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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2006

Mujeres presas en situacin precaria

Adital


La ausencia de datos y el aumento de la poblacin carcelaria femenina llevaron a la Pastoral Carcelaria y al Instituto Tierra Trabajo y Ciudadana (ITTC), en cooperacin con el Consejo Britnico, a realizar un estudio sobre la situacin en la que viven las mujeres presas del Estado de San Pablo. El resultado del estudio pretende llamar la atencin hacia la situacin de estas mujeres y encontrar una propuesta innovadora para que el Gobierno de San Pablo la considere. En este sentido, colaborar para que se establezca un dilogo efectivo con las autoridades, tenindose en cuenta las divergencias y diversidades de la vida cotidiana de la mujer encarcelada.

 

"Anhelamos que, sin discriminacin, se reconozcan las cuestiones de gnero presentes en la prisin, tanto cuando se trata de mujeres como de hombres. La perspectiva es de que "el sistema debe pensar" en los individuos, en las familias y en las comunidades y sus peculiaridades. Esa nueva mirada es lo que permitir el cambio necesario para que los derechos de las mujeres sean respetados. No se trata de privilegios, sino de la aplicacin de la ley y de los derechos", expresa el estudio.

 

La superpoblacin carcelaria, falta de asistencia mdica, condiciones estructurales del sistema penitenciario, que respeten las diferencias entre hombres y mujeres, estn entre los problemas sealados por la investigacin. Segn el estudio, las ms recientes estadsticas de la Secretara de la Administracin Penitenciaria, disponibles a partir de febrero de 2005, indica un total de 3.410 vacantes en el sistema penitenciario femenino del Estado de San Pablo (rgimen semi-abierto, cerrado y medida de seguridad). La poblacin carcelaria femenina total en penitenciarias y crceles de San Pablo era de 8.319 presas, dando como resultado un dficit de 4.909 vacantes.

 

Hay una mayor inversin en construcciones del sistema penitenciario para albergar a hombres. Eso hace que las mujeres encarceladas en los presidios (excluyendo las crceles) enfrenten una tasa de superpoblacin de 119%. En febrero de 2005, eran 4.015 mujeres viviendo en 3.372 vacantes. La inauguracin de 1.200 nuevas vacantes, con la construccin de dos nuevas penitenciarias femeninas y de dos nuevos centros de resocializacin, no fue suficiente para albergar al 53% de las presas mujeres que todava estn detenidas fuera del sistema penitenciario, en crceles pblicas administradas por la polica, bajo jurisdiccin de la Secretara da Seguridad Pblica.

 

El estudio constat que el derecho de las mujeres de ser detenidas en instalaciones separadas por sexo es ampliamente respetado dentro del Estado de San Pablo. Pero, a pesar de que las mujeres estn detenidas en establecimientos separados, las instalaciones no poseen estructura adecuada para ellas; la vasta mayora de las penitenciarias y crceles fueron "adaptadas" de penitenciarias y crceles pblicas masculinas existentes. Ejemplo de ello es que slo una de las penitenciarias femeninas visitadas dispona de nursery adecuada para que las mujeres cuiden de sus bebs

 

Segn el estudio, "a pesar de la proteccin detallada dada a los presos por medio de la ley internacional y nacional, las mujeres encarceladas enfrentan serias dificultades para tener acceso a la asistencia de salud adecuada. Las mujeres entrevistadas reclamaron por una serie de problemas por falta de tratamiento de salud, variando desde aquellos relativamente menores hasta los que requieren un cuidado especializado y urgente".

 

Los impedimentos para que las mujeres reciban el cuidado necesario de salud son: ausencia de profesionales del rea de salud; falta de asistencia ginecolgica; escasez de medicamentos; precarias instalaciones de asistencia de salud; y falta de personal para la asistencia especializada.

 

La violencia contra las mujeres presas comienza en el momento de la detencin y contina en la vida cotidiana de la crcel; con maltratos relacionados con procedimientos de revista dentro de la prisin - o sea, durante situaciones de inspeccin, regulares o no, las policas entran en las prisiones y crceles para proceder a buscar equipamientos, drogas o armas. Las mujeres que ocupan celdas individuales, adems del castigo de quedar aisladas, son particularmente vulnerables al abuso. Segn el estudio, "esa situacin est agravada por el hecho de que no quedan testigos sobre esa prctica de estos actos irregulares y slo tenemos el relato de la presa "indisciplinada".

 

"El problema ms grave del sistema carcelario es que el Estado no cumple con la legislacin vigente de cualquier jerarqua. En el caso de que hubiese observancia de las normas y que la legalidad fuese respetada, ciertamente el panorama encontrado no sera aqul indicado en los informes mencionados anteriormente, producto de innumerables visitas realizadas", concluye el estudio.

 

Las recomendaciones realizadas por el estudio para que haya una mejora en el sistema carcelario para mujeres, incluyen: transparencia de datos; apoyo a la investigacin; monitoreo de los procesos delictivos y de ejecucin criminal; creacin de banco de datos; creacin de condiciones efectivas de reintegro; invertir la poltica de preponderancia de construccin de espacios masculinos, para evitar la superpoblacin en crceles femeninas; tener proyectos apropiados a la condicin femenina; incentivar las relaciones familiares, como la visita de los hijos y visitas ntimas; e instalar telfonos pblicos en los establecimientos carcelarios.

 

Y adems, es necesario que las mujeres encarceladas tengan acceso a las campaas de salud, pues stas no son llevadas a los presidios; las mujeres embarazadas deben recibir un seguimiento mdico durante el periodo prenatal; es fundamental que el Estado d apoyo a aqullas que salen de la prisin, en virtud del total cumplimiento de la pena, y tambin para aqullas que cumplirn la pena en rgimen abierto o fueran beneficiadas por libertad condicional; y recomendarse el perfeccionamiento de los agentes y funcionarios del sistema carcelario.

 

Traduccin: Daniel Barrantes - [email protected]



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