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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2006

Guerra asimtrica

Juan Francisco Martn Seco
La Estrella Digital


El lenguaje no es neutral. Desde Maquiavelo, se conoce la fuerza de las palabras en el imaginario popular y los beneficios que al poder le reporta manejar los vocablos apropiados. La propaganda franquista aireaba los veinticinco aos de paz, ocultando que haban sido precisamente los sublevados los que haban iniciado una de las ms pavorosas contiendas civiles sufridas por nuestro pas. Hoy, la propaganda oficial propaga la expresin proceso de paz consciente de la magia que emana de esta palabra y cmo siembra en el inconsciente colectivo la premisa de que todo debe sacrificarse a su obtencin.

Una de las peores facetas del terrorismo de Estado es la capacidad que tiene de disfrazar con expresiones aparentemente inocuas las mayores atrocidades. Con la locucin efectos colaterales, Solana y dems mandos de la OTAN denominaban los ms aberrantes asesinatos en masa de civiles inocentes en la ya olvidada guerra de Kosovo. Hoy, el Gobierno americano y sus portavoces militares alcanzan la cspide de la impostura cuando califican de guerra asimtrica o de operacin de relaciones pblicas al suicidio de tres presos en Guantnamo. En un derroche de sadismo, llegan a tildarlo de acto de terrorismo, y terrorismo es, pero no de los suicidas sino de sus torturadores, terrorismo de Estado.

Los tres suicidios son simplemente la realizacin de algo sabido y esperado. Antes o despus tendran que producirse, dados los mltiples intentos que se venan sucediendo, fruto sin duda de la desesperacin en que se debaten tal como han manifestado sus abogados los all confinados, privados de todos sus derechos y de la capacidad de defenderse. Por s solo, Guantnamo deslegitima el sistema democrtico americano y toda su poltica exterior, al tiempo que pone en cuarentena la efectividad de la legalidad internacional. Es verdad que hoy las diferentes instancias internacionales, desde la ONU al Parlamento Europeo, lo han condenado; pero no es menos cierto que lo han hecho demasiado tarde, cuando la situacin resulta ya insultante y la condena carece de virtualidad prctica, consciente como es el Gobierno americano de que se trata de un brindis al sol y que no va a cambiar un pice la conducta frente a EEUU del resto de los gobiernos.

Por supuesto que Guantnamo no es la nica expresin de la iniquidad que est acompaando la invasin de Iraq y Afganistn. Poco a poco, van apareciendo distintas informaciones que dejan al descubierto las atrocidades cometidas, desde las torturas de Abu Ghraib a la matanza de Hadiza, pasando por los vuelos de la CIA o el tiro al blanco que, segn algunas informaciones, se practica con civiles en Ramada. Todo ello no es desde luego anecdtico, como pretende el Gobierno estadounidense, sino ms bien lo poco que ha trascendido, sorteando la censura, de un universo mucho ms vasto y que progresivamente se ir conociendo.

La balada sdica entonada por un marine en un vdeo que ha circulado recientemente en las distintas televisiones constituye una expresin bastante clara de la ideologa y los sentimientos que deben anidar en buena parte de las fuerzas de ocupacin. No vale escandalizarse ni siquiera predicar de los agentes directos la culpabilidad principal. Los mximos responsables son aquellos que han desencadenado la contienda y trasmiten la doctrina de que, frente a los considerados enemigos: el eje del mal, todo est permitido. Iniciar una guerra es abrir la caja de Pandora, de la que se escapan las pasiones ms ruines, los sentimientos ms abyectos y las pulsiones ms sdicas. Los mximos culpables son, sin duda, los que lanzan a los combatientes de uno y otro bando a estados tales de miedo y desesperacin en los que terminan emergiendo los peores instintos. Responsables son tambin los que hicieron de tontos tiles, los comparsas y cmplices. Algunos deberan preguntarse si tanto dolor y sufrimiento puede pagarse con una vicepresidencia en el Banco Mundial.

La responsabilidad se extiende tambin a los gobiernos europeos y a su hipocresa. Desde el inicio se intua que la negativa de algunos a la guerra de Iraq tena mucho de posicin estratgica o de rentabilidad electoral. La moderacin en la forma de oponerse y, sobre todo, la mala conciencia se han hecho presentes en numerosas ocasiones hasta el punto de parecer que se peda perdn por tanta osada. La conclusin est a la vista, se ha estado presto a seguir colaborando, si bien ms o menos a hurtadillas o con pretextos espurios. El espectculo bochornoso de los vuelos de la CIA es sobradamente expresivo. El informe de la Eurocmara deja al descubierto las mentiras de los gobiernos europeos y va a ser difcil que nos convenzan, por mucho que lo intenten, de que no saban nada. Su complicidad por accin u omisin es evidente; en el mejor de los casos han mirado para otro lado para no tener que intervenir.

No deja de ser significativo que, mientras aparentemente se inhiben en la ocupacin de Iraq, se involucren ms y ms en Afganistn. No parece que ambas situaciones sean sustancialmente distintas por el mero hecho de que la OTAN haya intervenido. La misma pervivencia de la OTAN es ya seal de la complicidad europea con la criminal poltica americana. Al igual que el FMI, la Alianza Atlntica es una organizacin obsoleta. Los dos organismos perviven aun cuando las circunstancias y fines para los que fueron creados se han modificado radicalmente. Tanto el sistema monetario internacional como la guerra fra hace tiempo que desaparecieron y ambas instituciones se han convertido en meros instrumentos a favor de la poltica imperial de EEUU, en la que Europa acta de comparsa. Con la excusa del terrorismo y la connivencia de los bancos centrales, entre ellos el BCE, la Casa Blanca expa las finanzas mundiales. Claro que las cosas pueden an empeorar. El nclito Semprn, ministro de Cultura en los peores aos del felipismo y paladn de la primera guerra de Iraq, pretende cambiar en Europa el liderazgo de Francia y Alemania por el de los gobiernos fundamentalistas del Este europeo. De nuevo su resentimiento anticomunista y pro yanqui le juegan una mala pasada.


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