Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2006

Desertificacin en Espaa: una perspectiva crtica

Julia Martnez y Miguel ngel Esteve
El ecologista


La desertificacin es un proceso de degradacin del suelo, agua, vegetacin y otros recursos que en Espaa es debido, sobretodo, a la erosin hdrica, la cual a su vez se debe en buena parte a la secular destruccin de la vegetacin. El nico remedio definitivo es la reconstruccin de la cubierta vegetal protectora.

Erosin y desertificacin son dos palabras mgicas porque conectan con sentimientos colectivos profundos, tales como abandono, desolacin y muerte, y son un ejemplo de los problemas ambientales acerca de los cuales parece no haber grandes disidencias, ni entre los ciudadanos ni entre las diferentes instituciones pblicas, los investigadores y las voces ambientalistas. Este aparente consenso est favorecido por una serie de tpicos, es decir, de ideas fcilmente aceptadas desde el principio por su poder explicativo, prcticamente no cuestionadas y con grandes dosis de inercia frente a su posible reemplazo.

La siguiente reflexin se enfoca a partir del anlisis del discurso ms generalizado en torno a la desertificacin, cuyo planteamiento podra ser el siguiente: La desertificacin es un proceso de degradacin del suelo, agua, vegetacin y otros recursos que en Espaa es debido, sobretodo, a la erosin hdrica, la cual a su vez se debe en buena parte a la secular destruccin de la vegetacin. El nico remedio definitivo es la reconstruccin de la cubierta vegetal protectora. Esta conexin de ideas ofrece una va a su discusin ordenada.

Desertificacin, degradacin del suelo y erosin

En 1991 el PNUMA defini la desertificacin como La degradacin de la tierra en zonas ridas, semiridas y subhmedas debido a un impacto humano negativo. Este concepto resulta muy vago y amplio, ya que en principio debe considerar cualquier tipo de degradacin de la tierra incluyendo procesos tan variados como la salinizacin, la calidad paisajstica, la banalizacin de ecosistemas, los impactos generados por las actividades extractivas, la contaminacin de suelos, etc. Sin embargo, al menos en Espaa, en la prctica usualmente slo se asocia con unos pocos procesos concretos como la salinizacin y sobre todo la erosin del suelo, sin que ello implique necesariamente que tales procesos son los principales o ms relevantes procesos de degradacin existentes en un territorio dado.

La utilizacin del trmino desertificacin como expresin de los distintos procesos de degradacin posee, adems, diversos efectos contraproducentes. En primer lugar, se trata de una definicin que no aporta nada nuevo ni es til, ya que puede referirse a procesos demasiado diferentes. Resulta al menos confuso aludir con un mismo trmino a la diversidad de procesos y problemas de degradacin existentes en cada lugar. La utilidad del concepto de desertificacin ha sido cuestionada tambin en otros contextos territoriales (1, 2, 3, 4), por su amplia y vaga definicin.

En segundo lugar, al asimilar desertificacin con degradacin, se fortalecen las connotaciones negativas que injustificadamente recibe otro trmino prximo: el de desierto, connotaciones negativas profundamente arraigadas en la opinin pblica y en buena parte del mbito tcnico. As, las reas desrticas y zonas ridas, las cuales se definen en trminos estrictamente climticos, son consideradas como zonas degradadas, por lo que son receptoras de todo tipo de infraestructuras, polgonos industriales, vertidos y acumulaciones de residuos sin que ello genere una preocupacin especial. Estas zonas estn sufriendo por ello una alarmante prdida de calidad paisajstica y ambiental, especialmente en los saladares y zonas esteparias.

