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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2006

Ponencia presentada en el II Foro Social Mundial de las Migraciones (Rivas Vaciamadrid, 24 de junio de 2006)
El insoportable yugo de la impunidad

Mario Amors
Rebelin

A la memoria de Cristina Carreo, dirigente de las Juventudes Comunistas de Chile desaparecida en el marco de la Operacin Cndor en Buenos Aires en julio de 1978



En julio de 1978 Cristina Carreo, dirigente de las Juventudes Comunistas de Chile, fue secuestrada en Buenos Aires por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), el organismo represivo de la dictadura de Pinochet. Cristina fue una de las militantes comunistas que sacrificaron su vida en la Operacin Retorno de los cuadros del PCCh, que haba sido mermado en 1975 y sobre todo en 1976 por la represin fascista. La Operacin Retorno signific el regreso a Chile de dirigentes comunistas tan destacados como la inolvidable compaera Gladys Marn y fue decisiva para la elaboracin de la lnea poltica de la Rebelin Popular de Masas, que puso en jaque a la dictadura entre 1983 y 1986.

Cristina Carreo desapareci en el marco de la Operacin Cndor, la coordinacin de los aparatos represivos de las dictaduras militares del Cono Sur desde finales de 1975, una iniciativa de Pinochet y del coronel Manuel Contreras, director de la DINA, un oficial a sueldo de la CIA durante aos. La Operacin Cndor, en la que estuvieron involucradas las dictaduras militares de Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Ecuador, fue la mayor expresin de la Doctrina de Seguridad Nacional y su caracterizacin de las fuerzas revolucionarias como el enemigo interno, elaborada en los cuarteles militares norteamericanos tras el triunfo de la Revolucin Cubana.

Segn declar al juez chileno Juan Guzmn en septiembre de 2001 el profesor paraguayo Martn Almada (descubridor de los archivos secretos de la dictadura de Alfredo Stroessner 1954-1989- en diciembre de 1992, que contenan abundante informacin sobre la Operacin Cndor), unas cien mil personas fueron vctimas de la Operacin Cndor entre desaparecidos, perseguidos polticos, torturados....

Cristina Carreo fue una de las compaeras que desapareci, en su caso en Buenos Aires a finales de julio de 1978. Fue conducida al centro de detencin de la dictadura militar argentina conocido como El Banco. Susana Caride coincidi con ella all: A Cristina nunca la dejaron de torturar. De igual forma, en algunas ocasiones la vi rer con una hermosa y ancha sonrisa. Por momentos pareca estar trastornada, o bien se haca la loca para no hablar durante los interrogatorios. Su cuerpo, que pude ver en las ocasiones en que nos dejaban ducharnos, presentaba grandes marcas de tortura.

En enero de 1979 Cristina fue trasladada al campo de prisioneros conocido como El Olimpo, tambin en Argentina. En las ltimas semanas los especialistas acaban de identificar en este pas sus restos mortales. Segn me ha escrito su hermana Dora, Cristina es la primera detenida desaparecida en la Operacin Cndor cuyos restos han sido hallados.

Como otros muchos casos, la tragedia de Cristina Carreo simboliza el peor crimen cometido por la dictadura de Pinochet: el exterminio del movimiento popular. La historia de Cristina y de su familia caracteriza muy bien la historia del pueblo chileno a lo largo del siglo XX.

Cristina naci el 3 de junio de 1945 en la oficina salitrera Pedro de Valdivia. Tambin all, en el Norte Grande, empez a forjarse, en los albores del siglo XX, el impresionante movimiento popular por el socialismo que llev a Salvador Allende a la Presidencia de la Repblica el 3 de noviembre de 1970. A comienzos del siglo pasado, en el extremo septentrional del pas, miles de obreros regaban con su sudor el ciclo dorado del salitre y fue all donde el obrero tipgrafo Luis Emilio Recabarren la Federacin Obrera y el 4 de junio de 1912 fund el Partido Obrero Socialista, que diez aos despus se convirti en el Partido Comunista.

En 1945, el ao que naci Cristina, Pablo Neruda fue elegido senador comunista por aquellas provincias junto a Elas Lafferte. Y precisamente nadie como Neruda ha cantado, en su Canto General, el sacrificio, la explotacin y la lucha de los trabajadores chilenos.

Su padre Alfonso Carreo fue expulsado de la oficina salitrera en 1947 por su militancia comunista y sufri la persecucin que el gobierno del traidor Gabriel Gonzlez Videla desencaden contra este Partido, cuya proscripcin no concluy hasta 1958 y que oblig a Neruda a partir al exilio de manera clandestina atravesando a caballo un paso de la cordillera andina.

