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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2006

Referndum 18-J: Catalunya consolida su dependencia

Jaume Renyer Alimbau
Gara


El resultado del referndum sobre la reforma del Estatuto de Autonoma de Catalunya supone el triunfo de las fuerzas del orden socio-poltico vigente desde la transicin. El texto resultante de dos aos de debates en el Parlamento de Catalua, cepillado en las Cortes generales, supone una actualizacin competencial que en nada substancial mejora la capacidad de autogobierno. La opinin mayoritaria de los ciuda-danos que han acudido a las urnas acepta este rgimen de dependencia como mal menor frente a una inexistente alternativa de cam-bio real, (apuntada en el texto aprobado el 30 de setiembre) que podra derivar en un conflicto poltico con Espaa.

La alta abstencin se explica por la defeccin de un diez por ciento del electorado que normalmente participa en las elecciones autonmicas que, en esta oca- sin, se ha unido a la poblacin indiferente a las llamadas de adhesin en una consulta preparada para la confirmacin del orden establecido. Si nada ha de cambiar, para qu participar. La no participacin es preocupante para las fuerzas que se plantean algn cambio pero es una aliada para las que se oponen a los mismos. Por eso el bloque del s minusvalora la abstencin mayoritaria.

La exhibicin de fuerza de los poderes fcticos econmicos, mediticos y tradicionales para reconducir los aspectos improcedentes de la reforma no ha encontrado obstculos de envergadura. El no soberanista defendido por ERC y diversas plataformas ha sido superado por el de carcter espaolista promovido por la brunete meditica entre los sectores sociales que viven al margen de los factores cotidianos de complicidad con el resto de la poblacin catalana. Este contingente humano, actualmente desorganizado, puede ir a ms e incrementar la agresividad contra las instituciones autctonas y sus polticas de normalizacin lingstica y cohesin social basadas en una catalanidad integradora, abriendo un conflicto interno en la sociedad que impida en el futuro la apa- ricin del verdadero conflicto, latente pero real, entre Catalunya y Espaa.

El no catalanista, basado en la dignidad y la defensa de la soberana del Parlamento cataln y el texto surgido de ste, ha fracasado por no responder a una estrategia poltica coherente de construccin nacional. ERC, el partido de referencia de este espacio, puede exhibir la honestidad en la prctica diaria y la claridad de los objetivos finales, y poca cosa ms. ERC ha llegado al referndum sin capacidad de iniciativa ni direccin poltica, con un balance discreto de gestin en el Gobierno de la Generalitat y en su actividad parlamentaria en las Cortes. La falta de cohesin interna y la inmediatez de los retos a corto plazo aplazan la elaboracin de lneas polticas de actuacin en temas esenciales. De ello se deriva la dbil articulacin con el entorno social soberanista para crear espacios de poder propios (por ejemplo la incapacidad de crear un peridico afn para romper el cerco meditico o el nulo rendimiento sacado a la creacin de la organizacin juvenil de la UGT Avalot con militantes de las JERC, en vez de crear un sindicato nacional) y la ausencia de un discurso y una prctica de poder que vaya ms all de la gestin de la autonoma y de hacerse un lugar entre la clase poltica y los notables locales. Sin posibilidad de superar estos dficits a corto plazo, la fragilidad del proyecto sobera- nista hace que quede expuesto a oscilaciones como la experimentada el domingo, cuando la mayora de los votantes independentistas optaron por el s o se abstuvieron. Quizs vuelvan a votar a ERC en las autonmicas previstas para otoo, pero si no se superan los dficits de fondo estas oscilaciones en la base social y electoral pueden convertirse en cclicas.

La vigencia del nuevo estatuto puede no ser tan larga como sus promotores defienden si se dan los siguientes factores. En primer lugar, si del conjunto cvico-poltico soberanista surge a medio plazo una alternativa de poder basada en el derecho de autodeterminacin. Ello depender de la voluntad y la capacidad de ERC para liderar un proyecto de estas caractersticas y lamentablemente, hoy por hoy, no est en condiciones de hacerlo. En segundo lugar, las condiciones de dependencia econmica y de servicios generadas por el expolio fiscal del Estado no se solventarn con el nuevo estatuto y ello derivar en tensiones sociales graves que generarn renovadas reivindicaciones sociales y polticas. En tercer lugar, la dinmica integrista del nacionalismo espaol promovida desde fuera y desde dentro de la sociedad catalana, que busca la confrontacin y la liquidacin de toda posibilidad de proyecto nacional cataln, puede tener capacidad de desestabilizacin del marco autonmico. Por ejemplo una sentencia del Tribunal Constitucional puede dejar inservible el estatuto a base de rebajarlo an ms o una eventual recuperacin del poder en Madrid del PP puede bloquear su desarrollo.

En todo caso, estos son fenmenos que se pueden dar a medio plazo, de momento entramos en un periodo en el que segn el presidente Maragall llegamos al final del victimismo cataln (lase de la reivindicacin nacional), pero como le sucedi a Francis Fukuyama al predecir el final de la historia, la realidad es ms compleja y resistente de lo que los dominadores desean. La causa nacional del pueblo cataln ha sufrido una derrota ms, le falta proyecto poltico, pero no es una causa perdida. -



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