Erosin del suelo en Espaa

La erosin se define generalmente como el arranque, transporte y sedimentacin de materiales, aunque en mbitos no cientficos se tiende a asociar la erosin slo con el arranque de materiales y no con los procesos de sedimentacin. En Espaa la desertificacin se ha asociado principalmente con la erosin, especialmente con la erosin en el medio natural. Esta identificacin, todava activa en muchos mbitos, no puede seguir sustentndose ni desde un punto de vista cientfico ni desde el punto de vista de las implicaciones socio-econmicas que suelen asociarse a los procesos de desertificacin. Un nmero creciente de trabajos de investigacin muestran que la mayora de las tasas de erosin que se haban estimado en medios naturales y semi-naturales en Espaa, y todava en uso, estn considerablemente sobrestimadas por diversas razones metodolgicas:

1 En primer lugar, en Espaa se ha utilizado de forma generalizada la ecuacin USLE, con algunas modificaciones, para estimar las tasas de erosin a gran escala espacial. Esto es inadecuado porque dicha ecuacin fue diseada para pequeas parcelas agrcolas (con una longitud de decenas de metros) y fuera de dicho contexto (pequea escala, uso agrcola), da lugar a importantes sobrestimas (5, 2). En una revisin sobre tasas de erosin en Murcia, que habitualmente se considera un territorio especialmente vulnerable frente a la erosin y la desertificacin, y tras analizar 316 trabajos de investigacin (6), se ha evidenciado que la USLE y mtodos similares dan lugar a tasas de erosin entre 10 y 60 veces mayores que los obtenidos con medidas.

Esto ha jugado un papel esencial en la justificacin tcnica de la pasada poltica forestal espaola, que consideraba que el matorral, especialmente en reas como el Sureste Ibrico, sufra altas tasas de erosin que haban de atajarse a travs de correcciones hidrolgicas y repoblaciones forestales. Las tasas de erosin estimadas con la USLE y mtodos similares constituyen todava la base de la cartografa temtica y de los instrumentos tcnicos aplicados en Espaa por las administraciones (como el Plan Forestal de la Comunidad Valenciana y el Plan de Accin Nacional para Combatir la Desertificacin).

2 La USLE subestima el papel del matorral y de la vegetacin con poca cobertura, propia de las zonas ridas, en el control de los procesos de erosin. Las mediciones en parcelas experimentales en Murcia sobre matorrales abiertos y vegetacin de zonas ridas arrojan tasas de erosin ente 0,1 y 1 toneladas por hectrea y ao, con un mximo de 3 toneladas por hectrea y ao encontrado sobre margas (6, 7, 8).

3 Debido a los complejos factores de control y a los procesos de sedimentacin y redistribucin de materiales, las tasas de erosin dependen estrechamente de la escala espacial (9, 10, 11), de forma que disminuyen de forma espectacular cuando se pasa de una escala de metros cuadrados a kilmetros cuadrados o cuencas enteras.

4 Las tasas altas de erosin en medios no agrcolas en Espaa se restringen a zonas muy limitadas, como los badlands, generados por activos procesos geomorfolgicos (12) y que constituyen paisajes especiales con un alto valor cientfico y ecolgico y que mantienen hbitats de gran inters, todo lo cual se ha empezado a reconocer con la declaracin de algunos de ellos como espacio protegido. Es el caso del Parque Natural Desierto de Tabernas (Almera), propuesto como Parque Nacional, y del Paisaje Protegido Barrancos de Gebas (Murcia).

En Espaa los principales problemas de erosin del suelo se localizan en zonas agrcolas marginales sobre materiales sueltos y altas pendientes, reas donde los subsidios de la PAC han promovido la expansin de olivos y almendros. La otra fuente de problemas de erosin en sistemas agrarios deriva de la proliferacin de invernaderos en las sierras costeras y reas de elevada pendiente en Murcia y Almera. La construccin de estos invernaderos, que en ocasiones ocupan extensiones muy grandes en las faldas de las sierras costeras, requiere grandes movimientos de tierra, similares a veces a los requeridos por las canteras. A pesar de ello cual, estos procesos no estn considerados en los planes nacionales de lucha contra la erosin, como el Plan de Accin Nacional para Combatir la Desertificacin y el Plan Nacional de Acciones Prioritarias de Restauracin Hidrolgico-Forestal y Control de la Erosin.

No obstante, y al menos en Espaa, el proceso que realmente est causando mayor prdida irreparable de suelo frtil, como recurso natural no renovable, no es la erosin sino la urbanizacin y ocupacin de los valles fluviales de regado tradicional y otros suelos de alto valor agrcola con edificaciones, carreteras y otras infraestructuras. Ya en 1992 el pas europeo ms afectado era Espaa, que era a la vez el pas con menor proporcin de suelos de alto valor agrcola y el pas en el que la prdida anual por urbanizacin de este tipo de suelos de alta calidad era mayor (13). En la actualidad asistimos a una grave aceleracin de este preocupante proceso, al calor de una especulacin urbanstica generalizada. Constituye una paradoja la aparente preocupacin en torno a la erosin en reas de baja calidad agrcola, como las zonas de margas, cuando los suelos realmente frtiles de los valles agrcolas estn desapareciendo irreversiblemente bajo la urbanizacin y ocupacin por distintas infraestructuras, sin que ello suscite una especial preocupacin.

Mitos en torno a la vegetacin y accin humana en zonas ridas

Asociar zonas ridas con la secular destruccin de la cubierta vegetal se basa en ideas simplistas y frecuentemente errneas. En zonas ridas como el Sureste Ibrico, el equilibrio dinmico clima-vegetacin impide la existencia de un estrato arbreo. De hecho, buena parte de las comunidades vegetales de estas zonas, aunque de bajo porte, presentan un grado de conservacin y de madurez mucho mayor que el encontrado en otras zonas con mayores precipitaciones y estratos arbreos. Y es que la aguda escasez de recursos hdricos ha mantenido estas zonas, hasta poca reciente, muy alejada de los procesos productivos y de una intensa intervencin y explotacin humana.

Tales ideas simplistas refuerzan la creencia errnea -y profundamente negativa para la conservacin de la biodiversidad de las zonas ridas- de que la accin secular del hombre ha deforestado el territorio carente de bosque y que en este territorio la erosin acta sin control. Esta imagen simplista y falsa ha contribuido a una escasa valoracin en los crculos tcnicos de la vegetacin de zonas ridas (14), lo que viene creando dificultades para una conservacin efectiva de estos ecosistemas. Estos tpicos han justificado una nefasta poltica forestal, que ha constituido un claro factor de degradacin de la biodiversidad de las zonas ridas, al suponer la eliminacin o una grave afeccin a comunidades de gran valor ecolgico y naturalstico, cuya excepcional importancia se ha puesto de manifiesto con el inventario de hbitats de inters comunitario y prioritario para la Unin Europea y con las propuestas de LIC para la red Natura-2000 (15, 16). Pese a ello, las actuaciones hidrolgico-forestales todava se incluyen en la Estrategia Forestal Nacional como un instrumento importante para combatir la desertificacin.

Desertificacin en Espaa: un problema de gestin insostenible del agua

El crecimiento descontrolado del regado en el Sureste Ibrico, al que recientemente se ha unido la proliferacin urbanstica, est generando una intensiva explotacin de los acuferos sin precedentes. El regado en la cuenca del Segura consuma ya en 1995 el 225% de los recursos renovables (17), lo que supone la mayor presin sobre los sistemas naturales de todos los pases mediterrneos europeos (18). Este consumo muy por encima de los recursos disponibles se sustenta en una generalizada sobreexplotacin de los acuferos.

La sobreexplotacin de toda la cuenca entre 1983 y 1995 ha crecido a un ritmo exponencial, con una tasa de crecimiento del 15,3 % anual, lo que implica que el volumen de sobreexplotacin de los acuferos se duplic cada 4,5 aos. Las consecuencias ambientales y sociales de esta sobreexplotacin incluyen el descenso de los niveles piezomtricos, la progresiva salinizacin de muchos acuferos, la desaparicin de numerosas fuentes y manantiales, la degradacin de diversos humedales, incluidas surgencias dentro del propio ro, el agotamiento de las aguas de reserva y la degradacin del paisaje y prdida del valor escnico de manantiales y humedales. En reas costeras de la cuenca como Mazarrn y guilas, la sobreexplotacin de acuferos ha ocasionado la prdida del 85% de los caudales de manantiales existentes en 1916.

Este proceso de agotamiento de acuferos, destruccin de humedales y gestin insostenible del agua es el proceso que en Espaa ms se ajusta al sndrome de desertificacin, en tanto que prdida irreversible de la productividad natural de los sistemas, y al que deberan hacer frente los planes nacionales de lucha contra la desertificacin.

