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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2006

Somalia y otras desgracias

Jorge Gmez Barata
Argenpress



Si fuera cierto que el sufrimiento purifica, Somalia sera sede de la Corte Celestial. rabe por su origen e islmica desde el siglo XIII, por su tierra, su lengua y su cultura, pudiera ser una gema de la civilizacin humana y no el escenario de una ilimitada tragedia.

Formada al unir con dbiles zurcidos los retazos britnico, francs e italiano de la Abisinia histrica que el canibalismo colonial despedaz, Somalia surgi como Estado en 1960, poca en que fue atrapada por las letales tenazas de la oligarqua tribal nativa, el neocolonialismo y la contradiccin Este-Oeste.

Adems de las hambrunas, la sequa, y los tsunamis, las intervenciones extranjeras, los dilogos infructuosos, los acuerdos incumplidos, la guerra civil es lo ms frecuente en Somalia. Desde que en 1991, cuando fue derrocado el presidente Mohamed Siad Barre, nunca ms cont con un gobierno. La Nacin retrocedi a la etapa feudal y sus comarcas pasaron a ser regidas por Seores de la Guerra, que constituyeron una llamada Alianza para la Paz y Contra el Terrorismo, cercana a Estados Unidos.

Segn se afirma, tanto el gobierno provisional como los seores de la guerra han sido derrotados por las milicias del Consejo de Cortes Islmicas, que proyectan proclamar un Estado Islmico. Como era de esperar, Estados Unidos ha descartado otorgar ninguna vigencia con las fuerzas de la entidad islmica al afirmar que su lder Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, figura en su lista de terroristas.

Un nuevo escenario

Los pases europeos, los organismos y la prensa internacional, que abandonaron a Somalia junto con las tropas interventoras norteamericanas en 1992 y que en los ltimos 15 aos apenas la recordaron, sospechosamente han comenzado a magnificar los recientes acontecimientos.

En el peor de los escenarios asistiramos a la apertura de un nuevo frente de la guerra de Bush contra el terrorismo, aventura a la que Estados Unidos pudiera empujar a algunos de sus aliados para controlar casi 2 000 kilmetros de costa al ocano Indico y privilegiados accesos al golfo Prsico e Irn.

Es cierto que el Islam es la religin dominante en Somalia, no obstante, podemos estar seguros que la tragedia, no radica en la fe, sino en el colonialismo y el imperialismo y en los explotadores de siempre, que se aprovechan de cualquier creencia para mantener la ignorancia ,la pobreza, la corrupcin, el primitivismo y el tribalismo.

No hay que culpar al Islam ni al cristianismo, como tampoco absolverlos. Ningn imperio y ninguna jerarqua religiosa han logrado nunca resolver los problemas de la explotacin y la injusticia en la tierra. Todas tienen un pecado original: no son autnticamente nacionales, no son realmente populares ni remotamente revolucionarias. La fe puede asistir a una u otra fuerza poltica, no suplantarla.

Uno de los peores indicadores de desarrollo humano

Somalia deba avergonzarnos. Con sus 637 657 Km2, es mayor que cualquier pas de Europa, excepto Rusia, con 2000 kilmetros de costas y enormes recursos pesqueros, apenas cultiva el 2 % de su territorio y sus cerca de ocho millones de habitantes, forman una de las comunidades con peores indicadores de desarrollo humano.

Maravillados por la delicada fragancia del incienso, que los europeos conocieron all, los romanos llamaron a Somalia el Pas de los Aromas. Lamentablemente de all no llega ahora fragancia alguna, sino el anuncio de nuevas tragedias.



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