiones, acord la constitucin de la Alianza de Intelectuales Antimperialistas y aprob su Manifiesto fundacional titulado "Contra la barbarie"1, que posteriormente sera respaldado por ms de 400 firmas.

La primera frase explicita de forma demoledora las razones de la decisin:

La humanidad est siendo arrastrada hacia una catstrofe material y moral sin precedentes. Se pretenda superar con palabras el muro de corifeos del sistema, la angustia de la impotencia de las voces crticas sistemticamente silenciadas, y convocar a la resistencia y a la movilizacin precisamente a aquellos y aquellas que por tener el privilegio que supone el acceso al conocimiento y a los instrumentos necesarios para elaborarlo, tienen una responsabilidad tan especfica como grave: la crtica radical y continua de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemtica de sus mentiras, sofismas y tergiversaciones.

Los contenidos y las formas de la barbarie imperial.

En esas fechas era ya innegable que la escalada que comienza con la devastacin de Iraq en 1991 y el embargo genocida iniciado seis meses antes, las intervenciones militares de la OTAN contra la Repblica Federal de Yugoslavia y Afganistn, los bombardeos unilaterales de EE.UU. y Gran Bretaa en Sudn, Filipinas, Colombia,.. etctera, la intensificacin del bloqueo contra Cuba y el intento de golpe de Estado en Venezuela, constitua solo un dbil prembulo de la masacre y la ocupacin de Iraq, a su vez un mero eslabn de la guerra global infinita.

Se asista al desplome definitivo del derecho internacional y de los principios fundacionales de las Naciones Unidas bajo la bota militar del imperialismo norteamericano, con la participacin subalterna o la cobarde complicidad de la Unin Europea.

La Cumbre de la OTAN de 1999, realizada en plena guerra contra Yugoslavia y financiada por las grandes multinacionales energticas y fabricantes de armamento2, estableci su capacidad para intervenir fuera del territorio de sus pases miembros por lo tanto sin ataque previo y por razones que vale la pena recordar: "amenazas a nuestra seguridad nacional que pudieran dificultarnos la construccin de una economa fuerte, competitiva y en crecimiento", "movimientos migratorios masivos que pudieran amenazar las fronteras de pases de la OTAN" o "proliferacin de armas de destruccin masiva en pases fuera de la OTAN". No era una hiptesis, era y es un programa de actuacin inmediata; el ms detallado y explcito manual de guerra imperialista, inclusive contra migraciones masivas3.

En 2002, ya con el pretexto antiterrorista bajo el brazo, la "Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU."4 define la guerra preventiva, sin control internacional y sin lmite temporal alguno. Su correspondencia en poltica interior est recogido en la USA Patriot Act; el grado ms alto, conocido hasta ahora, de liquidacin de libertades y de garantas constitucionales5.

La supeditacin de la Unin Europea, ya clamorosa en los bombardeos de la OTAN sobre Yugoslavia, es ratificada en el documento "Una Europa segura en un mundo mejor". Elaborado por Javier Solana y aprobado en la Cumbre de la UE en Salnica e incluido en la Constitucin Europea, este documento legitima el ataque, expolio y la ocupacin militar de un pas, por las mismas razones que lo hace la "Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. ", al tiempo que reafirma el carcter esencial que para Europa tiene la OTAN.

En contenidos de poltica interior, la supuesta Europa de las libertados, no actuaba de manera diferente: la llamada "Euroorden"6, la Europol, las polticas de inmigracin de la "Europa-fortaleza", etctera, eran una versin de la misma "poltica antiterrorista". En el Estado espaol, la represin adoptaba las formas ms agresivas: ilegalizacin de partidos polticos, encarcelamiento de sus dirigentes, cierre de peridicos, generalizacin de la tortura y de la brutalidad policial.

El llamamiento de la Alianza de Intelectuales Antimperialistas.

Ante la inminencia del ataque a Iraq, era necesario romper el silencio, autoinvestirse de la autoridad colectiva de quien deja de ser un individuo aislado para reivindicar la dignidad de los pueblos que resisten y acusar de cobarda cmplice, de crimen por omisin a quienes callan ante el atropello generalizado.

Se enfrent lo que pareca ms peligroso como medio de confusin de masas: el "antiterrorismo" con las siguientes palabras: Combatiremos, s, el terrorismo, pero empezando por sus formas ms abyectas e intolerables: el terrorismo de Estado y el terrorismo del capital. Las torturas y malos tratos en las comisaras y en las crceles, la brutalidad policial en la represin de las manifestaciones, la pena de muerte, la explotacin despiadada de los recursos naturales y humanos, los embargos genocidas, las incursiones militares contra poblaciones indefensas: esos son los ms graves atentados terroristas contra la libertad, la dignidad y la vida. Hasta que no acabemos con ellos, no podremos hablar de democracia, ni siquiera de civilizacin.

Se parti de un compromiso previo que hizo posible el difcil acuerdo colectivo sobre el texto: aunque solo lo firmramos cuatro, nada deba ser silenciado con el argumento de que pareciera demasiado radical u ofensivo para los poderes establecidos. La realidad que se pretenda denunciar era infinitamente ms brutal que cualquier concepto o trmino que pudiera imaginarse.

El llamamiento urgente a quienes hemos hecho de la cultura y la comunicacin nuestro oficio, se hace despojando al trmino intelectual de cualquier connotacin elitista, de la manera en que Ernesto Cardenal recuerda a quien se ve en la tribuna, blanco de miles de miradas, rodeado de cmaras y micrfonos que est ah porque representa a los que luchan, los que estn en las crceles, los que dieron la vida; que son sus palabras silenciadas las que l o ella tiene el privilegio de recrear.

Se hace identificando como legitimacin ltima del trmino "intelectual" el Jaccuse! de Zola, es decir, la idea de lucha, de refutacin del discurso dominante, de defensa de la justicia frente a los abusos del poder.

Finalmente, si en tantos aspectos es posible establecer paralelismos entre los acontecimientos actuales y los que sacudieron en el mundo en la dcada de los 30 del siglo XX, el mejor referente histrico y moral del movimiento de conciencias y voluntades que se pretenda desencadenar no poda ser otro que la Alianza de Intelectuales Antifascistas. De ah su nombre, solo modificado para identificar al imperialismo de hoy como verdugo de la humanidad, pero conservando la sigla AIA como sea de identidad y aliento permanente.

La memoria indispensable

En el llamamiento a unir voluntades y articular el compromiso que expresa el Manifiesto de 2002 Porque no es suficiente que cada cual oponga su trabajo individual a la mquina de guerra y represin puesta en marcha por el imperialismo: solo mediante la unin y la coordinacin, primero a nivel estatal y luego a nivel internacional, podremos detenerla, late una percepcin semejante a la que convoc en Pars, el 21 de junio de 1935, a 230 delegados de 38 pases, para celebrar el Primer Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura7 y que inaugur Andr Gide con palabras premonitorias, como nos recuerda Eliades Acosta8: Un miedo comn nos rene aqu Que la cultura est amenazada es cosa que el empobrecimiento intelectual de ciertos pases obliga a aceptar. En el marco del mismo se configur la asociacin internacional que posteriormente adoptara el nombre de Alianza de Intelectuales Antifascistas (AIA). Su actividad se dispar tras la sublevacin militar contra la repblica del 18 de julio de 1936 y el comienzo de la Guerra Civil, que situ a Espaa en el epicentro del ataque fascista contra los pueblos, recabando ayuda material, viniendo a Espaa a apoyar a los [email protected] y, [email protected] de [email protected], incorporndose a las Brigadas Internacionales.

Se iniciaba as la gestacin de lo que sin duda ha sido el paradigma del compromiso solidario de los intelectuales con la lucha de un pueblo, identificada rpidamente como primera trinchera contra el fascismo. Pero no era solo eso. La torrencial movilizacin que par en gran parte de Espaa el golpe fascista se produjo porque lo que estaba realmente en juego era una revolucin. Los pueblos del Estado espaol tenan la conciencia clara de que estaban ante la oportunidad de tomar en sus manos las riendas de su historia9. Cientos de intelectuales espaoles y del resto del mundo as lo comprendieron. Supieron cul era su papel y dnde estaba su lugar en el momento en que el pulso feroz entre socialismo y barbarie se estaba jugando a muerte en la carne del pueblo espaol. Con toda claridad lo expresa el escritor cubano y comisario del Quinto Regimiento, Pablo de la Torriente Brau, que morira en Majadahonda de diciembre de 1936: "Me voy a la revolucin espaola, hoy en Espaa se est, en proporciones poderosas, aclarando el problema de la gran disyuntiva planteada al mundo desde 1917, y de cuya solucin pender la vida, particularmente de todos los pases coloniales y semicoloniales"