En 1952, se sentaron las bases del proyecto histrico de la izquierda chilena. Aquel ao gan las elecciones el general Ibez con el apoyo de la mayor parte del socialismo; en cambio, el senador Allende present su candidatura con el Frente del Pueblo y con el apoyo principalmente de los comunistas logr slo el 5% de los votos. Sin embargo, la decepcionante gestin de Ibez impuls la confluencia de las organizaciones sindicales en la CUT en febrero de 1953, la reunificacin del socialismo en 1956, la creacin del Frente de Accin Popular (articulado a partir de la unidad socialista-comunista) y el gran resultado de Allende en las elecciones presidenciales de 1958, cuando perdi las elecciones presidenciales por apenas treinta mil votos.

La izquierda chilena ya era una alternativa real de poder cuando en enero de 1959 los revolucionarios cubanos entraron victoriosos en La Habana y cambiaron la historia de Amrica Latina. Los aos 60 fueron en Chile y en todo el continente una dcada de enorme efervescencia social y poltica: la expansin del movimiento popular, la movilizacin de sectores hasta entonces excluidos, como los pobladores o los campesinos, la confluencia de marxistas y cristianos, el impulso a la crtica del capitalismo y del imperialismo a partir de los postulados de los tericos de la dependencia, la certidumbre de la posibilidad y la necesidad de construir el socialismo como solucin para las injusticias del continente, los movimientos de reforma universitaria, las frtiles experiencias de pedagoga popular... Estos fenmenos se dieron en gran parte de Amrica Latina y en Chile contribuyeron a crear un movimiento popular verdaderamente impresionante.

Despus de examinar los documentos de la CIA desclasificados en los ltimos aos, tenemos la certidumbre de que, ms all de los intereses econmicos de las transnacionales estadounidenses en Chile y del perjuicio que les caus la nacionalizacin del cobre a partir de la llamada Doctrina Allende, la principal causa por la que el gobierno de Nixon y Kissinger emprendi la desestabilizacin de la sociedad chilena desde septiembre de 1970 fue de tipo poltico: la va chilena al socialismo era un ejemplo luminoso para los poderosos partidos comunistas de Italia y Francia y en general para todas las fuerzas que en el mundo occidental pretendan construir el socialismo sin recurrir a los modelos clsicos de revolucin.

El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 fue el penltimo de una sucesin de golpes militares de nuevo tipo en Amrica Latina a partir del derrocamiento por las Fuerzas Armadas brasileas del presidente Joao Goulart en 1964. Bolivia, en 1971, y Uruguay en 1973 fueron sus precedentes inmediatos.

En el plano interno, cuando la Fuerza Area bombarde el palacio de La Moneda la maana del 11 de septiembre de 1973, en el cajn de los jefes golpistas ya estaba un proyecto, conocido como El Ladrillo (elaborado por economistas formados en la siniestra Escuela de Chicago y asesores de la armada chilena), que defina la refundacin del pas a partir de los presupuestos ms dogmticos del neoliberalismo. Ello exiga el exterminio del movimiento popular y una verdadera poltica del terror.

A partir del mismo 11 de septiembre centenares de miles de chilenos tuvieron que partir al exilio, decenas de miles fueron detenidos de manera arbitraria y torturados y una parte de los dirigentes y militantes de las organizaciones de izquierda fueron asesinados y hechos desaparecer. La caravana de la muerte, Pisagua, el Estadio Chile, el Estadio Nacional, la Isla Dawson, Londres 38, Jos Domingo Caas, Villa Grimaldi, Peldehue, el Cuartel Borgoo, la Operacin Albania... son parte de las pginas ms oscuras de la historia de Chile y sinnimos del terror fascista.

Segn las cifras del ACNUR, fueron 110 los pases que acogieron a los refugiados chilenos, desde Australia y Nueva Zelanda a Mozambique, Suecia, Mxico, Cuba o Canad. Lejos de su aorada patria, miles de chilenos trabajaron y lucharon durante aos por denunciar los crmenes de la dictadura militar y para apoyar la lucha de amplios sectores de la poblacin a partir de 1983 por la recuperacin de la libertad.

Pero los refugiados chilenos tambin enriquecieron las sociedades que les acogieron. De hecho, la creacin de la Comisin Espaola de Ayuda al Refugiado (CEAR) no puede entenderse sin el papel decisivo de los refugiados chilenos, y tambin argentinos y uruguayos, que se instalaron en Madrid. El 11 de septiembre de 1974, con motivo del primer aniversario del martirio del Presidente Allende, Juan Jos Rodrguez Ugarte, uno de los principales fundadores de CEAR, ofici una misa en El Pozo del To Raimundo para los exiliados chilenos en la que ensalz el ejemplo de Allende.

El 8 de julio de 1974 Alfonso Carreo, el padre de Cristina, fue detenido junto con otros dirigentes comunistas por efectivos del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Area, conducido a la Academia de Guerra Area y torturado hasta la muerte.

En octubre de 1988 Augusto Pinochet fue derrotado por las fuerzas democrticas en el plebiscito sobre su continuidad en el poder y en marzo de 1990 tuvo que traspasar la banda presidencial a Patricio Aylwin, vencedor de las elecciones presidenciales de 1989 como candidato de las fuerzas democrticas.

