Portada :: Cultura :: Msica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2006

Cronopiando
Juanes

Koldo
Rebelin


Cada vez que los medios de comunicacin me proponen como referencia en el mundo de la msica a alguien que parece joven, que da la impresin de creer en lo que hace y que hace lo que cree, y que proyecta una imagen natural, lejos de la cosmtica habitual, desconfo.

Y es que yo puedo equivocarme pero esos medios no.

Los grandes medios de comunicacin, la industria de la msica y sus factoras, como la de Miami, no es verdad que van a aupar un producto que ponga en tela de juicio sus intereses, a alguien cuya expresin los denuncie, los desenmascare. A veces, esa industria y esos medios, no pueden evitar que propuestas contrarias, por ejemplo Silvio Rodrguez, se impongan en el buen gusto de la gente, por ms que logren reducir su impacto y popularidad; pero nunca se equivocan a la hora de promover sus propios dolos. Y los producen y mercadean en todas las tallas y para todos los pblicos.

Juanes no es ms que eso, otro producto que los dueos del negocio de la msica han sacado al mercado y que exhiben en su escaparate, con etiqueta de rompedor y sabor a calle, defensor de derechos humanos y animales y, por supuesto, sensible ante el deterioro del medio ambiente, causas todas ellas asumibles por cualquiera y que en nada comprometen cuando no van ms all de la retrica.

A Juanes, como a otros artistas semejantes, les conmueve el pjaro enjaulado, el pobre nio hambriento, el cauce seco del ro, pero que nadie les pregunte por el dueo de la jaula, por los responsables de la miseria con la que se solidarizan, porque para esa denuncia nunca van a tener respuesta.

Su comn apariencia, expuesta en unos jeans y una franela, sus desenfadadas maneras, la sencillez de su propuesta musical, contrasta con otros formatos para dolos de multitudes. A diferencia de Bisbal, Juanes no peina espectaculares rizos rubios ni baila o se contorsiona como Chayanne. Tampoco viste llamativas camisas fosforescentes, o se cuelga lmparas de las orejas. A lo sumo, unas gafas de sol negras, un pauelo en la mueca y algn que otro tatuaje, nada del otro mundo, pero su propuesta es tan anodina, tan insulsa, como la de cualquiera de los citados. Sus textos siempre giran en torno a los mismos tpicos de amores descarriados, babosadas trilladas en millones de canciones idiotas que se usan y tiran.

Y, sin embargo, pocos han sido tan reconocidos, tan premiados, tan honrados con toda suerte de honores y premios, de reportajes y primeras pginas. Hasta protagoniz el hecho inslito de cantar en el parlamento europeo frente a sus seoras, ocasin manifiesta, por cierto, para restregarles por la cara cualquiera de sus muchas causas pendientes con Latinoamrica y Colombia, aunque Juanes decidiera ponerse de nuevo su camisa negra y abrazarse a la comn instantnea y al comn almuerzo.

Me preguntaba qu precio poda haber pagado por la fama y los Granmy un cantante como Juanes, qu haba entregado a cambio, adems de la posible lucidez de sus inicios, y ahora lo s: Juanes hizo campaa por Uribe, el mismo responsable de buena parte de las minas terrestres por las que el cantante dice estar conmovido, el mismo gestor de la miseria de la que el cantante dice estar avergonzado, el mismo gobernador de colonia elegido por uno de cada cinco colombianos ms la licencia de la Casa Blanca, de la que el cantante dice no saber nada.

([email protected])



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter