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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2006

Europa-EEUU, no tan amigos

Augusto Zamora R.
El Nuevo Diario


Los participantes en la cumbre euro-estadounidense recin concluida, como suele ocurrir en estos eventos, se afanaron en resaltar las coincidencias y atenuar las disensiones. El concierto de sonrisas, sin embargo, no basta para tapar las graves divergencias que se acumulan, ao tras ao, en lo poltico, comercial o estratgico. Tampoco resuelve el dilema que enfrenta la UE (y es causa esencial de su crisis actual), obligada a escoger entre el reflejo pavloviano de secundar las polticas de EEUU, o bien definir de una vez por todas su papel en el mundo, que ineludiblemente llevara a distanciarse de Washington.

Europa y EEUU estn enfrentados desde hace aos en campos tan relevantes como la supremaca en el mercado areo (Airbus-Boeing) y espacial (la UE ha apostado por Rusia). Se extiende tambin al espionaje por satlites (ECHELON- SECOQC) y al campo militar (el Eurofigter vs los F-16, el supertransporte A-400M vs el Galaxy o la Eurocopter, que controla ya el 50% del mercado mundial de helicpteros). Una guerra soterrada e implacable que los ha llevado varias veces a plantear litigios ante la OMC.

Menos coincidencia hay, ms all de las apariencias, en la visin geoestratgica del mundo que emerge, entre crisis y crisis, de las cenizas de la Guerra Fra. EEUU ha apostado por el militarismo y la guerra, abriendo focos de tensin en reas sumamente sensibles para Europa, como Oriente Medio. EEUU depende apenas un 12% del petrleo rabe por un 45% Europa. Mientras EEUU tiene fuentes ajenas para suplir ese porcentaje, especialmente en Latinoamrica, Europa est atada a esa regin del mundo. Ello implica que, en caso de una crisis general (un ataque a Irn, por ejemplo), EEUU tendra medios para mitigar sus efectos, en tanto Europa la sufrira terriblemente. Por tal motivo, EEUU podra suponer ventajosa una guerra, pues la crisis arrodillara a Europa y terminara de desmoronar su proyecto de potencia libre de la tutela estadounidense.

Similares planteamientos habra en la relacin con Mosc. Para la UE, Rusia es un pas estratgico y esencial para su estabilidad y ampliacin. No es slo su papel de suministrador de gas (tan grande que Alemania decidi ir por su cuenta), sino por su creciente poder y capacidad, tanto para consolidar como para poner en la picota el proyecto europeo, debido a las extensas fronteras que comparten y a su peso histrico que el continente. Para EEUU, en cambio, reflejos de la Guerra Fra, Mosc es un enemigo en potencia que conviene seguir debilitando. De ah su poltica incisiva en Georgia, Turkmenistn o Ucrania, a la que Rusia ha respondido estrechando vnculos con China, fortaleciendo su influencia en Asia Central y apretando las tuercas a Kiev.

Los derechos humanos, con toda su enorme importancia, no dejan de ser temas marginales, puestos en la mesa ms por presin meditica y de organizaciones no gubernamentales que se ocupan de ellos, que por deseo de los gobiernos. La duplicidad europea en el tema qued demostrada con los vuelos y las crceles secretas de la CIA en territorio europeo. Aunque negadas por todos los gobiernos, resulta disparatado creer que todo ellos ignoraban lo que estaba sucediendo, sobre todo por la cantidad.

Pese a su incuestionable poder militar, EEUU est lejos de ser la superpotencia que aparenta. El fracaso estrepitoso en Iraq, su creciente endeudamiento, la dependencia de los dineros de China y la incapacidad para controlar Afganistn son seales de un poder en el lmite de su capacidad. EEUU, por tal motivo, necesita hoy, y necesitar cada vez ms, de la UE para mantenerse como poder principal en el mundo. Y ese es el dilema que la UE debe resolver. Si seguir como aliado cautivo de EEUU, amparndolo en sus polticas y, como en Afganistn hoy, reemplazarlo para que pueda continuar con otras guerras, o bien optar por su autonoma y actuar independientemente. Un dilema irresoluble a partir de una realidad: la UE est hondamente dividida al respecto. Habr, pues, que acostumbrarse a los bandazos de la UE y a las sonrisas congeladas de EEUU, mientras, tras bambalinas, ambos siguen dirimiendo sus contradicciones estratgicas.

Augusto Zamora R. es profesor de Derecho Internacional Pblico y Relaciones Internacionales en la Universidad Autnoma de Madrid [email protected]



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