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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2006

Extraa forma de aliar a las civilizaciones
Espaa, el pas que ms municiones vende al Africa Subsahariana

Juan Torres Lpez
Rebelin


Segn un reciente informe de Intermn Oxfam titulado Municiones: el combustible de los conflictos, Espaa es el primer pas exportador de municiones para armas ligeras al Africa Subsahariana, donde vende por valor de 1,2 millones de euros, casi el doble de lo que vende Francia (670.000) y el triple de lo que vende Estados Unidos (435.000)

En total, el valor medio anual de sus exportaciones espaolas de municiones es de 8,7 millones de euros, muy encima de lo que exportan grandes potencias como el Reino Unido, aunque muy detrs de Estados Unidos, que vende cada ao por valor de 110 millones de euros.

El principal comprador de municiones espaolas es Ghana, a donde, en 204, se exportaron 37 millones de cartuchos "para caza", un concepto que Intermn Oxfam viene poniendo en duda en todos sus informes. Estas exportaciones espaolas son significativas porque Ghana es miembro de la Comunidad Econmica de frica Occidental que decret en 1998 una moratoria sobre la importacin, exportacin, produccin y distribucin de armas pequeas y ligeras, as como sus municiones. Inclumple sus compromisos y Espaa se aprovecha de ello.

El informe de Intermite Oxfam pone de relieve que la inmensa mayora de la produccin de municiones, el 83%, est fuera de control, algo que muestra la clara responsabilidad de los Estados en su comercio ilegal, puesto que la produccin de municiones no suele ser una actividad privada ni carente de control, sino todo lo contrario. Es lgico pensar, entonces, que son los propios Estados quienes ponen fuera de control la produccin que se realiza, normal y lgicamente, bajo su estrecha supervisin.

La magnitud de ese comercio y del arsenal que existe en el mundo queda patente en un dato estremecedor proporcionado por el informe: slo en Ucrania y Bielorrusia hay 3 millones de toneladas de balas.

Por lo que se refiere a Espaa, los datos no pueden extraarnos, sabiendo que en los ltimos aos nuestro pas est incrementando enormemente el gasto dedicado a la industria y la investigacin militar.

La investigacin militar subi en los presupuestos de 2006 un 26,6%, respecto a 2005. En total, alcanz un volumen de 1683,89 millones de euros, slo 200 millones menos que lo dedicado a educacin (1.88,15 millones de euros) que slo subi el 16,6% respecto al ao anterior.

Uno de los problemas que plantea la produccin armamentista espaola destinada a la exportacin es que, en su gran mayora, se destina a pases que mantienen conflictos blicos, guerras civiles o enfrentamientos sanguinarios, lo que efectivamente obliga a calificar a Espaa como una de las fuentes de combustible que avivan los conflictos y la violencia en el mundo, incluso en lugares en donde no se respetan los cdigos de conducta internacional. De hecho, Espaa es, para nuestra vergenza, una de las grandes suministradoras de material antidisturbios a pases donde hay dictaduras o regmenes represores de su poblacin.

De hecho, aunque Espaa se obliga tericamente a respetar las normas internacionales sobre comercio de armas, los investigadores independientes demuestran que se producen violaciones de esas normas en una tercera parte de las exportaciones espaolas, lo que tambin nos lleva a decir que Espaa no slo es fuente de violencia sino que, adems, en demasiadas ocasiones lo hace saltndose a la torera las leyes internacionales.

Actualmente, casi el 15% del presupuesto del Estado espaol se dedica a gasto militar, unos 58,10 millones de euros diarios. Eso es ms de lo que gastan juntos los Ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales, Educacin y Cultura, Agricultura, Pesca y Alimentacin y Medio Ambiente.

Espaa es hoy da el segundo pas del mundo que ms proporcin de su PIB dedica a inversin militar, por detrs de Estados Unidos, y el segundo de la OCDE que menos gasta en relacin copn el PIB en I+D civil, lo que contrasta con la constante llamada a incrementar los recursos dedicados a la investigacin y la innovacin para modernizar nuestra estructura productiva y hacerla ms competitiva.

Si el gobierno de verdad quisiera impulsar el potencial investigador y la innovacin en la economa espaola no elaborara unos presupuestos en los que se dedique a la I+D militar 3 veces ms dinero que a investigacin bsica, 7 veces ms que a la dedicada a proyectos sanitarios, 22 veces ms que a la I+D agraria y 31 ms que a la oceanogrfica y pesquera.

El resultado del continuo incremento del gasto es que slo 5 empresas vinculadas a la industria militar se reparten el doble de lo que reciben todas las Universidades y el CSIC por I+D civil.

Espaa se ha convertido en una potencia dentro de la industrial militar mundial, en una campeona a la hora de fabricar medios de destruccin y muerte. Una estrategia que es muy rentable para las empresas implicadas en esa industria pero que es muy costoso e improductivo para la economa espaola: ni siquiera genera ms empleo o ingresos que otras actividades, es inflacionista y obliga a que el Estado renuncie a gastos muy necesarios en el campo del bienestar social.

Y, sobre todo, una estrategia moralmente muy poco compatible con el discurso pacifista que quiere impulsar la alianza entre las civilizaciones. No se puede estar pregonando la paz mundial y, al mismo tiempo, dedicando cada vez ms dinero a fabricar instrumentos de agresin y medios para que se materialice la violencia.

Es cierto que este gasto militar tan elevado y en continuo incremento es una herencia, un lastre pesado que recibi el gobierno de Rodrguez Zapatero, que empez con un acto tan simblico como ordenar la vuelta de las tropas desplazadas de Irak. Tambin es cierto que cambiar esa inercia es difcil y que obliga a tomar decisiones importantes y que no seran bien recibidas por la cpula militar y por los industriales que se benefician del gasto. Pero eso no puede servir de excusa permanente. Si Zapatero quiere protagonizar un liderazgo de tintes progresistas no puede limitarse a efectura cambios que se encuadran en las formas o en el dominio de la retrica sino que ha de imprimir modificaciones profundas en este tipo de asuntos. Los gastos militares son uno de los obstculos ms grandes a los que se enfrenta el desarrollo social, por no decir el ms grande. Un gobierno que los incrementa como hace el espaol no es un gobierno pacifista ni tiene nada de progresista.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa de la Universidad de Mlaga (Espaa) y colaborador habitual de Rebelin. Su pgina web: www.juantorreslopez.com




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