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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2006

Ha ganado la abstencin

Juan Francisco Martn Seco
Estrella digital


Tras cualquier consulta electoral parece que lo nico que importa es saber qu formacin poltica ha ganado y cul ha perdido. Son pocos los que, trascendiendo la ptica partidista, se deciden a realizar un anlisis en profundidad del significado de los resultados. Puestos a contestar a la pregunta, tendramos que afirmar que en el referndum del Estatuto de Catalua ha ganado la abstencin y han perdido todas las formaciones polticas. Bien es verdad que no todas de la misma forma porque, sin duda, la desautorizacin es mucho mayor para aquellos que han convocado el referndum y nos han hecho creer que el problema ms importante de Catalua era el Estatuto y la independencia.

Si a la abstencin le sumamos los votos en blanco, ms del cincuenta y cinco por ciento del censo ha optado por no pronunciarse. No hay peor ciego que el que no quiere ver, cada uno puede retorcer los razonamientos como guste, pero con ello lo nico que consigue es hacer el ridculo. Y el ridculo estn haciendo ciertos periodistas y polticos que, llenos de voluntarismo, lanzan las campanas al vuelo. Hay que ver cmo manda la disciplina de partido, disciplina que tambin llega a los empleados de los medios de comunicacin. Ahora todos son nacionalistas.

Ridculas son ciertas excusas que lo nico que consiguen es confirmar el mal resultado obtenido. Para justificar la elevada abstencin hay quien recurre a la que hubo en el referndum de la Constitucin europea. A buena parte van; es decir, que los catalanes tienen el mismo inters por su Estatuto que por la Constitucin de la Unin Europea, pues ya est dicho todo. Otros han citado la escasa participacin que se da en las elecciones americanas, concretamente en las primeras que dieron el triunfo a Bush. Buen ejemplo tambin de legitimidad democrtica. Un sistema poltico en el que los ciudadanos pasan de ir a las urnas porque saben que, voten lo que voten, el resultado es parecido. No ha faltado quien ha buscado an pretextos ms chuscos, como achacar la abstencin a los atascos en las carreteras de entrada a Barcelona.

En la misma lnea se sitan los que se han referido a la media de abstencin con la que se aprob el resto de los Estatutos de Autonoma; con ello se eleva el tiro y se hace ms hondo el problema, porque lo que se deduce entonces es que todo el proceso autonmico ha carecido, quizs, de cobertura democrtica. No ha obedecido a una necesidad real sentida de la sociedad espaola, sino que ms bien ha sido impuesto por una clase poltica cuyos intereses y preocupaciones poco tienen que ver con los de los ciudadanos. Si sta es la reaccin en Catalua, que es una de las comunidades con mayor sentimiento identitario, habr que pensar que todo el andamiaje construido es artificial y forzado. Cul hubiera sido el resultado si antes de comenzar este proceso de Estatutos en cascada que inaugura el de Catalua se hubiera hecho una consulta popular en toda Espaa?

Especialmente preocupante es la reaccin del presidente del Gobierno, mostrando un llamativo empecinamiento en su postura, que raya en el voluntarismo cuando no en el fundamentalismo. El proceso estatutario ha sentenciado acerca ms el poder a los ciudadanos. Lo acerca tanto que ms de dos terceras partes, incluso en Catalua, se han desentendido de l. Acaso puede pensar en serio que entre las aspiraciones y necesidades de la sociedad espaola est el contar con un Estado federal? El pueblo ha hablado, proclam solemnemente. Me temo que, una vez ms, al pueblo no se le ha dejado hablar, ya que nadie ha querido preguntar a la totalidad de los ciudadanos espaoles, y no se les ha querido preguntar porque quizs se conoca perfectamente la respuesta. El seor presidente de Gobierno se ha constituido en su portavoz y representante, sin duda de forma legal, porque le han votado una mayora de ciudadanos, pero con algo de trampa. l sabe que en buena medida le votaron para traer las tropas de Iraq, ante el empecinamiento de otro presidente de Gobierno, y no para que cambiase radicalmente la estructura del Estado. Posiblemente haya sido un editorial del diario El Pas el que, tal vez sin pretenderlo, haya acuado la frase ms dura para l: Si algo puede deducirse es que, a pesar de todo, el presidente del Gobierno se ha salido con la suya. Esto es lo grave, que todo haya obedecido a un salirse con la suya, que no es la de los ciudadanos.

El seor Rodrguez Zapatero ha sostenido que el resultado de la consulta del domingo tiene toda la fuerza democrtica. Se referira, se supone, a que tiene toda la fuerza legal, porque la democrtica es ya otro cantar. La legalidad no siempre se identifica con la legitimidad, y menos con la democracia. Una inhibicin de ms del cincuenta y cinco por ciento del electorado algo dice en cuanto al dficit democrtico del sistema poltico. Una abstencin tal no cuestiona el resultado de este referndum, o el de la Unin Europea, o el de otras elecciones. Lo que pone en cuestin son las propias reglas de juego que hacen que los ciudadanos se desentiendan de las consultas electorales.



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