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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2006

Cuando la guerra toma forma de hambre y pandillas

Humberto Mrquez
IPS


Ciudad Bolvar y los Altos de Cazuca forman un paisaje infinito, de humildes viviendas al costado de calles y aceras de tierra o cemento, sobre las colinas yermas al sur de la capital colombiana. El andar tranquilo de personas y autobuses no puede disimular que aqu la guerra contina.

Bajo otras formas, Mara Clemencia Alvarado, de 30 aos y con cinco hijos, el mayor de 15 y el ms chico en sus brazos, huy hace un ao de los choques entre ejrcito y la guerrilla en el occidental departamento del Tolima. Ahora slo quiere un "subsidio, como el almuerzo diario" que espera junto a otras 30 madres con decenas de nios en la sede de la asociacin de familias desplazadas.

Tambin por esas calles transita E.L., presidente de la junta comunal en uno de los 38 barrios de Cazuca, habitado casi ntegramente por desplazados ex militante de la izquierdista Unin Patritica, quien denuncia que fue asaltado por individuos, lo apualaron y le advirtieron que deba escoger entre marcharse o perder la vida.

Ellos son apenas dos ejemplos del hambre, el desempleo y la exclusin que golpean a las decenas de miles de desplazados de sus hogares por el conflicto interno que afronta Colombia desde hace medio siglo.

Pero los desplazados del interior del pas no son los nicos que llegan al ms populoso suburbio de la capital.

Lo mismo hacen los llamados "actores armados", en este caso los paramilitares de derecha, cuyas redes en Cazuca, por ejemplo, han mutado en pandillas de delincuentes que cobran viejas facturas, roban o cobran "vacuna" (pago forzoso) a pequeos comerciantes, conductores de autobuses y a taxistas.

Esa realidad pudo ser observada por un grupo de periodistas de pases andinos que participaron en un taller organizado por la agencia internacional de noticias IPS (Inter Press Service) con el auspicio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para hacer un seguimiento de las llamadas metas del milenio, aprobadas en 2000 por la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU).

Unos 20 periodistas de Bolivia, Colombia, Ecuador, Per y Venezuela participaron el jueves y el viernes en Bogot del taller titulado "Buscando en las noticias: pobreza, desarrollo y ambiente. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio en la cobertura periodstica de la regin andina".

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estima que alrededor de 2,5 millones permanecen fuera de sus zonas originarias de residencia a causa de la guerra civil en Colombia.

Los desplazados que llegan a Ciudad Bolvar, donde se hacinan casi un milln de los ocho millones de habitantes de la capital colombiana, y Altos de Cazuca, en el municipio adyacente de Soacha, cargan casi todos los indicadores de pobreza, porque para salvar la vida debieron dejar atrs casa, cultivos, terruo y afectos.

"Yo no regreso. Cualquiera aora su tierra, pero el gobierno no da garantas para regresar. All en Montes de Mara, Sucre (en el noroeste del pas) asesinaron a mi esposa, y por eso me vine con mis dos hijos", relat Germn Luna, de 40 aos, zapatero a ratos y presidente de la asociacin de desplazados "Semillas de Esperanza".

"El gobierno no nos apoya y si una persona declara que es desplazado la ayuda de urgencia se demora dos meses", aadi Luna.

Su vecino, Miguel Saogal, de la junta comunal, deplora que no puedan acceder a servicios de agua potable, alcantarillados o telfono, porque el sector, Santa Viviana, habitado desde hace 13 aos, "no se ha legalizado", es decir que no existe reconocimiento oficial de la ocupacin de los terrenos.

El Programa Mundial de Alimentos colabora con "Semillas de Esperanza" a travs del Departamento de Bienestar Social de la Alcalda Mayor de Bogot. Les enva suministros para una comida diaria a 417 nios, que los colaboradores de Luna entre las 350 familias de la asociacin cuecen en una cocina de tres hornillas.

Mientras esperan la llegada de los alimentos en un local de paredes sin friso con una vista panormica que casi alcanza el pujante centro de Bogot, Luna, Alvarado y otros llegados de distantes departamentos desgranan historias cercanas de tan parecidas: familiares muertos, el hijo reclutado a la fuerza, la decisin de huir y la finca abandonada.

Tambin se lamentan de estar en la ciudad de los servicios sin casa ni comida y sin empleo.

En la zona ha irrumpido el programa de la alcalda mayor "Bogot sin hambre", que pretende "llevar un suplemento nutricional a 625.000 de los 1,1 millones de bogotanos que padecen hambre, y que sumado al esfuerzo del gobierno nacional y de entidades privadas puede totalizar 925.000 atendidos el ao prximo", explic el coordinador del proyecto, Eduardo Daz.

En otro sector de Ciudad Bolvar, un comedor popular hecho por la comunidad hace 15 aos y que cocinaba con lea fue transformado por "Bogot sin hambre" en establecimiento sumamente pulcro, al punto de los periodistas no pudieron acceder a la cocina por carecer de las batas, mascarillas y guantes higinicos correspondientes.

Este comedor entrega 200 desayunos y 300 almuerzos a escolares, madres lactantes o gestantes, y a personas discapacitadas.

"Las listas de beneficiarios son parte de una discusin pblica en 'Mesas de Alimentacin' con las comunidades, y entre los atendidos con preferencia estn las personas ms vulnerables y los desplazados", inform Daz.

Los comedores, unos 220 en toda la ciudad, acompaados de otros programas de educacin y salud, "lograrn entregar a cada persona del segmento ms necesitado 40 por ciento de sus requerimientos nutricionales diarios. El resto depender de complementos que puedan alcanzarse en el hogar", seal.

Consuelo Corredor, directora de Bienestar Social de la alcalda, dijo que todas las fuentes concuerdan en la imposibilidad de calcular en qu proporcin los problemas de alimentacin, salud o educacin de la ciudad se agravan con la presencia de los desplazados en la urbe y, cambio, sostienen que su peso es innegable.

Menos dudas an hay en materia de seguridad y derecho a la vida, pues "los desplazados en primer lugar no llegan a una zona precisamente tranquila y las redes de informantes de los actores armados del conflicto devienen en pandillas de delincuentes", indic Michael Jordan, de la organizacin humanitaria Diakonie, de iglesias alemanas, que trabaja con comunidades afectadas por la guerra.

Como dijo Jordan en una rueda de prensa junto a responsables de la Unin Europea, "a pesar del supuesto fin del paramilitarismo en Colombia, presenciamos cada da el aumento de su actividad en el sur de Bogot".

"Estn reclutando masivamente jvenes para las filas de las AUC (las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia), que acordaron con el gobierno oficialmente hacer la paz", asegur.

Jordan agreg que las AUC "pagan mensualmente 100.000 pesos (unos 40 dlares al cambio actual) al nio que se convierte en informante y 400.000 a los que participan en las operaciones de la llamada limpieza social". "Somos testigos de esta realidad", apunt.

Colaboradores en Cazuca de casas establecidas all por entidades de la ONU y la Defensora del Pueblo de Colombia dijeron que en la zona actan hasta ocho redes armadas ilegales, de las cuales tres seran "hijas" o divisiones del llamado Bloque Central-Santander, de las AUC.

"En una ocasin, dos mujeres denunciaron que fueron violadas por individuos de piel negra. Pocos das despus aparecieron los cadveres de dos afrodescendientes en un callejn. Es una de las maneras que tienen todos estos grupos de marcar sus territorios", dijo una de las fuentes.

Pero a diferencia de lo que ocurre en los escenarios rurales del conflicto, aqu el reclutamiento no es forzoso, sino ms bien voluntario. Jvenes desocupados, sin perspectivas de empleo o de adquirir estudios superiores, sin programas deportivos, culturales o de inters comunitario, fcilmente entran a las redes de violencia.

"Es una manera de tener plata, una novia bonita y un aparato de msica", indicaron jvenes que dialogaron con los periodistas en la frontera invisible entre los municipios de Bogot y Soacha. "Pero lo peor es decirle a un empleador que vives en Altos de Cazuca: no tienes ninguna oportunidad, eres basura, nadie te quiere", indicaron.

Para Jordan, "el asesino ilegal que mata donde el Estado no lo hace, los paramilitares, se est reorganizando". "Tambin la guerrilla vuelve a mostrar que no est derrotada en regiones como Caquet y Cauca (en el sur de Colombia). Ninguno respeta la neutralidad de la poblacin civil y el conflicto, en realidad, est muy lejos de un final.


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