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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2006

Estatutos, federalismo y autodeterminacin

scar Gmez Mera
Insurgente


Se prefiri una Espaa nica e indivisible
a una Espaa mltiple y unida;
pero hoy no existe, en verdad, ninguna de las dos
 
Castelao Sempre en Galiza
 
 

En estas horas, en las que los estatutos estn a la orden del da, y en las que el conflicto vasco se halla ms cerca que nunca de su resolucin, resurge, como no poda ser de otra forma, el debate sobre la cuestin nacional.
 
El arriba firmante, que lleva 27 primaveras viviendo en Euskal Herria, justo desde el da en vio la luz, no olvida sin embargo sus orgenes ubicados en tierras gallegas. Gallego era tambin Alfonso Daniel Rodrguez Castelao, padre del galleguismo, diputado a Cortes durante la Repblica, escritor y artista. Una de sus obras polticas ms importantes es Sempre en Galiza (Siempre en Galicia) escrita durante la guerra y en el exilio. Considero que es una obra que debera estar en la biblioteca de toda persona interesada en la estructuracin del Estado y la solucin al problema nacional. Sirva este artculo (que en gran parte ha escrito l) como homenaje a Castelao, en este ao 2006 cuando se cumplen 120 aos de su nacimiento.
 

ESTATUTOS
 
Deca Castelao al respecto:
 
Las autonomas, tal como se conceden, pueden cambiarse en privilegios, y solamente el federalismo asegurara un equilibrio prctico entre los diferentes pueblos del Estado, para que ninguno de ellos pesara con exceso en la economa o en la poltica general.
 
Los estatutos que ya se han negociado y/o pactado (Pas Valenciano, Andaluca, Catalunya) y los que se irn a renovar (Galicia), no suponen ms que el reparto de poder entre las distintas fracciones de la burguesa. El hecho de tener ms competencias no asegura un mejor nivel de vida a las clases populares. Que una autonoma tenga plenas competencias en materia de educacin no asegura que la educacin sea gratuita y de calidad, ni que llegue a todos los ciudadanos, por poner un ejemplo. La aspiracin de las burguesas locales es sumar mayores competencias, no para acercar la gestin de las mismas al pueblo, sino para hacerse ms fuertes frente a otras burguesas, ya sean centralistas o perifricas. Lo que en la prctica siembra, an en mayor medida, mayores desigualdades entre pueblos, habiendo autonomas de primera y de segunda.
 
De todas formas los estatutos en poco, o ms bien en nada, ayudan a resolver la cuestin nacional. Lo dejaba claro Castelao:
 
Los estatutos autonmicos fueron considerados como recursos teraputicos y no como solucin liberal para soldar los diferentes pueblos que integran Espaa.
 
 

AUTODETERMINACIN
 
Deca Marx: un pueblo que oprime a otro nunca podr ser libre Aos ms tarde, haciendo referencia al periodo de los Reyes Catlicos, Castelao aada:
 
No era posible la emancipacin del pueblo gallego del proletariado, diramos hoy cuando Galicia caa en esclavitud, gobernada y explotada por extranjeros.
 
Le pese a quien le pese, Espaa no es una nacin. Es la suma de varias naciones y pueblos que han convivido muchos aos a lo largo de la historia.
 
En el caso de Espaa no se trata de juntar los pedazos de una nacin rota cuando propugnamos por una unin con Portugal, ni se trata de desmembrar la nacin espaola cuando propugnamos un rgimen federal, puesto que tal nacin no existe. De lo que se trata es de abolir los propsitos absorbentes de Castilla y de declararlos fracasados, reconociendo la existencia de varias Espaas y dndoles la oportunidad de que se junten para cumplir con la unin y el destino que a la Pennsula Ibrica le corresponde.
 
  Y aada posteriormente:
 
Despreciar la variedad nacional espaola equivale a despreciar el autntico ser de Espaa, porque all la variedad es tan natural, tan rica, tan admirable, que de pueblo a pueblo hasta el pan cambia de forma, de sustancia y de sabor, y como el pan vara la carne y el espritu de los hombres. No es cierto, no, que Espaa sea nica e indivisible y de ah vienen los peligros de desintegracin cuando el poder se concentra en una provincia, en una ciudad o en un hombre. El separatismo en Espaa es consecuencia de la poltica absorbente, uniforme, totalitaria. Qu, acaso no es lcito que yo me sienta separatista de Franco? Ah, si yo pudiera en estos momentos separar a Galicia de la Espaa totalitaria lo hara sin vacilar, aunque no fuera mas que para decirle a los espaoles expatriados: Aqu tenis una Espaa donde se puede vivir en libertad. Pero de un Repblica legalmente constituida por la voluntad del pueblo y mentada sobre las realidades espaolas jams podramos sentirnos separatistas.
 
  Los pueblos que integran Espaa y que llevan siglos de convivencia, lo han hecho libremente? El derecho de autodeterminacin, es el derecho democrtico en el que se ha de basar la libre convivencia de los pueblos. La autodeterminacin es la capacidad de decidir si se quiere formar o no un Estado independiente. La unidad de las naciones y pueblos espaoles debe estar basada en el innegable derecho de autodeterminacin y no en el beligerante artculo octavo de la Constitucin de 1978, que garantiza la unidad a punta de pistola.
 
Para nosotros no hay ms que una Repblica viable: la que se basa en el libre consentimiento de las nacionalidades que integran Espaa. Nosotros damos por bien muertas la primera y la segunda Repblicas y aguardamos por la tercera. Esta tercera Repblica ser federal, si es que quiere ser definitiva.
 
  La autodeterminacin es un derecho. El independentismo una opcin. Lo que fomenta el separatismo es la imposicin. Negar la pluralidad nacional espaola fomenta ese separatismo, que de llevarse a cabo alejara a las clases populares de otros objetivos (lase socialismo). Castelao no era marxista y su partido, el partido galleguista, era una formacin interclasista. Pero tampoco era separatista. Castelao anhelaba una Espaa plural basada en la libre decisin de sus pueblos como paso a una verdadera democracia.
 
Para que nadie nos trate ligeramente de separatistas, es necesario afirmar que nos sentimos bien espaoles, pero que no queremos ser castellanos; que deseamos una Espaa grande, formada por el libre consentimiento de las nacionalidades que la integran, unidas, o, por lo menos, aliadas con Portugal; que el federalismo que nosotros propugnamos no coincide con la concepcin estadounidense, ni con el regionalismo pi-margalliano, ni con el rgimen de estatutos establecido por la Constitucin del 31; en fin, que no nos dejaremos engaar por los polticos espaoles que sigan hablando de Espaa como nacin nica. Nosotros somos espaoles de una Espaa plurinacional, organizada en Estado nico y capaz de regir los destinos de la Pennsula Ibrica.

 
 
FEDERALISMO
 
Una nacin necesita un solo Estado (recordemos a Polonia); pero un Estado no necesita una nacin nica (recordemos a Suiza) () Los gallegos anhelamos vivir con Castilla dentro de un mismo Estado, pero eso s, reclamamos para nuestra nacionalidad una soberana mxima, la soberana de su habla, de su cultura, de su espritu, de sus costumbres.
 
  Autodeterminacin para decidir. Federalismo para convivir.
 
La solucin justa est en que los pueblos se sometan voluntariamente a un plan econmico; pero conservando cada uno de ellos su soberana poltica (esto se llama federalismo). El hecho de que una nacin tenga frontera polticas para encuadrar una cierta manera de vivir, una cierta legislacin, unas ciertas tradiciones y una cierta cultura, eso es tan normal como fijar los lmites de un municipio. Pero que una nacin se empee en ser una unidad poltica y econmica al mismo tiempo, levantando una barrera entre sus habitantes y lo que estos habitantes necesitan para vivir, eso es inconcebible para un hombre sencillo de nuestra poca. La independencia absoluta de los pueblos era natural cuando cada pas produca lo que sus habitantes necesitaban; pero esta independencia es imposible cuando las necesidades de los hombres desbordan a diario los lmites de su nacin.
 
 
  La cuestin nacional es un problema que lleva aos y aos arrastrando Espaa. El reconocimiento del derecho de autodeterminacin y la libre unidad en una Repblica federal son pasos indispensables para la consecucin de la buena armona entre naciones. Pero para ello es necesario una ruptura con el rgimen monrquico de 1978. Y en esa lucha se tienen que encontrar la izquierda de mbito estatal con las izquierdas nacionales. Si no no habr proceso rupturista, o en el mejor de los casos esa III Repblica estar abocada al fracaso.
 
Slo con esa unidad basada en la buena armona entre pueblos podremos avanzar en la lucha por el socialismo, el cual no busca suprimir las patrias, sino superarlas.
 
Nosotros que confraternizamos con los partidos de clase de Galicia, para reclamar democrticamente el derecho de nuestra tierra a vivir en rgimen de libertad, no encontramos contradiccin alguna de fondo entre el autonomismo gallego y el verdadero internacionalismo, porque ambos persiguen un hecho que les es comn: la concordia de todas las patrias.


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