Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2006

'Emigracin ilegal': una nocin que hay que desterrar

Claire Rodier
Red Migreurop

Traducido para Rebelin y Tlaxcala por Caty R.


Una expresin se est trivializando en los medios de comunicacin y entre ciertos polticos: emigracin ilegal. Se utiliza muy a menudo desde hace algunos das a propsito de los africanos que, primero por el desierto y luego por el mar, intentan atravesar lo desconocido para alcanzar las costas europeas.

La nocin de emigracin ilegal nos alarma, porque parece anunciar un futuro peligroso. No es nueva; Le Monde publicaba el 23 de junio de 2003: los Quince no sancionarn a los pases con emigracin ilegal. Poco despus el gobierno marroqu promulgaba la ley n 02-03 de 11 de noviembre de 2003 relativa a la entrada y estancia de los extranjeros en Marruecos y a la inmigracin y la emigracin irregulares, cuyos artculos 50-52 castigan severamente (hasta con veinte aos de prisin) a quien salga o ayude a otros a salir del territorio marroqu de forma clandestina. Presionado por la Unin Europea (UE), Marruecos se ha acostumbrado a perseguir a las personas que salen del pas, hecho que, como todos sabemos, se sald con una quincena de muertos por disparos en Ceuta y Melilla en el otoo de 2005.

Hoy, la expresin "emigracin ilegal" est muy difundida y transforma el solo hecho de emprender el camino en un acto censurable. Acaba de recibir el aval de la Conferencia de los ministros del interior del Mediterrneo Occidental (CIMO), que se celebr en Niza el 11 y 12 de mayo de 2006, bajo la presidencia de Nicols Sarkozy, en un comunicado que alaba los esfuerzos de los pases de la orilla meridional del Mediterrneo para contener la emigracin ilegal a Europa.

Ms al sur, las autoridades senegalesas comunicaron que haban detenido en su territorio a 1.500 candidatos a la emigracin clandestina que pretendan llegar a las islas Canarias en pateras (AFP, del 22 de mayo de 2006).

Sin embargo, ni el concepto que convierte al emigrante en delincuente, ni las prcticas que se pretenden autorizar tienen legitimidad si nos atenemos a un texto de 1948 que vincula a todos los Estados miembros de la ONU. El artculo 13, prrafo segundo de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos (DUDH) dice que: toda persona tiene derecho a salir de cualquier pas, incluso del propio, y a regresar a su pas. Este derecho ha sido ratificado por varios textos internacionales vinculados al Pacto internacional de los derechos civiles y polticos de 1966. Por tanto nicamente la inmigracin podra no ser legal puesto que se considera que la entrada en un pas depende de la voluntad de cada Estado soberano. La idea de emigracin ilegal se crea a partir de una simetra engaosa, ya que si ningn pas est dispuesto a acoger al viajero, entonces ste pierde el derecho a viajar.

La criminalizacin del emigrante en su pas de origen no es nueva. Ha sido y sigue siendo un atributo de los pases que se inspiran en el modelo sovitico segn el cual al emigrante se le considera un fugitivo. En esto se inspiraron diversos regmenes autoritarios. La Declaracin Universal de los Derechos Humanos sirvi precisamente para eso: siendo ilegal en su tierra, el emigrante se converta en un inmigrante bienvenido en el pas de acogida. Resulta irnico como tantas veces en la poltica- que esa misma referencia a la ilegalidad de salida se invoque ahora como un pecado contra nuestra hospitalidad. Y as se trampean los principios jurdicos universalmente reconocidos.

Con el electoralismo racista al fondo, la creacin de este concepto esconde un regateo. Por un lado, la UE saca partido de su liberalidad bautizada astutamente como ayuda a la vigilancia de las fronteras y ayuda al desarrollo y en el lado de los pases dominados, hay una competicin para ser el alumno favorito de una UE que ya no esconde que distribuye sus prebendas al son de su capacidad para encauzar los flujos migratorios. As en Rabat se quejan de que los 40 millones de euros prometidos por la UE por este concepto no se han pagado a pesar de los esfuerzos de la polica y el ejrcito marroques para detener los flujos "ilegales" hacia el norte. Y sabemos que, si en 2005 Libia hablaba de lanzar dos millones de emigrantes sobre Italia era para obtener, como as fue, agradecimiento y apoyo econmico de Amrica y Europa.

Ms que nunca florece la estrategia de hacer caja y se atascan las ventanillas de la UE. Dirigindose a los espaoles que quieren devolverle a sus emigrantes varados en las Canarias, el presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, clama para estar a la altura: que me los devuelvan pero que me den tambin dinero para la irrigacin. (Journal du Dimanche, 21 mai 2006).

Los gobiernos europeos y africanos estn imponiendo un concepto para luchar contra la inmigracin ilegal que no tiene ningn fundamento jurdico. Lo ms inquietante es lo que todo esto implica de regresin hacia un sistema que generaliza la postura de encerrar a los indeseables; as quedaran, a un lado el santuario de los pases ricos y al otro la zona de donde estara prohibido salir, que se convertira en un gran campo de concentracin [1]. Y Europa sigue su construccin produciendo cada vez ms violencia en sus mrgenes. Mientras tanto en los pases situados en medio de este cara a cara, se desarrolla un racismo atizado por los pases dominantes, especialmente hacia los emigrantes del frica negra atrapados por una trayectoria migratoria interrumpida. La estigmatizacin de la emigracin calificada como ilegal, contribuye a reforzar el arsenal policial de los pases que colaboran, de buen grado o a la fuerza, en las polticas europeas cuyo fin es mantener a raya a los extranjeros.

[1] frica: la gran crcel http://www.rebelion.org/noticia.php?id=21904

Fuente: http://lmsi.net/article.php3?id_article=560

Caty R. es miembro de los colectivos de Rebelin y Tlaxcala (www.tlaxcala.es), la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin es copyleft.



 

 

 

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter