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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2006

La mediacin de Mubarak

Abdel Bari Atwan
Al-Quds

Traducido de rabe para Rebelin por Ciro Gonasti


El primer ministro israel, Ehud Olnert, se ha deshecho en alabanzas al presidente egipcio Hosni Mubarak tras los intensos esfuerzos que ste ha desplegado a favor de la liberacin del soldado israel prisionero de la resistencia palestina en Gaza. No cabe duda de que al presidente Mubarak le emocionarn estos elogios del amigo Olmert y quizs tratar de rentabilizarlos o traducirlos en una mejor relacin con Washington a fin de obtener luz verde para reprimir ms a la oposicin de su pas, impedir el proceso de reformas polticas y acelerar la sucesin de su hijo Jamal para la presidencia de la repblica.

Al presidente Mubarak no le importa, ni para bien ni para mal, la situacin de los rabes, y menos an la de los egipcios, pues precisamente se nombra a s mismo mediador de los intereses israeles frente a los palestinos en el mismo momento en que los egipcios le exigen la retirada de su embajador y, ms an, la ruptura completa de relaciones con el estado hebreo en protesta por las matanzas casi cotidianas realizadas contra los palestinos; y, no conforme con esto, somete a los propios palestinos a intensas presiones y les atribuye la responsabilidad del asedio por hambre y los constantes bombardeos de que son vctimas.

Los peridicos israeles hablaban ayer de la mediacin oficial egipcia y alababan al presidente Mubarak, asegurando que ste haba amenazado con imponer a los palestinos toda una serie de sanciones en caso de que se negaran a liberar sin condiciones al soldado israel prisionero antes de 48 horas.

No sorprende esta advertencia en labios del presidente egipcio, pues ya lanz una similar al difunto presidente Yaser Arafat, al que pidi que renunciara al poder y traspasara todas sus competencias en materia de seguridad al entonces primer ministro Mahmud Abbas, concedindole para ello un plazo de tres semanas y retirndole la proteccin egipcia. Menos de dos meses despus de esta amenaza, el presidente Arafat muri envenenado.

El presidente Mubarak negar su responsabilidad, se lavar las manos de todo reproche y repetir sus famosas palabras: se lo advert pero no quisieron escucharme. Esta misma expresin se la dirigi al presidente iraqu Sadam Hussein durante la guerra de 1991 y tambin durante la ltima guerra; y es la prueba de que fue l mismo el que facilit a la administracin estadounidense las informaciones relativas a la posesin de armas de destruccin masiva y las fotografas del laboratorio mvil que sirvieron de pretexto para desencadenar la guerra contra Iraq, tal y como revela el libro Plan de ataque del periodista Bob Woodward.

La cuestin de la puesta en libertad del prisionero israel no depende de la voluntad de los polticos palestinos, ni en Gaza ni en Damasco, pues se ha convertido ya en una causa nacional defendida sin excepcin por todo el pueblo palestino. Ha despertado las esperanzas de 10.000 prisioneros palestinos en una pronta liberacin. Y en estas condiciones, cualquiera que pida la libertad sin condiciones del prisionero israel slo puede ser considerado un traidor.

Las fuerzas israeles vacilan en invadir el sector de Gaza no por respeto o sensibilidad hacia los habitantes a los que estn asediando y a los que aterrorizan con sus aviones y sus bombas, sino por la percepcin de que el resultado puede ser quizs exactamente el contrario del deseado. Los habitantes de Gaza estn preparados para defender su tierra tanto como se lo permitan sus fuerzas y el soldado israel puede morir con la entrada del primer tanque junto a algunos otros soldados invasores. Hamas volvera a las operaciones suicidas con fuerza, legitimidad y apoyo popular.

El gobierno israel apuesta por las presiones egipcias oficiales sobre los dirigentes de la resistencia para ahorrarse as los costes de la invasin, con la esperanza de que sus agentes consigan informacin en torno a la localizacin del prisionero y puedan utilizar el factor sorpresa para liberarlo.

El destinatario mismo de las presiones egipcias destinadas a liberar al prisionero no est muy claro, pues las facciones responsables del soldado secuestrado no dependen de ninguna institucin poltica definida y sus hombres no aspiran a la fama o a un nombramiento ministerial sino al martirio. De hecho, estos hombres se han rebelado contra todos los poderes e instituciones. El brazo militar del movimiento Hamas se ha vuelto independiente de su direccin poltica, pues considera que sta se ha equivocado al prolongar la tregua y al aceptar cargos pblicos y los privilegios mundanos correspondientes.

Los Comits Populares de Resistencia (responsables de la captura) nacieron del vientre del extremismo y la humillacin y alimentaron el frente del rechazo en la nueva configuracin. Capturaron al soldado israel a sabiendas de los jugueteos egipcios y de las intenciones israeles y rechazan el principio de liberar al soldado en primer lugar y dejar luego la cuestin de los prisioneros palestinos a la generosidad israel, pues esta generosidad se revel completamente inconsistente tras la cumbre de Sharm-e-Sheij y otras cumbres anteriores. Ellos quieren sentar el precedente del intercambio como nico procedimiento de liberacin de sus prisioneros en las crceles de la ocupacin y saldrn vencedores en todos los casos, tanto si intercambian al prisionero como si el enfrentamiento acaba con su ejecucin, o si alcanzan el martirio al que aspiran. El perdedor ser Olmert, el cual no posee, al contrario que Sharon, ese capital que podra permitirle enjugar la clera de la opinin pblica en caso de que fracase la operacin de invasin anunciada y la liberacin del soldado prisionero, que puede morir en un acto de venganza; como no posee tampoco una mayora suficiente en la Knest que proteja su gobierno del derrumbe.

Los palestinos se han acostumbrado a la solidaridad o, ms bien, se han hecho adictos a ella, y la cuestin del bloqueo financiero ha dado resultados contrarios a los esperados. El asunto de los salarios se ha hecho menos acuciante y las distintas facciones se han unido al amparo de la resistencia en un cierre de filas sin precedentes. La carga israel aumenta su peso da a da sobre los hombros de occidente, y concretamente de EEUU. Y cmo este occidente democrtico y civilizado puede defender la muerte por hambre, el bloqueo y el terror al que estn sometidos un milln y medio de palestinos aislados y la destruccin de las centrales hidrulicas y elctricas construidas con dinero de los impuestos estadounidenses y europeos en favor de la liberacin de un solo soldado capturado en una operacin militar tcnicamente impecable y moral y jurdicamente legtima? Las acusaciones a Siria y la atribucin a su gobierno de la responsabilidad del secuestro es una seal de impotencia y de falta de imaginacin y suena deshonrosa. Y en cuanto a los mediadores rabes que acuden en rebao a la capital siria, tienen que saber que los tiempos en los que las decisiones de la resistencia palestina se tomaban en una o en otra capital rabe se han ido para no volver.

Los que han capturado al prisionero israel son los hijos de los campamentos de la desesperacin, los que no abandonaron Gaza, y no saben hacer otra cosa que resistir; el martirio es la cima de sus ambiciones y no abrigan demasiado respeto por casi ninguno de esos gobiernos rabes que se debilitan an ms con su mediacin.



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