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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2006

Terrorismo meditico-policial

Cndido
Rebelin



Desde que la Administracin Bush lanzara su famosa Cruzada antiterrorista muchos pases, en particular los pertenecientes a la mal llamada Unin Europea, se han convertido en Estados policiales bajo una fachada democrtica. Sus gobiernos han aprobado, bajo la presin del imperio y el miedo propio,leyes liberticidas en su contenido que, en su aplicacin indiscriminada han causado sufrimientos a miles de ciudadanos y en algunos casos han llegado al asesinato. El complejo meditico-policial, que siempre ha tenido vnculos estrechos, -periodistas delatores de las opiniones polticas de sus compaeros- como los denunciados recientemente en Alemania y antes en la televisin oficial de Suecia- ha tenido carta blanca para someter a miles de personas,mayoritariamente de origen musulmn, a privacin de libertad, tortura, crcel, incluso muerte, bajo la cobertura de la lucha antiterrorista

De hasta qu extremos puede llegar esta, la humanidad ha tenido estos das un testimonio impactante con el suicidio de tres jvenes prisioneros del campo de torturas de Guantnamo. Con el agregado de las infames declaraciones del jefe militar responsable, Harry Harris, de que los terroristas (suicidados) eran tan crueles que ni siquiera apreciaban su propia vida y que que haban hecho un acto de guerra y no de desesperacin. (La comunidad internacional espera que la fiscal Carla del Ponte, del Tribunal de La Haya, que tanto ha perseguido a los generales serbios, llame tambin a su tribunal a este general de la democracia americana.)

Casi diariamente los medios informan sobre operativos antiterroristas. Asi ha ocurrido recientemente en Canad, Blgica, Espaa, Suecia y ms frecuentemente en el Reino Unido. Casi siempre ciudadanos de origen musulmn, a los que se les atribuye las intenciones ms perversas contra inocentes ciudadanos de cada pas.

La tcnica informativa es la habitual: titulares en los que los que la culpabilidad de los detenidos se da por descontada. Quienes tienen la curiosiddad de leer el contenido del artculo, advierten que las pruebas, proporcionadas por la polica, se convierten en atribucin de intenciones con detalles precisos de los lugares que pensaban dinamitar, las armas a utilizar y sus vinculos con Al Qaeda. La espectacular noticia aparece simultnea, inmediata y en grandes titulares en todos los medios incluidos los llamados public service que en teora estn obligados a ser ms objetivos. Cuando los detenidos pasan a disposicin de la justicia tras haber sido sometidos a hbiles interrogatorios, las certidumbres comienzan a diluirse y terminan siendo liberados. Ms que nada por presin de organizaciones defensoras de los inmigrantes y de derechos ciudadanos, que denuncian los hechos que ponen en marcha la protesta popular. La proporcin entre los terroristas detenidos y los que han sido condenados con pruebas, es abismal. Pero rara vez el pblico tiene noticias de la segunda parte de la macabra historia.

La mayora de los detenidos son gente que ha tenido la desgracia de tener un nombre musulmn y de haber cado en la base de datos del Consejo Nacional Antiterrorista (NCTC) en su sigla inglesa, creado despus del 11-S. Dicho registro, que hasta el ao pasado contena 325 000 nombres, que aumentan continuamente, es alimentado con informacin de la CIA, FBI y la Agencia de Seguridad Interna (NSA) la misma que ha sido duramente cuestionada por organizaciones de derechos humanos y expertos en Derecho civil,por espiar telfonos y la correspondencia ciberntica de millones de ciudadanos en Estados Unidos, sin autorizacin judicial.

A veces las violaciones son de tal gravedad que algunos medios y la presin popular obliga a los transgresores a estar a la defensiva e inclujso a pedir disculpas. Esto acaba de ocurrir en el Reino Unido donde un espectacular operativo policial en el hogar de los hermanos Mohammed Abdul Kahar y Abul Koyair en un barrio londinense de fuerte presencia musulmana caus termin en un fiasco. En medio de la noche un centenar de agentes armados a guerra incursion en el domicilio buscando un arsenal de armas qumicas que tenan en su poder. Las nicas armas qumicas encontradas fueron, segn coment un polica annimo a la agencia Reuter, unas aspirinas. El atropello no pudo silenciarse, las organizaciones musulmanas establecidas en el pas lo denunciaron, los abogados defensores tambin y algunos periodistas se solidarizaron esta vez con la verdad. La polica, blanco de las crticas,pidi excusas. Slo Toni Blair dijo confiar 101% en ella. El pasado domingo una multitudinaria demostracin convocada por organizaciones musulmanas, frente al edificio de Scotland Yard, culmin la historia. Hay 17 millones de musulmanes que viven en Europa,que se sienten vctimas de estas campaas que, adems,han demostrado su total fracaso.


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