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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2006

Diario ntimo de Jack el Destripador/2

Koldo y Jos Mercader
Rebelin



Para un profesional del destripamiento, como es mi caso, que siempre di sobradas muestras de un incomparable virtuosismo en el oficio, nada ms artero y vil que la infamia.

A pesar del tiempo transcurrido todava me indigna la injustificable fama de misgeno que me crearan a partir de la falsa acusacin de haber degollado a casi una veintena de mujeres.

Pueden o no creerme pero jams he levantado la mano o el cuchillo contra mujer o infante, as fuera ella prostituta o insoportable el maldito nio.

Scotland Yard, incapaz de poner freno a la violencia sexista que asolaba mi Londres natal, resolvi achacarme los numerosos asesinatos de mujeres a manos de sus esposos, amantes o ex maridos, porque para la patriarcal sociedad inglesa era preferible centrar todo ese horror en una sola persona que aceptar que detrs de cada cuchillo feminicida siempre hay ms de una mano, y que ningn crimen es ms compartido que el que le cuesta la vida a una mujer.

A mi me convirtieron en el asesino en serie que descargara de culpa a toda la sociedad para que nadie tuviera nada que cuestionarse o de lo que arrepentirse. Al fin y al cabo, toda la violencia sexista, gracias a Scotland Yard, ya era exclusiva responsabilidad de un solo hombre, de un nico criminal: Jack el Destripador.

Cierto era que, para entonces, yo me haba ganado una slida reputacin como degollador al por mayor pero, doy fe, que nicamente apliqu mis buenos oficios frente a violadores, proxenetas, pederastas y abogados.

Sea como fuere, es mi esperanza que, el descrdito en que han pretendido confundir mi recto proceder, que las ignominias con que han tratado de encubrir mis piadosas acciones, no empaen ms mi buen nombre y mejor fama.

Y as ser, no slo por la amnesia social que se extiende como la verdolaga por el pas, por esa comn memoria que todo lo extrava, sino por nuestra portentosa facultad para rehabilitar polticos sinvergenzas, para reelegir presidentes ineptos, para restituir honras indecentes y festejar atropellos y canallas.


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