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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2006

En Venezuela no nos escuchamos

Jos Del Grosso
Rebelin


Tiene usted voz? Es usted escuchado?

Todo ser humano sin excepcin necesita ser escuchado. Cuando somos escuchados, sentimos que somos aceptados, que somos tomados en cuenta, que somos respetados, que somos valiosos

La importancia de tener voz y ser escuchado no se limita a la vida familiar y privada, sino que se extiende a toda la sociedad, es decir, a la administracin pblica, la educacin, la poltica

Si no fuera por nuestra capacidad de relacionarnos no habramos desarrollado el lenguaje, nuestra consciencia sera muy limitada, nuestra inteligencia no nos habra permitido ir mucho ms all de la posibilidad de sobrevivir y, por supuesto, no habramos construido una cultura y organizado una sociedad.

Toda organizacin social es el resultado de las relaciones entre las personas, lo que implica haber adoptado un estilo de comunicacin.

La cultura occidental, el mundo civilizado, escogi un estilo autoritario de comunicacin basado en el arquetipo del machismo, es decir, en un estilo de comunicacin vertical, en el cual los mensajes, mejor dicho, las rdenes, van de arriba hacia abajo y excepcionalmente de abajo hacia arriba. Esto quiere decir que los de arriba no tienen consciencia de los de abajo, que no los escuchan. Quiere decir que hay un abismo entre la realidad creada en la cspide de la pirmide y la realidad de la base; y que los que mandan no tienen remota idea de qu est pasando en el mundo material.

Cuntas veces ha visto que en las universidades los rectores y vicerrectores se tomen la molestia de conversar con los profesores o con los estudiantes en el cafetn? Dios mo, que falta de glamour!

Cuntas veces el ministro de educacin o su secretario se dignan a salir de sus oficinas para dirigirse a las escuelas y tomarse el tiempo de hablar con los nios? Ni siquiera los docentes lo hacen con sus alumnos. Igual que los padres, no oyen.

Estando abajo, tener voz en casa, en el sistema educativo, en la administracin pblica, la empresa privada, el partido poltico, las organizaciones religiosas es algo excepcional, pues el estilo de comunicacin que hemos desarrollado no es de Ser Humano a Ser Humano, sino de Superior a inferior; de sabelotodo a ignorante

Lo anterior genera, aunque lo neguemos, un estilo de violencia abierto y soterrado de los ricos, de la clase media, de los pobres, de los polticos, de los educadores, de los empleados pblicos y privados, de los sindicatos, los religiosos entre, desde y hacia los dems.

Usted que se queja de la tirana y lucha? por la igualdad se ha dado cuenta, ha tomado consciencia de su tendencia al monlogo, al autoritarismo, de su tendencia a tomar decisiones unilaterales, de que es un pequeo dictador, un pinche tirano?

La gente, las personas subordinadas en mbitos sociales claves como la administracin pblica o la educacin, en su mayora son tratados como nios, no se les escucha, se les reprende si tienen opinin propia, si advierten incongruencias en lo que dicen o hacen los que mandan.

Las personas slo deben obedecer porque s, porque lo dice el jefe, el lder, el mandams, el neo-caudillo, y ello, aunque diga disparates y los lleve a todos por el camino de la destruccin.

Ese no tener voz, no poder emitir opinin alguna, el no ser escuchado lleva mensajes implcitos tales como: Quin eres t para que yo te tome en cuenta?; !Ubcate!; tus ideas no me interesan; no eres tan inteligente como para saber lo que ests diciendo; eres un pobre ignorante, un bruto; mtete en tus asuntos y no molestes

Democracia? De cul democracia hablarn los que se hacen llamar lderes de los partidos polticos? De cul democracia hablan los docentes? De cul democracia se habla en la administracin pblica? De cul democracia hablamos todos? Ser que la palabreja nos gusta y en manos de los supuestos lderes sirven de motivo para ocultar males como la discriminacin y la segregacin?

Qu es lo que no queremos escuchar? Por qu no lo queremos escuchar? Habr al mismo tiempo algo que nos impide escucharnos?

