Portada :: Otro mundo es posible :: IV Encuentro en Defensa de la Humanidad (Anzotegui, junio de 2006)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2006

Das de llamas

Constantino Brtolo
Rebelin


                            Lo peor que le ha pasado a Dantn no ha sido morir guillotinado sino morir ignorando por qu ha sido                             guillotinado. Saint Just.

Si la guerra es la continuacin de la poltica con otras armas, armas cruentas en este caso, cabe entender la Guerra Civil como un retrato en rojo sangre del ser y existir de aquella II Repblica que vino a desembocar en guerra. Y as como se dice que el que va a morir repasa en un instante la pelcula de su vida, de su biografa, bien puede acercarse a la realidad de la Repblica acudiendo a su momento de agona: la guerra civil.

De forma narrativa y con extremo talento entiendo que eso es lo que vino a hacer el escritor Jos M Prez Prat con su novela Das de Llamas publicada por primera vez bajo el pseudnimo de Juan Iturralde en 1978 y que ha seguido reeditndose, sino con continuidad al menos de modo intermitente, correspondiendo la ltima edicin a la efectuada por la Edit Debate en Madrid ao 1999. En la mayora, por no decir la totalidad, de los estudios o ensayos que han venido publicndose acerca de la novela espaola de los ltimos aos Das de llamas o no aparece citada o aparece como obra aislada, anmala y perifrica.

De su autor poco sabemos:

Juan Iturralde naci, con el nombre de Jos Mara Prez Prat, en Salamanca el 15 de junio de 1917. Su vida puede llenar, a lo sumo, una cuartilla. Estudi en los jesuitas de Chamartn de la Rosa, no muy concorde con su voluntad y, ms tarde, con escaso entusiasmo, Derecho, primero en la Universidad Central y despus en la literaria de Salamanca. El alzamiento llamado nacional le sorprendi en Ciudad Real -donde su madre haba fijado su residencia, con sus siete hijos, desde que enviud- y la revolucin y la guerra subsiguientes le pusieron en trance de perder la vida, aunque no tuvo jams vocacin de mrtir o de hroe.

El azar puso en su camino, durante la contienda, una multitud de ngeles custodios con mono miliciano o uniforme del Ejrcito Regular Popular Revolucionario que le ayudaron a sobrevivir. Terminada aquella, termin tambin sus estudios de Derecho, y en 1942 obtuvo plaza en las oposiciones que se celebraron, en dicho ao, para ingresar en el Cuerpo de Abogados del Estado.

Con anterioridad haba publicado una novela corta, El viaje a Atenas, historia de un revolucionario griego que regresa clandestinamente a su patria aos despus de la guerra civil que tuvo lugar en Grecia al finalizar la II Guerra Mundial y que ocultaba por razones de censura una historia desarrollada en Espaa, con personajes espaoles en la que se abordaba la lucha de la resistencia antifranquista.

Veo esta novela como obra significativa y relevante dentro del sentido general de estas jornadas sobre la II Repblica como momento histrico en el que la lucha de clases adquiere un relieve singular. Intentar explicar el porqu de esta relevancia.

Das de llamas extrae su ttulo de la cita con que la novela, a modo de prlogo, se abre:

"Las revoluciones, como los volcanes, tienen sus das de llamas y sus aos de humo."

Digo que esta cita funciona a modo de prlogo porque aclara por una parte la actitud narrativa frente al conflicto: revolucin y no contienda fatricida o guerra civil. Revolucin, guerra revolucionaria.

Cuando esta novela se public por primera vez, 1978, el hilo de humo era todava bastante visible -recuerden que es el ao en que se pacta la Constitucin- si bien eran tambin claros los sntomas de que haba inters evidente en que ese aviso de humo dejara de estar presente en nuestra atmsfera poltica. Hoy, casi 30 aos ms tarde de aquel humo, se est recuperando lo que se viene llamando en Espaa La recuperacin de la memoria historia- el fuego ms blanco mientras que del fuego rojo apenas se habla nada. Porque no nos olvidemos que en aquella repblica haba dos fogatas superpuestos que la guerra civil aliment con enorme fuerza.

De esos dos fuegos, si me permiten, de esas dos repblicas, habla esta novela.

Das de llamas es una novela contada en primera persona por su protagonista, Toms Labayen, juez de instruccin, condenado a muerte de manera implcita y que aguarda en el interior de una checa madrilea a que esa condena tenga lugar. Noche tras noche y en compaa de otros condenados espera la llegada de los milicianos que nombran en voz alta a los que van a ser vctimas del "paseo". Mientras espera escribe tanto su presente -sus relaciones con los otros presos- como sus recuerdos ms recientes. Sabemos as que Toms Labayen pertenece a una familia de clase media, que estudi en un colegio un poco por encima de sus posibilidades, que su padre es coronel de artillera, de los retirados por la ley Azaa, que su hermano Miguel es capitn de artillera que tuvo una actitud de lealtad republicana durante el levantamiento de Sanjurjo pero que el 18 de Julio, llevado por su compaerismo y honor militar se ha sublevado en el cuartel de Campamento por lo que permanece detenido en la Crcel Modelo. Sabemos tambin que Toms tiene una hermana, casada con un ex capitn de infantera, expulsado del ejrcito por un caso de corrupcin econmica y que vive en plan un tanto chulesco como vendedor de coches sin querer tomar partido ni esconderse cuando el levantamiento militar se frustra. Personajes que estn construidos con el rigor necesario para situar sus actos en un contexto coherente y necesario para entender sus deseos, miedos, pasiones, acciones y omisiones, es decir, para entender las claves de la II REPBLICA. La novela transcurre desde el 18 de julio hasta la primavera del 37, en ese largo perodo intermedio de noviembre del 36 en que Madrid se convirti en ciudad asediada.

La novela otorga un papel relevante al entorno familiar. La familia como clula social, como ente propio, con sus propios fines, valores e intereses. La novela se constituye alrededor de ese ncleo familiar que va a verse agitado por su entorno: por la guerra. En la guerra civil y revolucionaria convivan dos tensiones ya presentes en la sociedad de la Repblica. Por un lado la tensin civil: el enfrentamiento en el interior del grupo social que se beneficia de las plusvalas y que luchan entre s por no coincidir sobre el uso y gestin de esas plusvalas. Una fraccin de la burguesa tradicional que se resiste a abandonar sus privilegios frente a otra fraccin de la burguesa que ve como necesario incorporarse a los modelos econmicos modernos keynesianos diramos- y por tanto reclama reformas radicales en la educacin, plantea una reforma agraria mnima, la separacin de la iglesia y el estado, una solucin va Estatutos de Autonoma de los problemas de los nacionalismos, una limitacin del poder militar. Por otro, la tensin revolucionaria: el enfrentamiento ya no sobre el uso o gestin sino sobre la propiedad de las plusvalas, la lucha entre explotadores y los beneficiados de esa explotacin y los explotados. Esta doble tensin que atraviesa todo el tiempo de la II REPBLICA y aflora violentamente en la contienda est captado narrativamente a travs de la construccin de los diversos espacios sobre los que la doble tensin acta: la familia, la profesin, la vida privada, la vida colectiva en el Madrid asediado.

El protagonista pertenece, por tanto, a una familia de clase media en cuanto unidad inserta en las expectativas de captacin y usufructo privilegiado de las plusvalas; el ejercicio de la profesin liberal, judicatura o carrera militar, como mercanca retribuida por esas mismas plusvalas que ayudan objetivamente a extraer. La invasin que en esos dos espacios produce la aparicin del poder obrero es la piedra clave sobre la que est construida la novela poniendo en cuestin el pacto de familia y el pacto profesional. La clase media por tanto como un elemento que el camino a la revolucin debe considerar con atencin, pues si bien puede devenir aliado conveniente tambin puede convertirse en obstculo y peligro. Sobre esa condicin de la clase media y la Revolucin el protagonista escribe lcidamente: "soy de la clase que tendrn que extirpar, de los que hacen de cualquier nimiedad una tragedia y se permiten el lujo de una sensibilidad desvergonzada, precisamente porque se cree sensibilidad".

La visin que el protagonista aporta de la guerra y por tanto de la Republica corresponde a la de un profesional liberal, ilustrado, defensor de una Repblica democrtica y reformista. Frente a la ruptura de la legalidad republicana que el golpe franquista supone el defiende el mantenimiento de la legalidad republicana, es decir, de un Estado de Derecho que fundamenta y orienta su poder en el mantenimiento del sistema econmico basado en la propiedad privada de los medios de produccin. Desde ah asiste a los acontecimientos: la sublevacin de los cuarteles profranquistas, el reparto de armas a las fuerzas populares, la victoria de las milicias populares armadas sobre los militares golpistas y la toma del poder por parte de esas fuerzas populares, ahora armadas, mientras que el gobierno y las instituciones republicanas se ven desbordadas e incapaces de mantener ese monopolio de la violencia con que ha venido definiendo el estado. La posesin de las armas es el hecho poltico decisivo que marca la diferencia entre el estado de cosas durante la Repblica y la guerra civil y Revolucionaria. Armas para defenderse de la agresin fascista pero armas tambin como garanta de que las transformaciones sociales necesarias pueden ser defendidas de manera real.

Decirse hoy heredero de aquella repblica, as sin ms apenas quiere decir nada. Porque en aquella II Republica en realidad estaban conviviendo dos batallas, por mejor decir, dos luchas. Por un lado una lucha en el interior de la clase burguesa y por otro, la lucha de clases del proletariado contra la burguesa. El hroe de nuestra novela era testigo y sujeto de un doble desgarro; la burguesa ultraconservadora de base latifundista y oligopolista que se entrega a las pulsiones del fascismo emergente en toda Europa contra una burguesa reformista que intentaba la tarea de modernizar el aparato productivo del pas. Segundo desgarro: el proletariado contra el conjunto de ambas burguesas: la reaccionaria y la reformista por cuanto como enemigos de clase pretendan seguir detentando los beneficios de la explotacin capitalista. A lo largo de la breve historia de la Repblica se van a producir movimientos estratgicos dentro de ese doblete de enfrentamientos que van a producir a su vez realineamientos en el interior de esas fuerzas. Y as mientras que el enfrentamiento intraburguesa se mantiene estable, dentro del proletariado se produce un desplazamiento en principio tctico: el proletariado encuadrado en las filas del socialismo, una vez fracasado la revolucin de Octubre ante el empuje de la burguesa ya fascista ya parafascista se acerca a las posiciones reformistas (ala Prieto del PSOE) aun manteniendo un programa mximo de transformacin que va ms all del reformismo (ala Largo Caballero). Semejante proceso se va produciendo en el Interior del PCE, un partido combativo pero de escasa presencia hasta el 36 Paso del Frente nico al Frente Popular. E incluso el movimiento Anarquista parece comprender tibiamente las necesidades de una tregua. Pero el juego de enfrentamientos no solo contina sino que se multiplica: La burguesa facha conservadora contra la fraccin de la burguesa reformista y contra el proletariado en conjunto. La burguesa reformista contra la fraccin burguesa inmovilista y reaccionaria, contra el socialismo todava revolucionario y contra las dos fuerzas ms claramente revolucionarias: PCE y movimiento anarquista. El socialismo vive una lucha interna: prietistas contra largocaballerista, y al tiempo ambos socialismos contra el comunismo emergente y el poderoso anarquismo. No son tensiones y enfrentamientos que nazcan con la guerra. Estaban presentes en la II Repblica y son las tensiones que la caracterizan.

La recuperacin de la memoria que en estos momentos preconiza en el Gobierno Zapatero y en gran parte Izquierda Unida es una memoria demediadada. Una parte se ensalza y otra se arrincona. Del doble desgarro que la novela de Iturralde narra se elige tan solo aquel que enfrentaba a la burguesa ms conservadora con la burguesa reformista. Y se presenta ese tiempo histrico como un espacio en el que los trabajadores y sus necesidades de transformacin del sistema econmico ocupan un lugar marginal, de meros comparsas. Lo que la II Repblica ensea como leccin revolucionaria: solo una legalidad defendida con las armas, con el apoyo organizado de los oprimidos, es capaz de resistir los embates de los beneficiados por el sistema de propiedad privada cuando esa propiedad privada se pone en tela de juicio. Una leccin que en el Chile de 1973 volvi a ensearnos la historia.

Pero la novela tambin parece estar apuntando a la necesidad de que las tcticas revolucionarias no vayan por delante de la estrategia. En el contexto internacional de los aos 30 malamente se poda avanzar hacia la revolucin sin tomar en cuenta la necesidad de sumar o al menos neutralizar- al proyecto a aquellas capas de la pequea burguesa que objetivamente podran estar interesadas en su avance pero que culturalmente, subjetivamente, podan sentirse amenazadas por la convulsin social. De ah la necesidad de medir el ritmo y tempo de los avances. Al menos desde la ptica pequeo burguesa del protagonista eso parece estar diciendo la novela. Dicho de otra forma: en su visin la II Repblica no gestiona bien el doble juego de desgarros, de tensiones que la habitan. La II Repblica, por tanto, no como paraso perdido sino como leccin a repensar.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter