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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2006

Los desafos de Amrica Latina al imperialismo

James D. Cockroft
Rebelin

Traducido del ingls para Rebelin por S. Segu


Ms de 25 aos de neoliberalismo han producido en Amrica Latina el debilitamiento de su base industrial local y sus pequeas explotaciones agrarias, as como sus oportunidades de empleo. Este genocidio econmico gradual ha generado la humillante pobreza de tres cuartas partes de la poblacin latinoamericana, una movilidad descendente de unas clases intermedias cada vez menos relevantes, reacciones desesperadas por parte de los cada vez ms disminuidos sindicatos, y avalanchas de emigracin interna y externa. Ha producido tambin una nueva ola de movimientos sociales y un giro electoral a la izquierda. Existen, sin duda, fuertes tendencias contrarias, como por ejemplo intentos de desestabilizar gobiernos; conspiraciones y movilizaciones contrarrevolucionarias; mayor represin y terrorismo paramilitar; y una creciente violencia contra las mujeres, los homosexuales, los transexuales, las minoras tnicas, la juventud inconformista, los periodistas y los grupos de derechos humanos.

Lo que est en juego en Amrica Latina es, nada menos, la soberana nacional y el control de los recursos bsicos, como el petrleo, el gas, el agua, los bajos salarios, la biodiversidad, las escuelas, los hospitales, el transporte, las pensiones, los bancos y las industrias. Los movimientos sociales protestan por la privatizacin de la naturaleza, la mercantilizacin de la vida y el pillaje impuesto por la globalizacin neoliberal, junto a la impagable e ilegtima deuda externa heredada de las dictaduras.

El desplazamiento electoral desde una derecha neoliberal pura y dura a un centro neoliberal moderado queda de manifiesto en los triunfos electorales de Luis Incio Lula en Brasil, Nstor Kirchner en Argentina, Tabar Vzquez en Uruguay, Michelle Bachelet en Chile, e incluso de Nicanor Duarte en Paraguay, defensor inicial del Mercosur, alternativa sudamericana al rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), al que se ha incorporado recientemente Venezuela. Se esperan cambios electorales similares en las prximas elecciones en Per, Mxico, Ecuador, algunos pequeos Estados de la cuenca del Caribe, y quizs incluso Colombia. Los candidatos se comprometen sistemticamente a no aplicar el fundamentalismo del mercado y el Acuerdo de Libre Comercio, aunque una vez elegidos suelen seguir contribuyendo a mantener con vida el moribundo modelo econmico neoliberal y, en algunos aspectos, reforzndolo. Ello es debido, en parte, al debilitamiento del Estado en las ltimas dcadas tras la aplicacin de los programas de privatizacin, los pactos de libre mercado y el pago de la deuda externa, todo lo cual ha dejado a los gobiernos en situacin de vulnerabilidad ante lo que puede calificarse de chantaje del capital exterior. Esta es una de las principales razones por la que los movimientos sociales tienen en su punto de mira al FMI, el Banco Mundial, el ALCA y la OMC, adems de los imperialismos, tanto el estadounidense como los europeos (Espaa supera a EE UU en inversiones en Amrica Latina).

El espacio correspondiente a un neoliberalismo humano o al nacionalismo burgus ha desaparecido. Por esta razn, tanto Evo Morales en Bolivia como Hugo Chvez en Venezuela aunque cooperan con los otros presidentes recientemente elegidos, rechazan su enfoque de un neoliberalismo moderado, y proponen en su lugar cambios revolucionarios basados en el apoyo del Estado a las demandas de los movimientos sociales. Morales invoca un socialismo comunitario basado en la reciprocidad y la solidaridad, mientras que por su parte Chvez hace hincapi en la necesidad de internacionalizar la revolucin y crear un nuevo socialismo para el siglo XXI porque no hay otro mundo posible en el seno del capitalismo.

Un nuevo y llamativo elemento de los movimientos sociales de hoy es su creciente resistencia a la cooptacin, el creciente nmero de participantes desposedos, y su inventiva tctica. Las tradicionales estructuras de clase y modos de lucha son apenas reconocibles hoy da debido a la radical reduccin de los programas sociales estatales y al uso de mano de obra flexible, que ha conducido a la desaparicin del salario mnimo, la miseria de las masas, el creciente desempleo e, incluso en el caso de profesionales capacitados, la precariedad del trabajo y la sobreexplotacin. Las lneas divisorias entre clases y movimientos sociales se han difuminado.

Para los pueblos indgenas de Amrica Latina, el neoliberalismo es nicamente el ltimo episodio de estos 500 aos de sometimiento al genocidio y prctica de la resistencia. En este sentido, son conscientes de que algunas realidades histricas, como la continuidad colonialismo-imperialismo, la destruccin ecolgica, la creacin y perpetuacin de una deuda impagable como herramienta de dominacin de los pueblos, y la prctica rutinaria de los secuestros, las desapariciones, la tortura y la violencia contra la mujer.

Las mujeres han soportado la mayor carga del sufrimiento econmico bajo el liberalismo, para no hablar de la creciente violencia en su vida cotidiana. Las protestas por el creciente abuso de las mujeres y el comercio sexual (que constituye ya un rubro econmico mayor que el narcotrfico) se han convertido en parte integrante no solo de los movimientos feministas, como la Marcha Mundial de las Mujeres, sino de los movimientos sociales en general. Los ejemplos de liderazgo femenino van desde las comandantes zapatistas hasta las piqueteras argentinas y las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo. Merecen destacarse en particular las mujeres que salieron a la calle en Venezuela para salvar la vida de Hugo Chvez durante el reinado de dos das de Pedro Carmona, alias Pedro el Breve, a raz del golpe militar patrocinado por Estados Unidos, del 11 de abril de 2002, y los trabajadores bolivianos, vendedores callejeros y amas de casa de El Alto, que han organizado comits de defensa y lucha.

El papel de los campesinos y pequeos propietarios agrcolas, a pesar de la creciente represin, se ha hecho prominente. En la mayor parte de los casos, el campesinado multitnico constituye una nueva fuerza de trabajo barata, flexible y migrante. Tanto si se trata de los cultivadores de coca andinos como de los trabajadores sin tierra del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem-Terra (MST, participantes de Va Campesina, una red de movimientos de agricultores implantada en 87 pases), las masas rurales se han movilizado, incluso en las ciudades.

Tambin ha surgido una nueva militancia sindical opuesta a las corporaciones transnacionales y a los burcratas sindicales corruptos (los llamados lderes charros en Mxico). Algunas confederaciones de sindicatos independientes, como el Frente Autntico del Trabajo (FAT) o escisiones de antiguas confederaciones, como la Unin Nacional de Trabajadores (UNT) de Venezuela y Mxico, florecen por doquier. En Chile, los Colectivos de Trabajadores han comenzado a llenar el virtual vaco sindical dejado por la incompleta desaparicin de la dictadura terrorista de Pinochet. E igualmente importante, las luchas de los trabajadores se estn internacionalizando, vinculando campaas como la de los trabajadores de Coca Cola en Guatemala, Colombia e India, as como las luchas por la sindicacin de los trabajadores de las maquilas de Mxico, Amrica Central y el Caribe. Los trabajadores de Amrica Latina han ocupado y han hecho de nuevo productivo un nmero tan alto de industrias abandonadas por sus propietarios, que a finales de 2005 se reunieron en Venezuela, en un congreso continental de trabajadores de empresas recuperadas.

Cada vez ms, aumenta tambin el reconocimiento por parte de los pueblos latinoamericanos de la necesidad de establecer alianzas e internacionalizar sus luchas. Como ejemplos del nuevo internacionalismo, adems de los ya mencionados, tenemos la campaa continental contra el ALCA, patrocinada por la Alianza Social Continental, y la campaa para la desmilitarizacin de Amrica Latina, iniciada por los zapatistas en Chiapas en 2003 y actualmente vinculada a la campaa internacional por el cierre de ms de 700 bases militares estadounidenses en 130 pases. La Otra Campaa lanzada por los zapatistas en 2006 tiene tambin una perspectiva muy internacionalista.

El socialismo suscita un inters creciente en Amrica Latina. Las encuestas realizadas en Venezuela y Brasil muestran que ms de la mitad de cada una de estas naciones est a favor del socialismo, palabra pocas veces oda en Chile y Mxico, aunque existe un debate cada vez ms intenso sobre qu clase de socialismo debera perseguirse. Existe ya un proceso de iniciacin de lo que podramos llamar Dos, tres, muchos socialismos, iniciado con la revolucin cubana en 1959. Como escribi el conocido marxista peruano Jos Carlos Maritegui (fallecido en 1930), los latinoamericanos no desean una copia del socialismo europeo, sino un socialismo basado en su propia realidad, en el caso de Per basado en los pueblos indgenas. As, el socialismo cubano es especficamente cubano, el de Venezuela se fundamenta en las ideas de Simn Bolvar, el de Bolivia en las tradiciones indgenas, y la lder indgena ecuatoriana Blanca Chancoso sugiere un estado plurinacional y pluricultural que podamos construir juntos. Y los zapatistas que no hablan de socialismo propugnan un sistema en el que todo el poder venga de abajo, como practican en sus Juntas de Buen Gobierno, en Chiapas.

Los debates en este tema muestran que las diferentes perspectivas socialistas comparten cuatro caractersticas: 1) su fundamento en los valores humanos: intento de poner fin al patriarcado, el racismo, el sexismo, la explotacin de clase y el genocidio, basndose en los valores del amor (como en los trabajos del Che y de Jos Mart), el respeto a los dems y la justicia social; 2) su organizacin participativa: lejos de todo autoritarismo de tipo estalinista, basada en la planificacin a diferentes niveles, las empresas controladas por los trabajadores, y la poltica y no el politiqueo (en palabras de Fidel Castro), y arraigada en una utilizacin del Estado y de la participacin popular desde abajo que sustituya a la partitocracia o el vanguardismo; 3) su internacionalismo: planificacin tanto de los mercados interiores como de los internacionales y defensa de los pueblos contra el neoliberalismo y las intervenciones imperialistas, y creacin de organizaciones interestatales de promocin de la paz y los derechos humanos, suprimiendo en ellas el derecho de veto; y 4) su defensa de la soberana de los Estados-nacin: defensa de los principios de no intervencin, no agresin y autodeterminacin, incluyendo nuevos Estados creados para vincular diferentes pueblos (como en Bolivia y Venezuela), que aspiren a una verdadera independencia nacional mediante la unificacin en un Estado latinoamericano, o en una confederacin, con arreglo a los conceptos de Nuestra Amrica, de Mart, y de La gran patria, de Bolvar.

Un aspecto de la mxima importancia para el futuro de la humanidad y del planeta ser la rapidez con que se produzcan las transiciones de abandono del capitalismo neoliberal, y la frecuencia de las rupturas con el capitalismo. En ltima instancia, pudiera no haber salvacin de la humanidad sin una prctica internacionalista de rpida expansin, prctica que ha recibido una nueva energa con los recientes acontecimientos en Amrica Latina y con el movimiento alterglobalizador. El internacionalismo es un proceso de solidaridad humana y de intercambio de experiencias, en el que se aprende del otro. La poblacin de lo que Mart llam el vientre de la bestia, es decir de Estados Unidos, tiene una oportunidad de establecer una crucial diferencia.

Todo depender de cunta unidad e internacionalismo puedan alcanzarse entre los movimientos sociales y los diferentes gobiernos ante las presiones cada vez mayores del imperialismo. Los debates sobre los socialismos latinoamericanos, incluso entre los defensores de La Otra Campaa zapatista, se basan en el principio de establecer Estados de poder popular, responsables ecolgicamente, en los que el pueblo (o, dicho en lenguaje zapatista, los de abajo) sean los protagonistas, tal como establece la nueva Constitucin de Venezuela. Y todos ellos estn de acuerdo en un objetivo general: liberar a la humanidad, celebrar la vida, honrar a los muertos y salvar el planeta.

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James Cockroft es escritor y activista de derechos humanos, doctor y profesor de la Universidad del Estado de Nueva York, y vicepresidente del Tribunal Benito Jurez. Ha escrito sobre Amrica Latina, Mxico, los derechos humanos, las migraciones de trabajadores, el multiculturalismo, Oriente Prximo y las polticas pblicas. Poeta, becario Fullbright y director honorario de Latin American Perspectives. Sus ttulos ms recientes son: Latin America; Mexico's Hope; y Latino Visions. www.jamescockcroft.com.

* LiP Magazine, verano 2006, pp. 60-62 [puede consultarse en: http://www.lipmagazine.org]



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