El mismo 20 de julio de 1936, cuando el pueblo de Madrid se lanza a pecho descubierto al asalto al Cuartel de la Montaa, fue con l un buen grupo de cubanos, como nos recuerda Fernando Martnez Heredia10: La mayora eran exiliados a causa del triunfo de la tirana machadista, como los que formaban el Comit de Revolucionarios Antimperialistas Cubanos. Entre los combatientes de aquel da estaban el joven poeta Moiss Raigorovsky, comunista ―cado en noviembre de 1936―, Pedro Vizcano, guiterista, y Mara Luisa Lafita, quien sera enfermera en el Quinto Regimiento, junto a Tina Modotti.

Muerto Valle Incln en enero de 1936, su testigo es recogido con fuerza por la seccin espaola de la AIA. Su primer llamamiento es publicado en el peridico El Sol11, el 19 de noviembre de 1936, tras el No Pasarn! , relatando el horror de los bombardeos sobre mujeres y nios de los barrios ms pobres, de las matanzas masivas en las zonas ocupadas por los fascistas y de las bombas cadas en museos, palacios y dems lugares pblicos. Estas son algunas de sus palabras: Os hablamos del Palacio de Liria, que fue del Duque de Alba, ayer cuidadosamente custodiado por las Milicias del Partido Comunista, con sus cuadros valiosos en los stanos, y esta noche pasada en llamas. Os hablamos del resentido despecho seorito que ha debido ordenar su incendio con el mismo gesto plebeyo y chabacano del tradicional "ma o de nadie". Os hablamos de la trayectoria significativa, en lnea recta, de una serie de bombas que comienza unas casas ms arriba del hotel Savoy y termina, dejando un hueco casual y de seguro lamento en el Museo del Prado, en la Iglesia de los Jernimos. Os hablamos del boquete alemn que una bomba de doscientos kilos ha dejado unos metros antes del Museo del Prado, rompiendo sus cristales. Se enuncia aqu lo que ser una constante en la obra y en la vida de [email protected] intelectuales antifascistas: ser testigos, dar testimonio, poner el arte al servicio de la titnica lucha del pueblo: Nuestras palabras no respiran otra atmsfera que la de nuestro pueblo y, como este, no hacemos otra cosa que dirigirnos a la conciencia, a lo ms profundo de vuestra conciencia, hombres honrados del mundo, para que vuestra airada protesta palpite entre vuestro corazn con la misma fuerza que en el nuestro.

El II Congreso de la Alianza de Intelectuales Antifascistas tuvo lugar el 3 de julio de 1937 en Valencia, capital de la Repblica y el da 4 en Madrid12, presenciando en directo el bombardeo de la ciudad. En una de las paradas realizadas en el camino desde Valencia a Madrid, una mujer de luto por su marido muerto en el frente se abraz a una mujer de la comitiva y le pidi llorando: "defindannos, ustedes que saben escribir".

De entre la abrumadora cantidad de textos importantes de la poca rescato algunos textos de dos destacadsimas mujeres: Mara Zambrano y Mara Teresa Len.

Mara Zambrano escribi en 1937, cuando todo el proceso de la guerra, las matanzas fascistas y la revolucin se encontraban en todo su apogeo, su texto poltico ms acabado: "Los intelectuales en el drama de Espaa". Analiza en sus pginas el proceso de cambio producido en los ambientes intelectuales desde la llegada de la II Repblica14 en el que va apareciendo, una voluntad de entender, una inteligencia militante, que tiene las armas de la razn y que como Palas Atenea naci armada y combatiente. Un compromiso poltico y social, no solo de quien combate en el frente, sino de quien trata de encontrar la razn de la muerte y que ella explica as: Aventurarse en el laberinto terrible de los sucesos, devanando el ignorado camino, es difcil, pero es necesario. Si otros ofrecen su vida sobre la tierra helada de las trincheras, no har nada de ms el intelectual arriesgando su existencia de intelectual, aventurando su razonen este alumbramiento del mundo que se abre camino a travs de la sangre.

Probablemente fue Mara Teresa Len la mujer intelectual que con ms inteligencia y pasin vivi su compromiso militante. Fundadora y principal sostn de la Alianza de Intelectuales Antifascistas junto a Rafael Alberti, Miguel Hernndez, Jos Bergamn y tantos [email protected], trabaj durante los tres aos de la guerra en salvaguardar el patrimonio cultural y artstico de la amenaza fascista y en hacer del teatro una arma ms de guerra.