Si no somos escuchados: Cul democracia puede existir en este pas, Venezuela, si por hbito la mayora de las personas que ocupan un medio carguito, o es padre o madre de familia; o docente; o portera o portero; se comporta de manera desptica, como cualquier vulgar dictadorzuelo?

A la calle ha salido cualquier cantidad de gente, cualquier cantidad de veces, a gritar y a exigir libertad con cabilla o pistola en mano, incluyendo no slo a los politiqueros de costumbre, sino tambin los que se esconden detrs de la fachada de buenos estudiantes, de buenos ciudadanos, de gente con buenas intenciones que quieren salvar al pas

En el partido, sea amarillito, verdecito o azulito, el que le guste; existe el hbito de callar a la gente pensante slo quieren borregos entonces yo me pregunto: Con qu autoridad estn pidiendo democracia? Con qu autoridad piden libertad? Qu ocultan detrs del pedir? Amordazar a la mayora?

La historia se repite en nuestra educacin, sea en la escuela, el bachillerato o la universidad pblica o privada; en la escuela, el bachillerato o universidad religiosa o seglar El cura sabe lo que me pasa sin escucharme, es obvio que soy un maldito pecador, y me impone penitencias sin escucharme; el psiquiatra me manda pastillas porque se considera ms experto que yo en cuanto a mis problemas; nuestros padres siempre supieron lo que nos pasaba y nos mandaban a callar, o bien, nos decan: T debes hacer. Cunto ansibamos tener ms edad para que nos dejaran tranquilos y poder mandar a los dems!

En todas partes, casi siempre, enfrentamos un forcejeo, enfrentamos escaramuzas de poder y seguimos sin ser escuchados.

La historia de los odos sordos se repite en la administracin pblica, en los medios privados de comunicacin masiva, en la junta de vecinos, en la junta de condominio, en la sociedad de las hermanitas de la caridad, la legin de Mara y no se diga en el Opus Dei y el Partido Episcopal Democrtico

Si uno termina por hacerse or es un mal educado, un grosero, un malcriado, un alzao, un entrometido, un busca pleitos

Mi derecho a hablar, a opinar, a aportar, me lleva a ser considerado hasta un delincuente, mientras que los supuestos lderes polticos, religiosos, educadores; que estn para servir y deberan escuchar, son los nicos que hablan. Y hablan por m, por usted, sin habernos dirigido jams la palabra porque, como ya sabemos todos, estn muy ocupados, porque nunca se encuentran, porque no nos dan una cita sino para dentro de tres meses.

El ciudadano modelo, segn el mensaje de nuestras prcticas sociales, es aquel que es un borrego: Mientras ms borrego sea usted, mejor ciudadano es. Pero ni usted ni yo somos borregos y nos hierve la sangre cuando no nos oyen y nos irrespetan.

Sin excepcin todos queremos ser felices, ser capaces de disfrutar la vida y estar en paz y satisfechos con nosotros mismos, es decir, queremos ser psicolgicamente sanos, pero hay un pequeo inconveniente. En este pas, dicen los expertos en la conducta, que tener salud mental es verse obligado a sentirse contento en una sociedad que ha sido construida arbitrariamente a los porrazos y sin que a la mayora nos hayan tomado en cuenta. Una sociedad que ha sido organizada tanto en su infraestructura, como en lo econmico, en sus relaciones, lo educativo, lo poltico, lo religioso, la justicia de manera unilateral, casi siempre improvisada, a la carrera, para obtener votos, conseguir una opinin pblica favorable, para que apoyemos y seamos usados, por los que saben?

En las calles, no lo podemos negar, hay una queja permanentemente, una insatisfaccin que no se aplaca, porque no nos oyen, no nos omos, no oigo

Cuando el otro habla, sencillamente estamos comparando lo que nos dicen los dems con nuestros viejos esquemas, con paradigmas caducos, es decir, con aquellas ideas nuestras que creemos verdades absolutas, eternas e inmutables, de forma que el otro habla solo, al viento, porque yo, mientras el otro habla, estoy preparando mi discurso para rebatir todo o la mayor parte de lo que el otro diga.

Cmo nos gusta discutir sin razn, slo por ganar una discusin y sentirnos superiores!

