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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2004

A propsito del 20 aniversario de la muerte del pensador marxista argentino
Hctor P. Agosti, introductor de Gramsci en Amrica Latina

Nstor Kohan
Le Monde Diplomatique

Inspirndose en Anbal Ponce, Henri Lefebvre y Antonio Gramsci, Agosti intent renovar la cultura comunista frente al dogmatismo stalinista


Un intelectual crtico

El poder protege, difunde y promociona a sus intelectuales predilectos. Los crticos corren otra suerte. Cuando no los asesinan (Rodolfo Walsh, Silvio Frondizi, Raymundo Gleyzer, etc.), quedan sepultados por el polvo gris del olvido o el desconocimiento de las nuevas generaciones.

Hctor Pablo Agosti [1911-1984] fue un intelectual crtico. El rescate de su memoria, a 20 aos de su muerte, invita a reflexionar sobre su obra: El hombre prisionero [1938]; Emilio Zola [1941]; Literatura francesa [1944]; Defensa del realismo [1945]; Ingenieros, ciudadano de la juventud [1945]; Cuaderno de bitcora [1949]; Echeverra [1951]; Para una poltica de la cultura [1956]; Nacin y cultura [1959]; El mito liberal [1959]; Tntalo recobrado [1964]; La milicia literaria [1969]; Anbal Ponce. Memoria y presencia [1974]; Las condiciones del realismo [1975]; Ideologa y cultura [1978]; Cantar opinando [1982]; Mirar hacia delante [1983]; Correspondencia con Enrique Amorin [s/fecha].

Agosti fue uno de los tericos del Partido Comunista en Argentina. Si bien muchsimos intelectuales pasaron por sus filas, algunos hicieron poca. Como l, Anbal Norberto Ponce [1898-1938], Rodolfo Puiggrs [1906-1980], Ernesto Giudici [1907-1991] y, sin ser un terico, el poeta Ral Gonzlez Tun [1905-1974]. Ponce tuvo que exiliarse tempranamente en Mxico. All, antes de morir, revis su liberalismo sarmientino. Puiggrs cuestion el antiperonismo y rompi con el PC en 1946. Giudici, disidente desde aos atrs, renunci al PC en 1973. El nico terico que se mantuvo fiel hasta el ltimo da, a pesar del dogmatismo de una direccin que no ocultaba sus simpatas por Stalin, fue Agosti.

El joven discpulo de Ponce

En 1927 Agosti se suma al PCA. Tiene 16 aos. Queda fascinado por Anbal Ponce. En 1929 ingresa a la Facultad de Filosofa y Letras. Con otros jvenes funda la agrupacin Insurrexit, homnima de otra anterior. En 1933, siguiendo las sugerencias de Ponce, el joven Agosti publica Crtica de la Reforma Universitaria (en la revista Cursos y Conferencias). Ese ao aparece un folleto furioso: Quince aos de derrotas bajo el signo de la Reforma (probablemente redactado por Ernesto Sbato, compaero de Agosti en Insurrexit).

Durante la dcada infame Agosti es encarcelado varios aos (hasta 1937). Al salir revaloriza la Reforma de 1918. En la crcel nace su primer libro, El hombre prisionero, publicado en 1938. En l escribe: En nuestra Amrica slo dos grandes figuras ejemplifican al verdadero intelectual revolucionario. Una es Maritegui, el magnfico escritor que desde su silln de invlido promueve la organizacin del proletariado peruano. La otra es Mella. Advirtase que no menciona ni a Victorio Codovilla [1894-1970] ni a Rodolfo Ghioldi [1897-1985], principales dirigentes del PCA, quienes haban enfrentado a Maritegui y a Mella.

Los Cuadernos de Cultura

No obstante el stalinismo extremo de Codovilla y Ghioldi, Agosti logra al interior del PC un espacio de reflexin autnoma que se condensa en las revistas culturales Expresin y Cuadernos de Cultura. A sta la fundan Roberto Salama e Isidoro Flaumbaun. Agosti comienza a dirigirla a los pocos nmeros, convirtindose en su gua inspirador desde 1951 hasta 1976.

Cuadernos de Cultura fue posible gracias a una divisin del trabajo. Como alguna vez describi al PC brasileo Carlos Nelson Coutinho, los intelectuales se ocupaban de la cultura pero no interferan con la poltica partidaria. En el PCA suceda lo mismo. Agosti se daba el lujo de explorar la cultura marxista, apartndose de las autoridades soviticas... siempre y cuando no se metiera con la poltica de Codovilla y Ghioldi, quienes vibraban al ritmo de Mosc. Abra el juego en la teora, pero aceptando esa disciplina, incluso a costa de su propio desarrollo intelectual.

El reconocimiento de Henri Lefebvre

Por ejemplo, el 4 de febrero de 1955 el filsofo francs Henri Lefebvre [1905-1991], uno de los pensadores ms importantes del marxismo occidental, le enva una carta a Agosti: Desde que recib su trabajo Defensa del realismo llamo la atencin de mis amigos franceses sobre lo que ocurre en la Argentina desde el punto de vista cultural [...] Pocos textos se han escrito ms serios, ms profundos que esas lneas. Le confesar que se adelantaban a casi todo cuanto se escriba en Francia por esa poca (1949-50) [...] Hemos conducido, usted y yo, conocindonos muy poco, y de manera independiente, la misma lucha por la objetividad profundizada del arte nuevo. Era una consagracin. Agosti, orgulloso, la incluye como prlogo en la segunda edicin de Defensa del realismo [1955]. Pero en 1956 la URSS invade Hungra. Lefebvre no lo soporta y cuestiona. Lo expulsan del PCF. En la tercera edicin de 1963, Agosti elimina aquel prlogo de su libro. Ese gesto, autoflagelante, resume su acatamiento de la disciplina.

Introduccin de Gramsci

Agosti es el introductor de Antonio Gramsci [1891-1937] en Argentina y Amrica Latina. Su difusin es pionera en todo el mundo. Gracias a Agosti, el pensamiento de Gramsci es conocido antes en Argentina que en Inglaterra, Francia, Alemania o EEUU. Edita las cartas del italiano en 1950 y los Cuadernos de la crcel entre 1958 y 1962.

Ms all de estas traducciones, la recepcin productiva de Gramsci comienza con el Echeverra [1951] de Agosti. Distante del revisionismo histrico, rosista-peronista, y del liberalismo antiperonista, este libro no glosa a Gramsci ni es un manual introductorio. En l, Agosti utiliza sus categoras para comprender la cultura nacional del siglo XIX y la impotencia poltica de la burguesa argentina, en el XX. Concluye que se agot el papel histrico de la burguesa argentina, pues esta clase nace desvalida de impulsos desde antes de emprender la marcha.

Ese anlisis coincide con el prusianismo que le atribua Ernesto Giudici, el otro intelectual comunista de relieve. Ambas descripciones sociolgicas discrepaban implcitamente con la voz oficial del PCA, que otorgaba un papel absolutamente positivo a la burguesa nacional en el frente democrtico. Sin embargo, Agosti nunca se anim a extraer todas las consecuencias polticas que se derivaban de su estudio. Dej picando la pelota. Slo sus discpulos se atreveran a lidiar rompiendo con el PC con esa tesis explosiva.

Segn Agosti, Echeverra representaba una tradicin democrtica, nacional-popular, diferente a Rosas, Mitre y Roca. Una tesis que reaparecer, pulida y desarrollada, en Nacin y cultura y El mito liberal, sus dos libros de 1959.

Sus mejores libros

En ambos textos, Agosti reconstruye el linaje de la tradicin de izquierda, enfrentando al liberalismo y al nacionalismo cultural. Encontrar un camino socialista autnomo frente a las dos caras de la cultura dominante argentina impregna una bsqueda que seguramente todava no ha concluido.

En Nacin y cultura reaparece Gramsci, en seal de alarma. En medio del nacimiento de la nueva izquierda, Agosti advierte: o se moderniza la cultura comunista, unindose al pueblo-nacin, o se corre el riesgo de perder la hegemona en la izquierda (lo que finalmente ocurre).

Ese ao la revolucin cubana trastoca todo el andamiaje poltico y cultural del marxismo latinoamericano. El 1 de agosto de 1959 Agosti, aunque fiel a la URSS, le escribe a Enrique Amorin: Mir lo que pasa en Cuba. No quiero en esto pecar de ese optimismo exagerado de que siempre me acuss, pero a m me entusiasman los episodios de Cuba.

De la mano de Gramsci, y con el trasfondo de Cuba, Agosti reexamina la supuesta continuidad entre el comunismo del siglo XX y el liberalismo del XIX, tan cara a historiadores y ensayistas del PCA como Juan Jos Real, lvaro Yunque, Leonardo Paso o incluso el joven Puiggrs. En 1959 esa afinidad haba estallado. Ese ao, Agosti pretende dar un curso sobre Gramsci (quizs el primero en Argentina), pero Frondizi clausura la Casa de la Cultura, en un adelanto de lo que vendra despus.

Los discpulos herejes y la nueva izquierda

Con sus escritos y la ayuda de Gramsci, Agosti impulsa una corriente culturalmente renovadora dentro del PCA, en la que se inspiran sus discpulos Jos Aric [1931-1991] y Juan Carlos Portantiero. Ambos, junto con Oscar del Barco, se animan a dar el paso que Agosti eludi: desobedecer a la direccin del PC. Prolongar la divergencia cultural al campo poltico. As nace Pasado y Presente, primero como revista y luego como editorial. Lo mismo sucede con La Rosa Blindada de Jos Luis Mangieri, Andrs Rivera y Juan Gelman (aunque stos estaban ms vinculados a Gonzlez Tun que a Agosti).

En un informe indito de 1965, despus de la fractura de Pasado y Presente y La Rosa Blindada, Agosti reconoce su lmite: Creo que cuando enunciamos los principios de tolerancia y libre emulacin estamos diciendo que, en las cuestiones no referidas a la lnea poltica del Partido [El subrayado me pertenece. N.K.], el slo mtodo admisible es el de la confrontacin (y aun la confrontacin pblica) de las diversas opiniones, sometidas por lo mismo a la prueba de la prctica, sin que ninguna de ellas aparezca investida con los caracteres de escuela nica. Se puede discutir todo en teora (en filosofa menciona a Len Rozitchner, en historiografa a Jos Chiaramonte), pero el lmite de la amplitud llega hasta... la poltica. Eso no se puede tocar.

Al romper con el PC, Portantiero y Aric pueden abocarse a la luz del da a las herejas que Agosti transitaba en puntas de pie y a escondidas, para no chocar con la lnea partidaria. Pero hay una diferencia entre el maestro y los discpulos. Si bien Agosti se mantiene obediente, sin animarse a desafiar a la ortodoxia seguramente su mayor debilidad, cabe reconocerle una virtud. Nunca sigue la corriente. Se mantiene firme, aunque eso le cueste no pocas humillaciones en su rol de intelectual frente al rgido control de Codovilla y Ghioldi. Aric y Portantiero, en cambio, se permiten romper. As ganan prestigio en el campo cultural y pueden encarar una editorial como Pasado y Presente que, sin duda, quedar en la historia. Pero, a diferencia de Agosti, terminan navegando siempre con la ola del momento: stalinistas en los 50, castristas y gramscianos en los 60, montoneros en los 70, alfonsinistas en los 80, socialdemcratas de la tercera va en los 90 y as de corrido... Lo que se gan en libertad intelectual se perdi en coherencia tico-poltica.

Balance provisorio

Agosti fue brillante, precursor y original. Asumi un compromiso. Estuvo preso. Fue lcido y leal. No se acomod. No tuvo miedo de contradecir la cultura oficial argentina. Ejerci un pensamiento propio, a contramano de las modas. Eso es lo mejor de Agosti, lo ms rico, actual y perdurable. Sin embargo, al aceptar la divisin del trabajo, termin subordinando su reflexin a la vigilancia de Codovilla y a la implacable disciplina sectaria de su aparato. De este modo, sacrific lo mucho que haba en l de creador en aras de los moldes trillados, asfixiantes y rudimentarios del stalinismo. Ese fue su lmite y su drama.



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