Portada :: Mentiras y medios :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2006

El ambiente informativo preelectoral venezolano y colombiano
Del revoltijo y lo tendencioso

Alberto Rojas Andrade
Rebelin


...sucesin de historias en apariencia absurdas que acaban parecindose entre s, desfile ininterrumpido de pueblos menesterosos, retahla de acontecimientos que surgidos sin explicacin desaparecern sin que sepamos su solucin. Definicin del Telediario de Pierre Bourdieu en Sobre la Televisin

El noticiero es un manual turstico para la geografa de la ignorancia

Armand Mattelart

Con motivo de las dos ms recientes elecciones en las que ha estado en juego el poder ejecutivo en dos pases latinoamericanos simbiticamente unidos, a pesar de todos los deseos de algunos, el referendo revocatorio de Venezuela en agosto de 2004 y las elecciones en Colombia de mayo de 2006, se puede establecer un parangn del ambiente informativo que ha rodeado estos dos eventos, unas semanas o meses antes en los medios de telenoticias de los canales privados respectivos. El resultado: el revoltijo y lo tendencioso.

Sin ser contradiccin alguna, tambin la comunicacin audiovisual de los poderosos monopolios informativos puede apelar a simular mostrarlo todo, eso s, con la fugacidad de un comercial de pantimedias y su respectivo texto, procurando evitar las naturales asociaciones mentales en los receptores, trazando un desorientador y embriagante viaje a travs de un mosaico de situaciones dispares, inconexas, ambiguas, contrapesadas unas con otras. El gobierno es colocado en un plano de magnanimidad, y sus actuaciones desfavorables se desconectan de los deseos del gobernante por evidentes que sean. Esto es ya un axioma con todas las de la ley en pases controlados por intereses del gran capital, amigos o socios de los dueos de los canales televisivos.

Si los monopolios de la comunicacin se encuentran en la oposicin, la estrategia cambia al opuesto de mostrar lo ms concreto y pugnaz de lo poltico y a dar cabida especialmente a los aspectos sociales ms conflictivos cargndolos de un dramatismo no visto antes, prolongando entrevistas a inconformes, auspiciando debates enconados en los cuales no se ahorran adjetivos calificativos y denuestos para la gestin gubernamental. La extensin en las notas sobre los movimientos sociales adquiere proporciones inusitadas. No hay fugacidad para dar una explicacin a lo social en este caso. La orientacin del informativo es dirigida hacia lo especfico de la gestin de gobierno, siendo lo diverso colocado en un segundo plano.

El mencionado 'colage' del primer evento posee ventajas evidentes si lo deseado es pasar por alto la necesidad de alguna profundidad y un contexto afirmante de realidades concretas; permite atenuar las cosas afectantes de millones y elevar las frvolas concernientes a dos o tres con relativa facilidad, sin que la mayora se percate de lo malicioso del vrtigo usado.

Podra decirse que el actual efecto pretendido por el director del telediario de esta clase, supremo conductor, chamn del frentico viaje, es el de paralizar las masas de espectadores, como afirmaba con insistencia Herbert Schiller, por la velocidad y el desarraigo de los acontecimientos expuestos, los cuales exigen a gritos en el televidente del noticiero un glamoroso final feliz de quietud luego del lugar sin ubicacin o tiempo al cual es expuesto durante el telediario, paradigma del vrtigo-quietud-olvido como frmula del periodismo mercenario del poder del gobierno transmitido a canales privados afines con algunos matices.

Este espacio televisivo conecta directamente con una especie de personalidad revoltijo, como ideal de telespectador, mujer u hombre light, aborrecedor de lo concreto y de todo conocimiento en contexto de la historia, de la cultura, de la esperanza humana. Un hombre o mujer con fastidio por lo profundo y hasto por la comprensin de lo general, por el humanismo, prefiriendo rabiosamente lo particular del detalle, el hedonismo de la individualidad al extremo y no ir ms all de los lugares comunes de lo fcil ya digerido de asperezas por otros.

