Portada :: Otro mundo es posible :: IV Encuentro en Defensa de la Humanidad (Anzotegui, junio de 2006)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2006

La fiel poesa de Len Felipe

Guillermo Rodrguez Rivera
La Jiribilla



Recuerdo que, al fundarse la UNEAC, Jos Lezama Lima dio una peculiar justificacin de la existencia de la institucin que acababa de nacer. Dijo que, por no existir en la Florencia del siglo XIII una asociacin de escritores, Dante Alighieri para cumplir la exigencia de pertenecer a un gremio, imprescindible para formar parte del priorato que ejerca el gobierno de la ciudad, tuvo que afiliarse al de los boticarios.

El poeta espaol Len Felipe Camino (Zamora, 1884 - Mxico, 1969), es una de las ms peculiares figuras del posmodernismo espaol, y de la poesa de ese pas en el siglo XX. Y fue bastante ms all de la accin de Dante: Len Felipe se hizo realmente boticario. En la Alcarria ejerci la profesin, pero fue tambin actor, emigrante en los Estados Unidos, donde en 1920 ya despus del mezzo del camin di nostra vita, que dijera el propio Dante public su primer poemario: Versos V oraciones de caminante, que tendr una segunda parte doce aos despus.

Len Felipe es, como Unamuno a cuya obra tanto le debe, por el tono reflexivo y admonitorio que los hermana, un poeta tardo. De esos muy escasos que llegan a la poesa no en la juventud sino en la madurez y que, acaso por compensacin, conservan el aliento del poeta hasta el mismo final de la vida. En los Estados Unidos va a trabajar, entre los incontables y muy diversos empleos que tuvo siempre, como lector de espaol en varias universidades norteamericanas.

Su primer libro de poemas tiene el acento en lo cotidiano que caracteriza a toda una zona del posmodernismo, sobre todo en Hispanoamrica: la del prosasmo. En Espaa es mucho ms infrecuente y ms tardo. Acaso porque no es tan fuerte en la pennsula el nfasis esteticista que prodiga la poesa temprana de Daro, la de Azul... y Prosas profanas y otros poemas, frente a la cual el prosasmo es una reaccin. En Len Felipe como en Moreno Villa, el prosasmo aparece vinculado al tono del vanguardismo que apenas se ha iniciado por entonces. Acaso por ello, algunos estudiosos coloquen a estos dos poetas como integrantes de la generacin del 27, a la que sin duda se vincularon, pero a la que realmente preceden por sus fechas vitales y por las de las ediciones de sus obras.

Quiz ningn texto ilustre mejor su proyeccin literaria de entonces y prediga su propia biografa que el que titula, en ese primer libro de poemas, Como t:

As es mi vida, piedra,

como t.

Como t,

piedra pequea;

como t,

piedra ligera;

como t,

canto que ruedas,

como t,

por las calzadas

y por las veredas;

como t,

guijarro humilde de las carreteras;

como t,

que en das de tormenta

te hundes en el cieno de la tierra

y luego

centelleas bajo los cascos

y bajo las ruedas;

como t, que no has servido

para ser piedra

de una lonja,

ni piedra de una audiencia,

ni piedra de un palacio,

ni piedra de una iglesia...,

como t,

piedra aventurera...,

como t,

que tal vez ests hecha

solo para una honda...,

piedra pequea

y

ligera.

Caminante, se ha llamado a s mismo el poeta en ese primer libro. El desarraigo, la aparente falta de races, la nada en la que cree colocada su vida, es motivo central de otro de esos poemas iniciales, el que su autor titula Qu lstima!:

iQu lstima

que yo no pueda cantar a la usanza

de este tiempo lo mismo que los poetas de hoy cantan!

iQu lstima

que yo no pueda entonar con una voz engolada

esas brillantes romanzas a las glorias de la patria!

iQu lstima que yo no tenga una patria!

S que la historia es la misma, la misma siempre que pasa

desde una tierra a otra tierra, desde una raza

a otra raza,

como pasan esas tormentas de esto desde esta a aquella comarca. iQu lstima

que yo no tenga comarca,

patria chica, tierra provinciana!

Deb nacer en la entraa de la tierra castellana

Y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada,

pas los das azules de mi infancia en Salamanca,

y mi juventud, una juventud sombra, en la Montaa.

Despus... ya no he vuelto a echar el ancla,

y ninguna de estas tierras me levanta

ni me exalta

para poder cantar siempre en la misma tonada

al mismo ro que pasa

rodando las mismas aguas,

al mismo cielo, al mismo campo y a la misma casa

iQu lstima

que yo no tenga una casa!

