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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2006

Catalua
A quin importa la abstencin?

Joan Subirats
El Pas


Los resultados del referndum del pasado domingo han servido para acabar con un proceso excesivamente largo y muy costoso en trminos de esfuerzos y compensaciones. Los primeros anlisis apuntan a que si bien todos los partidos no han logrado movilizar suficientemente a sus electores, ello ha sido especialmente significativo en el caso de Esquerra Republicana. Nadie puede estar contento del todo, ms all de la sensacin general de alivio que se adverta en la noche electoral por haber superado lo que se haba convertido en un incmodo trance. La abstencin electoral de la mitad del electorado ha aparecido como la principal disonancia. Frente a ello han ido surgiendo voces de justificacin, exculpacin o en descargo de unas cifras notablemente cortas en relacin con la carga histrica con que se revisti el proceso. La comparacin con los referendos celebrados en Galicia o con ocasin de la llamada Constitucin Europea, la jornada festiva, el sol reinante, el descontado triunfo del s, la excesiva y extenuante duracin de la tramitacin del nuevo texto y la desunin posterior al pacto entre Rodrguez Zapatero y Mas, han sido algunos de los muchos argumentos utilizados para descargar de plomo las frgiles alas de la participacin ciudadana del da 18.

Una vez ms se ha discutido sobre la legalidad, la legitimidad o la autoridad moral que puede desprenderse de que uno de cada dos catalanes llamados a votar no utilizasen esa oportunidad. Nadie puede dudar de la legalidad, ya que no est establecido lmite inferior alguno para considerar resuelto el trmite de ratificacin popular del Estatuto establecido de forma obligatoria en la normativa de reforma estatutaria. El debate sobre legitimidad es mucho ms complejo y no quisiera detenerme en l para conectarlo de manera quiz torticera con lo acaecido el da 18 de junio. Y sobre autoridad moral es mejor no discutir, ya que probablemente ello nos conducira a relacionar tan etreo argumento con quin lo plantea y con qu finalidad lo utiliza. Es evidente, por otra parte, que existen suficientes datos comparados para defender sin problema alguno que el 50% de participacin no es en absoluto un mal resultado para cualquier tipo de consulta electoral en los tiempos que corren.

A m me preocupa tanto la abstencin en su conjunto, como seal que no se debe despreciar, como el mapa o la localizacin concreta de ese irregular y socialmente significativo fenmeno de pasotismo electoral. Si en el caso de Barcelona, en el barrio de Sarri se abstiene el 39% de los electores potenciales y en los barrios de Montjuc el 72% o en Ciutat Meridiana y Trinitat Vella el 63% y el 62%, respectivamente, le debera importar a alguien? Si en el barrio centro de Badalona vota el 60% de los electores y en Sant Roc o Lloreda de la misma Badalona, slo el 30%, nos debera preocupar esa gran diferencia? Ocurren fenmenos parecidos de alta abstencin en otras localidades; por ejemplo, Vilanova del Cam, Salt y Constant. Que Badia o Sant Adri alcancen cifras rcords de abstencin con el 65% y el 60%, respectivamente, no plantea sombra alguna en relacin con la legalidad en el proceso de refrendo del Estatuto, pero a m me preocupa. Y me preocupa ya que ese fenmeno no es exclusivo de este referndum como opinan quines tratan de deslegitimar la renovacin del autogobierno cataln entendindolo como artificial y desconectado de la realidad social de la ciudadana. Lo significativo es que el mapa de las ms fuertes cotas de abstencin en el referndum del pasado domingo coincide con el viejo mapa de los sin voz en Catalua. Las cifras de participacin en estas localidades y barrios abstencionistas no son mucho mejores en las locales. Y si bien en las ltimas elecciones generales de 2004 alcanzaron registros notables, arrastrados por la fuerte movilizacin que sigui a las jornadas de marzo de aquel ao, lo cierto es que casi siempre la abstencin duplica en esos barrios a la que se produce en zonas con mayores niveles de renta y estudios. Porque es de eso de lo que hablamos: de desigualdad social, de exclusin poltica, de falta de capacidad de hacer or su voz, de sensacin que lo que a ellos les ocurre a nadie parece importarle. Y no me ha parecido que esa reflexin apareciera estos das en boca de unos dirigentes polticos mucho ms preocupados por el hecho que la significativa abstencin pudiera emborronar el nuevo Estatuto que tanto ha costado sacar adelante.

El Estatuto ya est aprobado, y ni el empecinamiento del PP podr ya impedir su puesta en prctica. Pero no por ello hemos de evitar el enfrentarnos con esa realidad de falta de posibilidades de participacin real de un significativo sector de la ciudadana catalana, para no hablar de los que pagando sus impuestos y teniendo todo tipo de obligaciones no podrn votar ni en las autonmicas ni en las locales por su condicin de inmigrantes. No soy de los que opinan que si los que pudiendo ir a votar no lo hacen, ese es su problema, y que o bien no lo hacen por desidia o bien por que ya les va bien como van las cosas. Ese tipo de reflexiones me parecen muy poco serias. Entiendo que un aumento de la participacin poltica es estrictamente deseable, ya que conecta directamente desarrollo humano y ejercicio de la ciudadana. La autonoma individual plena se consigue a travs de la participacin efectiva en la vida pblica, y si bien ello no tiene por qu pasar estrictamente por ir a votar a un referndum, los polticos que acostumbran a centrar la capacidad de transformacin social en la accin desde las instituciones no deberan mirar a otro lado cuando esa exclusin poltica acontece. La incompetencia y apata polticas no son una causa, sino una consecuencia de la falta de presencia activa de cada quin. Es importante recordar que poltica y cotidianidad no son compartimentos estancos, y que por tanto, si tu da a da est lleno de sinsabores, problemas, marginalidades y exclusiones, difcilmente podrs imaginarte o pensarte como ciudadano slo para ir a votar en esa cosa aparentemente lejana, llena de complejidades y recovecos llamada Estatuto. Uno es ciudadano, o sujeto activo, en poltica si lo es y se siente como tal en su vida cotidiana. La abstencin selectiva, ese plus de ausencia de voz en la consulta del pasado domingo en muchos enclaves de Catalua, no nos debera pasar por alto. Si no recibimos esas seales, estamos de hecho deslegitimando, no el triunfo del referndum, sino la propia democracia.

Joan Subirats es catedrtico de Ciencia Poltica de la UAB.



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