Las 'notas' del informativo propagador de quietud y a la vez del raudo olvido son afines a esta forma de ser. Un tema se superpone a otro tema, una 'historia', como se denomina en el argot de forma superficial, a actuaciones de los seres humanos sin pasado ni consecuencias, le siguen otras de similares caractersticas y as sucesivamente, siendo todas intercambiables; sus guiones de narracin son estructurados de manera anulante de la comprensin global, aprovechando para todo esto la dinmica totalitaria de la televisin y sus rfagas luminosas y deslumbrantes.

Se persigue con afn llegar a la cultura media, esa del menor esfuerzo, esa espantable a la menor profundidad, esa de los resmenes que apartan lo sustancial, esa resaltante de lo anecdtico, esa de detalles exaltados al paroxismo y estructuras arrojadas a la niebla de lo nunca mencionado, esa que busca desesperadamente agradar permitiendo con maa apenas ver la epidermis de todo para evitar fatigas.

En el espacio del noticiero privado oficialista de los canales en el gobierno, se apretujan con grotesca comodidad los ms variados temas, sospechosamente carentes de clasificacin destinada a ubicarlos en la realidad consensuada, brillando como un logro de quienes producen este espectculo noticioso, la arbitrariedad de los valores de supervivencia profesional en el medio del periodista-gur-mercenario llamado director, y su jugosa paga, a cambio de la tica profesional y del respeto por los destinatarios del mensaje periodstico; para los periodistas de la calle, los reporteros, libretos de zalamera, migajas y la promesa de emular en el futuro en adulacin, indolencia y salarios a sus jefes.

En el diario acontecer de un pas suramericano con costas lindantes en dos ocanos, el vrtigo de las maanas el medio da y las noches, hechos con causas humanas en veces planificadas, como las guerras y en veces y previsibles como las diversas miserias, acompaan a desastres naturales imprevisibles como terremotos, a los cuales a su vez le son aparejados srdidos crmenes pasionales expuestos junto a datos inexplicados de inflacin o estadsticas dudosas de crecimiento econmico, antecedidos o seguidos de una rpida relacin de muertes producidas por ataques de fuerzas insurgentes, para ms tarde relatar con profusin de imgenes y lujo de detalles los ingredientes de una sofisticada receta de cocina y su preparacin, antecediendo a la 'nota' afirmante de un enunciado policial que hace ver a los periodistas en su cada vez menos oculto papel de muecos de ventriloquia del poder al repetir la letana de: 'cae poderosa banda de narcotraficantes, ladrones, estafadores, etc'. El mal sabor en los televidentes de este tipo de informacin, subsiguientemente es enjuagado por una mdico-teleprontista* exhibiendo su rostro telegnico y su ropaje a la moda, junto con una sabidura hipocrtica de no mas de 30 aos de vida, (pues no debe haber personas 'viejas' en la tele aunque posean conocimientos, o tal vez por lo mismo), dando consejos de salud sobre la enfermedad del colon, el estrs, la gordura, las diversas fobias, las hemorroides, etc.; una vez se enteran los televidentes de dietas y procedimientos quirrgicos de boca de la joven mdico, aquellos son expuestos a las imgenes y entrevistas en alguna supuesta regin extica del pas y ser informados de la existencia de una virgen aparecida en un rbol adorada por veinte personas a las cuales se les entrevista largamente sobre su nueva fe con abundantes imgenes; luego se baja a lo terrenal de una marcha o bloqueo de vas en protesta por la prestacin deficiente y/o costosa de servicios pblicos privatizados hace unos aos, y la explicacin segura del gerente de la empresa prestadora del servicio, al cual tcita o expresamente se le otorga la razn; le sigue a esto la catarata diaria de amplias declaraciones del presidente, el cual a pesar de su prepotencia , desdn y lenguaje de rufin, gracias a la redaccin de la noticia asume el papel de benfico sumo sacerdote sentenciador, es decir presidente-orculo-Mesas.

En consonancia con lo anterior los periodistas con ostensibles muestras de miedo dando rienda suelta a la lisonjera entrevistarn a los ministros, especie de 'apstoles' del poder mesinico. En este tipo de informacin expositora de letanas inverificables, aparecen tambin los mandamases grises, arrogantes e indolentes de los gremios (socios de una u otra forma de los propietarios del canal) y sus constantes amenazas en forma de conceptos economtricos de banqueros, cerveceros, terratenientes, etc., a las cuales en una simulacin de imparcialidad se le oponen esculidamente fragmentarias frases de tmidos y convenientes sindicalistas o miembros de la bancada de oposicin, expuestas en una especie de video-clip en nada correspondiente al tiempo, la forma y el contendido de lo dicho por los relumbrones del poder; para ms tarde exponer un noti-comercial de un producto no muy bien disfrazado de no poseer algn inters para los millones sin acceso a su compra.

Se presencia en menos de tres minutos y explicaciones simplistas e insultantes del entendimiento de una persona de alguna cultura, imgenes fragmentadas y textos telegramticos de lo que se anuncia truculentamente como la seccin internacional: esto es una visin del planeta vergonzosamente pobre para un periodista con un mnimo sentido de la tica y su compromiso con la verdad; meras copias de noticias de cadenas internacionales norteamericanas, con algunas dosis de gramtica coloquial, pero con enfoques maniquestas son las que desfilan. Sobra decir que no hay contexto. Es decir lo trascendental al mundo expuesto como una ancdota, una curiosidad sucedida a miles de kilmetros. Esto es significativo en una supuesta era de globalizaciones.

Envuelve a toda esta argumentacin periodstica, la cada vez ms creciente impresin, a medida que avanza el programa, de que los meros anuncios fabulosos del gobierno acerca de obras pblicas, cobertura de educacin, disminucin de quienes se encuentran por fuera del sistema de salud, etc., aparecen en voz e imagen como si fueran actos tangibles, actos ya sucedidos, a pesar de ser meros comunicados o declaraciones del funcionario ministerial correspondiente.

Cuando podramos darnos cuenta de las tamaas desproporciones del revoltijo aturdisador de los mensajes a los que nos hemos visto expuestos, viene la amplsima y rocambolesca seccin deportiva con sus repeticiones, exaltaciones desbordadas de la industria del entretenimiento deportivo, grandilocuencias ridculas, hiprboles fatigantes, primaca de lo nimio en declaraciones de jadeantes jugadores y comentaristas inclementes con los espectadores, o las de torvos 'dirigentes' lucrados de diversas maneras con esta clase de industria del entretenimiento.
Como si el 'colage' farragoso no tuviera ya unos cuarenta y cinco minutos de haberse iniciado y su incoherencia, inexactitud, y trapacera no fuera manifiesta por lo estrambtica, se llega por otros cuarenta y cinco al lugar de Peter Pan, al placebo de las tonteras elevadas a categora de suceso trascendente; es el momento de lo superficial y vacuo, de la universalizacin de lo privado de seres cuyo mayor logro es el tener dinero y aparecer en la televisin. Los menores gestos, palabras, y omisiones de personas sin aportes verdaderos al gnero humano, son relatados all con una pasin y fidelidad digna de mejores causas. En algunos otros pases latinoamericanos son presentados incluso nmeros musicales en vivo en el estudio en los noticieros como muestra de lo bajo del nivel de realidad que se emite en este, en el pas en cuestin se le da preferente tiempo a bufones de humor dudoso que se burlan de los candidatos opositores al candidato-Mesas; un grado ya subterrneo de realidad y del nivel periodstico.
Es el momento del postre, por si el revoltijo no ha extrado del todo los principales esbozos de la realidad en el telediario. Con la farndula todo vuelve al estado anterior a la iniciacin del noticiero, a la pereza del orden tarde o temprano impuesto de la telenovela, y sus siempre definidos y estereotipados finales y ordenes sociales, de la imbecilidad del programa de televerdad (reality). El recorrido del telediario debe dejar la mente en el mismo estado en el que se encontraba antes de haberse iniciado. La ansiedad se conduce por altibajos y hacia el final se deja en el lugar apropiado a la ideologa del canal emisor.
Si vemos con detalle, lo aparentemente superficial y banal en el tiempo precioso en dinero del espacio del telediario, es muy importante para sus directores-periodistas, pues lo ftil ha devenido a ser la herramienta contempornea preferida para ocultar lo valioso en trminos sociales de las mayoras de espectadores. De lo contrario no se podra entender tal desperdicio de espacio en cosas nimias, en detrimento de lo trascendental.
No debemos olvidar que este vagabundeo mediocre se expone salpicado insistentemente con mensajes publicitarios del sabor ms consumista, con sus modelos insinuantes, msica pegajosa, promesas de felicidad material siempre incumplidas, sus lugares evocadores inalcanzables a los ms, y envolvindolo todo la impudicia de la mendacidad comercial.
A lo anterior se adiciona, en vista de los casi nulos avances en salud y nutricin del referido pas, la inclusin de apostolados de la caridad con todas sus manipulaciones, expuestos nada aleatoriamente dentro de la franja de comerciales, y en veces como notas 'positivas' del mismo telediario; los patrocinios de esta falaz propaganda del poder disfrazada de obra de beneficencia estn en cabeza de grupos bancarios, multinacionales de cadenas de almacenes, el mismo canal emisor, entidades oficiales. Por ltimo, no se puede pasar por alto que la superchera de mayor fantasiocidad arrojada a los televidentes, a la par de la explicacin con detalles tcnicos del ltimo modelo Ipod etc. La esquizofrenia meditica en su ms alto grado. Es difcil considerar esto como algo inocente.