Cuando alguien nos habla, lo tpico es que el otro nos quiera imponer una idea y lo tpico es que nos defendamos, que tengamos a mano, listos, nuestros argumentos, de modo que la comunicacin es puro ruido de la mejor sepa.

Qu trabajo cuesta hacernos entender cuando tenemos algo que decir!

En el mbito que no has dado por llamar poltico, que creemos que es poltico, es increble que cuando alguien de algn partido hace algo positivo, alcanza algn logro social, econmico o de cualquier naturaleza, lo que es la mejor manera de comunicar algo de manera autntica y expresar amor hacia nosotros; los opositores? no lo reconozcan, se muestren indiferentes, como si no hubiese ocurrido nada. Ah, si los opositores? lo toman en cuenta es para denigrar o decir: nosotros lo hubiramos hecho mejor!; lo cual es la mejor manera de decirnos lo mediocre que son y cunto miedo sienten, cunto nos odian.

Un momento, los opositores? denigran y descalifican las cosas positivas que hace algn otro para el pas. Para qu equipo juegan entonces? Estn con nosotros o contra nosotros?

En los aos de gobierno del presidente Chvez hemos visto que los logros son reconocidos casi siempre por instituciones u organizaciones extranjeras. Los ricos de este pas dicen que les va muy mal, pero en lo que va de ao han ampliado sus negocios, se han comprado un nuevo palacio y hasta han comprado tres o cuatro vehculos de 200 y 300 millones. Ojal todos furamos ricos y nos fuera tan mal!

Desde lejos todos los partidos polticos en este pas huelen mal, huelen a podrido. Entre los miembros de todos los partidos polticos, y ello excluye a las honrosas excepciones que existen en cada uno, la mayora define actividad poltica como hacer trampa, denigrar, deshonrar, injuriar, ofender a los enemigos. Lo hacen para ganar aceptacin, porque a falta de verbo, de don de ser, es ms fcil llegar a la emocionalidad reactiva de la gente que usar el cerebro, escuchar, informarse, pensar.

Tan podrido estn los partidos polticos en Venezuela que dentro de cada uno de ellos la mayora es sorda y ciega a la delincuencia interna disfrazada de lucha poltica: En la poltica todo vale. No tienen palabra, no podemos confiar en ellos!

Siempre de imita monos, copiando a la crema poltica de USA, por cierto, muy oscura; los supuestos lderes polticos dentro del permetro del partido nos mandan a callar por aquello de mantener las apariencias, de que no hay que darle armas al enemigo, de que debemos mantener la unidad a pesar de que todos terminemos embasurados y degradados.

Debemos callar por las buenas o por las malas: Ya sabes lo que te conviene. Lo cierto, es que la mayora en cada partido no habla porque est prohibido, porque siente miedo, porque ha probado la amenaza, la tortura, la muerte de algn amigo o familiar.

En lo que llamamos poltica hay verdades que no se dicen, pero para qu se van a decir si no hay receptores que las oigan? Para qu si los que viven declarando en los medios acusan sin pruebas, si no tienen ms argumentos que el insulto, si hoy dicen una cosa y maana se contradicen y su palabra tiene ms valor que la de cualquier ciudadano honrado?

Pero qu increble, basta que algn asomado de otro pas diga lo que pasa en Venezuela, expertos en terrorismo, como un Bush, un Gaviria, un Negroponte; aunque no sepan dnde queda nuestra patria, para que, particularmente la gente de la clase media , levante las orejas y diga amn! Son buenos ciudadanos, son buenos borregos.

Estos dciles y buenos ciudadanos, sin identidad nacional, en su mayora imitan todo lo extranjero porque lo nacional es pura porquera. Quieren ser europeos o gringos aunque la realidad fsica, poltica, econmica, cultural y social sea distinta, diferente, no se parezca en nada y no tenga nada que ver con nosotros. Aunque Venezuela sea el cielo, quieren convertirla en el infierno porque eso parece que les permite elevar una auto-estima que no tienen.

En la calle, la queja continua y ms frecuente va del lado de lo econmico y lo poltico. Se habla de las metidas de patas hasta la saciedad de esta sarta de ignorantes que nos rodean econmica y polticamente, se los insulta y mucho ms; pero son tan sordos que ellos piensan que han ganado popularidad. Esto tendr algo que ver con aquello de que mejor que me saquen la madre y me pateen el rabo a ser ignorado?

Pobrecitos politiqueros, ellos no tienen la culpa de ser as porque nosotros entendemos y defendemos la idea de que ser lderes es mandar sobre los dems, es controlarlos, es decidir por ellos,! y claro, cuando se obliga al otro a decidir por nosotros, qu cmodo queda responsabilizar y culpar al otro!

La gente parece no querer lderes y asumir responsabilidades, parece desear politiqueros que sean caudillos, unos machos, por no decir matones, que a la menor diferencia saquen sus colmillos a relucir. Muchos hasta quieren ver sangre en la calle y que saquen a la polica como un Alfredo Pea o un Radonsky cualquiera. Qu hombres tan bellos! Dicen algunas mujeres: Esos si son hombres de pelo en pecho!; para luego lamentar el maltrato fsico.

Qu curiosos somos! Cuando nos dan palo y/o vemos quemar las barbas de nuestro vecino, los pobres desgraciados, el montn de politiqueros que les hace el juego a los que creen en las bondades de las dictaduras, son llamados tiranos. Cuando hay quien lidera y gobierna con justicia es llamado blandengue, amanerado, mariposo, pargo

Cmo nos gusta quejarnos y catalogar a los dems de injustos y tiranos aunque no los sean. Es tirano el docente que cumple con su deber de dar clases y nos recuerda nuestra responsabilidad de estudiar; el jefe que nos reclama porque hoy quisimos tomarnos la maana libre sin decir nada. Todo ello sin que nos paseemos ni remotamente por la idea de Cun tirano somos nosotros con los dems?

Claro, aqu no se puede hacer nada! Nunca cambiaremos! Me siento estancado! No vale la pena estudiar! Esto no es vida, estoy harto de todo, siento que mi vida no tiene ms sentido que el de trabajar, producir para ganar cuatro monedas y apenas comer!

Concretemos un poco. Qu dicen el estudiante, el profesor, el trabajador?

No me toman en cuenta. Nadie me valora ni aprecia de verdad; el otro, el profesor, mi jefe, el lder?... ignoran mis capacidades y me matan de aburrimiento. Cualquier persona sin mi preparacin puede hacer esto. Siento que el pas, que la universidad igual marchan conmigo o sin mi. Me siento frustrado, desanimado, solo, estresado y no siento que la vida tenga sentido, algo me falta, algo nos falta. Corro todo el tiempo, el tiempo no me alcanza, y para qu?. Con frecuencia siento miedo y estoy ansioso por saber que har a continuacin. Me aburre la escuela, el bachillerato, la universidad, el trabajo, la tonteras del partido, las agresiones gratuitas de los 4 Jinetes del Apocalipsis, no le encuentro sentido a lo que hacemos.

Pero quienes usurpan y deforman el liderazgo, es decir, los padres, los docentes, los polticos, el jefe, el cura, estn metidos en su mundo, no oyen, ni siquiera nosotros mismos nos escuchamos cuando decimos estas cosas y no hacemos nada por cambiar esta situacin. Tpicamente ante esto salimos del paso y no se nos ocurre mejor idea que cambiar al presidente, al gobernador, al lder del partido, al jefe, pero de cambiarnos a nosotros mismos, ests loco? Qu te pasa?

Tenemos un complejo de perfeccin, somos soberbios, desconocemos el significado de la humildad, lo cual no nos deja admitir que debemos cambiar aun cuando estamos plenamente conscientes de que somos nosotros mismos los que metemos la pata y mucho ms all.

Lo que vengo diciendo supone un grupo que habla y no es escuchado y un grupo que, adems de no escuchar, habla por todo el mundo.

El juego es t te callas y yo hablo. Est bien, me callo!, pero qu nos dicen quienes hablan todo el tiempo? Cul es su mensaje?

Lo siento, hablar no es emitir sonidos por la boca. Est bien, emitir palabras usando la boca! Entre tanta verborrea, que nos cansa, que nos fastidia, que carece de mensaje concreto y que transpira discordia, no veo sino un hacerse notar.

No, un momento, s existe un mensaje entre quienes hablan y hablan para hacerse notar.

Hay, por ejemplo, entre los que fingen ser polticos, un seor, una seora, desesperados porque los tomen en cuenta, porque los oigan Nos envan a gritos un mensaje de auxilio: por favor, le suplico que piense que soy importante, que digo cosas importantes y la mejor manera, bueno, la nica que aprend en este mundo del machismo, es la de ser violento, la de hacerme del poder y que la gente se calle y me obedezca. No tengo nada que decir, es verdad. Lo peor es que yo tambin me siento tan inconforme como ustedes, me siento desgraciado, solitario necesito que alguien me oiga y me aprecie, por eso, tal como me ensearon, para ser alguien, me paro sobre la cabeza de los dems y ya sabe de sobra lo que hago. Por todo eso robo, por eso mato, soy corrupto y acumulo dinero sin importarme las consecuencias sociales y sin poder y sin saber disfrutarlo. Yo tambin soy vctima de la sociedad que entre todos hemos creado. Por Dios vote por m, hgame sentir importante!.

Bueno, yo soy como soy. Respteme! Cul es el problema de ser como soy. No soy yo el que debe cambiar, son todos los dems lo que estn en la obligacin de hacerlo?

Hay un grupo que no es escuchado y un grupo que sin tener nada que decir habla hasta por los codos por doquiera que vayamos, pero la tragedia no termina all.

Entre todos nos hemos rodeado de tales niveles de ignorancia y de desconocimiento de quines somos los Seres Humanos que hasta los Ph.d, los philosofical doctors, confunden amor con sentimentalismo y debilidad; liderazgo con poder; ser honrado con ser pendejo; estupidez, ser vivo y corrupto con ser inteligente; humildad con sumisin y postrarse a los pies de los dems; tener voluntad y ser disciplinado con coaccin de la libertad. Que se le ponga lmites a alguien, que se la hagan observaciones Dios mo, qu agravio, que ofensa!.

Si cree que exagero, vaya a la universidad y dgale al rector que la universidad no es un estado dentro de otro estado, dgale a los profesores que en lugar de dedicarse a hablar en contra de los amarillitos y los azulitos, de vez en cuando y para variar, al menos dicte un ratito la materia.

En este mare mgnum de cosas, de confundir las palabras e ignorar su significado y de no ser escuchado, de hablar como la mayora de los medios privados de sentido y de comunicacin, de docentes y curas que nos quieren obligar a actuar de cierto modo mientras ellos hacen todo lo contrario; muchos han sido quienes han perdido la capacidad de entenderse tanto a s mismos como a los dems; desconocen qu es eso de ponerse en el lugar del otro, no extraa entonces la amargura, el que se pasen la vida entre mal entendidos y desavenencias.

Claro, no nos han enseado a valorar la vida, a vivirla, a amar y con frecuencia hacemos de esta una sociedad en la cual vivimos como sea!

Lo grave es que muchos venezolanos han perdido su capacidad de rerse de s mismos y no hallan sino euforia en tantos vicios, en supuestos xitos pasajeros; la juventud no encuentra norte porque ni es tomada en cuenta ni se la valora

Y para que lo sepa, ni nos importa lo que pase con la juventud, ellos deben hacer lo que les ordenamos. Nada ms!

Perdone usted, don!

Junto a ello, muchos venezolanos tambin han perdido su capacidad de ver lo bueno en los dems. Muchas personas, en medio de su miedo y resentimiento, han desarrollado una espectacular capacidad para ver lo negativo en los dems a niveles ultramicroscpicos, y si abren la boca no es sino para destacar lo negativo de los dems. Son sujetos que aunque viven en el mejor pas del mundo, no hacen sino decir que todo es pura m

Cul puede ser la autoestima de un grupo significativo de personas que viven en un ambiente en el que no quiero or a nadie y qutate de ah para ponerme yo? A dnde se fueron el amor, la confianza, el compromiso, el liderazgo?

A falta de hablar desmedidamente, por querer ser odos y de no ser escuchados, observamos a nuestro alrededor una sociedad enferma en la cual muchos de sus miembros se han vuelto y son jactanciosos, pretensiosos, echones, arrogantes, vanidosos, autosuficientes, pedantes; mientras que su contraparte para mantener el juego, es decir, los que se dicen dbiles, han desarrollado el esquema de pobrecito yo y de auto-indulgencia.

La gente se ha olvidado as de ser autntica y acta como si trabajara, como si fuera honrada, como si fuera padre de familia, como si fuera un poltico, un comunicador social, un sacerdote, un docente

De los 10 Mandamientos cometen el peor de todos los pecados porque a travs de l se cometen al mismo tiempo los otros 9: no mentiras; porque se han inventado una imagen que no son ellos mismos, traicionndose a s mismos; porque atacan su amor propio y el amor hacia los dems, hacia a la vida.

Nuestros lderes son transgresores permanentes del no mentiras, tal vez por su miedo a vivir, a amar y sentir que deben controlarlo todo para asegurar efmeramente su integridad psicolgica. Por afirmarse, mienten y son capaces de degradarse y degradar, de imponernos mundos que no existen, imposibles, que nos destruyen, usando ideas como la de que son autosuficientes y hasta Mesas que nos salvaran a todos.

No es eso pedantera, vanidad, echonera que trasluce la poca confianza que tienen en s mismos?

Me impresionan esos lderes que son sabelotodos, que todo lo van a arreglar, deben haber ledo mucho a superman, visto muchas pelculas del Sucio Harry protagonizado por Clint Eastwood o haberse embasurado el cerebro con esa historia oficial en la cual los hroes logran todo sin la participacin y compromiso de los dems.

La realidad es muy diferente: Nos necesitamos los unos a los otros; no hay nadie que lo sepa todo, ni que lo pueda hacer todo. Les falta humildad, no conocen la palabra humildad, que no significa desmerecerse, disminuirse, sino saber quin soy yo?, para ser consciente de las propias capacidades para actuar en congruencia con nuestras limitaciones y con las maravillas que individualmente cada uno de nosotros es capaz de realizar.

A pesar de lo dependientes que somos, llegamos a la soberbia de reventarnos con tal de no admitir nuestras limitaciones.

En el caso de quienes se hacen pasar por lderes polticos, tenemos que la mayora se ha vuelto una cuerda de mentirosos compulsivos que han olvidado que no son omnipotentes, que no pueden gobernar solos, ello, el mentirse a s mismos, con tal de mantener a flote su imagen y su importancia personal y el mantener la actitud de que nos pueden controlar a todos por nuestro bien.

Como modelos que son, muchos de los que actan como si fueran lderes polticos, religiosos han copiado la ilusin de que no necesitamos del prjimo, algo muy particular entre los hombres venezolanos, y el precio es que deben cargar con su complemento en el juego: los dependientes. Deben vigilarlos para que el mundo sea como ellos conciben que este pudiera darles seguridad.

No tenemos entonces un problema de raza, de clase social, de sexo, de religin Tenemos un problema de soberbia, de mentirosos, de negadores de la realidad: negamos las manos de nuestra madre que nos aliment de nios, de lo necesario que fueron los maestros para que aprendiramos a leer... Hoy adultos: Quin hace el pan, quines nos suministran el agua, recogen la basura, fabrican la cama en la que dormimos todos los das?

Yo, seor!

Qu arrogancia! Qu personalidad tienen! la cual por definicin, es mscara!

Esta dinmica de la soberbia, de los superiores y los inferiores, del mejor y el peor, de los buenos y los malos no ha hecho ms que destruir nuestras relaciones con los dems y con nosotros mismos; ha generado rencor, un rencor que entre algunos busca la salida en un bao social de sangre, que no sera sino una catarsis temporal, una liberacin efmera del ahogo que produce toda la comedia social que vivimos.

Somos ladrones ocultos en las sombras de la noche porque nos estamos estafando a nosotros mismos y a los dems al negar el amor, al negar la vida. Somos mentirosos compulsivos, ciegos, que pretendemos que todo est mal o que pretendemos que todo est bien.

Por ello estamos pagando Karma, construimos un destino inevitable: Hemos creado un ambiente social insano en el cual la gente no crezca y no prospere; pero an estamos a tiempo de cambiar.



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