Portada :: Otro mundo es posible :: IV Encuentro en Defensa de la Humanidad (Anzotegui, junio de 2006)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2006

El verdadero terrorismo y el cerco meditico

Pascual Serrano
Rebelin

Texto presentado en el Panel 5. El secuestro de la verdad en la "guerra contra el terrorismo.


Una de mis reflexiones sobre la relacin entre el terrorismo de Estado, del que tan infausto recuerdo tiene Amrica Latina, y la situacin de los medios de comunicacin actuales es que si el objetivo del primero era silenciar a los intelectuales, acadmicos y lderes sociales que se posicionaban en la bsqueda de un modelo social justo e igualitario, hoy, bajo el formato de democracia representativa, esa funcin la estn cumpliendo los medios de comunicacin. Y una de esas facetas es la que da nombre a este panel: El secuestro de la verdad en la guerra contra el terrorismo. Yo creo que estamos ante una omert, ese pacto de silencio de la mafia italiana para ocultar lo no deseado.

Una parte de esa verdad ocultada es la del terrorismo de los poderosos. Quiero recordar que en Espaa, y en Europa en general, hasta dos meses despus de que el autor de la voladura de un avin civil anunciase su presencia en EE.UU. pidiendo asilo, no fue noticia en los medios de comunicacin. La omert pudo mantener el silencio dos meses, pero un pueblo y un lder lo terminaron rompiendo. Me estoy refiriendo a Luis Posada Carriles, responsable de la voladura de un avin de Cubana de Aviacin que provoc la muerte de 73 personas en 1976, quien se refugi en territorio norteamericano en marzo del ao 2005.

En Europa, la omert meditica sigue eficaz en el caso de cinco cubanos encarcelados por luchar contra el terrorismo. En Espaa a cinco personas se nos impidi contratar una esquela en la gran prensa por la muerte de mil iraques en Faluya. Hace un ao unos espaoles de una delegacin de solidaridad entrevistaron al director mdico del hospital de esa ciudad. Varios meses despus de los bombardeos, ningn periodista haba entrado en Faluya para contar al mundo la situacin.

Los grandes medios no son cmplices del terrorismo, del mismo modo que EE.UU. o los grandes grupos econmicos tampoco son cmplices del terrorismo. Y digo que no son cmplices porque ellos son el terrorismo. Si la muerte de miles de personas en el mundo por hambre o enfermedades es terrorismo, silenciarlo en los medios, tambin es terrorismo.

Y si terrorismo es volar un avin cubano con inocentes a bordo, silenciar a sus responsables y las ansias de justicia de un pueblo, tambin es terrorismo.

Y si tambin es terrorismo querer encarcelar de por vida a cinco cubanos que tienen como nico delito luchar contra el terror, silenciar esa injusticia forma parte de los estructuras del terrorismo.

Hoy, en 2006, ya no hay un golpe de Estado o un crimen de Estado o una masacre que no cuente con su correspondiente complicidad meditica.

Y si para enfrentar a ese terrorismo hacen falta ciudadanos valerosos y concienciados y organizaciones sociales eficaces y comprometidas, tambin necesitamos crear una red de medios y mtodos de comunicacin que permitan sumarse al clamor de la verdadera lucha contra ese terrorismo. Un clamor que diga que terrorismo no es levantarse contra una ocupacin en Iraq, sino derribar aviones con inocentes. Que terrorismo no es manifestarse contra las instituciones econmicas al grito de otro mundo posible, sino contaminar los cultivos de una pequea isla para hacer pasar hambre a un pueblo.

Un clamor y unos medios que digan que terrorismo no es alfabetizar Nicaragua sino desviar fondos procedentes de la venta de armas a Irn para financiar a la contra que asesina campesinos en la frontera de Nicaragua con Honduras. Que terrorismo no es ser solidario y acoger a los lderes sociales del mundo como hace Cuba, sino asesinarlos como hace EEUU.

Para el poder, informar es tener periodistas empotrados entre sus tropas, informar es organizar un escndalo meditico contra un presidente norteamericano por una felacin, pero no por invadir o masacrar un pas. Y para ellos terrorismo es toda iniciativa popular que se enfrente al imperio. Por eso dicen que Cuba hace terrorismo biolgico cuando investiga vacunas contra el cncer o que el partido ms apoyado por los palestinos es un grupo terrorista.

No olvidemos que a los 18 aos Nelson Mandela era considerado por los medios y por EE.UU. terrorista mientras los guerrilleros mujaidines en Afganistn, entre cuyas filas estaba Osama Bin Laden, eran calificados de hroes luchadores por la libertad por su labor en la guerra contra la Unin Sovitica.

