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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2006

Irn atmico

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Un vuelco. La nueva actitud de Estados Unidos respecto de Irn a propsito del contencioso nuclear constituye un vuelco espectacular. Es preciso recordar que, hace apenas dos meses, altos responsables estadounidenses consideraban todava como "opcin posible" (1) el lanzamiento de ataques selectivos para obligar a Tehern -"uno de los motores del terrorismo mundial", segn el secretario de Defensa Donald Rumsfeld- a que abandonara su programa nuclear. Estos ataques implicaban el uso de bombas antibnker de ojiva atmica, de B61-11, y amenazaban especialmente el complejo de Natanz, situado a 250 kilmetros de Tehern, donde se encuentra una central de enriquecimiento de uranio. De acuerdo con un alto responsable del Pentgono, la Casa Blanca estimaba que "el nico modo de resolver el problema es cambiar la estructura del poder en Irn, y eso significa una guerra" (2).

En eso estaban cuando de pronto las cosas cambiaron radicalmente. Reunidos en Viena el 1 de junio, los ministros de asuntos exteriores de los cinco pases miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Rusia) y de Alemania han elaborado un documento que formula, en un tono esta vez conciliador y desprovisto de amenazas, nuevas propuestas para poner fin al contencioso. Propuestas que el alto representante de la Unin Europea para la poltica exterior, Javier Solana, entreg el 6 de junio en Tehern a Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de la Seguridad Nacional y principal negociador iran en la cuestin.
Aunque el contenido del documento no es de dominio pblico, se sabe que en l los seis reconocen el derecho de Irn, signatario del Tratado de No Proliferacin Nuclear (TNP) a acceder a la energa nuclear civil, y se comprometen a ayudarlo a comprar reactores de agua ligera. Adems proponen poner fin al embargo econmico, proporcionarle piezas de repuesto que necesita su aviacin civil, y prometen apoyar su candidatura ante la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) a la que Washington ya ha opuesto su veto en dieciocho ocasiones...

La verdadera concesin est en otra parte: el Gobierno de Estados Unidos, que hasta el momento se negaba de modo absoluto a hacerlo, acepta sentarse a la mesa de negociaciones al lado de las otras cinco grandes potencias para discutir directamente con los iranes. Con la nica condicin de que suspendan el programa de enriquecimiento de uranio.
Tambin Tehern parece apostar por el apaciguamiento, y se da tiempo para reflexionar antes de responder. Las primeras seales son alentadoras. Ali Larijani admita que "en estas propuestas hay pasos positivos". Y el ministro iran de Asuntos Exteriores Manucher Mottari, aun reconociendo que su pas tiene que esforzarse por disipar las inquietudes internacionales, se ha declarado optimista: "Es un paso adelante. El ao pasado los europeos nos haban dicho: Este es nuestro plan, lo toman o lo dejan'. En cambio ahora nos dicen: Aqu tienen una propuesta, podemos discutirla, estudiarla y negociarla por canales diplomticos'. Es positivo. Admiten que es negociable una vez que la hayamos estudiado. Estados Unidos ha aceptado participar en la negociacin, y recibimos con placer esta decisin" (3).

Cmo explicar el cambio de Estados Unidos? Ante todo est el derecho indiscutible de Irn -potencia regional de 76 millones de habitantes y gran proveedor de hidrocarburos, que no ignora que la disminucin de la produccin de petrleo es inevitable- a preocuparse por su futuro energtico. Y a apostar por tecnologas nucleares civiles. A pesar de ms de dos mil inspecciones desde 2003, la Agencia Internacional de la Energa Atmica (AIEA) nunca ha podido ofrecer la menor prueba de que la Repblica islmica desarrollara un programa nuclear militar, el nico que prohbe el TNP.
Rusia y China reconocen que los iranes tienen que hacer un esfuerzo por crear un clima de confianza, pero defienden el derecho de Tehern a disponer de energa nuclear civil. Estos dos Estados se opondran a toda sancin contra Irn si esa cuestin se dirimiera en la ONU. Acaban de reiterar su solidaridad con ocasin de la cumbre de la Organizacin de Cooperacin de Shanghi (OCS) que se celebr en esa ciudad china a mediados de junio.

Sin duda pesaron tambin otras consideraciones. Por ejemplo, el fracaso de la ocupacin de Irak, donde los chitas proiranes son paradjicamente los mejores aliados de Washington; la amenaza iran de hacer volar en caso de ataque el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de la produccin mundial de crudo; la intencin de Irn de exigir el pago de las exportaciones de petrleo y gas en moneda europea, despus de haber convertido ya a euros la mayor parte de las reservas de divisas, dado que Tehern sabe que en este momento el dlar es el taln de Aquiles de Estados Unidos...
Sea como fuere, en vsperas de la Cumbre del G8 en San Petersburgo del 15 al 17 de julio, los dos bandos tienen inters en buscar un compromiso.

Notas:

(1) The Washington Post, 9 de abril de 2006.
(2) Seymour M. Hersh, "The Iran plans", The New Yorker, 17 de abril de 2006.
(3) El Pas, Madrid, 15 de junio de 2006.



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