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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2006

Las quejas de la Iglesia Catlica
Nos atenemos a lo moral

Milagrosa Carrero Snchez
Rebelin



Para un estado, que a pesar de su aconfesionalidad, financia a la iglesia con ms de 3.000 millones de euros al ao, de las arcas pblicas, y cuyo Gobierno la ha favorecido, desde la llegada al mismo de Jos Luis Rodrguez Zapatero, con una aportacin extra de 35 millones anuales, adems de subvencionar con 2.500 millones anuales ms a los colegios privados, un 70% de los cuales son catlicos, la agresiva postura del clero, dinamitando desde sus plpitos cada uno de los derechos conquistados por los ciudadanos espaoles, como el divorcio, el aborto, o la libertad religiosa, resulta tan perniciosa como el beso de una sanguijuela o garrapata sedienta.

En esta ocasin, le he tocado al vicepresidente de la Conferencia Episcopal y Cardenal de Toledo, Antonio Caizares, despotricar contra el sistema educativo, lo que resulta cuando menos inconcebible, si tenemos en cuenta que slo los sueldos pagados por las administraciones, a los profesores de religin, suman ms de 500 millones de euros.

Esta vez el vicepresidente de la Conferencia Episcopal y Cardenal de Toledo se ha permitido, en sus ltimas declaraciones, insultantes juicios de valor contra la nueva asignatura prevista en la LOE, Educacin para la Ciudadana, a la que curiosamente considera un ataque a su doctrinal concepto de familia, absolutamente desajustado de nuestra realidad social actual, e irrespetuoso con la concepcin legal de la misma, puesto que niega, en cierta manera, tal consideracin a muchas que lo son de hecho, y de derecho.

Segn palabras textuales de la ministra Mercedes Cabrera la educacin para la ciudadana y los derechos humanos, trata de educar a los nios y adolescentes en el ejercicio de sus derechos y de sus libertades, lo que para Caizares es sinnimo de adoctrinamiento, relativismo moral, atentado a la familia, e incita a la desobediencia y a la objecin. Se me ponen los pelos como escarpias, ante tan srdido pronstico! Ya estoy viendo a nuestros nios y adolescentes sufriendo los devastadores efectos de tan peligrosa materia que se atreve a educar en la convivencia que falta nos hace-, y en el respeto, dentro del marco de la constitucin, con riesgo de que se note que la moral no es patrimonio de la iglesia -ni de una religin determinada- y acabemos cambiando los mandamientos de la santa madre iglesia por los objetivos del milenio, y las recomendaciones de la ltima encclica por la declaracin de los derechos humanos.

Acaso la jerarqua eclesistica tenga un motivo para desconfiar de esos futuros ciudadanos familiarizados con los fundamentos de la democracia, los valores constitucionales, los problemas sociales del mundo actual y la igualdad entre hombres y mujeres, acostumbrados desde pequeos a respetar los planteamientos del contrario, educados para aceptar las opciones sexuales, religiosas o polticas de sus vecinos, y compaeros, dispuestos incluso a considerar igual al hijo de una divorciada, o al nio que no ha hecho la comunin, que al nacido en el seno de matrimonios catlicos practicantes.

Porque por mucho que le pese a algn sector de la iglesia, la evolucin de nuestra familia, que adaptada a las actuales formas de vida presenta una numerosa pluralidad de tipos ms o menos alejados del modelo catlico, es ya una realidad, previa a la introduccin en el currculo educativo de la nueva materia, sobre todo til para ensear a convivir en una sociedad que se pretende plural y tolerante, y en la que ya nadie se escandaliza de una madre soltera, de unos padres divorciados, o de complicadas redes familiares donde segundas o terceras uniones dan lugar a novedosas estructuras familiares igualmente vlidas para educar a los hijos.

Y si la jerarqua eclesistica se escandaliza por los hbitos de conducta, y las formas de vida, que no se ajustan a sus mandamientos, a la mayor parte del pueblo nos parece una inmoralidad el despilfarro de medios previsto, con motivo de la prxima visita del Papa a Valencia los das 8 y 9 de julio, para clausurar el Encuentro Mundial de la Familia, y que va a costarle al erario pblico la desmesurada cantidad de casi 30 millones de euros que le arreglaran la vida a muchas familias- aportados por el Estado, el Ayuntamiento de Valencia, la Diputacin valenciana, y la Generalitat, desencadenando la campaa de protesta nosotros/as no te esperamos, contra el derroche institucional con motivo de un acto que debera mantenerse en la esfera de lo estrictamente religioso. Los que no manejamos lo divino, nos atenemos a lo moral.

http://milagrosacarrero.blogspot.com/


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