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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2006

A cinco meses de las elecciones presidenciales

Marcelo Colussi
Rebelin


Estamos a unos cinco meses de las elecciones presidenciales en la Repblica Bolivariana de Venezuela el prximo domingo 3 de diciembre, y en este momento todo indica que la nueva candidatura del actual presidente Hugo Chvez tiene todas las posibilidades de salir ganadora en la contienda electoral. De todos modos, el panorama futuro que nos separa de aqu a diciembre presenta una serie de interrogantes.

Por lo pronto debe tenerse claro que no sern stas unas simples elecciones ms: de ganar el Movimiento V Repblica, el proyecto transformador en marcha saldr fortalecido y las posibilidades de profundizar la construccin socialista crecen. Ante ello, entonces, muchas fuerzas conservadoras se juegan el todo por el todo: la consigna es evitar, no importando cmo, el probable triunfo de Chvez.

Quin gana y quin pierde con su posible reeleccin? No hay dudas que la situacin del pas hoy, visto en trminos objetivos, no es mala. Con precios internacionales del petrleo altsimos (alrededor de 70 dlares el barril), y con la perspectiva de seguir subiendo, la entrada de divisas es considerable. Pero la bonanza no estriba slo en eso. Contrariamente a lo que sucedi dcadas atrs, cuando el boom de los precios del petrleo de los 70, ahora, a partir de un proyecto nacional con visos socialistas y centrado en las grandes mayoras populares, la economa tiende a diversificarse para salir de la monoexportacin. De hecho, el balance del 2005 dio por primera vez en la historia reciente un producto bruto con una mayor renta proveniente del sector no petrolero: 51 % para el caso.

Hoy da se asiste a un proceso mucho ms slido y sostenible que la cacareada bonanza de dcadas atrs. En aquel entonces, ms all de la cosmtica imagen de un pas inundado de petrodlares (la "Venezuela Saudita"), los beneficios no llegaban a las mayoras. "Yo no me he beneficiado de la riqueza del pas", opin entre un 73 a un 87 % de entrevistados para la investigacin "La encrucijada electoral venezolana", desarrollado por la empresa consultora Keller y Asociados en abril del 2006.

En la actualidad la economa crece slidamente; el ao pasado cerr con casi un 10 % de expansin, y la tendencia para el actual va por el mismo camino. En estos momentos (junio del 2006) se registran ya 10 trimestres de crecimiento ininterrumpido. El mismo est sirviendo para mejorar las condiciones de las grandes mayoras, por siempre olvidadas, a travs de enormes inversiones sociales, fundamentalmente por medio de las Misiones (quasi ministerios paralelos). Pero los beneficios llegan a todos los sectores; incluso la gran empresa privada ha reconocido este alza econmica, informado de un crecimiento espectacular en algunos rubros como la venta de de automviles, el sector inmobiliario y el de electrodomsticos (la banca registr el ao pasado un incremento mensual de 13 % en crditos para vehculos, de 12 % para viviendas y de 6 % en tarjetas de crdito).

La bonanza econmica se percibe; distintas investigaciones de campo que ya comienzan a estudiar el panorama electoral as lo atestiguan. Segn una investigacin realizada entre el 6 y el 13 de mayo por la compaa "Estudios y Organizacin Eugenio Escuela", sobre una muestra significativa de 1.252 personas (50 % varones y 50 % mujeres) a nivel nacional comprendiendo rea metropolitana y los 24 estados, con un error mximo admisible de 2,77 %, un alto porcentaje de la poblacin encuestada considera la situacin econmica actual entre regular y buena.


Evaluacin de la situacin econmica del pas:


Muy buena 2.56

Buena 15.73

Regular hacia buena 43.21

Regular hacia mala 12.46

Mala 19.73

Muy mala 6.23


A partir de este estudio puede constatarse que el 60.90 % de la muestra evala la situacin econmica entre muy buena y regular hacia buena, contra un 39.10 % que la evala entre regular hacia mala y muy mala.

Segn otro estudio, en este caso del "Instituto Venezolano de Anlisis de Datos" cuyo responsable es el estadstico Flix Seijas -en modo alguno pro chavista, profesor de la Universidad Simn Bolvar desde hace ms de 20 aos, director de la Oficina Central de Estadsticas del gobierno de Jaime Lusinchi (Accin Democrtica) y encuestador casi oficial de ese partido desde hace ms de 15 aos-, publicado por el Semanario "Quinto Da", "las cosas en el pas a siete aos del mandato de Chvez: Han mejorado: en un 62 %. Han permanecido igual: en un 15.5 %. Han desmejorado: en un 20.6 %. N/S N/R: en un 1.9 %".

