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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-06-2006

Las guerras por los recursos naturales

Vandana Shiva
IPS Noticias

Guerras por el petrleo, guerras por el agua, guerras por tierras, guerras atmosfricas: esta es la cara verdadera de la globalizacin econmica, cuyo apetito de recursos naturales supera los lmites de la sostenibilidad y la justicia.


Donde hay petrleo hay conflictos. No importa en qu medida la apariencia de una guerra de culturas aparezca vinculada a las invasiones a Afganistn e Iraq (y a la amenaza de una accin similar en Irn), porque la realidad era y es que se trata de guerras por el crudo.

Tambin el agua se est convirtiendo en una fuente de guerras en la medida en que es privatizada y se ha convertido en mercanca. Grandes represas desvan el agua de los sistemas naturales de drenaje de los ros. Alterar el flujo de un ro tambin modifica la distribucin del agua, especialmente si eso implica las transferencias de agua entre varias cuencas. Estos cambios provocan a menudo disputas entre estados o provincias que rpidamente degeneran en conflictos entre gobiernos centrales y naciones.

Cada ro en la India es motivo de importantes e insolubles problemas sobre la propiedad del agua y su distribucin. En el continente americano, el conflicto entre Estados Unidos y Mxico por el agua del ro Colorado se ha intensificado en aos recientes. Las aguas de los ros Tigris y Eufrates, que han sostenido a la agricultura durante miles de aos en Turqua, Siria e Iraq, han sido la causa de varios importantes choques entre esos tres pases. Ambos ros nacen en Turqua, cuya posicin oficial es El agua es tan nuestra como el petrleo de Iraq es de Iraq".

La guerra entre israeles y palestinos es en cierta medida una guerra por el agua. El motivo de contienda es el ro Jordn, usado por Israel, Jordania, Siria, Lbano y Cisjordania. La agricultura a escala industrial de Israel requiere agua de ese ro as como de las aguas subterrneas de Cisjordania.

Aunque slo tres por ciento de la cuenca del ro Jordn est en territorio israel, proporciona 60 por ciento de las necesidades de agua de Israel. La guerra de 1967 fue, en efecto, una guerra por el agua de las Alturas del Goln, del Mar de Galilea, del ro Jordn y de Cisjordania.

Los financiamientos del Banco Mundial y del Banco de Desarrollo de Asia estn tambin desencadenando guerras por el agua entre estados y ciudadanos. Por ejemplo, cuando una represa fue construida en el ro Banas, en el estado indio de Rajastn, para desviar agua hacia las ciudades de Jaipur y Ajmer, cinco aldeanos que efectuaban una protesta pacfica contra esa obra fueron baleados a muerte por la polica en agosto de 2005.

En lugar de reconocer que la pisada ecolgica de la globalizacin est aplastando a tierras y a pueblos, la nueva lite desarraigada cultural e intelectualmente sostiene que hay exceso de poblacin. Y se llega a hablar de los recursos naturales como una desventaja comparativa.

Sin embargo, es precisamente la liberalizacin del comercio la que est permitiendo a las corporaciones invadir el espacio ecolgico de las comunidades locales, lo que desencadena conflictos. Para las comunidades locales los recursos naturales como la tierra y el agua tienen claramente valor. Negar valor a las fuentes de esos recursos es negar derechos fundamentales y los usos prioritarios de las tierras y el agua.

El problema no son los recursos naturales sino el libre comercio y la globalizacin. El problema no es la gente sino la codicia de las corporaciones empresariales y las asociaciones entre stas y los estados con el fin de usurpar los recursos del pueblo y violar sus derechos fundamentales.

Si la globalizacin es empujada implacablemente para apoderarse de esos recursos, aumentarn las guerras y la globalizacin se har ms lenta hasta detenerse a causa de las catstrofes ecolgicas y de los conflictos por los recursos naturales.

Si, por el contrario, los movimientos a favor de la sustentabilidad ecolgica y de la justicia social tienen xito en resistir a las extralimitaciones de la globalizacin, podremos vivir con alegra en nuestro planeta y compartir equitativamente sus recursos vitales.

* Escritora y militante en campaas por los derechos de la mujer y por el ambiente. Derechos reservados IPS. Este artculo fue publicado originalmente el 10 de junio por la red latinoamericana de Tierramrica.


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