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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2006

Del mercadismo al populismo hidrocarburfero. El caso boliviano (I)

Federico Bernal
Rebelin


 

El gas natural se ha convertido en un recurso sumamente estratgico pues explica el 23% de las necesidades energticas mundiales. Especialistas del pasado XVIII World Petroleum Congress, estimaron para los prximos aos un 50% de aumento en la demanda de energa con un incremento del 70% slo para el gas natural. Ninguna novedad desde que su consumo mundial creci sin pausa alrededor de un 75% durante el ltimo cuarto de siglo.

Las mayores reservas de este recurso se concentran en pases miembros de la OPEP (49,1%). Entre los cinco mayores reservorios mundiales, se destacan: Rusia (26,7%), Irn (15,3%), Qatar (14,4%), Arabia Saudita (3,8%) y Emiratos rabes Unidos (3,4%). Por su parte, Amrica latina slo cuenta con el 4% de las reservas mundiales.

En Sudamrica los pases con las mayores reservas son dos: Venezuela, con el 2,3% de las reservas mundiales, seguida por Bolivia, con apenas el 0,4%. Ms detalladamente, las ltimas disponen de 48,7 trillones de pies cbicos (TCF); de ese volumen 26,74 TCF son probados y 22,02 son probables (certificacin al 31 de diciembre del 2004). De las probadas, 8 TCF estn comprometidos con Brasil y otros 8 TCF sumar el contrato que se firme con la Argentina. Los restantes 10 TCF debern ser empleados en la industrializacin y en las negociaciones del gas por mar con Chile.

Llegado a este punto, podramos reflexionar lo siguiente: si bien Bolivia cuenta con una apreciable capacidad gasfera, no es la potencia que se sola creer. Entonces, por qu los recursos hidrocarburferos en ese pas son motivo de tan elevada conflictividad social? Por qu en su campaa presidencial Evo Morales utiliza al gas natural como factor de aglutinacin poltica y unidad social? Por qu la nacionalizacin? Sencillo. El neoliberalismo instaurado a partir de 1985 se dedic a enajenar los beneficios econmicos derivados de los hidrocarburos, imposibilitando su uso como base de reindustrializacin y desarrollo bolivianos. Permiti, asimismo, la proliferacin de innumerables negocios espurios, protegidos por un manto de absoluta ilegitimidad jurdica e inconstitucionalidad, olvidando que el verdadero dueo de esos recursos, es justamente quien quedaba excluido del banquete: 9 millones de bolivianos. La reaccin lgica y justa adems de proclamada y anticipada fue la recuperacin de la renta petrolera. En pocas palabras: la nacionalizacin de los hidrocarburos.

En efecto, el 97% de la poblacin carece de acceso al gas natural por redes. Para calefaccionarse y cocinar, el 60% de ese porcentaje emplea gas licuado de petrleo (GLP) envasado en garrafas y el 40% restante quema plsticos, lea, residuos orgnicos e inorgnicos. Si discriminamos entre zonas urbanas y rurales, ests ltimas utilizan lea como principal energtico en un 75% de los hogares revelados (Instituto Nacional de Estadsticas, Bolivia IDICSO-USAL, Argentina). Para variar, el gas licuado de petrleo (GLP) envasado en garrafas era comercializado por las petroleras a precios internacionales: 35 dlares por barril en 2003. Como se advierte, un absurdo aplicado sin pausa desde aproximadamente dos dcadas y que rinde culto al aforismo del ex presidente Carlos Blanco Galindo (1930): somos un pas pobre, debemos vivir pobremente.

Bolivia, pas pobre?

Las estadsticas e informes del PNUD y el Banco Mundial entre muchos otros que sealan a Bolivia como el pas ms pobre de Sudamrica, afianzan dicha mxima y le otorgan carcter de sentencia eterna e irreversible. Pues bien, Bolivia no es un pas pobre sino que ha sido empobrecido. Desde un estricto punto de vista economicista, se estima que el valor de sus reservas gasferas y petroleras superan los 150 mil millones de dlares. Cuenta adems con una de las mayores reservas minerales de estao, hierro y magnesio. Por ejemplo, la mina de Huanuni (Oruro) es una de las principales reservas mundiales de estao calculadas en 6 millones de toneladas (Universidad Tcnica de Oruro (UTO) Comibol). Con la cotizacin del mineral a 9.542,5 dlares/tonelada, el valor de las mismas equivale a 57.255 millones de dlares. Ahora bien, si el gobierno de Evo Morales profundiza su decisin de industrializar los sectores mineros y energticos, transformando la pauprrima matriz energtica interna en una tcnica e industrialmente avanzada (plantas de Petroqumica, de GLP, GTL, termoelctricas, entre otras iniciativas), entonces las cifras anteriores tranquilamente se duplicarn o triplicarn. Consecuentemente, Bolivia no es un pas pobre sino todo lo contrario. Es un pas rico vendido al exterior como tal, aunque propuesto internamente (y gobernado) como pobre. Rico hacia fuera y pobre hacia adentro, la clave del xito radicar en invertir dichas riquezas en el desarrollo socioeconmico endgeno; esto es, sentirse ricos para enriquecer a la nacin.

Y fue el proceso iniciado en 1985 el que empobreci a Bolivia a niveles incalculables. Destruy y privatiz las empresas pblicas bolivianas, transfiriendo al sector privado la gestin de las reas de servicios pblicos. Un proceso que alcanz su cenit entre 1993 y 1997, a travs de la Ley N 1544 de Capitalizacin (que afect a las seis principales empresas estatales bolivianas) y la Ley N 1689 de Hidrocarburos. Igual suerte corri casi simultneamente la Argentina, con las leyes nacionales 23.696 y 23.697 (de Reforma del Estado y de Emergencia Econmica -1989). En ambos pases, la industria minera e hidrocarburfera resultaran las presas ms codiciadas como los ms notables ejemplos planetarios de reestructuracin. Estaba en juego el control de la renta petrolera y minera.

* Bioqumico y biotecnlogo (UBA), autor del libro Petrleo, Estado y Soberana: hacia la empresa multiestatal latinoamericana de hidrocarburos (Biblos, Mayo 2005). Investigador del Instituto de Investigacin en Ciencias Sociales (IDICSO-USAL).



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