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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2006

La ruta de la atrocidad: de la Casa Blanca a Hadiza

Chris Floyd
www.globalresearch.ca

Traducido del ingls para Rebelin y Tlaxcala por Chelo Ramos


La ruta de la atrocidad: de la Casa Blanca a Haditha

Muchos observadores han comparado el asesinato metdico de 24 civiles inocentes cometido por infantes de marina usamericanos en el pueblo iraqu de Hadiza -confirmado recientemente por el Pentgono y fuentes del Congreso- con la infame masacre de My Lai en Vietnam, cuando soldados de ese mismo pas asesinaron a cientos de civiles en una orga sangrienta. Pero esta ecuacin es falsa y distorsiona gravemente la realidad de los actos de la Coalicin en Iraq, porque no es la atrocidad a pequea escala cometida en Hadiza lo que debe compararse con My Lai, sino toda la guerra contra Iraq.

Toda la operacin, desde su inicio arropado en mentiras de alto calibre hasta su ejecucin envuelta en una sangrienta arrogancia, locura, codicia e incompetencia, es un crimen de guerra de proporciones casi inimaginables. Un My Lai de mayor magnitud, un My Lai cada da, un ao tras otro.

Los detalles de la masacre de Hadiza por fin estn saliendo a la luz despus de meses de encubrimiento oficial y de acaloradas denuncias contra todos los que cuestionaron las contradictorias versiones emitidas por el Pentgono despus de lo ocurrido en noviembre de 2005. El horror habla por s mismo: una unidad de infantes de marina de la compaa Kilo, con deseos de vengar la muerte de un compaero ocasionada por la explosin de una bomba en la cuneta de una carretera, irrumpieron en las casas cercanas al rea de la explosin y sistemticamente ejecutaron a los civiles que encontraron en ellas, as como a cinco hombres que pasaban por el lugar en un taxi, inform la revista Time.

Las fotos tomadas posteriormente por un equipo de inteligencia militar de USA documentan la carnicera. Una de ellas muestra a una madre iraqu y a su pequeo hijo arrodillados en el suelo, como si estuviesen rezando, seal el Sunday Times. Les haban disparado a quemarropa. Las fotos muestran otras vctimas que fueron ejecutadas en sus casas con disparos en la cabeza y el pecho. Las vctimas incluan un hombre de 76 aos con una pierna amputada y un nio de cuatro aos, inform el Observer. En una casa, una familia completa, entre ellos siete nios, fue atacada con pistolas y granadas. Slo sobrevivi una nia de 13 aos. Un funcionario del gobierno de USA declar al Sunday Times que los atacantes haban sufrido una degradacin total en materia de moralidad y liderazgo. Esta declaracin es importante: puede que sea la primera vez que un vocero del gobierno de Bush dice la verdad acerca de la guerra. Verdaderamente, en Iraq ha ocurrido una degradacin total en materia de moralidad y liderazgo, pero no slo con respecto a los asesinos de Hadiza. Ellos no son ms que el inevitable producto final de la cultura de ilegalidad, brutalidad y agresin deliberadamente fabricada por la Casa Blanca para servir a sus rapaces ambiciones geopolticas y sus intrigas para aprovecharse de la guerra sucia.

La podredumbre y la corrupcin han permeado todo el cuerpo poltico. Es lgico que sus manifestaciones ms extremas aparezcan entre aquellos a quienes Bush ha armado con mentiras. La mayora de los soldados usamericanos creen segn algunas encuestas- que Iraq particip en los ataques del 11 de septiembre, cuando en verdad han sido enviados a matar y a morir en una guerra ilegal, basada en pruebas falsas y falsificadas. Si la atrocidad es el fundamento de su cometido, si la atrocidad es la atmsfera que respiran, es lgico que produzcan atrocidades, una y otra vez, a pesar de que muchos soldados y oficiales luchan individualmente contra la marea infectada.

Estas masacres no son explosiones momentneas de rabia revanchista; son una conducta aprendida. Los infantes de marina que asesinaron en Hadiza eran veteranos de una atrocidad mucho mayor cometida en Faluya el ao anterior, donde participaron en una de las ms salvajes destrucciones de una ciudad que se haya cometido desde que termin la Segunda Guerra Mundial. Ocho semanas de bombardeo incesante, seguido por la suspensin de los servicios de agua y electricidad y el suministro de alimentos. Claramente, un crimen de guerra de acuerdo con el Convenio de Ginebra. Ms de dos tercios de los residentes de la ciudad, unas 200 mil personas, huyeron del infierno que se acercaba, refugiados en su propio pas. Los que se quedaron fueron considerados presas fciles en la devastacin casa por casa a que fue sometida la ciudad. Entre los principales blancos de los usamericanos estaban los hospitales y clnicas, tal como dijeron funcionarios usamericanos al New York Times: otro flagrante crimen de guerra. Los destruan o clausuraban y mataban o encarcelaban al personal mdico, para evitar que llegase al mundo exterior informacin sobre la muerte de civiles, lo que sera una mala publicidad segn estos funcionarios. Una investigacin realizada posteriormente por el gobierno iraqu respaldado por USA encontr pruebas crebles del uso de armas qumicas contra la ciudad: otro crimen ms. Alrededor de 6 mil personas fueron asesinadas en el ataque, civiles la mayora de ellas.

Los pocos cientos de insurgentes de Faluya, que eran el supuesto blanco del ataque, haban huido mucho antes de que comenzase el asalto a la ciudad. As pues, la destruccin de la ciudad, ordenada por la Casa Blanca, no tena un objetivo militar. Se trataba de un acto de represalia, un castigo colectivo contra todo el pueblo iraqu, incluyendo a los no combatientes, por la resistencia armada a la conquista de la Coalicin. Los infantes de marina de la compaa Kilo sencillamente aprendieron la leccin de sus muy respetables superiores en Faluya y la aplicaron en Hadiza.

No hay duda de que estas lecciones se estn aplicando en todo Iraq. En marzo informamos sobre un incidente muy similar ocurrido en la regin de Isahaqi: once civiles, entre ellos cinco nios menores de cinco aos, fueron asesinados como resultado del ataque a una casa por fuerzas usamericanas (vase en internet la pelcula Children of Abraham). La polica local dijo que las vctimas haban sido ejecutadas, aunque ninguna de ellas estaba relacionada con la insurgencia. Las fotografas tomadas por la agencia France-Presse confirman el ataque y la muerte de los nios e indican que efectivamente recibieron disparos en la cabeza. A pesar de la prueba fotogrfica, funcionarios del Pentgono solo confirmaron la muerte de cuatro civiles: los lamentables daos colaterales de un intercambio de disparos con un miembro de Al-Qaida, dijeron. Segn ellos, la idea de que soldados usamericanos puedan ejecutar civiles a sangre fra es ridcula.

Como Abu Graib, Hadiza no es una aberracin cometida por unas pocas manzanas podridas, sino el emblema de un crimen mayor, sistmico, el fruto natural de un rgimen forajido que ha hecho de la guerra, la tortura, la detencin indefinida, los asesinatos extrajudiciales, la rendicin y los campos de concentracin, una poltica oficial. Esta descomposicin moral es el verdadero legado histrico de Bush.

Publicado originalmente el 1 de junio de 2006 en:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=FLO20060603&articleld=2563

Chelo Ramos es miembro de Tlaxcala (www.tlaxcala.es), la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin es copyleft.



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