Sobre los trabajos de proteccin del Museo del Prado escribi: ...pero nadie tal vez haya visto tan de cerca la belleza de un grupo de hombres atareados en salvar lo que no entendan, lo que antes les haba sido negado en el reparto de bienes comunes. All comprend mejor que nunca que la cultura es la conducta viva y en movimiento de los hombres de un pas, siendo la nuestra tan vieja y tan actual, que les haca tener conciencia del rango primersimo que ocupaban en la escala de la civilizacin.

Pero fue en el teatro, en las Guerrillas del Teatro donde ella volc lo mejor de s misma: si a algo estoy encadenada es al grupo que se llam Guerrillas del teatro del Ejrcito del Centro.

En un artculo suyo publicado en 1945 en la revista Latitud, de Buenos Aires15, analiza la intenssima experiencia del teatro en el frente de guerra. Nada ms lejos de la propaganda poltica entendida como adoctrinamiento. Estas son sus palabras: El amor y la fe eran las caractersticas de aquellos das. Estbamos seguros de que el instinto de nuestro nuevo pblico sabra comprender nuestros propsitos, que oh sueo del retorno teatral a sus orgenes inocentes!- estaban basados en restituir el teatro al pueblo!....nos pareci que aquellos hombres cansados, que nos proponan como espectadores, no tenan su espritu propicio para ejercicios estticos, puesto que parecan haber regresado a una edad incierta de la infancia, donde el miedo ocupaba otra vez un gran lugar. Con qu lenguaje hablarles a los que volvan de burlar a la muerte? Qu extrao espectador! Se agrupaban todos iguales, con una sola cara, uniformados de ojos y maneras. Qu hacer para entregarles nuestra mercanca? Mercanca de papel de colores y trajes rutilantes, mercanca de bailes, msica y palabras, consuelo de nios, gracia de las metamorfosis. Se sentaron dcilmente, y comenz la representacin y el milagro.

El reconocimiento era mutuo; las razones, las mismas; la apuesta total. Ella lo explica as: Y cmo no iban a creer en nosotros, que les dedicbamos todas nuestras horas? El actor que tenan delante no era un hombre cmodo que esquivaba la guerra en un trabajo de retaguardia. El actor soldado fue una variante afortunada del actor profesional. Los actores y actrices estaban sometidos a una disciplina. Disciplina que obligaba al abandono de muchos vicios teatrales. El sueldo que reciban era el de un soldado. Los caminos, como en tiempos de Lope de Rueda, eran su descanso. No saban, al salir, cundo les tocara volver, ni si volveran. Se acostumbraron a los ametrallamientos de las carreteras; a continuar las representaciones mientras volaban sobre ellos los junkers alemanes; a no sentir fatiga; a dejar prioridad a las ambulancias cuando comenzaba una batalla, aun a riesgo de tener que retroceder bajo el fuego enemigo. Representbamos en todos los lugares que nos ofreciesen: iglesia rota, campo libre, bosque o patio de cuartel. Espectadores con arma al brazo, sentados o rodilla en tierra, nos escuchaban absortos, prontos a entrar en accin, mientras otros batallones de su unidad combatan no lejos de all [...] El actor de las "Guerrillas del Teatro" fue una creacin feliz. Creo que tambin lo fue su repertorio...

Termina Mara Teresa el artculo con esta reflexin que es todo un himno y una convocatoria a arrancar el arte de las polvorientas academias y devolverlo a sus legtimos dueos: ...puede que algn da nadie recuerde su nombre [el de las Guerrillas], reducido a dos lneas en los manuales de historia, su herosmo de aleluya, pequeo y audaz. Mujeres fuertes desarmaban a los hombres cobardes. Tena todo algo de carnaval, de da de toros y de entierro. El hombre malo y el hombre bueno; el valiente y el temeroso. Madrid sacaba su capa de grana, la que le conoci Napolen, y pareca decirle al tiroteo: embiste. La aleluya madrilea era manola y varonil, arrogante y corts. Yo la he visto dirigirse a una fiesta imaginaria, a unos fuegos artificiales. Sacaba el pie y bailaba.

Tena teatros, cafs, bares con agua de Lozoya, y un rumor de mercado por las calles donde casi nada haba que vender, y desfiles reclamando cosas mal definidas que hacan llorar... En ese ambiente hicimos nuestro ensayo de teatro para las masas".