Referencias
1. THOMAS, D. AND MIDDLETON, N. 1994. Desertification: exploding the myth. Wiley, Chichester.
2. STROOSNIJDER, L. 2000. Land use planning for mitigating desertification in Europe. In: G. ENNE, CH. ZANOLLA AND D. PETER (eds.) Desertification in Europe: mitigation strategies, land-use planning. Proceedings of the advanced study course held in Sardinia, 1999. Directorate-General for Research. European Commision, Brussels. pp. 155-183.
3. DAHLBERG, A.C. 2000. Interpretations of environmental change and diversity: a critical approach to indications of degradation - The case of Kalakamate, Northeast Botswana. Land Degradation & Development 11: 549-562.
4. WARREN, A. 2002. Land degradation is contextual. Land Degradation & Development 13: 449-459.
5. BOER, M. 1996. Geographical Information System-based application of the Desertification Response Unit concept at the Hillslope scale. In: BRAND, C. AND THORNES J. (eds). 1996. Mediterranean Desertification and Land Use. Wiley. Chichester. 471-492.
6. ROMERO-DAZ, M.A. 2002. La erosin en la Regin de Murcia. Universidad de Murcia. Servicio de Publicaciones, Murcia.
7. CASTILLO, V.; MARTNEZ-MENA, M. AND ALBALADEJO, J. 1997. Runoff and soil loss response to vegetation removal in a semiarid environment. Soil Science Society of America Journal 61: 1116-1121.
8. MARTNEZ-MENA, M.; CASTILLO, V.; ALBALADEJO, J. 2001. Hydrological and erosional response to natural rainfall in a degraded semiarid area of south-east Spain. Hydrological Processes 15: 557-571.
9. CERD, A. 1997. The effect of patchy distribution of Stipa tenacissima L. on runoff and erosion. Journal of Arid Environments 36: 37-51.
10. PUIGDEFBREGAS, J; SOLE, A.; GUTIRREZ, L.; DEL BARRIO, G.; BOER, M. 1999. Scales and processes of water and sediment redistribution in drylands: results from the Rambla Honda field site in Southeast Spain. Earth-Science Reviews 48: 39-70.
11. CANTN, Y.; DOMINGO, F.; SOL-BENET, A.; PUIGDEFBREGAS, J. 2001. Hydrological and erosion response of a badlands system in semiarid SE Spain. Journal of Hydrology 252: 65-84.
12. CALVO-CASES, A.; HARVEY, A.M.; PAYA-SERRANO, J. 1991. Process interactions and badland development in SE Spain. In: Soil Erosion Studies in Spain. Geoforma Ediciones: Logroo. 75-90.
13. COMISIN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS 1992. Programa Comunitario de Poltica y Actuacin en materia de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. COM(92) 23 FINAL. Instituto de Investigaciones Ecolgicas. Madrid.
14. ESTEVE, MA.; FERRER, D.; RAMREZ DAZ, L.; CALVO, J.F.; SUREZ ALONSO, M.L.; VIDAL-ABARCA, M.R. 1990. Restauracin de la vegetacin en ecosistemas ridos y semiridos: algunas reflexiones ecolgicas. Ecologa, Fuera de Serie: 1: 497-510.
15. BARAZA, F. 1999. Los hbitats comunitarios en la Regin de Murcia. Consejera de Agricultura, Agua y Medio Ambiente. Murcia.
16. ESTEVE, M.A. AND CALVO, J.F. 2000. Conservacin de la naturaleza y biodiversidad en la Regin de Murcia, in J.F. Calvo, M.A. Esteve y F. Lpez (coords.): Biodiversidad. Contribucin a su conocimiento y conservacin en la Regin de Murcia. Servicio Publicaciones Universidad de Murcia. Murcia. 193-214.
17. MARTNEZ FERNNDEZ Y ESTEVE SELMA, 2002 Agua, regado y sostenibilidad en el Sudeste Ibrico. Editorial Bakeaz. Bilbao.
18. INSTITUTE FOR PROSPECTIVE TECHNOLOGICAL STUDIES 1997. Towards a sustainable/strategic management of water resources: evaluation of present policies and orientations for the future. European Commission. General Directorate XVI. Institute For Prospective Technological Studies. Joint Research Centre. Technnical Report. Brussels.


Los autores son docentes de la Universidad de Murcia y miembros de Ecologistas en Accin Murcia



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter