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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2006

Rodrigo garca o la guerra contra el espectculo

Susana Arbizu y Henri Belin
Rebelin


Despus de un perodo de relativo distanciamiento de los escenarios franceses, apenas interrumpido por escasas representaciones del espectculo-performance Accidens, Rodrigo Garca y La Carnicera Teatro marcan su regreso, en primera lnea del frente creativo en guerra contra el espectculo1, con el montaje Borges + Goya representado durante casi un mes en el Teatro de la Cit Internacional de Pars (del 8 de mayo al 3 de junio 2006). Este ciclo de representaciones parisinas, con el que se concluye una gira de varios meses por Suiza y distintas ciudades francesas, ilustra el eco importante que tienen las obras de Rodrigo Garca tanto en Francia como en muchos otros pases europeos, donde el dramaturgo hispano-argentino ha cosechado estos ltimos aos no pocos xitos crticos y pblicos. Una situacin que contrasta con la confidencialidad en la que se mantienen sus obras en Espaa, donde los textos de Rodrigo Garca, adems de ser poco montados, tampoco gozan de la difusin que merecen por su especial novedad y creatividad. As, y pese a encontrarnos ante uno de los fenmenos ms interesantes de la escena teatral espaola, no deja de sorprender que este joven autor (Buenos Aires, 1964), al frente de una obra prolfica con la que lleva ms de quince aos proponiendo nuevas lneas de investigacin y de renovacin de la escritura y puesta en escena teatral, sea casi totalmente ignorado por la crtica y el mundo editorial espaol. Cmo entender que toda la obra de Rodrigo Garca est traducida y publicada hoy en Francia por una editorial teatral independiente, responsable de la edicin de la mayora de los autores vanguardistas del momento(Lessolitaires intempestifs,http://www.solitairesintempestifs.com), que presenta en su catlogo nada menos que 10 de los ttulos ms emblemticos de la obra de Rodrigo Garca, a veces incluso publicados en edicin bilinge, cuando en Espaa era, hasta hace poco, casi imposible hallar el menor texto de este autor editado en espaol? Demos las gracias desde luego a la labor que actualmente desempea Aflera Producciones, SL que edita en su coleccin Pliegos de Teatro y Danza (http://www.aflera.com/pliegos/), no slo la mayora de los textos de Rodrigo Garca sino tambin los trabajos de otros valores importantes de la escena espaola, como la coregrafa Elena Crdoba o el director escnico Carlos Marquerie, colaboradores habituales de Rodrigo Garca, con los que constituye una familia artstica aparte en el panorama teatral espaol.


Adems del problema editorial, la escasa representacin de las obras de La Carnicera en Espaa, ms all de la simple reflexin acerca de las cualidades o defectos de unas producciones polticamente incorrectas -que a menudo suscitan el escndalo y molestan a los poderes institucionales y a la crtica bien pensante (a la de derechas como a la del grupo PRISA)-, refleja tambin las psimas condiciones materiales en las que evoluciona el espectculo vivo en la pennsula ibrica (en especial la danza y el teatro) desde que, a partir de 1992, el sector institucional redujera drsticamente su apoyo financiero a la verdadera creacin contempornea, trasvasando su ayuda econmica, por falta de recursos y de voluntad poltica, nicamente a las compaas consagradas que, desgraciadamente, muestran en general una capacidad creativa bastante esclerosada.

 

La voluntad de ruptura


Despus del xito en Francia de espectculos como After Sun (2000), pero sobre todo de Compr una pala en Ikea para cavar mi tumba (2002), Jardinera Humana (2003) y finalmente de Ronald el payaso de McDonalds presentado en 2004 en la seccin oficial del Festival de Teatro de Avin, la ruptura voluntaria de ao y medio decretada por Rodrigo Garca respecto al mundo del espectculo no interviene en cualquier momento, ya que corresponde al de mayor reconocimiento pblico y crtico de su trabajo, al menos en Francia. Refleja la crisis y el desencanto vividos por el artista argentino frente al inters comercial suscitado por sus obras. Como lo explica en este pequeo texto de advertencia dirigido al pblico que asiste a la representacin de Borges + Goya, Rodrigo Garca siente una profunda desconfianza2 respecto al xito de sus ltimos trabajos, especialmente acerca de las motivaciones de las empresas culturales que lo contratan as como del pblico que viene a verlo. El temor a transformarse en un producto de consumo cultural ms, inofensivo, despojado de su carga subversiva -esencialmente basada en la acrrima crtica de la sociedad de consumo y de los valores que sta conlleva-, ha conducido al director a replantear su esttica de la representacin:


Borges + Goya es una obra atpica en el conjunto de mi obra [] Escribo esto porque hace ms de un ao coment pblicamente el hecho de que senta un profundo desencanto y una desconfianza alarmante para con el circuito teatral en el cual me mova y para con el pblico que viene a ver mis obras. Lo que me impeda confrontarme a una nueva creacin, pues una obra de teatro nace de la necesidad y de la conviccin, nunca del aburrimiento y de la incredulidad.


La voluntad de escenificar el control totalitario ejercido por la sociedad de consumo sobre el cuerpo del hombre moderno haba llevado a Rodrigo Garca a proponer puestas en escena en las que ingentes cantidades de comida, de objetos y de marcas invadan con violencia y desmesura los cuerpos de los actores y el escenario, a menudo transformado en vertedero. La esttica dinmica del dramaturgo en este aspecto se apoyaba tanto en el trabajo fsico de los actores como en la transformacin permanente de un espacio escnico en perpetuo devenir, para denunciar el derroche que alimenta el funcionamiento de nuestra sociedad capitalista.

 

Con Borges + Goya, dos obras que funcionan como un manifiesto esttico -con claros tintes autobiogrficos en Borges-, Rodrigo Garca ha querido en cambio darle la prioridad al texto en el dispositivo escnico y dejar de lado, o por lo menos en un plano secundario, el trabajo fsico y en el espacio de los actores. La voluntad de volver a centrarse en el mensaje textual y verbal denota el miedo del dramaturgo a que su trabajo sea percibido como un simple ciclo de performances donde la provocacin y la desmesura se ven reducidas a un objeto de consumo espectacular para un pblico ms fascinado por las salidas de tono de los actores y lo que stos hacen en el escenario (meterse una salchicha por el culo, follar con unas zapatillas de deporte, tirar kilos y kilos de comida por el suelo, etc) que por la reflexin poltica y existencial que conlleva una puesta en escena donde el exceso nunca es gratuito sino el reflejo de la violencia con la que el mercado del consumo atraviesa y aliena los cuerpos. La conciencia por parte del dramaturgo del peligro de convertirse en una pieza ms del sistema espectacular -cuando no en una simple atraccin pintoresca y extravagante, desprovista de cualquier tipo de peligrosidad social- le ha llevado a modificar el dispositivo escnico de sus montajes sin por ello dejar de mostrar su voluntad de seguir haciendo un teatro de combate.


En este sentido, la puesta en escena de Borges + Goya llama la atencin respecto a sus otros montajes, por el despojamiento y el minimalismo de un decorado nico, cuyo estatismo se ve prolongado por la economa del juego actoral, limitado en Borges al casi hieratismo de Juan Lloriente y en Goya, a la torpeza del movimiento del actor, embutido en el disfraz de Indi, la mascota del Atltico de Madrid. Sin perder ni un pice de su fuerza, el dispositivo escnico se reduce aqu a la mnima expresin de un solo actor, un decorado nico y un solo video que abre la representacin de ambos textos. El nuevo estatuto central que se le confiere al texto queda incluso plasmado -en la versin francesa de Borges- por la peculiar utilizacin del recurso tcnico de la sobretitulacin a fines evidentemente expresivos y como elemento primordial del decorado: todo el fondo del escenario aparece as iluminado en azul e invadido por la proyeccin del texto en francs, repetido en doble columna, con enormes letras, y sobre el que se recorta la figura del actor, tambin pintado de azul, diciendo el texto en espaol.


Borges + Goya: manifiesto esttico y autorretrato desdoblado


Ms all de la voluntad asumida por el director de limitar los aspectos ms espectaculares de sus anteriores montajes para concentrar la atencin del pblico en el texto, la importancia conferida al dispositivo escnico en estos dos textos escritos en momentos distintos de su carrera (Borges en 1999, despus de un encargo de la Casa de las Amricas, con motivo de la celebracin del nacimiento del escritor argentino, Goya ms tarde en 2004), pero reunidos en el mismo espectculo como las dos caras de una misma moneda, parece deberse tambin al lugar que ocupan estos dos artistas (Borges y Goya), con sus obras y sus vidas, como modelos y referentes (positivos y/o negativos) en la construccin de la esttica personal de Rodrigo Garca. En este sentido, este doble espectculo funciona como una especie de autorretrato del artista en joven gamberro con el que el dramaturgo expone su visin del mundo y del papel que segn l debe cumplir el artista.



Borges


En el caso de Borges, la fascinacin producida por la figura del Borges/escritor sobre el joven narrador que interviene en el texto en primera persona, como un alter ego de Rodrigo Garca, se ve puesta en entredicho al evocar al Borges/ciudadano, enfangado en sus colaboraciones y silencios cmplices para con la dictadura de la junta militar de Videla. La pseudo-neutralidad poltica de este otro Borges, presentado como un ser cobarde, protegido y encerrado en su torre de marfil de la literatura, incapaz de comprometerse con la realidad que le rodea para tratar de cambiarla, hace que para el narrador/Rodrigo Garca del texto, Borges se transforme en el anti-modelo del artista pasivo y cmplice.


Lo vi en el caf Tortoni a Borges con la secretaria y el secretario y con Octavio Paz, el poeta que nunca se moj por nada ni nadie, el poeta condecorado, el poeta insignia. Ah estaban sentados los dos poetas insignia, los que nunca se mojaron por nadie y al fondo unos desconocidos jugaban al billar.


El texto de Borges, desde ese punto de vista, se presenta como una empresa desmitificadora y liberadora respecto a las figuras paternas de las letras latino-americanas con la simblica y mtica muerte del padre cuyo cadver dinamitado por el narrador desde su tumba suiza, vuela en pedazos hasta el obelisco bonaerense para aterrizar finalmente en las parrillas donde se preparan los choripanes que comen los hinchas del Boca que lo escupen al campo con un eufrico grito de GOOOOOOOOOOOOOOOOOOL.


En la puerta siete est el puesto de los bocatas de chorizo, los choripn! Caen encima de la parrilla los pedacitos podridos del viejo Borges y se lo zampan, se lo zampan en un choripn, el chorizo es a la brasa. Y la brasa son cenizas. Toma cenizas! Las del viejo Borges! Esas s que son cenizas! Cgate, lo que ms odiaba, el ftbol! Y se lo zampan disfrutando del partido!

Gritan gol con la boca llena de Jorge Luis Borges, escupen a un hombre importante, ojo!


El recorrido del cadver de Borges funciona como una metfora del proceso creativo que el autor seguir desde Europa donde inicia su carrera como artista en los aos 80, al mostrarnos cules son sus fuentes, cmo las desacraliza y qu tratamiento radical les impone en la bsqueda personal de su propia potica. La manera en que acaban los restos de Borges en la boca de los del Boca, ilustra tambin la mezcla de los cdigos de la cultura popular y culta que nutren el trabajo de Rodrigo Garca. Esta desacralizacin saludable y necesaria de Borges y Octavio Paz nace evidentemente de la crtica de su postura poltica: la pasividad y la hipocresa de estos poetas funciona como un contra ejemplo de lo que debe ser el artista, evidenciando la importancia del compromiso y de la dimensin poltica de su teatro. El video liminar que inaugura la representacin de Borges no puede ser ms explcito al respecto al yuxtaponer un mix de imgenes donde aparece Borges asintiendo con la cabeza, un perro de bandeja trasera de coche, cuya cabeza se balancea al igual que la de Borges y una felacin en primer plano donde una chica mueve la cabeza al mismo ritmo que Borges y el perro.


 

Goya


Es tambin un video el que introduce el segundo texto, Prefiero que me quite el sueo Goya a que lo haga cualquier hijo de puta, recreando a travs de una escena nocturna grabada con colaboradores habituales de la Carnicera, uno de los cuadros ms famosos de las pinturas negras realizadas por el pintor aragons, Duelo a garrotazos. sta ser la nica referencia explcita a la obra y a la esttica de Goya en esta segunda parte del dptico, esta vez protagonizado por un hincha del atltico de Madrid, vestido de pies a cabeza con el disfraz de Indi, la mascota del club, un personaje perruno que recuerda tanto al perro de la parte de atrs del coche como al hincha del Boca masticando los restos de Borges. El actor, despus de una introduccin musical, se quita la enorme cabeza de perro para exponernos su proyecto: gastarse los 5.000 euros que ha acumulado a lo largo de una vida de trabajo, en una sola noche de farra, con el objetivo de llevar a sus dos hijos a ver los cuadros de Goya expuestos en el Prado, entrando en el museo como gamberros, rompiendo por la noche un cristal y llevndose unos cuantos gramos de cocana, unas cervezas y unos bocadillos de tortilla, para pasrselo en grande.


Sin entrar en un anlisis de los puntos que podran unir en lo esttico, la obra de Goya y la del propio Garca -entre otros la dimensin grotesca, la tonalidad satrica y de denuncia social, o incluso un cierto pesimismo desesperado en la visin que tienen ambos artistas respecto a la naturaleza humana-, la referencia insistente a Goya como modelo positivo y educativo para los hijos de este padre-hincha, parece sobre todo justificarse por la visin que el pintor propone del mundo a travs de su obra. Goya no slo se contrapone desde el ttulo a cualquier hijo de puta, sino ms directamente a Disneyland Paris que es lo que prefieren ver los hijos del hincha del Atltico y no la serie negra del Prado.


Es interesante subrayar la eleccin de Borges y Goya como la pareja contra-modelo/modelo o negativo/positivo del manifiesto artstico en que se convierte este montaje de Borges + Goya. Goya, aunque se presente como un modelo de referencia opuesto al Borges cobarde y sin compromiso poltico de la primera parte, no es sin embargo objeto de veneracin respetuosa en el proceso creativo. Por ello, Rodrigo Garca se acerca a la figura del pintor de modo oblicuo, con por una parte, un homenaje-emulacin a una de sus obras (Duelo a garrotazos) a travs del video inicial y por otra parte, en el texto, a travs del discurso del padre de familia, con la invitacin a visitar con sus hijos en el Prado sus pinturas, entrando como delincuentes. Esta entrada ilegal y gamberra en el panten de la cultura normalizada, museificada, consagrada (muerta?), resume perfectamente la esttica golfa y desmitificadora que asume Rodrigo Garca en su teatro para devolver al arte, la vitalidad y la fuerza incontrolable que debe tener frente a la empresa de control y de desvitalizacin que dirige la sociedad del espectculo contra el arte vivo. No en balde, el padre repite hasta el final de la obra que para comprender a Goya hay que ver sus cuadros rompiendo cristales, es decir rompiendo los cristales del respeto y del decoro atribuido por el museo -el discurso institucional- a la obra, para sentir y recuperar su valor subversivo. Desde ese punto de vista, la empresa aparentemente alocada del padre-hincha se asemeja a una empresa de salvacin de Goya y de recuperacin de su espritu, hoy cloroformado en el museo, un proceso identificatorio del artista destinado a confirmarlo en su trayectoria artstica. Del mismo modo, insiste en los bocadillos de tortilla, las cervezas, el vino, la cocana que deben engullir los cuerpos de los espectadores (sus hijos), para darle de nuevo vida al arte, en un proceso liberador, festivo y carnavalesco. Las ltimas palabras del texto en su final provisional3 constituyen as un verdadero programa esttico y vital:


Vamos a ir al Prado. Con la mochila a tope de droga, bocatas de tortilla, y birra y Macallan. Y piedras para romper las ventanas. Y la sangre haciendo Bum Bum. Una fiesta.


Susana Arbizu y Henri Belin.


1 Nos referimos tanto al valor debordiano de la palabra como a la situacin del teatro espaol, a menudo transformado en mero espectculo de diversin y/o empresa subvencionada, en las antpodas de toda veleidad subversiva -y por ende creativa- inherente al verdadero teatro vivo.

2 El estreno mundial el 11 de junio en Reus (Tarragona) de la nueva creacin Aproximacin a la desconfianza ser al respecto muy interesante.

3 Al final de Prefiero que me quite el sueo Goya a que lo haga cualquier hijo de puta, el autor deja entender que el texto continuar, sealando que slo se trata del fin de la primera parte y que una segunda entrega aparecer en el prximo nmero.



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