En tiempos en que los pueblos, como el iraqu, han elegido que vale ms morir de pie que vivir de rodillas, cuando los pueblos latinoamericanos han decidido dejar de morir de desnutricin y enfermedades evitables para apropiarse de su recursos naturales, cuando la historia, o cuenta con los pobres del mundo, o deja de serlo, es hora del compromiso o de la implicacin como propone Alfonso Sastre, de [email protected] intelectuales. Somos [email protected] [email protected] de estremecedores ejemplos de dignidad y de lucha de nuestros pueblos y de quienes le cantaron. Ahora, como planteaba en tiempos oscuros Gabriel Celaya, vuelve a ser urgente ocupar nuestro lugar en la batalla de las ideas:

..Tal es mi poesa: poesa-herramienta

a la vez que latido de lo unnime y ciego.

 

Tal es, arma cargada de futuro expansivo

Con que te apunto al pecho.

Madrid, 2 de junio de 2006

 

NOTAS:

[1] http://www.nodo50.org/csca/agenda2002/iraq/manifiesto-aia.html

[2] Maestro. A. (2000) "El imperialismo del siglo XXI". Ponencia presentada ante el Tribunal Internacional convocado para condenar a la OTAN y a los principales dirigentes de sus pases miembros por Crmenes contra la Humanidad en la Repblica Federal de Yugoslavia. Nueva York (EE.UU.) junio de 2000.

[3] La ampliacin en 600 km del muro en la frontera entre EE.UU. y Mxico y el envo de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional para impedir el paso de inmigrantes o el despliegue de buques de guerra espaoles frente a Senegal, Mauritania y Marruecos para impedir su llegada a Canarias mientras se piden refuerzos a la Unin Europea, son los primeros pasos en un brutal camino que no ha hecho ms que empezar.

[4] Documento publicado por la Oficina de Programas de Informacin Internacional del Departamento de Estados Unidos en http://usinfo.state.gov/espanol

[5] Sobre este tema ver: Maira, A. (2002) "Un pueblo para un imperio".Rebelin, 19 de noviembre.

[6] Un anlisis del contenido de esta orden que implica la aceptacin del listado de organizaciones antiterroristas, la conculcacin de derechos y garantas y una definicin de terrorismo aplicable a cualquier movimiento social puede verse en: La Unin Europea: Hacia el estado de excepcin? Escrito por los eurodiputados Alima Boumediene-Thiery (Verdes, Francia), Alain Krivine (LCR, Francia), Giuseppe Di Lello Finuoli (PRC, Italia). La Euroorden fue votada por todos los grupos parlamentarios excepto los que ellos representan.

[7] En el marco de este Congreso celebrado entre los das 21 y 25 de junio de 1935 se constituye La Asociacin Internacional de escritores en Defensa de la Cultura, presidida por un Comit Internacional compuesto por: H. Barbuse, R. Rolland, A. Gide, H. Mann, T. Mann, M. Goi, Forster, A. Huxley, B. Shaw, S. Lewis, S. Lagerlf, y R. Valle-Inclan.

[8] Acosta, E. (2004), "Alejo Carpentier y la defensa de la repblica espaola" http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/ documentos/2004/eacosta_05062004.htm

[9] Un anlisis de los retos presentes en la Guerra Civil espaola pueden encontrarse en Martnez Heredia, F.(1996) La guerra de Espaa revisitada. Revista Bimestre Cubana n 5, La Habana, jul dic.

[10] http://www.cubaliteraria.com/delacuba/ficha.php?Id=2681

[11] Fundacin Domingo Malagn (Ed.) (2005) Crnicas de la Guerra de Espaa. Miguel Hernndez. Flor del Viento. Ediciones

[12] La descripcin completa de las sesiones pueden encontrarse en el libro de Luis-Mario Schneider Inteligencia y guerra civil espaola.

[13] www.ub.es/zambrano/ResIntelectuales.htm

[14] Este proceso ha sido tambin analizado por Alfonso Sastre en Sastre, A. (2003) Desentendidos o implicados? Pone3ncia para los ASKE encuentros sobre el compromiso del intelectual.

[15] Tomado del interesante trabajo de Torres Nebrera, G. (2003) M Teresa Len y la Guerra Civil espaola (De teatro y otros textos) ADE-Teatro n 97.

Intervencin en el encuentro de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad celebrado en Anzotegui (Venezuela) en homenaje a la Repblica espaola y Federico Garca Lorca.



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