Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2006

Intervencin en el homenaje a Juanjo Crespo en el 25 aniversario de su muerte tras noventa y siete das de huelga de hambre, en la zona minera de Las Carreras, Vizcaya
Los sueos que no nos podrn robar

Eva Forest
Rebelin


Nos hemos reunido hoy aqu para recordar a Kepa ausente desde hace 25 aos. No es la primera vez que nos juntamos en asamblea para conmemorar su muerte y la muerte de otros luchadores que lo dieron todo, hasta la vida tan preciada, en pro de una causa justa. Son muchos los que como l, en Euskal Herria, a lo largo de estos aos de democracia, han muerto defendiendo derechos y libertades fundamentales que nos negaban: unos acribillados por las balas, otros hechos mil pedazos por una explosin, otros en las modernas crceles de alta seguridad o torturados en el fondo de mazmorras de la Polica y cuarteles de la Guardia Civil. Todos estn presentes cada vez que, como ahora, recordamos a uno, porque todos confluyeron en un mismo y grandioso proyecto de liberar a sus pueblos.

Pero no hemos venido a llorar su ausencia sino para agradecerles el legado que nos dejaron al irse y la fuerza en forma de conciencia que nos transmitieron; para mostrar que esta lucha que viene de tan lejos y apunta a horizontes imprevisibles, continua y avanza. Estamos en una llamada democracia, en la que cada vez es ms peligroso homenajear a los muertos e incluso mentar sus nombres. Y hace pocos das han procesado a Arnaldo Otegi por homenajear a Argala. No les gustan los actos reivindicativos y populares como este, les dan miedo. De ah que, como manifestacin previa a este acto, queramos reafirmarnos en que ste es un homenaje popular al que tenemos derecho.

Y vaticinar por ello que encuentros populares como ste los habr cada vez ms y con mayor frecuencia porque en esta sociedad asfixiante y opresiva necesitamos espacios pblicos en los que debatir nuestros problemas y tomar decisiones propias. Conquistar la calle, convertir las plazas en foros que hagan posible la asamblea, dejar or en ella el grito que reclama, o la propuesta que construye, o la irona que critica y pone en evidencia lo grotesco del sistema, es una manera de caminar pacficamente hacia la deseada democracia de la que tanto hablan los gobiernos y a la que tanto temen cuando se vuelve participativa.

Me deca en Bagdad, una amiga iraqu, pocas semanas antes de la criminal agresin: Ellos se refera al imperialismo de los EE.UU. y britnico-, ellos no slo quieren el petrleo, quieren tambin robarnos los sueos, pero esto no lo conseguirn nunca. Y tena razn porque as ha sido. Les han destruido las ciudades, masacrado los pueblos, derruido las casas, torturado a sus gentes, asesinado a los nios; familias enteras han sido dispersadas y han tenido que huir abandonando sus tierras; les han saqueado los museos, robado sus tesoros, quemado las bibliotecas. Pero los sueos de independencia y libertad siguen intactos, volando por encima de tanto genocidio y ellos son los que en parte nutren la heroica resistencia de este pueblo indomable.

Robar los sueos que alimentan la riqueza imaginaria de los pueblos que desean ser libres es uno de los objetivos del gran enemigo de la humanidad: el imperialismo en sus mltiples y siempre feroces formas. Y preservar estos valiossimos y bellos sueos para que nadie los robe y los destruya es tarea de los que quedan y siguen en el empeo de cambiar el mundo y hacerlo ms habitable. Soar es imprescindible para un revolucionario: Convertir la poderosa fuerza de los sueos en instrumento liberador es, en cierto modo, adaptar a este momento histrico el ejemplo del Che, cuando escribi que no le importaba su muerte siempre que alguien recogiera su arma para proseguir el combate. Recoger los sueos de nuestros muertos y convertirlos en arma creadora que perfora imposibles y horada utopas en busca de nuevos caminos que aceleren el proceso de humanizacin, no es ya el mejor homenaje?

Todos los revolucionarios que murieron en el camino llevaban consigo un cargamento de sueos que no les pudieron robar nunca. Esos sueos perviven en nosotros, son como la energa que nunca se pierde y continuamente se transforma, ellos se multiplican en las mentes y dan moral para seguir. Sueos que nos ayudan y son parte de nuestra pequea resistencia cotidiana, o de la grande y muy heroica de cientos de presos que en las crceles espaolas de la dispersin sostienen con firmeza su dignidad frente al enemigo que trata de aniquilarlos. De la resistencia de tantos y tantos presos que se consumen en espantosas mazmorras del mundo capitalista: en Los EE,UU., en Guantnamo, en Afganistn; en jaulas clandestinas y agujeros ocultos en los ms inslitos rincones de pases que se dicen democrticos.

Tambin Kepa, a su manera, nos leg parte de sus sueos que ya hoy son historia. Y sobre esta historia me gustara reflexionar un poco.

Han pasado 25 aos de aquella muerte, y uno contempla el tiempo transcurrido con extraeza. Se dira ayer, pero tambin se dira que hace un siglo. Qu raro es reconstruir el pasado y cuntas trampas nos tiende la memoria. Qu estaba ocurriendo entonces? Qu estaba yo haciendo en aquellos momentos? O qu no haca pudindolo hacer? Algunos, la mayora de los que ahora me escuchis, no estabais tan siquiera en el mundo, no habais nacido an. Otros s y fuimos testigos.

Quines tienen menos de 35 aos, qu saben de aquella huelga de hambre? Qu saben de Kepa y su resistencia? Saben lo que les han contado. Y qu les habrn contado? La verdad? La verdad tiene mltiples facetas que dependen del ngulo desde el que se mira. Y luego est la manipulacin, la mentira, los intereses de los que dominan; el Poder escribe siempre la Historia que le conviene y esa Historia es la que se propaga y circula, la que se hace visible y por lo general permanece. De ah la importancia de manteneros alerta y vigilantes, para no dejar que datos fundamentales caigan en el olvido. Vosotros sois una fuente de informacin para los investigadores del futuro: estis todava en los aledaos del acontecimiento. Habis conocido a los testigos, odo su relato y conocis la verdad. Y ello os responsabiliza a no guardad silencio. A dejar constancia de alguna manera.

Los que tenemos ms de 35 aos algunos bastantes ms-, de cierta manera fuimos testigos y podemos dar fe de lo que vimos, de lo que omos, de lo que ocurri en el momento. A nosotros no nos pueden engaar. Tenemos la vivencia, conservamos el impacto, la consternacin de la noticia, las mltiples emociones: la rabia de tanta impotencia, la clera de tanta injusticia. Todo esto repercute en la sensibilidad del pueblo y es muy importante narrarlo y transmitirlo: dejar constancia del hecho, dar fe de cmo ocurri, dejar testimonio del impacto social. Que no se pierda. Es una forma un tanto subjetiva pero vital para la reconstruccin de la Historia. El relato del que ha sido testigo est cargado de emocin reveladora de la cotidiana realidad. Las vivencias forman parte importante de nuestra vida y son un estmulo para la imaginacin del que recoge el relato que, aunque no haya vivido los hechos, puede reconstruirlos a su manera.

Pero los testigos van desapareciendo y hay que darse prisa. Recoger sus relatos es urgente.

.El haber sido testigo comporta mayor responsabilidad an. No es justo que se lleve a la tumba algo que pertenece a la colectividad. Y si yo he venido esta tarde aqu es para aportar mi pequea pero intenssima vivencia de aquellos das de hace 25 aos. Para contaros lo que escrib en mi diario y lo que signific aquella muerte.

Yo no conoca a Kepa. Me enter mucho despus de que era comunista. Conservo la foto en algn archivo pero no necesito recurrir a ella. La tengo clavada en la memoria, en blanco y negro, tal y como la sacaron los peridicos. Un hombre con el cuerpo consumido. Lleva ms de noventa das en huelga de hambre y su agona lenta le mantiene an con vida. Est postrado en la cama, parece febril, y desde sus enormes ojos muy abiertos mira.

No se sabe muy bien a dnde mira. Desde luego lejos; aunque se dira que tiene un cierto pudor de ser visto as y provocar vergenza en quienes a su vez lo miran. No recrimina nada: mira slo. Pero es una mirada potente, insostenible. De ella dijo Alfonso Sastre: Quin podr resistir esa mirada? y el diario Egin puso la frase al pie de esta foto que, de mano en mano, dara la vuelta al mundo. Y vindola yo, desde mi espanto biolgico, recuerdo que sent una gran turbacin y un cierto temor ancestral de estar perdiendo cualidades de la especie humana. Algo muy profundo. Cmo es posible que permitamos esto?.

Era la imagen de la dignidad. De alguien que ha llegado al colmo de resistir vejaciones y atropellos y, de pronto, se serena y muy tranquilo, a sabiendas del valor de su gesto, dice No. Un no rotundo, que va ms all de la tortura inmediata del entorno, que abarca todas las injusticias del mundo y protesta por ellas con tal firmeza que paraliza al agresor. Uno se imagina el momento en el que el preso inerme, maniatado en su cama, reducido a la inmovilidad absoluta, mira con sencilla dignidad al poderoso opresor y le reduce. El poder y la impotencia frente a frente revelando que, an as, es posible vencer, anunciando que un da ser posible el triunfo de la razn, que la fuerza de un ser humano cuando toma conciencia es muy grande y que la fuerza de muchos seres humanos tomando conciencia juntos es mucho ms que una suma arrolladora. No olvidar nunca la gran fuerza que me transmiti.

Kepa diciendo no de aquella manera se ha convertido en barricada; ha hecho saltar moldes y eliminado fronteras y nos conecta con grandes momentos de la Historia. Ya no es Kepa, es el Che en Bolivia, es un ejrcito de guerrillero esparcidos por el mundo, es un miliciano en el frente de Teruel. Es el grito de No pasarn! del pueblo republicano de Madrid, cercado y resistiendo al fascismo. Y es, sobre todo, un grito de esperanza, de que es posible mantener la dignidad y cambiar con ella el mundo, cuando un da miles y miles de seres humanos despierten de tanta anestesia en la que estn sumidos y tengan necesidad de decir no a tanta degradacin y oprobio.

Esto ocurra en junio de 1981, veinticinco aos atrs.

La Historia va lenta pese a que no paran de ocurrir cosas. Parece que nada avanza para quienes la vivimos da a da y con impaciencia. Pero est en marcha y nada indica que se vaya a detener. Para verlo es imprescindible mirar amplio y lejos: abarcar el panorama global que nos permita observar la interaccin de los pueblos y de sus luchas. No estamos tan solos como parece; tratan de aislarnos, eso s, de incomunicarnos, pero nosotros tenemos la solidaridad que nos une: otra de las grandes armas con las que debemos pertrecharnos. Estn ocurriendo cosas muy importantes en el mundo aunque la gran informacin trate de silenciarlo, de tergiversarlo y de confundir. Ah est Iraq con su resistencia defendiendo la dignidad de todos nosotros. Ah est Venezuela y su gran movimiento popular, cada vez ms rico en experiencia, en investigacin social, buscando nuevas formas de organizarse, de revolucionar el viejo orden imperialista. Ah est Bolivia, con la incorporacin a la Historia de millones de indios que nunca contaron y que ahora empiezan a ser respetados como personas. Ah estn otros pueblos renaciendo y por el extenso mapa se ven distintos focos de vida, pequeos an, pero que anuncian esperanzadores acontecimientos. Y ah est Cuba, como un faro luminoso que indica caminos y seala peligros, orientando a los pueblos de Amrica. Cuba lanzando destellos de luz desde su cerco, bloqueada hace casi cincuenta aos, resistiendo firme y construyendo a la vez un mundo mejor, demostrando que es posible resistir. Tambin por aqu estn ocurriendo cosas que presagian cambios y situaciones nuevas y esperanzadoras. No sabemos cundo pero estamos seguros de que Euskal Herria ser un da independiente y libre y que su pueblo, solidario y culto quiero poner nfasis en lo de la cultura porque es una de las grandes armas contra la ignorancia a la que nos relega el enemigo- y que su pueblo, solidario y culto, alcanzar tambin el nivel humano que le corresponde.

Kepa y tantos y tantos compaeros que ya no estn se han convertido sin tal vez saberlo en un legado fabuloso de energas, de conciencia crtica y de sueos. Y esta es una herencia que no podemos desperdiciar.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter