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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2006

Afganistn: se reabri el "segundo frente" para el imperialismo

Correo Internacional


() Las impactantes imgenes televisivas mostraron como un sector de la poblacin de Kabul, capital y principal ciudad del pas, enfrentaba con piedras y palos a tropas armadas hasta los dientes, atacaban las embajadas y las oficinas de la onU, del gobierno y de la polica, al grito de "mueran los americanos", "Muera Karzai" (jefe de gobierno). Los soldados de EE.UU, tiraron contra la multitud y causaron por lo menos 14 muertos y decenas de heridos. Todo se inici cuando un grupo de vehculos blindados militares norteamericano se abri paso en el trfico de la ciudad, atropell varios automviles de civiles y mat cinco personas. La respuesta a este hecho fue un verdadero levantamiento popular.

Un poco de historia

Lo ocurrido en Kabul no es un hecho aislado sino que expresa un cambio en la situacin del pas. () En 2001, en la primera accin militar declarada por Bush despus de los atentados del 11 de septiembre, tropas imperialistas invadieron el pas y, en una rpida victoria militar, derrocaron al rgimen talibn odiado por un gran sector de la poblacin. En varias ciudades, los invasores imperialistas fueron recibidos como libertadores, ya que los talibanes perseguan a las minoras y ejercan una gran opresin social y cultural.. Despus de su derrota, las fuerzas talibanes restantes se retiraron a las regiones montaosas fronterizas con Paquistn y pasaron a hacer acciones puntuales contra el gobierno ttere y las tropas extranjeras.

El verdadero rostro de la ocupacin

El apoyo inicial de la poblacin se fue desgastando al comprobarse el fraude de las obras e inversiones prometidas por el "apoyo extranjero". El estado de las escuelas, hospitales, rutas, etc., es lastimoso y esas "obras" slo fueron un medio para enriquecer a las empresas imperialistas contratadas. El peso de la ocupacin cre, incluso, una "economa paralela" administrada por la onU en las grandes ciudades () donde una pequea minora de funcionarios extranjeros, muchos de ellos a travs de las onGs, y sus empleados afganos, ganan una remuneracin mucho mayor que el resto de los afganos y conviven con la miseria de la gran mayora. Por otro lado, el gobierno Karzai se mantuvo apoyado en las tropas de los EE.UU. y sus aliados imperialistas, pero nunca control verdaderamente el pas. Para realizar las elecciones "democrticas", muy propagandizadas por los EE.UU., realiz acuerdos con los "seores de la guerra" y obtuvo el apoyo de sus tropas. Esos acuerdos permitan que estos "seores" mantuviesen el control de sus regiones y las instituciones locales y operasen libremente sus actividades criminales, en particular el trfico de opio. El gobierno se limit a mantenerse en la capital y, a travs de esos acuerdos, administrar precariamente el conjunto del pas.

Un cambio en la situacin

Despus de casi 5 aos de ocupacin, el pas, las tropas imperialistas y el gobierno ttere de Karzai viven una situacin cualitativamente distinta. La experiencia con la ocupacin hizo que cada vez ms sectores de la poblacin se volvieran contra los ocupantes. El cambio en el sentimiento de la poblacin, en estos ltimos meses, abri un espacio para una nueva resistencia en la que varios grupos se enfrentan a los ocupantes y al gobierno ttere. Hoy, ya existen zonas enteras en las que el gobierno no entra y las tropas ocupantes slo van cuando hay un gran operativo militar, o atacan desde aviones, sin poder mantener soldados de modo permanente. Los periodistas hablan de "zonas liberadas" en las provincias de Paktia, Khost y Zabul, al sur y sudeste del pas, donde el control siempre fur precario, y en Helmand, rea estratgica del pas, donde los ataques se multiplicaron ms recientemente y el gobierno de Karzai no tendra ms el control efectivo. La multiplicacin de la resistencia se ve acompaada con una recuperacin del prestigio de los lderes talibanes porque estuvieron, desde el inicio, contra la ocupacin. Pero es importante decir que la resistencia no se limita a ellos: ltimamente comenz a haber una coordinacin entre distintas alas y tribus que, sin ser talibanes, se estn uniendo a la lucha armada contra los invasores. Por ejemplo, se sum a la resistencia Gulbudin Hekmatiar, antiguo aliado de Irn y lder de la guerrilla contra la ocupacin de la ex URSS, en la dcada de 1980. Este dirigente, fue ministro del gobierno Karzai, rompi con l y se declar contra la ocupacin. Lo ocurrido en Kabul muestra una profundizacin de este proceso ya que la capital era, hasta ahora, el nico lugar del pas donde el gobierno y los ejrcitos ocupantes parecan tener un control ms firme.

El temido "segundo frente"

Son muy "malas noticias" para Bush y el conjunto del imperialismo: se les abrira as el temido "segundo frente" militar en la regin a contramano de su poltica de Bush que buscaba una disminucin de las tropas estadounidenses en este pas para transferir el peso de la ocupacin a las potencias imperialistas europeas, a travs de la OTAN (Organizacin del Tratado del Atlntico Norte). El plan era que Alemania, Inglaterra y Espaa se hicieran cargo de esa tarea. Por ejemplo, Zapatero, para mostrar que la retirada espaola de Irak, obligada por las movilizaciones de masas en su pas, no significaba de ninguna manera el abandono del frente interimperialista con EE.UU., envi tropas a Afganistn. Esta poltica de Bush, que necesita concentrarse en Irak choca ahora con el deterioro de la situacin en Afganistn. Como una muestra de la preocupacin por esta nueva realidad, John Hamre, director del acadmico Centro de Estudios Estratgicos e Internacionales expres al New York Times: "La de Afganistn es la crisis dormida de este verano boreal", y agreg: "Algunos funcionarios estadounidenses estn preocupados ante la posibilidad de quedar atados a una batalla prolongada mientras el control se le escapa de las maos al gobierno central". Esta situacin podra significar la imposibilidad de reducir la cifra de 20.000 soldados estadounidenses y remplazarlos por tropas de otros pases de la OTAN, segn funcionarios en Washington. () Este nuevo atolladero del imperialismo y sus instituciones (como la OTAN y la onU) significan "buenas noticias" para los trabajadores y los pueblos del mundo. Est planteado, con fuerza cada vez mayor, la posibilidad de una derrota militar del imperialismo en Afganistn y en Irak. Los revolucionarios, sin depositar la ms mnima confianza ni apoyo poltico en sus direcciones (recordemos que muchos de ellos fueron aliados de EE.UU.) apoyamos sin dudar la resistencia del pueblo afgano para expulsar a las tropas invasoras y a las instituciones del imperialismo (sean estadounidenses, europeas o "mundiales") y para derribar al gobierno ttere de Karzai.

(*) Correo Internacional es una publicacin de la Liga Internacional de los Trabajadores Cuarta Internacional (LITci ), cuya seccin oficial en el Estado Espaol es el PRT-Izquierda Revolucionaria.



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