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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2006

Por qu Australia quiere un cambio de rgimen en Timor Oriental

Nick Beams
SinPermiso


Si alguien debiera creer la versin oficial, la invasin de las tropas de Australia en Timor Oriental se debe a los ms nobles motivos. Simplemente estn all para restaurar la paz y la estabilidad tras el colapso de la autoridad del gobierno. Pero esta ficcin poltica ha sido desenmascarada por los acontecimientos de los ltimos das por la lucha de poder que inici la crisis y la trajo a la superficie.

La intervencin del gobierno de Howard no tiene nada que ver con proteger los intereses de la gente de Timor Oriental. El objetivo es producir un cambio de rgimen reemplazando al gobierno del Primer Ministro Mari Alkatiri por una administracin ms en consonancia con los intereses australianos.

Hay una vieja sentencia en poltica exterior que dice que no hay aliados ni alianzas permanentes, slo intereses permanentes. Este es ciertamente el caso de Timor Oriental donde una de las principales preocupaciones del gobierno australiano, apoyado por el opositor Partido Laborista, ha sido asegurarse que otros poderes no tuvieran posibilidad de usar su influencia en lo que se refiere explcitamente al patio trasero de Australia.

En 1999, el gobierno de Howard envi tropas para liderar la intervencin militar de la ONU a fin de asegurar que Australia, ms que el primer poder colonial, Portugal, ejerciera la mayor autoridad en el Timor Oriental post-independencia y estuviera en la mejor posicin para explotar las valiosas reservas de gas y petrleo. Siete aos despus las motivaciones esenciales son las mismas.

El conflicto subyacente con Portugal se abri el pasado viernes cuando el Primer Ministro John Howard asegur durante una entrevista que la crisis de Timor Oriental era debida a una pobre gobernabilidad. Era un ataque claro al gobierno de Alkatiri. La declaracin fue respondida por el Ministro de Asuntos Exteriores portugus, Diogo Freitas do Amaral, que defini las afirmaciones de Howard como una interferencia en los asuntos internos de Timor Oriental. No estamos de acuerdo con esta clase de declaraciones por parte de pases extranjeros aadi.

Pero Howard no fue disuadido. De hecho, decidi decir ms en cuanto tuvo la siguiente oportunidad.

En una aparicin en el programa matutino del domingo Insiders de la televisin ABC, Howard fue preguntado por cuan malo haba sido el gobierno de Timor Oriental y sobre la responsabilidad de Alkatiri.

Howard dijo que no quera entrar en comentarios detallados sobre los polticos del pas pero procedi a hacer justo eso. Era obvio, deca Howard, que el pas no haba sido bien gobernado los ltimos aos. Adems dijo que no pensaba retractarse de los comentarios realizados dos das antes.

Inquirido sobre si los planes a largo plazo de Australia seran similares a los llevados a cabo en las Islas Salomn donde oficiales australianos se haban hecho cargo de los ministerios de finanzas, as como de la gestin de la polica y de las prisiones, Howard fue ms all.

Bien, no descarto nada, pero no quiero declarar nada sobre lo que vaya a suceder o de lo que debiera suceder sin discutir antes del tema con los timoreses orientales dijo. Quiero decir, nos encontramos ante un camino complejo que recorrer. Por una parte, queremos ayudar, somos el poder regional que est en posicin de hacerlo. Es nuestra responsabilidad el ayudar, pero quiero respetar la independencia de los timoreses. Sin embargo, por otra parte, deben desempear esa independencia o las responsabilidades de esa independencia con ms eficacia de lo que lo han hecho los ltimos aos.

El camino complejo concierne a las actividades de los rivales australianos en la regin, como indicaban los comentarios del ministro de asuntos exteriores portugus. Hasta el momento, el gobierno australiano ha tenido en su mano el contestar a estas presiones gracias al apoyo de Estados Unidos. De la misma manera que la administracin Clinton respald la intervencin de 1999, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, ha dejado claro que su pas respalda plenamente el ltimo despliegue de tropas. En una conversacin telefnica con el ministro de asuntos exteriores australiano, Alexander Downer, Rice dijo haberle preguntado: Qu quiere usted que hagamos?

El foco inmediato del cambio de rgimen es la reunin del Consejo de Estado, de carcter consultivo, que se celebra en estos momentos en Dili. Este ente, convocado por el presidente Xanana Gusmao, tiene la capacidad de despedir al gobierno de Alkatiri y nombrar a un supuesto gobierno de unidad nacional hasta las prximas elecciones que deben ser celebradas en Mayo.

Despus de una reunin de 9 horas celebrada ayer, el consejo no lleg a tomar una decisin y las negociaciones continan hoy mismo. Mientras, no habiendo decisin oficial, el ministro de Asuntos Exteriores de Timor Oriental, Jos Ramos Horta, dej claro que, en lo que a l y a Gusmao se refiere, Alkatiri debe renunciar.

En declaraciones para la televisin ABC, Ramos- Horta dijo: Lo que ahora es necesario es una solucin de la actual crisis poltica que implica, obviamente, primero al primer ministro en el sentido que mucha gente quiere, el de su renuncia.

Cuando fue preguntado por su situacin, Ramos-Horta, declina comentar nada, explicando que est envuelto en negociaciones con ambas partes.

En Timor Oriental la campaa para expulsar a Alkatiri, el lider del partido preponderante (Fretilin) lleva en curso algn tiempo. La situacin ha estallado despus de la decisin de Alkatiri de convertir en opcional la educacin religiosa en lugar de obligatoria.

Este movimiento elemental de separacin iglesia - estado provoc virulentas denuncias de la iglesia catlica. Se celebraron manifestaciones con proclamas de expulsin de Alkatiri y el final de su gobierno extremista. En una nota pastoral publicada en abril del 2005 la jerarqua eclesistica en Dili deca que el gabinete contena Marxistas que ponan en peligro la democracia. Asimismo se deca que el gobierno segua polticas basadas en el modelo chino y en el tercer mundo retrogrado.

De acuerdo con un reportaje del Asia Times, el embajador de Estados Unidos en Timor Oriental apoyaba abiertamente a la Iglesia en sus protestas callejeras contra el gobierno el pasado ao, llegando incluso a acudir personalmente a una de ellas.

El pasado enero, un lder del Fretilin miembro del parlamento nacional, Francisco Branco, denunci que un conocido sacerdote emprendi una campaa para derribar al gobierno. De acuerdo con Branco, el sacerdote haba explicado a los feligreses que la decisin de enviar estudiantes a Cuba convertira a Timor en un pas comunista y que Fretilin haba planeado matar curas y monjas si ganaba las prximas elecciones.

Una vez emprendida la intervencin militar, los media australianos, siguiendo al gobierno de Howard, incrementaron las denuncias al gobierno de Alkatiri.

En un comentario publicado el pasado sbado, el editor australiano, Greg Sheridan, calific a Alkatiri como un desastroso primer ministro, liderando la llamada camarilla de idelogos de Mozambique en referencia al largo periodo de exilio de Alkatiri en otra colonia portuguesa durante la ocupacin indonesia de Timor Oriental.

La catastrfica decisin de convertir el portugus en lengua nacional de Timor Oriental, ilustra a la perfeccin el dogmatismo y grado de irrealidad del pensamiento de Alkatiri. Es una decisin que priva de derechos civiles a los jvenes timoreses que hablan Tetun, Indons o ingls. Atrinchera a la camarilla de viejos y dogmticos marxista-leninistas del Fretilin y exacerba las divisiones en el seno de la sociedad de Timor Oriental. Adems de no ayudar en nada a que los jvenes de Timor Oriental se ganen la vida.

Alkatiri y sus partidarios ni son marxistas ni son comunistas. Ni el gobierno de Howard ni sus voceros de los media estn interesados en las polticas del gobierno para la gente de Timor Oriental. La oposicin australiana a Alkatiri se basa en que Alkatiri y su faccin buscan apoyos de otras potencias ms relevantes, principalmente Portugal, y crecientemente, durante el ltimo periodo, China, como contrapeso al imperialismo australiano.

Tras 4 aos de intransigencia de Howard y Downer, el gobierno de Dili fue obligado el pasado ao a posponer el acuerdo sobre fronteras martimas entre los dos pases 50 o 60 aos. Segn la ley internacional de fronteras que Australia rechaza reconocer, Timor Oriental tiene los derechos sobre la mayora de los recursos de gas y petrleo. Sin embargo Canberra tuvo xito a la hora de conseguir que Dili cesara en sus reclamaciones de soberana sobre las reas clave de recursos del mar de Timor durante dos generaciones; es el tiempo suficiente para que las principales fuentes de gas y petrleo se agoten.

Si Alkatiri fuera percibido como un aliado de Australia en Timor Oriental, ms que como un obstculo, la actitud del gobierno Howard, y correspondientemente, los comentarios en los mass media, habran sido muy diferentes.

Para empezar los llamados soldados disidentes la rebelin de los cuales encendi la mecha de la crisis no seran retratados como sufridores de una injusticia. En su lugar, la decisin de despedirlos despus de haber ido a la huelga hubiera sido aprobada. Los comandantes del ejrcito australianos en lugar de mantener contactos con los rebeldes, los hubieran denunciado por organizar un motn, tomando las leyes por su mano y creando las condiciones del terrorismo. Sin embargo, la campaa para expulsar al gobierno de Alkatiri se ajusta perfectamente a los intereses australianos.

Estos intereses se centran en asegurar la posicin australiana en una regin donde crecen grandes conflictos de poder. Como un comentario del Australian financial Review apuntaba ayer, la rivalidad emergente entre Japn y China se est extendiendo por el Pacfico planteando un desafo real a un gobierno que siempre afirma mantener magnficas relaciones con Tokio y con Pekn.

Sealando cuestiones ecnomicas a largo plazo que siempre han motivado la poltica exterior australiana en la regin, el comentario prosegua: Es til recordar que en 1920, los planificadores estratgicos de Australia estaban preocupados porque Japn intentaba echar sus redes en los supuestos recursos petrolferos del Timor portugus, y en 1975 se albergaba el miedo de que China manipulara a los independentistas timoreses de izquierda con objeto de obtener ventaja territorial."

Ahora que es clara la existencia de recursos en gas y petrleo, la rivalidad entre Japn y China por la energa plantea crecientes desafos a Australia, aada el comentario.

Una de las maneras de satisfacer estos retos es asegurar que un rgimen fiable se establezca en Dili. Este es un factor subyacente importante en la lucha de poder que se desarrolla en la capital de Timor Oriental.

Nick Beams es un analista poltico australiano

Traduccin para www.sinpermiso.info : Txomin Martino


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