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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2006

Macronegocios, microsalarios, nanoproyectos

Juan Torres Lpez
Rebelin


Ayer martes la prensa anunciaba que el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria ha adquirido por 2.160 millones de dlares -unos 1.709,24 millones de euros- la entidad financiera estadounidense Texas Regional Bancshares, as como el banco tejano State National Bancshare, por 480 millones de dlares -aproximadamente 380 millones de euros-.

El da anterior se informaba que la Corporacin Empresarial Roca haba cerrado la compra del grupo lder en la fabricacin de sanitarios de gama media en el mercado chino, por un total de 25 millones de euros. La misma empresa que compr en marzo otras empresas en en Croacia, Rumana y Malasia por otros 50 millones y el 50% de la india Parryware por la misma cantidad. Telefnica compr hace poco el 5% de China Netcom por 420 millones de euros. Una minucia comparada con los 26.094 millones de euros que le cost comprar el ao pasado O2.

Hace ao y pico el Banco de Santander compr el banco Abbey por 13.000 millones de dlares.

Slo de 2004 a 2006 y en China, la inversin de empresas espaolas ha pasado de 46 millones de euros en 2004 a 120 millones en 2006.

Son algunos ejemplos tomados casi al azar que ponen de relieve lo que est ocurriendo en la economa espaola: las empresas ganan cada vez ms dinero gracias a los salarios de miseria y al empleo temporal, a la continua disminucin en sus cargas fiscales y a su vinculacin con la especulacin inmobiliaria.

Pero esos beneficios no se estn aplicando a la propia economa espaola sino que estn saliendo continuamente para engordar los negocios comprando y especulando fuera de nuestras fronteras. Un proceso que cuenta, para colmo, con el decidido apoyo del gobierno, que proporciona suculentas ayudas para "Estimular las grandes inversiones de empresas espaolas en el Exterior".

Esa continuado proceso est desertizando nuestro aparato productivo, que es cada vez menos potente e innovador debido, precisamente, a que escasea la inversin de las empresas que dedican sus recursos al exterior. Eso es lo que est produciendo, entre otras cosas, que nuestro dficit exterior sea en trminos relativos incluso mayor que el de Estados Unidos, una barbaridad que expresa que nuestra economa est dejando de ser competitiva por momentos. Como no puede ser de otra manera a si las empresas ms grandes aplican sus mejores recursos a comporar en el exterior.

Al mismo tiempo que se producen estos macronegocios, los inmensos "pelotazos" que las empresas espaolas dan en el exterior, con su secuela de altsimos beneficios para sus propietarios, los salarios en Espaa crecen hacia atrs y estn ahora al nivel real de los de 1997. Tampoco puede ocurrir de otra forma porque la frmula de donde se obtienen los recursos para hacer esas grandes operaciones es bastante fcil: ganan ellos, perdemos nosotros, y viceversa.

Lo increble y sencillamente imperdonable es que los partidos progresistas no solamente no se levanten contra esta barbaridad, sino que permanezcan prcticamente impasibles ante lo que est sucediendo. Por no hablar de la derecha liberal del Partido Socialista que gobierna la economa y que se siente ufana (con el beneplcito de los grandes empresarios y financieros) de haber facilitado estos macronegocios.

Lo que est ocurriendo en Espaa, cuando se alcanzan estos niveles de beneficios tan extraordinarios y, al mismo tiempo, se le reducen los impuestos a las rentas del capital y cuando todo ello se produce restringiendo los salarios, degenerando las condiciones de trabajo y endeudando a las clases medias y trabajadoras, es una verdadera aberracin moral, una injusticia histrica y una irracionalidad econmica porque nos lleva a una situacin verdaderamente insostenible.

Las empresas que tienen cada vez ms beneficios son las que disfrutan de condiciones cada vez ms favorables para contratar y despedir y volver a contratar pero en peores condiciones, sin que los trabajadores puedan hacer nada ms que aceptar o buscarse otro empleo. Slo eso es lo que les est permitiendo ganar tantsimo dinero y por eso se puede decir que el origen de esos grandes negocios es ilegtimo, el resultado de un gigantesco trasvase de rentas del trabajo al capital favorecido por el gobierno que, en lugar de paliar la desigualdad que crea el mercado capitalista, la agudiza con sus polticas fiscales regresivas.

Los sindicatos, mientras tanto, miran a otro lado, preocupados sobre todo como estn en organizar sus negocios, sus cursos fantasmas de formacin, en pagar la nmina millonaria de sus funcionarios y "liberados", o en organizar los servicios de ocio o los fondos de pensiones para el disfrute de los trabajadores que tienen el privilegio de tener un empleo estable, cada vez ms escasos.

En este contexto, la poltica se dedica a debatir sobre territorios, en lugar de poner de manifiesto el poder tan desigual de los grupos sociales y los poderes mediticos alimentan a la extrema derecha y a sus discursos populistas para provocar un clima de confusin generalizada y de enfrentamiento civil que dificulte an ms la discusin social y lleve a la frustracin y al enclaustramiento.

Frente a todo ello los proyectos sociales se difuminan y la inmensa mayora de la gente no percibe hoy da otro horizonte que no sea el de la mera supervivencia, que pasa simplemente por pagar la hipoteca y cuidar que a uno no lo echen de su puesto de trabajo, sea cual sea, en todo caso, el salario que acepten darle. Es muy difcil que se pueda salir de esta situacin, como tienden a hacer las corrientes de izquierda, por el simple procedimiento de perfeccionar, singularizar y radicalizar la oferta que se le hace a los individuos.

 

Me parece que ms bien es necesario articular respuestas de amplio espectro, capaces de proponer grandes o bsicos compromisos ticos (justicia fiscal, rechazo de las desigualdades y la pobreza...) con propuestas operativas que sean movilizadoras, susceptibles tambin de galvanizar al mayor nmero posible de ciudadanos. No es nada fcil, pero lo que est claro es que no se puede permanecer impasible frente la impostura y la aberracin generalizadas que dominan la economa y la vida social. Hace falta mucho debate y, para que este sea fructfero y transformador, es preciso estar dispuesto a compartir los discursos ajenos, en lugar de hacerse fuerte en el propio, como tanta veces suele sucedernos.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa de la Universidad de Mlaga (Espaa) y colaborador habitual de Rebelin. Su pgina web: www.juantorreslopez.com



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