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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2006

Cronopiando
Los juegos que nos proponen, los juguetes que nos dan

Koldo
Rebelin

Tomado del libro de Koldo El Diario de Itxaso


Los juegos y los juguetes tienen, y no pretendo negarlo, un gran valor como instrumentos de maduracin y crecimiento, facilitando la socializacin del beb, su creatividad, y ayudando al desarrollo de su vida afectiva.
Claro que, juegos y juguetes, en lo que tienen de herramientas, debern su xito o su fracaso al uso que de ellas hagan los adultos y, en este sentido, para los bebs, tanto podrn ser motivo de alegra como de desolacin.
Distintos factores, como la edad, la clase social o el sexo, irn determinando las caractersticas de los juegos y de los juguetes. En cualquier caso, los juegos y los juguetes, adems de la pretensin de distraernos, van a tener, casi siempre, segundas intenciones. En ocasiones, tambin aviesas.
Y es que, detrs del simple juego de entrechocar las palmas de las manos al comps de una intrascendente cancioncilla, uno de los primeros juegos y ms comunes entre bebs y adultos, se esconden, muchas veces, mensajes no precisamente subliminales. Mensajes que tanto son de la madre, como del padre o del primero que se presta a hacer palmitas con el beb.
Por ejemplo:
Tortica, tortica, tortica de manteca,
mam te da la teta,
tortica de cebada
pap no te daNada!
Parecido juego y meloda, en manos y en boca de la abuela, sonara de la siguiente forma:
Tortica, tortica,
tortica de centeno,
tu madre es una loca,
tu padre es un jumento,
tortica de cebada
la abuela es la que gana

En relacin a este tipo de juego sera imperdonable no citar una de las ms perversas cancioncillas que se hayan compuesto, toda una apologa de la violencia de gnero, y que ta Mey ha rescatado del bal de sus pesadillas: Antn Carolina.
Se cantaba dando palmadas al mismo tiempo el beb y el adulto que, al final de cada estrofa, entrechocaban sus manos.
Antn Carolina
Antn Carolina, na, na,
mat a su mujer, jer, jer,
la meti en un saco, co, co,
la mand a moler, ler, ler.
El molinero dijo, jo, jo,
esto no es harina, na , na,
esta es la mujer, jer, jer,
de Antn Carolina, na, na.

La asociacin del juego con la msica es fundamental en los primeros meses de vida del beb y, en relacin a ello, les propongo a los padres interesados un ejercicio infalible para que el beb alcance un sueo profundo y gratificante, en armona con su entorno y sus progenitores.
Haga sonar una cancin de cuna, aquella por la que su beb tenga predileccin. Si no lo sabe, no se le ocurra preguntarle. Su beb podra interpretarlo como muestra de ignorancia y desinters.
Tindase en el suelo, sobre sus espaldas, manteniendo flexionadas sus rodillas, tome a su beb por la cintura y hgalo saltar de una rodilla a otra al comps de la msica que suene y que es bueno que usted marque con sus pies, mientras le mordisquea las manitos de derecha a izquierda y le besa la frente en sentido contrario al de las manitos, al tiempo que va inventando las letras de la meloda que suene, que a los bebs les encanta que les hablen, y se da la vuelta despus de cada giro, aumentando la intensidad en cada uno de los besos y mordiscos para volver, al mismo tiempo y de manera gradual, al ritmo con que iniciara la primera vuelta, cuando estaba de espaldas en el suelo y pensaba las letras de la siguiente cancin sin dejar de mover los pies.
Cualquier persona adulta que consiga llegar al final del ejercicioilesa, queda homologada como educadora ejemplar y puede, entonces, repetir el ejercicio pero, ahora, invirtiendo el orden.
En ocasiones, los juegos son puro y simple divertimento, fugaces encuentros con su propia infancia que tienen los adultos ms afortunados, y que utilizan a los bebs como pretexto para dar rienda suelta a su pasado, casi siempre pattico.
Por la misma razn, pocos aos ms tarde, llevar al nio o a la nia al cine, se convertir en la mejor excusa para volver a ver todas las pelculas llamadas infantiles a las que los padres nunca se aventuraran solos.
Otras veces, sin embargo, el juego tambin sirve para que los padres vayan motivando y adiestrando a sus hijos en los mltiples juegos que, cuando sean adultos, van a tener a su disposicin para adquirir esos bienes que se consideran derechos humanos, como el de la vivienda, y que si uno no tiene la precaucin de acompaar de los mercuriales argumentos, sirven de muy poco.
En estos tiempos, y nada hace pensar en que mejoren, la nica posibilidad que tiene una pareja de acceder a una modesta vivienda, as est unida o no en santo matrimonio, es acertar la lotera Primitiva, la de Navidad, la Bonoloto, la Europea, las quinielas, o alguno de los sorteos o rifas que organizan bancos y cajas de ahorro, y por ello es importante que se estimule en los bebs la pasin por el juego, ya que habr de ser el juego, que no el salario, lo que les permita en el futuro, si tienen suerte, satisfacer sus necesidades. Al fin y al cabo, en nuestra mentada declaracin de derechos, los nicos dos que no aparecen son el derecho a la buena suerte y el derecho a un salario humano.
Tampoco est demostrado, aunque haya quien opine lo contrario que, necesariamente, un beb que comience a jugar con un sonajero, por ejemplo, vaya a terminar de adulto frecuentando casinos y bingos, generando facturas millonarias por jugar con su telfono mvil, o con sobrepeso y problemas circulatorios por pasarse 12 horas diarias entretenido con los videojuegos, por lo que ir interesando a los nios y nias en el juego facilitar su integracin social y no los va a arruinar ms de lo que ya lo estn..
El juego y los juguetes tambin se prestan a perfilar los papeles que, en funcin de su sexo, la sociedad les asigna a tan temprana hora.
Y lo digo a riesgo de que alguien objete que, en esta maravillosa Europa del progreso y el nuevo milenio, el machismo ya est superado y las mujeres podemos elegir.
Sobran los testimonios que desmientan tan dulce proclama. A estas horas, por ejemplo, para que mi padre pase a limpio estos apuntes sin que nada lo distraiga o lo importune, mi madre me saca a pasear. A estas horas, tambin est lloviendo pero ni siquiera el agua sustrae a mi padre de sus cavilaciones. Y s, tal vez no sea ste el mejor ejemplo, dice mi padre, pero todos los ejemplos acaban conformando una actitud.
Primero se nos entrega a Pecas, la mueca que hace pip; a los pocos das nos traen a Fanny, la mueca que llora; despus nos compran a Rebeca, la que limpia; para los cinco aos nos regalan a Lisa, la beb que cocina, a la que sigue la cocina de Lisa, los utensilios de Lisa, el men de Lisa; ms tarde se nos regala la inevitable Barby y su inacabable vestuario, novio incluido; y un da, cuando menos lo esperas, vienen tus padres y te piden que elijas, que decidas qu hacer en la vida, qu te atrae, a qu te gustara dedicarte
Y cmo vamos a elegir si no tenemos tiempo? Si nos pasamos el da cambiando los paales de Pecas, consolando a Fanny, limpiando con Rebeca la cocina de Lisa y cambindonos de ropa y maquillaje cada hora, cada estacin, cada temporada. Elegir qu? Y es que hay otra vida?
Cierto que la hay, pero no es fcil descubrirla entre tantas muecas y muecos. Y que conste que, en el futuro, posiblemente, yo tambin quiera tener un hijo, pero como eleccin, no como destino. Como escribiera Koldo en uno de sus poemas una mujer que ama las rosas pero, no por mujer, si no por rosas.

En el caso de los varones, los efectos combinados de juegos y juguetes suelen ser devastadores.
Koldo, en su columna de opinin Cronopiando, que se publica en El Nacional de Santo Domingo y en el peridico digital Rebelin, lo expres hace 8 aos, luego de que dos nios estadounidenses de 11 y 13 aos dispararan contra sus compaeros de escuela matando a cuatro, adems de una maestra. Otros 12 nios resultaron heridos.


Condecrenlos

Ha quedado confirmado que los dos nios blancos de 11 y 13 aos que ayer dispararan contra sus compaeros de escuela y profesores matando a 4 alumnos y a una maestra, hacan vida hogarea en compaa de sus padres y haban sido educados, como la mayora de los nios en Estados Unidos, con arreglo a los ms slidos valores patrios y familiares.
Se sabe que los padres, para protegerlos, les haban enseado desde muy temprana edad a manejar armas y a disparar, siempre en defensa personal, para que ningn otro nio fuera a abusar de ellos. No permitan que les peguen, les haban enseado.
Tambin haban sido instruidos por sus padres en su natural supremaca sobre las nias para que no fueran a tolerarle a ninguna que los desconsiderase o rechazara. No permitan que los dejen, les haban enseado.
Y tambin haban aprendido, gracias a sus padres, a honrar su bandera y defenderse de cualquier peligro.No permitan que los amenacen, les haban enseado.
Probablemente, Santa Klaus les dejaba por navidades modernos rifles automticos, uniformes de combate y pistolas de todos los calibres para que aprendieran a apuntar y disparar.
Probablemente, antes de que aprendieran a hablar ya haban visto por televisin toda clase de batallas, escaramuzas y combates cuerpo a cuerpo.
Probablemente, antes de que supieran andar ya se maquillaban con pinturas de camuflaje y tendan emboscadas a perros y gatos.
Probablemente, sus habitaciones estaban decoradas con carteles de Rambos de glida mirada, exhibiendo bceps y cartucheras, siempre dispuesto a entrar en accin.
Probablemente, eran habituales consumidores de comics, video-juegos y revistas en las que se venden armas, se contratan mercenarios, o se promueven guerras de baja intensidad.
Probablemente, ya saban que los comunistas deben ser exterminados, que los rabes son terroristas, que los negros son una amenaza, que los latinos se estn multiplicando
No los detengan, ni los encierren, es ms, ni siquiera los censurencondecrenlos!
Son sus hijos!





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