Ante esa situacin de prosperidad econmica: qu puede pasar en las prximas elecciones presidenciales? Quin gana y quin pierde con la reeleccin de Chvez y la consolidacin de la Revolucin Bolivariana?

Sin dudas ganan las amplias mayoras, clase obrera urbana, campesinado, clase media baja, subocupados y desocupados. Ganan todos aquellos que empiezan a tener beneficios de las cuantiosas inversiones sociales de las Misiones, quienes tienen acceso a los mercados populares con precios solidarios del Mercal, o mejoran su atencin en salud por medio de la Misin Barrio Adentro, o quienes se alfabetizaron merced a la Misin Robinson. Ganan aquellos que miraban pasar los petrodlares en aos pasados sin beneficiarse de esa supuesta bonanza, confinados en los cerros, y que ahora tienen voz y voto. Y toda esa masa de poblacin es amplia, mucho ms de la mitad del pas.

Quienes confan en el actual gobierno (55.52 % contra un 40.42 % segn la investigacin de Eugenio Escuela), y sin duda volvern a votar por l, tienen fundamentos para ello: encuentran en el actual gobierno respuestas a sus problemas, as de simple. Segn el mismo estudio, esta es la visin de la administracin que otorga la muestra:


Hasta ahora, la gestin de gobierno del presidente Hugo Chvez es evaluada como:


Muy buena 17.50

Buena 22.30

Regular hacia buena 21.10

Regular hacia mala 7.50

Mala 20.85

Muy mala 10.75


Si sumamos los porcentajes un 60.90 de la muestra evala la actual administracin entre regular hacia buena o muy buena. Por eso la volvern a votar en diciembre.

Es interesante acotar que la poblacin que se siente representada, escuchada y atendida por el gobierno de Chvez no es precisamente de izquierda; es poblacin popular sin militancia, de sectores humildes, que nunca se tuvo por atendida en administraciones anteriores. De acuerdo al perfil estudiado por Eugenio Escuela, esa poblacin se autoevala as en trminos ideolgico-polticos:


Ud. se considera una persona de:


De centro 35.10

Centro izquierda 10.07

Centro derecha 9.82

Derecha 6.47

Izquierda 6.07

Extrema derecha 1.60

Extrema izquierda 0.72

No sabe/no contesta 30.15


Es decir: poblacin que, en general, respeta la propiedad privada (75 % a favor de ella contra un 22 % que habla de expropiaciones), no tiene un discurso clasista y no presenta una posicin marxista, pero que encuentra en la Revolucin Bolivariana en curso un claro mejoramiento de su situacin, por lo que votar para su continuidad.

Esos sectores -que representan no menos del 60 % de la poblacin total del pas- son los que votarn por el MVR en diciembre prximo. Todas las encuestas que circulan a la fecha as indican la actual intencin del voto: 63 % de acuerdo al Instituto Venezolano de Anlisis de Datos contra un 37.2 % de no-chavistas, 57 % contra 35 % de la oposicin segn la investigacin de Keller y Asociados, 50 % favorable a Chvez con un 40 % de indecisos todava de acuerdo a las encuestas hecha por Datanalisis, 40.33 % de intencin de voto por Chvez contra un 26.69 % de la oposicin y un 38.98 % de indecisos segn el informe de Eugenio Escuela. En otros trminos: hoy por hoy, a cinco meses de las elecciones, con un 83.39 % de entrevistados que piensa votar -segn datos de Eugenio Escuela-, la fuerza electoral del presidente Chvez parece incontrastable.

Y quin no votar por Chvez? En otros trminos: quin no se beneficia de su gobierno? En principio podra decirse que amplios sectores de clase media y la aristocracia. Pero, vistos los datos del desempeo econmico -250.000 carros nuevos vendidos en lo que va del ao, indicador tan sensible para los sectores medios- algo no termina de quedar claro. Por qu la clase media no apoya el proceso en marcha? No tanto porque se sienta perjudicada en trminos econmicos, sino por profundas razones ideolgicas. Dicho en otros trminos: los sectores medios son la base necesaria para azuzar el sentimiento antichavista, y grupos de inters que necesitan base para ese proyecto encuentran ah su clientela poltica. La clase media, por razones histrico-culturales, no puede -ni quiere- sentirse "populacho". Por eso, aunque la situacin econmica real no les sea desfavorable hoy da, mantiene un encendido discurso antibolivariano.

La cuestin es saber quin enciende ese discurso; o sea: quin pierde con la Revolucin Bolivariana? Pierden los sectores que pueden ser expropiados, los grandes empresarios, las clases histricamente acomodadas. De todos modos -economa mixta mediante- en estos momentos los grandes grupos de inters no han sido tocados. Lo cual abre el interrogante de hacia dnde va el proceso revolucionario en curso. Lo que est claro es que la coyuntura actual no permite la Cuba de los 60, por eso aqu no se habla de masivas expropiaciones y la alta burguesa sigue manteniendo sus cuotas de poder. Qu pasar a partir del 3 de diciembre si el movimiento bolivariano obtiene una amplia mayora, si gana por "knock out" como reclama el presidente Chvez con 10 millones de votos (ms del 70 % del electorado). Puede ser que ah las aguas se terminen de dividir claramente y el incipiente socialismo del siglo XXI se profundice. Ese es el temor de la oposicin.

Pero la oposicin, vistas las cosas con objetividad, son la gran empresa nacional (medios de comunicacin comerciales mediante) y, quiz fundamentalmente ms que nadie, los intereses de la administracin estadounidense. Ah, sin dudas, est el ncleo de resistencia mayor a la revolucin. Una administracin imperial que necesita denodadamente el recurso petrolero y que no puede tolerar que un pas de su rea histrica de influencia se envalentone manejando en forma independiente sus recursos, dando con ello un mal ejemplo a otros pueblos. De ah, de la Casa Blanca, viene la verdadera oposicin.

Quin es y qu papel puede tener la oposicin poltica en las prximas elecciones?

Como se ha dicho en ms de una ocasin: la actual oposicin real no son los partidos polticos sino las cadenas privadas de medios de comunicacin -televisin, radio, prensa escrita- que siguen un guin escrito por Washington.

Los desunidos y raquticos partidos de la oposicin venezolana son cadveres vivientes. Hoy, a cinco meses de las elecciones, no tienen propuesta coherente, no tienen candidato, no hay plataforma conocida. De momento, y sin dudas como parte del plan del gobierno estadounidense, aparece una enorme cantidad de aspirantes a la presidencia, en general con porcentajes de aceptacin popular mnimos que, salvo un par de excepciones, no superan el 1 % de opcin de voto (aclarando que los ms "populares" no pasan del 4 %): Manuel Rosales, Teodoro Petkoff, Julio Borges, Wiliam Ojeda, Henrique Salas, Roberto Smith, Henrique Mendoza, Claudio Fermn, Antonio Ledesma, Vicente Brito, Cecilia Sosa, Froiln Barrios, Sergio Caldern, Vctor Romero, Luis Palacios, Bernab Castillo, Enrique Tejera, Alvaro Carrillo, Jos Ignacio de Oliveiras. De momento, incluso, no se sabe si consensuarn un candidato nico o presentarn distintas opciones. No sera nada improbable que llegando el momento del acto comicial, igual a como se hizo con las pasadas elecciones legislativas en diciembre del 2005, todos estos candidatos se retiren en bloque alegando falta de transparencia, buscando desestabilizar as la legitimidad de la democracia bolivariana.

Estas fuerzas polticas difcilmente puedan mover a las grandes masas de venezolanos a votar por sus propuestas. Bsicamente, porque no las tienen. Son, en todo caso, un producto prefabricado nacido en la lgica de una estrategia que traza la Casa Blanca, y ninguno de estos candidatos puede ser -y lo sabe- rival real de Chvez en un proceso electoral genuino. Son, por el contrario, mecanismos de una estrategia diseada por la administracin estadounidense.

La poblacin -segn datos ofrecidos por el trabajo de Eugenio Escuela- mayoritariamente no confa en esta oposicin: 76.43 % de los encuestados desconfa de su accionar, contra un 17.42 % que s confa. En trminos generales, as es considerada:


Cmo percibe, cmo ve a la oposicin venezolana:


Estn desunidos 28.87

No tienen un plan concreto 26.86

Trabajan para tumbar a Chvez 13.10

Estn sin lder 6.47

No contest 6.37

Son golpistas 4.55

Son luchadores 4.31

Preocupada por Venezuela 3.23

Tienen planes concretos para despus de la salida de Chvez 2.16

Son violentos 2.08

Estn unidos 2.00


Es decir, fundamentalmente se la ve como un grupo desunido, desarticulado, sin proyecto, que tiene como principal (y tal vez nico) objetivo quitar al presidente Chvez del poder poltico. No se la percibe ni preocupada por el pas, ni como una alternativa honesta. Y esto es algo generalizado entre la totalidad de la poblacin; ni siquiera la clase media a la que arrastraron aos atrs como "base social" del golpe de Estado del 2002 y de los distintos paros con que se intent frenar la revolucin, tiene un buen concepto de estos partidos polticos.

De hecho, en Venezuela hace tiempo que ya los partidos polticos tradicionales -a partir del proceso revolucionario que se abri con la llegada de Chvez a al presidencia- han ido esfumndose. Ya no convocan, no tienen representatividad. En definitiva, su funcin fue asumida por los medios masivos de comunicacin privados. Son ellos, en tanto factor de poder utilizados por los grandes grupos econmicos nacionales y por la estrategia imperial de Washington, los que marcan la lnea ideolgico-poltica de una parte de la sociedad venezolana.

Vale acotar, al respecto, la imagen que tiene la poblacin de sus instituciones (de acuerdo a la investigacin de Eugenio Escuela).


Nivel de confianza en las principales Instituciones del pas:


La Iglesia 64.59

La Fuerza Armada Nacional 58.24

Los Medios de Comunicacin (en general) 45.26

El Gobierno Nacional 43.30

Tribunal Supremo de Justicia 35.99

La Asamblea Nacional 34.50

La Defensora del Pueblo 32.83

Contralora 32.27

Los Empresarios 5.56

Los Partidos Polticos 21.28

FEDECAMARAS (cmara emresarial) 20.05

La Fiscala 18.72

La Central de Trabajadores de Venezuela 15.39


Son, entonces, estos medios de comunicacin uno de los factores de poder y conviccin social ms slidos, ms que el propio gobierno nacional segn el estudio citado. Son ellos, con su prdica diaria, los que forjan el escenario de la vida cotidiana, los que arman la conciencia colectiva general. As -valgan estos ejemplos- si bien en Venezuela hay ndices delictivos relativamente altos pero en absoluto cercanos a los niveles de peligrosidad extrema que indican los estndares policiales internacionales, a partir de este montaje meditico la delincuencia aparece como el principal problema del pas.

Para el Instituto Venezolano de Anlisis de Datos de Flix Seijas, la poblacin considera el aumento de de delincuencia como el peor problema del pas en un 67 %; y segn los datos de Eugenio Escuela, tambin la inseguridad ciudadana es su principal inconveniente, presentando el siguiente orden:


Problemas ms importantes, que confrontan los venezolanos en este momento:


La delincuencia / la inseguridad 63.52

El desempleo / falta de trabajo 35.69

El alto costo de la vida 13.42

La crisis econmica 8.95

Falta de vivienda 7.04

Crisis hospitalaria, salud 6.90

Crisis poltica 5.91

Problemas con carreteras / puentes 5.38

Hambre / miseria / pobreza 4.23

El presidente ayuda ms a otros pases que a Venezuela 2.15


Hay ah una deliberada manipulacin comunicacional que presenta la inseguridad ciudadana como tema de alarma pblica, con lo que se escamotean otros aspectos de la realidad si se hace el estudio comparativo con otros pases de la regin (en tal caso Venezuela presenta un moderado ndice de criminalidad). Por otro lado no sera nada improbable que esa delincuencia crezca en los prximos meses, intentando complicar el escenario preelectoral -lo cual ratificara que hay mucho (demasiado quiz) de magnificacin confabulada por la prensa en la manera de abordar el tema.

Tambin puede verse el papel de la prensa con el ejemplo del Concejo Nacional Electoral -CNE- . A travs de una continuada campaa meditica de desprestigio de esta institucin, la poblacin -sin mayores elementos de juicio reales- termin por presentar un nivel de desconfianza en este rgano de casi el 50 %, siendo que los mismos observadores internacionales que participaron en los distintos procesos electorales pasados, en cuenta las elecciones parlamentarias del 2005, lo elogiaron en cuanto a su transparencia. Nunca ms evidente aquello de "una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad".

En otros trminos: el discurso conservador y de derecha es, ante todo, un mensaje publicitario.

Con este panorama el pas se acerca a las elecciones. Todo hace pensar que de aqu en ms el clima poltico podr ir caldendose cada vez ms, no descartndose en absoluto golpes de efecto con los que la oposicin intentar crear condiciones, ya no para evitar un triunfo masivo del movimiento bolivariano, sino para complicar esa posibilidad. No sera improbable que todos estos candidatos terminen retirndose a ltima hora denunciando la poca credibilidad del Concejo Nacional Electoral, o que se renueven los nimos secesionistas del Estado Zulia o que asistamos a algunos maniobras mediticas fuertes que incluyan actos violentos (asesinatos, sabotajes, conatos de invasin) o denuncias internacionales de fraude por parte de grupos de derecha como Smate.

Por otro lado el gobierno revolucionario est en plena campaa, y de aqu en ms se asistir a un sinnmero de inauguraciones de nuevas obras y proyectos a lo largo y ancho del pas. Al mismo tiempo, el poder popular ir acrecentndose a travs de los distintos mecanismos que Estado y sociedad civil disponen; poder popular que, en definitiva, es el nico garante de la continuidad de la revolucin.



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