Del mismo modo, en los aos 30, las fuerzas clandestinas judas en Palestina eran consideradas como una organizacin terrorista, y fueron ofrecidas recompensas en el Reino Unido de cien mil libras esterlinas por la captura de Menachem Bejn, hombre que ms tarde fue el primer ministro electo de Israel. Aos despus, cuando los poderosos crearon el estado de Israel, los terroristas pasaron a ser los palestinos para los grandes medios. Sin embargo, cuando se iniciaron los dilogos palestino-israeles, el lder de la OLP, Yaser Arafat, pas de ser terrorista a ser el dirigente internacional ms veces recibido por el presidente Bill Clinton.

Recordemos tambin, que George Washington y sus tropas fueron considerados terroristas por el imperio britnico. Calificacin similar a la que dieron a Gandhi.

Ms recientemente, el elegido presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmao, fue un terrorista separatista a ojos de las potencias occidentales y sus medios, amigos del dictador indonesio Suharto.

Su hipocresa es tan grande que Eden Pastora pas de ser terrorista sandinista a ser hroe de la contra nicaragense. En su poca terrorista luchaba contra la dictadura de Somoza, y en su heroica fase en la contra, guerreaba contra el legtimo gobierno sandinista que haba ganado unas elecciones generales.

Tambin han sido frecuentes los casos de quienes, al igual que Bin Laden, pasaron de ser luchadores por la libertad a ser terroristas. Desde Sadam Hussein, a Noriega en Panam o Montesinos en Per.

Mi amigo, y amigo de todos nosotros, Alfonso Sastre en su libro La batalla de los intelectuales, editado adems de en Espaa, en Cuba y Argentina, ha denunciado la falta de compromiso del intelectual actual, tal y como lo tuvieron antes Jean-Paul Sartre o Bertrand Rusell. Se sumaba as a las denuncias de Noam Chomsky (La responsabilidad de los intelectuales. 1969) y de James Petras (Los intelectuales y la guerra. 2002). Yo entonces le dirig una carta crtica y amistosa que gener un debate recogido en las ediciones cubana y argentina.

Mi reflexin era llamar la atencin sobre un elemento que creo que muchas veces se olvida cuando se analiza el papel, rebelde o sumiso, que estn hoy adoptando los intelectuales.

Existe un cambio a tener en cuenta en los ltimos cincuenta aos: el papel de los medios de comunicacin. Hoy, ellos pueden someter y someten- a embargo informativo al dscolo y promover y elevar y lo elevan- a los altares al sumiso como nunca antes haba ocurrido. Desde el mensaje del poltico hasta el del intelectual, todo se difunde tamizado y expurgado por ellos. Se purgan ideas y lderes o intelectuales desaparecen de la realidad de los medios y, por tanto, de la sociedad. Si, en algn caso, no se les puede desaparecer, como a presidentes como el cubano o el venezolano, se les sataniza. Pero suele bastar la primera opcin.

Por ello, quizs no sea del todo precisa la percepcin de que apenas existen intelectuales crticos con el poder y que la mayora de stos se han pasado al bando del dominante. Percepcin que nos hace a muchos sentirnos paralizados por lo que yo llamara el sndrome del perro verde, percibirnos extraos en nuestra propia sociedad y en nuestro propio tiempo. Individuos que no nos reconocemos en nuestro mundo. Primer paso para la frustracin, la impotencia y el enclaustramiento.

Estoy convencido de que muchos de los ejemplos de intelectuales crticos de otros tiempos, Sartre, Rusell o en mi pas Lorca, Machado o Hernndez, hoy estaran en la penumbra social fruto de la oscuridad meditica. Cualquier tiempo pasado no fue mejor en lo referente al compromiso de los intelectuales. S lo fue mejor en lo que respecta al acceso de la sociedad a su pensamiento. Lo vemos constantemente en eventos que son sistemticamente silenciados en los medios de comunicacin, la omert meditica que he denunciado antes. No estamos ante el dominio del pensamiento nico, sino ante la difusin de un nico pensamiento.

Existen clamores ciudadanos constantes de indignacin que son silenciados sistemticamente: en Euskadi, contra la monarqua espaola, contra el saqueo de los pases empobrecidos, apoyos a la nacionalizacin de los recursos de Bolivia. En mi pas es imposible acceder a la imagen televisiva de veinte mil personas manifestndose a favor de una III Repblica Espaola o quince mil en Salamanca en apoyo a Cuba y Venezuela. Del mismo modo, y por poner algunos ejemplos, es laminado cualquier pensamiento que defienda la soberana cubana o la democracia participativa que el gobierno venezolano quiere poner en marcha en ese pas. Estn machacados los dos gobiernos que han aprobado la figura de la revocacin de mandatos, es decir, que los ciudadanos puedan cesar a un cargo electo si no cumple con su responsabilidad. A la opinin pblica se le niega el desarrollo de los juicio contra los ex presidentes de Yugoslavia y de Iraq, a pesar de que supuestamente por sus polticas nos vimos involucrados en guerra ilegales. Hace dos aos yo denunciaba que hasta un periodista en absoluto radical, pero honesto como Ignacio Ramonet, que vende por decenas de miles sus libros, se ve obligado a publicar en un peridico regional en Espaa. Hoy debo de decir que lo han expulsado de sus pginas, junto al escritor Ramn Chao, por sus posiciones de defensa de Cuba y Venezuela. El resto apenas vemos nuestros textos impresos en Gara, un peridico vasco sobre el que se cierne la amenaza constante del cierre.

Hoy no hara falta encerrar a Miguel Hernndez hasta que muriese de tuberculosis, ni fusilar a Lorca o que se tuviese que exiliar Antonio Machado. La plutocracia meditica los silenciara con quizs el mismo efecto. Se representan los magnficos textos de Alfonso Sastre en el teatro? acaso un medio de difusin nacional masiva publicara hoy los llamados revolucionarios de Bertolt Brecht? o defendera violencias como las de franceses o italianos bajo la ocupacin nazi? cmo trataran hoy los medios al Che si existiera? qu dira hoy lo crtica si un escritor plantease el dilema de Camus en Los Justos?

Las crnicas de sociedad de la televisin pblica dedican extensos reportajes en sus noticieros rosas a las bodas de los hijos de banqueros que estn en prisin por ladrones. Dedicaran un segundo a la boda de la hija de un luchador antifranquista?

El problema no es la ausencia de intelectuales comprometidos, quizs sea mayor todava, no lo s. La tragedia es la puesta en marcha de un sistema de genocidio informativo de todo intelectual rebelde y de consolidacin de la meritocracia meditica del sumiso y halagador.

Por eso tenemos ante nosotros un gran reto, si no ms importante que el del compromiso intelectual, s ms necesario. El de romper el cerco meditico, romper el bloqueo. Durante la clandestinidad, el Partido Comunista de Espaa cre lo que llam los equipos de pasos. Eran comandos de militantes cuya funcin era que los lderes y militantes comunistas pudiesen atravesar los Pirineos sorteando los controles fronterizos. Ahora debemos crear tambin equipos de pasos para que el pensamiento, las ideas y las palabras, sonidos e imgenes que se enfrentan a este nuevo orden criminal atraviesen los controles fronterizos interpuestos por los medios entre los ciudadanos y los intelectuales dscolos. Los militares fronterizos y represores o el burdo censor que antes haba que burlar para que el intelectual subversivo no terminar en prisin, ahora se ha transmutado en responsable de medios que son la voz de su amo, gran empresa accionista o publicitaria.

Los intelectuales comprometidos estn ah, presos y exiliados por el apagn informativo que les han impuesto, pero muchos sabemos que estn. Vamos a ir organizando grupos de pasos que emitan al aire vuestra palabra, que impriman sus letras, que iluminen sus imgenes. En editoriales, en peridicos en internet como Rebelin.org y otros muchos ms, en radios y televisiones libres y comunitarias, en la elaboracin de buenos documentales y publicaciones que se distribuyan en redes sociales que desplacen a las telaraas mediticas que utilizan para apresar a los individuos en el mundo de la mentira y la sumisin. Ah se encuentra la gran batalla.

En Amrica Latina comienzan a surgir gobiernos dignos como nunca los tuvimos en Europa, ya no est sola Cuba. Algunos sustos han servido para demostrarles hasta dnde pueden llegar los medios de comunicacin en su acoso y poder de golpismo de Estado. Tan importante es tener un ejrcito leal y un servicio de seguridad para proteger a los lderes como trabajar en crear una estructura comunicacional que enfrente la constante agresin a la que estn y estarn siempre sometidos. Una red que no se limite al interior de sus pases, sino que ha de ser global, como global es la agresin y global es la solidaridad.

Si en Espaa vinieron en 1936 a luchar contra el fascismo personas de todos los rincones del mundo en las denominadas Brigadas Internacionales, sabedoras de que all se jugaba algo ms que la democracia de un pas, hoy nuevas Brigadas Internacionales, ahora informativas, deben crearse en los cinco continentes.

Este texto est basado en la intervencin en el Encuentro Internacional contra el Terrorismo, por la Verdad y la Justicia. La Habana 5 de mayo. 2005 y en la Carta a Alfonso Sastre escrita el 13 de julio de 2004, e incluida en la obra de Alfonso Sastre, La Batalla de los intelectuales en su edicin de la Editorial de Ciencias Sociales (La Habana 2004) y Clacso (Buenos Aires 2005)

www.pascualserrano.net



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