La Transicin chilena es el resultado de la negociacin entre el rgimen y los sectores moderados de la oposicin (auspiciada por Washington) y parte de dichos acuerdos fue la impunidad para Pinochet y del resto de militares y civiles responsables de los crmenes contra la humanidad de la dictadura. En 1991 el Informe Rettig recogi los casos de ms de dos mil personas asesinadas o desaparecidas. Durante los tres lustros de la interminable transicin chilena slo 46 personas han sido juzgadas y condenadas en firme por las violaciones de los derechos humanos y de ellas 24 ya han recobrado la libertad porque recibieron penas muy livianas, segn los datos recopilados por la periodista Luca Seplveda Ruiz.

A pesar de los notables avances conquistados a partir de la presentacin de la primera querella criminal contra Pinochet por parte de Gladys Marn el 12 de enero de 1998 y de la detencin del tirano en Londres nueve meses despus, la impunidad perdura en Chile y la principal preocupacin del Gobierno de la Concertacin (coalicin de socialistas y democristianos en el poder desde 1990) es librar de la condena a los casi 400 oficiales actualmente procesados.

Chile est hoy atrapado en el laberinto de la herencia de la dictadura: el modelo econmico neoliberal condena a las clases populares a una absoluta desproteccin y les priva de sus derechos econmicos y sociales; la impunidad de los responsables de los asesinatos, las torturas ms abominables y las desapariciones es absolutamente lacerante; y la ley electoral elaborada en su da por los asesores de Pinochet consolida un sistema poltico bipolar que excluye a las fuerzas de izquierda del Congreso Nacional e impide el avance hacia una democracia verdadera.

Dora y Lidia, las hermanas de Cristina Carreo, forman parte del ejemplar movimiento de derechos humanos, protagonizado esencialmente por mujeres. Fueron ellas las que primero desafiaron a la dictadura para denunciar sus crmenes y su lucha fue esencial para la reconstruccin del tejido democrtico en Chile y para lograr amenazar la impunidad del tirano y sus subordinados.

En noviembre de 1999 Dora present en Argentina una querella junto con otras cinco familias de vctimas de la Operacin Cndor que un juez argentino, Rodolfo Canicoba, ha investigado a fondo. As, el 20 de julio de 2001 el juez Canicoba proces a Videla y solicit la extradicin de Pinochet y Contreras.

Durante la dictadura Dora trabaj en los organismos de derechos humanos y hoy denuncia la impunidad vigente en Chile: Ha sido muy doloroso, porque asesinaron e hicieron desaparecer a muchos compaeros, como mi hermana Cristina y como mi pap, gente buena que slo quera una sociedad mejor.

Precisamente, parte esencial de la lucha de Dora, de su familia y del movimiento de derechos humanos y la izquierda chilena ha sido la reivindicacin del compromiso de sus familiares con un socialismo democrtico y autnticamente revolucionario.

Durante mis diez aos de investigacin sobre Chile no he encontrado palabras ms bellas para definir la importancia de esta memoria para el futuro que las de Dagoberto Prez Videla, hijo de Sergio Prez y Lumi Videla, dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) masacrados por la DINA en la primavera austral de 1974, cuando l apenas tena 4 aos: Hubiera sido ms terrible para m quizs, me hubiera dolido ms, que hubieran destruido su consecuencia, el amor por lo que hacan, su valenta, pero todo ello est intacto y esto es lo que me importa, lo que me ayuda a salir adelante. Quiero decirte algo importante para m: mis padres en su lucha fueron victoriosos porque por lo menos a su familia la hicieron libre. Yo soy un hombre libre, no tengo patrn, vivo de lo que me gusta y haciendo lo que me gusta. Ellos lograron lo que queran con su familia, ellos nos entregaron esa libertad a nosotros, nos liberaron a nosotros. En el fondo no fuimos derrotados. La llama an est encendida.

En el pasado mes de mayo Chile ha vivido las mayores movilizaciones populares contra el modelo econmico neoliberal, protagonizadas por centenares de miles de estudiantes de enseanza secundaria, adolescentes que con su creatividad, unidad, combatividad y capacidad propositiva han desafiado al recin estrenado Gobierno de la socialista Michelle Bachelet. Adems en sus multitudinarias movilizaciones los estudiantes secundarios (denominados de manera cariosa como los pinginos) han apuntado directamente al ncleo del problema, el modelo econmico neoliberal, impuesto desde 1975 por la dictadura y mantenido de manera acrtica por la Concertacin.

La aparicin de una generacin conscientemente crtica con el neoliberalismo infunde esperanzas de que el pueblo chileno pueda abrir pronto las grandes alamedas de las que habl el Salvador Allende aquella maana del 11 de septiembre de 1973.

Muchas gracias, compaeros y compaeras.

 



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