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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2006

Hablar de inmigracin, sin alarma social

Francisco Morote Costa
Rebelin


Desde que se inventaron las fronteras nacionales la gente las ha cruzado... Al hacerlo casi siempre ha corrido riesgos, impulsada por una determinacin para sobreponerse a la adversidad y tener mejor calidad de vida.
Kofi A. Annan, Secretario General de la ONU


Es hora de hablar de inmigracin irregular africana de forma serena y racional.

Se dice que Canarias est siendo objeto de una autntica invasin, porque a nuestras costas estn llegando, en pateras y cayucos, miles de inmigrantes.

Acaso es cierto?

Es cierto e innegable que s estn llegando y que, en tanto puedan, lo seguirn haciendo. No es cierto, sin embargo, que se pueda hablar de invasin, porque ni vienen con nimo de invadir, de conquistar, ni Canarias es, en realidad, su punto de destino, su meta final. Lo que esos inmigrantes desean es llegar a Europa y nuestras islas slo son para ellos escala y trampoln para lograr su sueo. No hay, por tanto, motivo para la alarma social o el miedo irracional.

S tiene que tener cabida, en cambio, la preocupacin por los extraordinarios riesgos que afrontan esas personas que desde cientos de millas de distancia se juegan la vida, en frgiles barquillas, para alcanzar nuestras costas. Y la certeza de que si son interceptados en alta mar, los medios con los que se hace garantizarn su seguridad y sus vidas hasta llegar a nuestros puertos. Y que una vez en ellos recibirn la asistencia sanitaria y legal que prescribe el derecho internacional. Y que las repatriaciones que se realicen, de aquellos que no puedan acogerse al derecho de asilo o a otras formas de acogimiento, se harn sin vulnerar sus derechos como seres humanos. Y no es cierto que no exista mayor capacidad en los centros de acogida temporal, ni que la mayora de ellos se estn quedando en Canarias, como lo demuestran los datos que proporcionan organismos y agencias oficiales responsables.

Este es, en mi opinin, el modo en que una sociedad sana y madura tiene que encarar el fenmeno de la inmigracin irregular. No hacerlo as, atender las voces de aquellos que nos sobresaltan, diciendo que estamos siendo invadidos por los africanos es deslizarse por la pendiente del racismo (porque son moros o negros), la xenofobia (porque son extranjeros) y la aporofobia (porque, encima, son pobres).

La inmigracin irregular africana es una realidad que podr acompaarnos por muchos aos y cuya solucin compete al conjunto de la comunidad internacional, con la ONU a la cabeza, y muy particularmente a los pueblos, las empresas transnacionales y los gobiernos de los pases enriquecidos del Norte (Unin Europea) y a los pueblos y gobiernos de los pases empobrecidos del Sur (frica).

Slo un cambio radical en las relaciones econmicas entre ambos continentes, y una Ayuda Oficial que de verdad contribuya al desarrollo de frica podr frenar el xodo incontenible de los africanos empobrecidos. Si Europa no controla la voracidad insaciable de las empresas transnacionales que operan en ese continente y si contina confabulndose con los gobiernos corruptos que permiten la explotacin de las riquezas africanas sin ningn provecho para sus ciudadanos, la marcha de los desheredados hacia ella no tendr fin, y la tragedia proseguir.



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