Paulatinamente, el poeta se va despojando de todo, de la patria, de la casa, del abuelo, hasta llegar a preguntar angustiado:

Qu voy a cantar, si soy un paria

que solo tiene una capa?

Habra que decir que no hay nada que convoque ms terminantemente a la poesa que las carencias, que las ausencias. Len Felipe tiene, para comenzar, el enorme mundo de las carencias que l mismo se ha forjado. Veremos, que adems de ellas, tiene muchsimo que cantar.

En los Estados Unidos, donde aprende perfectamente el ingls, descubrir a un poeta esencial de la modernidad. Estoy hablando de Walt Whitman.

Como Concha Zardoya o como Jorge Luis Borges al final de su vida, Len Felipe conoci la tentacin, la urgencia y el placer de traducir Song to Myself. Pero adems de proporcionarle el placer de la traduccin de su poesa, Whitman le adentr en ciertos caminos de la modernidad potica.

Si los poetas simbolistas franceses se haban adentrado en el verso libre, al que llamaban verset, el poeta espaol llega a este instrumento esencial de la poesa contempornea por los caminos del versculo whitmaniano.

A su conocimiento y amor por Whitman hay que atribuir algunos poemas en los que acaso se sienta demasiado esa conversin que el poeta norteamericano hace de su personaje Borges, ha dicho que Whitman cre un personaje potico que se llamaba Walt Whitman en el hombre mismo:

Tengo ya cien mil aos y hasta ahora

no he encontrado otro mstil de ms fuste

que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo.

<...>

Yo no soy nadie.

(Has entendido ya

que Yo eres T tambin?)

A Len Felipe le corresponde vivir y escribir en aos cruciales de la historia de Espaa. Los inicios de los aos treinta asisten al desmoronamiento de la vieja monarqua borbnica, que un plebiscito popular depone tras los aos en que esa propia monarqua haba pactado con la dictadura de Primo de Rivera. Las ideologas se han polarizado en esa Espaa. Las izquierdas se integran en el Frente Popular que obtiene una resonante victoria electoral en 1936 sobre la alianza de las derechas. La repblica ha propiciado el establecimiento de los estatutos autonmicos para los pueblos vasco, cataln y gallego. En julio de ese propio ao, se produce el pronunciamiento militar que encabezan los generales Franco, Sanjurjo y Mola, adems de Queipo de Llano, quien acta como jefe fascista en Andaluca y quien tiene como primera hazaa, ordenar el asesinato de Federico Garca Lorca en Granada, ya bajo el gobierno militar del capitn Valds.

Como Garca Larca, Len Felipe nunca se sinti urgido de pertenecer a ningn partido poltico pero, como Federico, se sinti convocado siempre por las causas ms justas.

Fue, eso que el argot llama un francotirador, pero que saba muy bien hacia dnde dirigir el disparo. Como la casi totalidad de la intelectualidad espaola, su apoyo se fue del lado de la causa de la Repblica.

En esos aos de la cruenta guerra civil, Len Felipe escribe una poesa desgarrada y lcida. El pueblo espaol asisti al espectculo de cmo las llamadas democracias occidentales se lavaban las manos ante su martirio. Temerosas de provocar la ira fascista, los Estados Unidos, Francia e Inglaterra declararon su "neutralidad" ante el conflicto espaol, a pesar de que Hitler y Mussolini enviaban hombres y su mejor armamento a abatir el gobierno de la Repblica, libremente electo par el pueblo espaol. Fueron los messerschmit alemanes los que produjeron la atroz masacre de Guernica, que Picasso inmortalizara en su famoso cuadro.

En 1937, Len Felipe escribe un largo poema titulado La insignia, en el que increpa cidamente a Inglaterra por su complicidad ante la masacre espaola:

Inglaterra,

eres la vieja Raposa avarienta,

que tienes parada la Historia de Occidente hace ms de tres siglos,

y encadenado a Don Quijote.

Cuando acabe tu vida

y vengas ante la Historia grande

donde te espero yo,

qu vas a decir?

<... >

y ahora por cobarda,

por cobarda y avaricia nada ms

porque quieres guardar tu despensa hasta el ltimo da de la Historia.

has dejado meterse en mi solar a los raposos y a los lobos confabulados del

/mundo

para que se sacien en mi sangre y no pidan enseguida la tuya.

Pero ya la pedirn,

ya la pedirn las estrellas.

Fue una terrible profeca del impresionante profeta bblico en que muchas veces era capaz de convertirse el poeta espaol. Unos pocos aos despus, las mismas bombas alemanas que cayeron sobre Madrid y Barcelona, caan sobre Londres. Ahora, la "gran prensa mundial", que se haba hecho eco de los argumentos fascistas del Vaticano contra Espaa, instaba a orar por el martirio de los britnicos. El egosmo de las mayores sociedades capitalistas no les permiti ver que la guerra espaola era apenas un prembulo de la gran guerra universal que se iniciara justo al terminar ella.

Len Felipe no fue capaz de ocultar el desastre en que la Guerra Civil sumi a su pas. Son impresionantes sus poemas sobre los horrores del conflicto, que casi parecen testimonios de periodista:

He visto a un nio con la cabeza rota y doblada sobre un velocpedo, en una plaza

solitaria, cuando todos haban huido a los refugios.

El 18 de noviembre, slo en un stano de cadveres, cont trescientos nios

/ muertos

Su voz no tiene otra alternativa que tornarse desesperado cuando contempla el horror en que se ha sumido su pas:

Por qu habis dicho todos

que en Espaa hay dos bandos,

si aqu no hay ms que polvo?

En Espaa no hay bandos,

en esta tierra no hay bandos,

en esta tierra maldits no hay bandos.

No hay nada ms que un hacha amarilla

que ha afilado el rencor.

Un hacha que cae siempre

siempre,

siempre,

implacable y sin descanso

sobre cualquier humilde ligazn:

sobre dos plegarias que se funden,

sobre dos herramientas que se enlazan,

sobre dos manos que se estrechan.

<...>

Aqu no hay ms que polvo

polvo y un hacha antigua

indestructible y destructora,

que se volvi y se vuelve

contra tu misma carne

cuando te cercan los raposos.

Pareciera que est el poeta abjurando que su inquebrantable condicin de espaol. No lo creo. El texto de El hacha, escrito inmediatamente despus de la derrota militar de la Repblica y en medio de la cruenta represin que fue su resultante inmediata, expresa ese terrible momento de la historia contempornea espaola, pero no la imagen Antolodefinitiva que Len Felipe tiene de su patria y, sobre todo, del hombre de su patria. En la propia dcada del cuarenta, cuando ya ha elegido el que sera su definitivo exilio en el Mxico de Lzaro Crdenas, el poeta escribe un poema en prosa que titula "Por qu habla tan alto el espaol?". Despus de rememorar tres grandes acontecimientos espaoles (el descubrimiento americano por los hombres del otro lado del mundo, el grito de "justicia" de Don Quijote y la lucha espaola contra el fascismo, dice:

El que dijo Tierra y el que dijo Justicia es el mismo espaol que gritaba hace seis aos nada ms, desde la colina de Madrid a los pastores: iEh! Que viene el lobo!

Nadie lo oy. Los viejos rabadanes del mundo que escriben la historia a su capricho, cerraron todos los postigos, se hicieron los sordos, se taparon los odos con cemento y todava ahora no hacen ms que preguntar como los pedantes: por qu habla tan alto el espaol?

Sin embargo, el espaol no habla alto... El espaol habla desde el nivel exacto del Hombre, y el que piense que habla demasiado alto es porque escucha desde el fondo de un pozo.

El poeta march a ese exilio que ya sera para el resto de una vida que iba a ser larga y que por entonces apenas rebasaba la cincuentena. Se fue, sabiendo que el nuevo amo de Espaa haba perdido lo mejor del espritu de la nacin. Con l habla en estos pocos versos inmortales, a los que dio el ttulo de "Reparto":

Tuya es la hacienda,

la casa,

el caballo

y la pistola.

Ma es la voz antigua de la tierra..

T te quedas con todo

y me dejas desnudo y errante por el mundo,

mas yo te dejo mudo. iMudo!

y cmo vas a recoger el trigo

y alimentar el fuego

si yo me llevo la cancin?

La cancin que se llevaba seguira abordando los ms tremendos problemas del hombre, que son a la vez los ms elementales:

Me voy.

Os dejo mi silla y me voy.

No hay bastantes zapatos para todos

y me vaya los surcos.

Me encontraris maana en la avena

y en la rumia del buey

Dando vuelta a la ronda.

Seguidme la pista, detectives.

seguidme la pista como Hamlet a Csar.

Anotad:

El poeta muri,

el poeta fue enterrado,

el poeta se transform en estircol,

el poeta abon la avena,

la avena se la comi el buey,

el buey fue sacrificado,

de la piel sacaron el cuero,

del cuero salieron los zapatos...

y con estos zapatos en que se ha convertido el poeta.

Hasta cundo (yo pregunto, detectives),

hasta cundo

seguir negociando el traficante de calzado?

Por qu no hay ya zapatos para todos?

El "espaol del xodo y el llanto" que sigui siendo el poeta en Mxico, asumi ahora un repunte de humor irnico, bajo el que claro que late el dolor que nunca deja de acompaar a Len Felipe:

Yo no s muchas cosas, es verdad.

Digo tan slo lo que he visto.

y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos.

Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

que los huesos del hombre los entierran con cuentos

y que el miedo del hombre...

ha inventado todos los cuentos.

Yo s muy pocas cosas, es verdad.

Pero me han dormido con todos los cuentos...

y s todos los cuentos.

En Mxico, con el paso de los aos, el dolor por la prdida de Espaa parece ceder, y el verso de Len Felipe busca y encuentra otras dimensiones.

La editorial Losada, de Buenos Aires, publica su Antoloqa rota, en 1957, mientras sus Obras completas aparecen en Mxico en 1963. En Mxico haba publicado El ciervo, donde el verso parece caminar hacia un derrotero existencial, donde las acciones del hombre parecen predeterminadas, como ordenadas por unas circunstancias de las que l no es dueo. Tres das despus de haber sepultado a Berta, a quien llama "mi amiga y compaera en todos los destierros", se estrena la pieza El iuqlarn y el poeta escribe este impactante texto que titula "Otro baile":

Vamos muy serios y muy tristes llorando en la funeraria procesin

y de pronto saltamos de la fila y nos ponemos a bailar

delante del arcn de los muertos.

Es una vieja manera de golpear la tierra,

no es falta de respeto.

Es una vieja manera de golpear la sombra, Seor Arcipreste,

Zapateo epilptico en la roca dura del mundo.

An no sabemos cmo sacar lumbre del negro pedernal.

Pensamos que todo puede salir, que todo sale por casualidad.

y un da decimos:

Hoy vaya llorar...

Tal vez eso me quite la sed.

y otro da decimos:

Hoy vaya bailar...

Tal vez eso me quite el quebranto y va uno y viene, Seor Arcipreste. . .

y despus viene y va

de la sal a la sed

y de la sed a la sal

y de la sal otra vez al quebranto.

Todo es labor de circunstancias. Este poema tambin,

y todo lo hacemos por encargo.

Alguien nos dice:

Ahora la sed,

ahora la sal.

Alguien nos ordena:

Ahora a bailar,

ahora a llorar.

y ya lo ve usted, Seor Arcipreste.

iAlegra! Esta noche

me ha tocado bailar.

Los cubanos no podemos olvidar la hermosa carta que Ernesto Che Guevara dirigiera al autor de El ciervo, confesndole que era ese uno de los pocos libros que tena en la cabecera de su cama. El Che haba conocido al poeta en sus aos mexicanos. En la carta, le cuenta que lo haba citado para contradecir el pesimismo del poeta y proponer su imagen del que llamaba "el hombre muevo".

El "poeta en obras" que fue el Che, le dice a Len Felipe que entonces aflor algo "del poeta frustrado que llevo dentro" y "lo eleg a usted para polemizar en la distancia". E inmediatamente precisa: "Es mi homenaje". El poeta espaol le devolvi el homenaje con un poema que titul "El gran relincho". Rechaza que lo comparen con Don Quijote y escoge, prefiere' el papel de Rocinante:

A Rocinante le gusta mucho relinchar

y a mi tambin me gusta mucho relinchar.

Tenis que aprender, americanos,

Venid. Vamos a relinchar ahora,

Ahora mismo todos juntos,

desde el Capitolio de Washington

fuerte, fuerte, FUERTE...

hasta que el relincha llegue a Vietnam

y lo oigan todos los vietnamitas,

y a Cuba tambin

y lo oigan todos los cubanos,

como el cornetn de la gran victoria universal,

hasta que lo oigan los hombres todos de la tierra

como el cese definitivo de todas las hostilidades del planeta.

Ese es el ltimo aliento de este hombre fiel a quien los aos no hicieron sino adensarle la dignidad y el hondo vnculo con las mejores causas del mundo. Es una de las voces que mejor representa el espritu del pueblo espaol que eligi la causa de la Repblica.



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