Este revoltijo expuesto inverecundamente en el telediario, implica una especie de procuracin de un matizado juego de ritmos e incluso choques sensoriales, una mareante travesa por lugares contradictorios, una desorientacin controlada desde el exterior y por tanto amaada. Es un mareo y aturdimiento visual y auditivo. Primordialmente se basa en arribas y abajos, en nortes y sures, orientes y occidentes superpuestos en un nico sitio, en ahoras y luegos, en la tristeza y felicidad, en lo crucial y lo intrascendente de rpidos instantes. Entonces el llanto angustiado es seguido de la risa destemplada, el rostro de belleza impuesta y pasada por los maquilladores de la teleprontista-vedette-modelo precede y sigue al del desencajado damnificado, herido, o acusado; es el contraste anulante del cuerpo de la modelo de la farndula con sus curvas insinuantes y su traje de 'coleccin' o el musculoso del presentador de la misma seccin y su camiseta ceida y su hablar amanerado, frente a los de los inertes y sin arreglo de los muertos de la guerra negada o de la paz fantasiosa, de voces con diversas angustias siempre distorsionadas por la edicin. Se acomodan o superponen las consecuencias de actos humanos predecibles y evitables con lo inevitable pero con capacidad de ser mitigado de los fenmenos de la naturaleza nombrados insistentemente como si fueran consecuencia de un vengativo destino ensaado preferencialmente con los pobres, con aquella frase repetitiva, ya constituida en frmula del periodstica mediocre, de 'por culpa' del invierno, de un alud, de un terremoto, de un huracn, etc.
La moraleja es en que en estas y todas las noticias negativas (desastres previsibles, homicidios, escndalos de corrupcin de todas las categoras, desafortunadas y absurdas decisiones y exclamaciones) el gobernante nunca tiene la culpa de nada, as sean consecuencia de sus actos o los de los subalternos; las 'buenas' noticias ciertas o falsas (ndices de precios, subsidios, capturas de 'criminales', viajes imperturbados de opulentos a sus haciendas, visitas a Washington a rendir cuentas, etc.), son producto exclusivo de su genialidad, su clarividencia y sagacidad. En verdad este es el argumento supremo de todo el telediario.
Una hora treinta minutos en promedio, de acuciosos intentos de mostrar muchas cosas, afirmando la ocurrencia de unos sucesos extraordinarios y a la vez el arribo a un puerto seguro en el final, calcado del programa anterior o el siguiente al telediario.
Con un paisaje as nada puede ser esclarecido, todo son dudas en este torbellino de figuraciones con un oculto orden. El revoltijo y sus reglas imprecisas y fantasmales pero existentes, del ocultamiento de lo controversial para el orden establecido, la mala disimulacin de la toma de partido favoreciendo el statu quo en lo imposible de omitir, lo trascendente y lo superficial casi fsicamente superpuestos. La ubicacin como imprevisibles e inevitables de hechos que de conformidad con los logros de la ciencia y la tcnica presentes, perfectamente reconocidos por todos como previsibles y evitables.
Nada puede ser controlado por el ser humano, pareciera la conclusin una vez pasan los crditos de la ropa usada por los teleprontistas en este revoltijo creado por los oligopolios mediticos en el poder, a menos que aseguren lo contrario 'las autoridades', eterna fuente confiable de los corre ve y dile del periodismo oficializado.
El mundo que nos rodea durante el padecimiento de este tipo de telediario, es un espacio regido por el caos, y sin embargo tan slo entendible y superable mediante la apelacin a la autoridad establecida, con sus verdades oficiales y personajes autorizados. Los voceros de universidades, investigadores docentes, estudiantes no son incluidos en este amargo y narctico cctel; por muchos conocimientos que se tengan, slo la verdad del personaje de corbata importada o de uniforme de combate oficiarn de versin de lo sucedido digno de ser expuesto.
La voluntad de los hombres y mujeres no cuenta en medio de esta ensalada de colores, las muertes y heridos frecuentemente ocurridos lo son debido a la mala suerte, si es indudable que la causa es alguna actuacin del poder, y si lo son por los enemigos oficiales de este, acusaciones directas. Esto permite el apoderamiento de este tipo de telediario por parte de un lenguaje de frases empobrecidas por los clichs, situaciones y acontecimientos con guiones rgidamente preestablecidos. Incluso se llega a las circulares gubernamentales donde se les dicta a medios como la televisin como deben ser descritas situaciones y cuales adjetivos y sustantivos concretos emplear, con lista y todo, con el mutismo cmplice de los afectados de buen sueldo.Viva la libertad de expresin!
 
Si aplicamos el aforismo de pensar es distinguir, no podemos menos de llegar a la conclusin que el noticiero de estas caractersticas no piensa, quienes lo producen tampoco lo hacen, y lo pretendido con derroche de recursos tcnicos es precisamente el no establecer diferencias, confundir mostrando, atiborrando, alterando tendenciosamente el orden de prioridades en la informacin, reduciendo las interpretaciones pues ni siquiera los hechos son claros y se superponen en un montaje inmediatista.
Costar mucho trabajo creer que este pas donde se emite el teleinformativo est en guerra y posea unos dos millones de desplazados a causa de la misma de acuerdo a la legislacin internacional y a las Naciones Unidas (la mayor tragedia en este sentido del hemisferio occidental), pues lo uno y lo otro no son expresados con claridad y con un mnimo de deontologa periodstica en este programa de variedades apenas matizado con unos pocos elementos de realidad.
Ahora bien, si quien detenta el poder as sea en elecciones libres, con amplio apoyo de la poblacin desposeda, afecta a antiguos inquilinos del mismo, y socios de los dueos de los medios de comunicacin, en aspectos econmicos y de control de los recursos naturales, el noticiero contendr unos ingredientes bien diferentes.
En este evento se extendern sustancialmente todas las noticias sobre asuntos sociales, haciendo nfasis en los problemas ms lgidos, desatenciones a males provenientes de muchas dcadas atrs, dndole abierta participacin para las quejas a los afectados; la criminalidad ser expuesta como resultado indudable de problemas no solucionados por el gobierno, y tendr un carcter de fuerza creciente. Los debates con participacin de crticos acrrimos de este formarn buena parte, no slo del telediario, sino de toda la programacin del canal respectivo. En ello se emplearn con frecuencia tomas de primeros planos de los confrontantes, al moderador le costar trabajo no emplear lo eptetos ms fuertes para el gobierno, en medio de un lenguaje pugnaz de la oposicin, la cual har blanco preferido al mismo el jefe del estado, sin cortapisa significativa.
Las notas relacionadas con los actos oficiales se narrarn escuetamente y con una seriedad digna de una tragedia. Al gobernante se le tratar socarronamente como de dudosa confiabilidad o se apelar de vez en cuando a la burla abierta. De l se dir 'segn el presidente', 'de acuerdo con lo afirmado por el presidente', 'la versin del presidente es'; la duda envolver al jefe del estado en todas sus conductas. Las autoridades, si son especialmente del poder ejecutivo, se vern abocadas a preguntas incisivas sin protocolo alguno y se les contrastar con otras versiones de los hechos ocurridos, de manera desproporcionada por parte de periodistas paniaguados y valientes.
Los ministros siempre han de verse en la rigidez de las noticias a la defensiva, dando explicaciones sobre lo absurdo, colocados en la esquina de los iracundos, de los explosivos de los irracionales, siempre agitados, colocndoles subrepticiamente un halo de ignorancia al cual ayuda el espacio de intervencin en el telediario cercano al mnimo posible, siendo entrevistados por afilados sabuesos de la comunicacin mediante maliciosas preguntas.
Aqu se mostrarn noticias de varios minutos sobre 'actos contra la propiedad privada', 'hordas de delincuentes' en tomas de tierras, como presagios del fin del mundo, desatenciones del gobierno como verdaderas tragedias, las imgenes de lugares pauprrimos sern muy frecuentes; el ambiente irradiado ser de criminalidad desbordada, de autoridad impotente para contenerla, de caos, otros dirn anarqua colocando las dos expresiones como sinnimas. Las rfagas deslumbrantes televisivas apuntarn esta vez a lo concreto del actuar humano, lo cual sera un gran logro comunicativo si se aplicara con tica en todos los pases con gobiernos de todos los estilos, pero con el afn de la bsqueda de la verdad como fin periodstico.
El lema en los informativos de quienes no estn en el poder en este pas con una extensa costa sobre el Caribe, es 'recuerda que todo va mal', 'no olvides lo bien que marchaba antes' y sus agobiantes noticias incitaran a la incomprensin de las actuaciones oficiales y a la persecucin de su derrocamiento. Haga lo que haga el estado nada se hace como debe ser. El responsable de todo este maremagnum y de la falta de vivienda, de los actos de la naturaleza imprevisibles, etc., no tendr otra representacin sino la del jefe de estado, presidente mulato, culpable de que el pas est como lo describe el telediario. Los progresos reconocidos por incluso entes internacionales en alfabetizacin, atencin mdica, o redistribucin del ingreso sern olmpicamente desconocidos, o cuando ya no es posible ocultarlos, puestos en un segundo o tercer plano.
La tctica de deslegitimacin del poder es en estos casos en la redaccin del teleinformativo es el ya y todo, el aqu, el ahora, el escepticismo, la desconfianza, el conflicto imposible de resolver bajo el orden imperante. Pero tambin la estrategia es, al igual que en el revoltijo, el olvido del pasado, de los tiempos en que los socios de los propietarios del canal eran omnmodos en el gobierno, y el ambiente era de carnaval por los logros econmicos de unos pocos, a pesar de las desgracias de los ms.
En los noticieros privados en la oposicin los locutores de ambos sexos aparecen rgidos, no parecen ser vedettes ni modelos, son conductores inexpresivos; as mismo se enfundarn los mejores trajes de la mayor elegancia clsica, tal vez para afirmar tcitamente en que bando se encuentran.
El guin asignado es el de no ver ni sentir: no hay realizaciones beneficiantes de las mayoras de parte del gobierno; hay impericia, despilfarro, ignorancia de las reglas de la economa de mercado. Hay demencia en los advenedizos de la casa de gobierno!
Las variedades colocadas en unas justas proporciones en estos canales enfrentados con el poder, tendrn una gran ponderacin pues el ambiente creado ha de ser gris y sin detalle favorable alguno de alegra, al menos en la forma considerada como tal por los comunicadores paniaguados. Los deportes se recogern a espacios discretos y los comentarios brillarn por la sobriedad en caso de triunfos locales; casi con amargura se narrarn los triunfos nacionales.
En una frase, el ambiente generado en estos noticieros y canales de pases de gobernantes incmodos, locos, rebeldes, tender irrestrictamente a la politizacin, lo cual es en ltimas un beneficio para los televidentes y su participacin en los asuntos trascendentales a su vidas. No obstante, frecuentemente en estas situaciones se emplea la trapacera, los planteamientos sesgados y la manipulacin ms descarada, una realidad triste cuando recordamos lo vivido el da 11 de abril del ao 2002 en la capital.
El sujeto idealizado como destinatario del mensaje noticioso como en el otro pas de los canales atornillados a los poderes transnacionales, en este tambin es al ser humano Light. Esta vez las imgenes y textos piden con ansiedad aoranza por las lites idas, por el pasado del despilfarro hecho por unos pocos de la riqueza social pero que alegraba a todos: se le pide ser un nostlgico, enamorado de lo forneo. Una aoranza del orden anterior, es la manera de describir mejor los mensajes del telediario, pues el presente es la 'anarqua' a tal grado que la gente de seguir las cosas como van, puede llegar a pensar no en el consumo sino en el ser, en la solidaridad y no en la competencia. Qu absurdo!
No hay guerra es este pas, pero los medios desearn su ocurrencia con premura, que la confrontacin estalle de todas las maneras posibles; si no la encuentran se crear en forma de la exageracin de justas reivindicaciones, maximizacin de los naturales conflictos dentro de las sociedades sanas, del agobio y la angustia ilimitados en el acosado telespectador dirigido hacia la accin concreta contra el gobierno causante de muchos males, de estos, de los anteriores y los que vendrn; el cual dentro de todo este sombro panorama siempre es un usurpador.
Aqu al acercase una eleccin habr ms notas sombras en el telediario, el pesimismo ser el lema transmitido; todo es austeridad y evocaciones a un pasado de oro. El espacio contendr altas dosis de incertidumbres hasta llegar sin ambages a lo tendencioso, al panfleto lumnico. La deontologa periodstica al olvido.
Luego de estas dos descripciones diramos que a mayor participacin democrtica autntica en la comunicacin en todas sus formas, mejor fluidez participacin de los miembros de la sociedad en las decisiones trascendentales comunes. Por tanto como mencion Bourdieu "No existe autentica democracia sin un autentico contrapoder crtico". Los hechos gritan, que en cuanto ms efectivo para transmitir sea el medio, mayores controles al acceso y censura y autocensura lo limitarn y esa es la lucha preponderante de la sociedad respecto a la comunicacin. La primera censura ser por parte de quienes son los propietarios del medio delimitada por sus intereses. Dependiendo de su papel en determinada sociedad, adoptarn posturas afines al poder o de rechazo al mismo; por tanto la estrategia variar del revuelto a lo tendencioso para disimular su toma de partido.
Sin embargo, toda esta aparatosa puesta en escena del noticiero panfleto-revoltijo-exaltador, o su par, el noticiero panfleto-tendencioso-nostlgico, dirigido como ya sabemos de sobra esencialmente a las estlidas clases medias, tiene un gran contrapeso. De una u otra forma en las mentes de los receptores se realizan contrastaciones de las informaciones y conceptos con las experiencias de vida, con tradiciones familiares y culturales, con la historia oral o escrita, con la educacin que la misma sociedad invoca como fuente de su razn de ser, y gracias a ello el pretendido poder omnmodo de medios como la tele, es ms restringido que lo deseado por los poseedores de los canales y sus empleados bien y mal pagos. Al decir de estudiosos del tema como Mattelart y Eco, quienes recibimos los mensajes no somos una tabula rasa, atesoramos juicios de valor anteriores, cargamos con muchos instrumentos de comparacin para discernir de los mensajes su carcter adormilante o de exacerbacin dentro de un contexto determinado. Posiblemente por esto el telediario apela intensamente a la repeticin de sus mensajes, pretendiendo evitar la contrastacin a la que nos referimos, con el bombardeo constante de imgenes y sonidos aturdiendo los sentidos, evocando insistentemente supuestas felicidades materiales siempre inalcanzables a las mayoras, o clichs nostlgicos de quienes desean retomar o prolongar su dominio.
En descargo de lo mencionado aqu debemos detenernos a pensar que los medios electrnicos, son muy recientes en su creacin y no poseen un desarrollo humanstico (el periodismo es un oficio humanista por esencia) suficiente para ser incorporados en los campos de la expansin humana, mediante su democratizacin, siendo pruebas vivientes de la exclusin de las mayoras mediante el argumento del 'saber periodstico privilegio de los doctos en la materia'.
Una de las primeras inmersiones en un telediario que pretenda ser humano, es discernir y decantar reestructurando este en la forma actual del denigrante y amaado totum revolutum o del tramposo y tendencioso desiderium in extremis, ambos insultantes a los espectadores, y hacerlo instrumento de la distincin de los hechos y de reflexin argumentada.
Los cdigos de tica periodstica hablan en el ejercicio de la profesin de veracidad, objetividad, y exactitud, esto es una autntica utopa en el alucinante y pattico viaje del telediario de hoy, pero con nuevos poderes a quienes reciben los mensajes, mucho se puede hacer, pues incluso los gurs comunicadores de buena paga no pueden evitar el que en veces se filtren gruesas partculas de realidad.
No es casual ni inexacto aquello de que el telediario implica una informacin y una comprensin de la realidad elemental en demasa. Nos podemos extraar que tomemos decisiones contrarias a nuestros propios intereses con base en la realidad amaada del noticiero de todos los das estructurado de estas dos maneras, e impuesto como nica fuente en la toma de posiciones sociales o individuales?
* El telepronter es una pantalla amplificadora de los textos ledos por los presentadores de la televisin, que les permite leer como si estuvieran mirando a la cmara. Un engao ms, no tienen aquellos una increble memoria, apenas leen como autmatas.
-------------
Bibliografa:
Industria Cultural y Sociedad de Masas: Dwigt. MacDonald
Utopa De la Comunicacin: Phillipe Breton
Contrafuegos: Pierre Bourdieu
La TV. No es Como La Pintan: Ana Melndez Crespo
Aviso Para Navegantes: Herbert Schiller
Historia De la Sociedad De la Informacin: Armand Mattelart
"El Intelectual Tambin Est Obligado a Callar" Umberto Eco (Periodista Digital.- 13.02.06)
Tabula Rasa: Armand Mattelart (Rebelin 14-02-2006)


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter