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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2006

Recorrido por la otra cara de la visita del Santo Padre
Crnica de la ciudad teocrtica, Valencia

Lucas Marco
LAvanc/Rebelin

Nada tienen que envidiar los ayatols chies de Irn o el rgimen de Arabia Saud a la ciudad de Valencia. Gobernado frreamente por el ala campista del Partido Popular, el Pas Valenciano acogi el pasado fin de semana la visita del Papa Benedicto XVI, con un impresionante despliegue poltico y meditico


Viernes 7 por la tarde.

Empieza el espectculo. An sin actos convocados hasta la noche, los participantes en el V Encuentro Mundial de las Familias inundan una parte determinada del centro histrico de Valencia, la Plaza de la Virgen y las catedrales colindantes. En las manzanas de alrededor, se respira un ambiente enrarecido, desrtico y ttrico, una especie de frontera entre el centro y el resto de la ciudad que ms tarde volvera a materializarse.

Fauna y flora

La masa de peregrinos, curas, monjas, muchachos y muchachas y familias (en su gran mayora de ms de tres o cuatro hijos) se distinguen fcilmente del resto de la ciudadana por todo tipo de atuendos con los colores blanco y amarillo de la bandera del Vaticano, especialmente gorras y mochilas. La pantalla gigante habilitada por la televisin autonmica Canal 9 (en total 40 por toda la ciudad), retrasmiten, a la espera de algn acto destacado, fotos del Santo Padre fundidas con el propio logotipo de la televisin y el logotipo del Encuentro de las Familias.

La muchachada catlica se dirige entre cnticos y consignas de apoyo al Papa hacia la concentracin espontnea. Frente al gigante retrato floral del Papa, unos curas de Vigo muestran orgullosamente sus camisetas: Hazte cura y que sea lo que Dios quiera; a su lado una joven intenta adquirir la versin femenina. Un poco ms all, una decena de tiernos cros sostienen un cheque gigante a modo de pancarta con el importe de  ms de tres millones de avemaras para el Papa. Uno de los cros explica concienzudamente que la iniciativa surgida en Internet, auspiciada por el colegio Cumbres y por el internutico Club Faro, auspiciado ste por los fundamentalistas Legionarios de Cristo, consista en ir aadiendo en un contador en la red el nmero de avemaras rezados para el Papa. Las previsiones fueron superadas y el cheque ascenda a ms de tres millones. Otro grupo, venido del laico pas vecino, pasea una bandera francesa. Cerca, cinco cros y su tutor, que ms bien parece un boy scoutt, sostienen orgullosos una bandera de Estados Unidos.

La presencia policial tambin se hace notar, dndose curiosas escenas de pelegrinos de todo pelaje, secta y procedencia mezclados con robustos policas antidisturbios, un nmero indeterminado de agentes secretos e incluso los militares que gestionan diversos hospitales de campaa en diversos lugares de la ciudad. Segn diversas fuentes, 9000 agentes de seguridad, entre polica nacional, polica local, guardia civil y los efectivos del ejrcito. Segn Canal 9, Valencia dispone de un polica cada cinco metros durante estos das...

En una fugaz visita a un McDonalds cercano, en seguida el acento caribeo se hace notar. Venezolanos venidos desde la otra parte del Atlntico para disfrutar de la visita papal engullen hamburgesas, mientras centenares de miles de pobres, que tardaran varias vidas en pagar un billete de avin transatlntico se quedan en los cerros de Caracas. Afirman estar encantados de estar en la ciudad. Ms tarde tendramos otros encuentros con peregrinos del tercer mundo...

Prensa afn

Una rpida ojeada a la prensa especializada, repartida gratuitamente por las calles, resulta sumamente reveladora. La Universidad CEU Cardenal Herrera distribuye un peridico gratuito elaborado por alumnos de Periodismo. El CEU (controlada por la ultrareaccionaria Asociacin Catlica de Propagandistas) publica en las pginas de El Rotativo una entrevista al famoso catedrtico de Psicopatologa Aquilino Polainas, denunciado pblicamente por sus tesis homfobas y una crnica de la presentacin del documental Amnesia sobre los mrtires valencianos del siglo XX, en la cual el historiador Jos Andrs Gallego (participante de dicho documental) afirma que nuestro mensaje es de perdn no de entrar en el juego de quien mat ms, sino mostrar el testimonio de los que murieron perdonando en referencia a la Guerra Civil espaola.

Choque de concepciones

Despus de echar un vistazo a tales perlas periodsticas, caminando hacia el casco antiguo de la ciudad, el barrio de El Carme y Velluters, el ambiente cambia drsticamente. Tan slo unos centenares de metros ms all de la masa catlica, el barrio vive una autntica guerra de pancartas en los balcones. Carteles de la campaa ciudadana Jo no tespere pueblan muchas ventanas de viviendas particulares de ciudadanos hartos de la intolerancia del Vaticano, tal como reza una pancarta en la Plaza del Tosal. En esta zona, donde la presencia de peregrinos por metro cuadrado se reduce drsticamente, las miradas y las picarescas sonrisas entre annimos ciudadanos ajenos al espectculo que se cruzan sin conocerse contrastan con la indignacin de algunos peregrinos al detectar los carteles contra la visita del Papa. A medida que se avanza caminando hacia las calles ms cntricas de la ciudad, rodeados de grandes almacenes, chicas jvenes distribuyen gratuitamente abanicos de una importante compaa elctrica y gorras de una caja de ahorros catalana, especialmente editados para la visita del Santo Padre. Bajo un sol de justicia, los peregrinos inundan el centro de la ciudad, sonriendo, felices y contentos de la ciudad que les acoge. Algunos viandantes autctonos que se declaran ateos radicales afirman estar preocupados por si el Estado del Vaticano ha anexionado la ciudad: edificios pblicos como el Palau de la Generalitat o las Corts Valencianes, as como el Ayuntamiento lucen junto a la bandera espaola la bandera del Vaticano...

El paseo acaba a ltima hora de la tarde con un espectculo muy particular en la Plaza de la Virgen. Jvenes de diversas parroquias de la ciudad, acompaados de guitarras y tambores cantan y bailan en honor del Santo Padre. La locura colectiva acaba de empezar. Un par de horas ms tarde se ha convocado un rezo del rosario colectivo en la Playa de la Malvarrosa. La noche promete.

El xodo de los tranvias hacia el rosario de la playa

El xodo de los tranvias hacia la playa sorprende a los usuarios autctonos y ajenos a la celebracin que observan incrdulos decenas de vagones llenos a rebosar de jvenes, familias enteras, curas, seminaristas, monjas, revisores y otras tribus difcilmente identificables. Protegidos a su llegada por un impresionante dispositivo policial y con el habitual corte de trfico de toda calle que tenga la desgracia en esta ciudad de encontrarse en un radio de 200 metros alrededor del acto de turno.

Pasada la medianoche, el rezo colectivo deja su rastro en forma de montones y montones de basura en la playa y en el paseo, entre ellos miles de pginas de El Rotativo. En esto, aparece un grupo de latinoamericanos ensayando algunas actuaciones para el dia siguiente. La puesta en escena, que incluye banderas de pases como Venezuela, Bolvia, Mxico o Colombia, intenta dar la imagen de la representacin latinoamericana en el encuentro. La interlocutora desvela que procede de Santa Cruz, en Bolvia, la regin rica autonomista del pas que no ve con buenos ojos eso de presidentes indgenas y, adems, socialistas...

Hacia la una de la madrugada todo ha acabado de momento. No queda ningn peregrino por las calles, todos duermen plcidamente en sus respectivos alojamientos, la mayora en la Feria de Muestras, habilitada especialmente para el alojamiento, o directamente en los jardines de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la obra faranica del PP valenciano que acoger los diversos actos protagonizados por el Santo Padre. Por su parte, las ilustres autoridades eclesisticas, duermen plcidamente en los tres mil alojamientos construidos a propsito en el Seminario de Montcada.

Sbado 8 por la tarde

Contina el espectculo durante el da fuerte de la visita del Papa. Unas diez manzanas alrededor del acto del Papa son cortadas por la Polica Local. Los conductores consiguen sortear hbilmente los controles con excusas como la visita al hospital que se encuentra en la zona restringida. Ms tarde se comprobara que colarse en esta zona verde al estilo bagdad sin acreditacin de peregrino o de prensa no resultaba tan difcil. Algunos fieles autctonos no acreditados se indignaban ante el filtro entre acreditados y el resto de la humanidad. Pero lo que desconocan es que los alrededores de la zona estaban estratgicamente divididos para ubicar las sillas correspondientes a los fieles, esta vez los acreditados. As, cada cual preguntaba a los centenares de jvenes voluntarios ([email protected], rezaban sus camisetas) en qu sector deba ubicarse.

La huella del Partido Popular

En esta zona, compuesta de barrios artificiales creados en los ltimos tiempos por el PP, la delantera en la  guerra de las banderas la llevaba el bando pro-vaticano, aunque con algunas excepciones disidentes que haban preferido mostrar su rechazo al espectculo que desde hace tres meses vienen vociferando los medios de comunicacin, especialmente el rgano oficial de propaganda de los populares valencianos, Canal 9. ste, a su vez se ha convertido paulatinamente en rgano de propaganda del mismsimo Vaticano, desarrollando sus informativos en sus estudios de Valencia y en un estudio habilitado en la Santa Sede en las ltimas semanas. Las pantallas gigantes de dicha cadena hacen la funcin de recompensar a los fieles no acreditados y los que estn situados ms lejos del altar de 9000 m2, que con un coste estimado en 900.000 euros ha mantenido cortado un puente neurlgico de la ciudad durante semanas, habilitado para el Santo Padre. El despliegue meditico resulta impresionante, con presencia especial de medios afines invitados al espectculo, como la hermanada Telemadrid.

Un espectculo de ms de 30 millones de euros

La imagen resultante de los jardines que rodean a los diversos sectores resulta a primera vista un tanto delirante. Centenares de peregrinos tirados en el csped bajo el sol de justicia acompaados de los grifos pblicos habilitados para evitar desmayos, y las posteriores revelaciones divinas que podran producirse.

Todo ello daba la imagen de un campamento urbano muy particular, unido por algo en comn: la presencia del Papa en una ciudad cuyos gobernantes han gastado como mnimo 30 millones de euros (5000 millones de pesetas) para la ocasin. Sin embargo las cifras, como han denunciado el conjunto de partidos a la izquierda del PP, se desconocen. Simplemente no se han dicho. El despropsito es tan grande que no se atreven a decirlo, afirma Glria Marcos, coordinadora de Esquerra Unida del Pas Valenci. Segn Marcos, ni el propio director general del Grupo RTVV (Rdiotelevisi Valenciana) sabe cunto costar el despliegue meditico de los medios pblicos autonmicos. Pero, como afirma Gil-Manuel Hernndez, profesor de Sociologa de la Universidat de Valncia, lo menos importante es el motivo, que ciertamente evidencia el inmovilismo y muestra la alarmante incomprensin del mundo por parte de la institucin; lo que cuenta es el efecto espectacular de hacer como si todo fuera bien. El profesor Hernndez sostiene en un artculo publicado en la prensa valenciana que las facciones dominantes de la iglesia catlica deben hacer creer que la institucin dialoga con la modernidad globalizada, aunque en el fondo su dogmtica intransigente inhabilita la organizacin para un verdadero dilogo. Prueba de ello ha sido la constante alusin, que muchos imaginaban ms contundente todava, del Santo Padre y del encuentro de las familias en general a los ltimos cambios legislativos en relacin a los derechos de los homosexuales (aunque en estos ambientes el protagonismo es para los derechos de las familias, en abstracto, que son las que han sido gravemente atacadas con tales leyes), politizando notablemente el ambiente de estos clidos das de Julio. Todo ello traa a la memoria algunas imgenes de la visita del anterior jefe supremo del Vaticano, que a finales de la guerra fra aterrizaba en Nicaragua y despus de besar el suelo del aeropuerto rea a Ernesto Cardenal, telogo, poltico y escritor por ser ministro de Cultura durante la Revolucin Sandinista. Todo ello delante de centenares de miles de nicaragenses que gritaban Iglesia Popular!.

Neofranquismo para recibir al Santo Padre 

Ya dentro de la zona comienzan a aparecer las banderas carlistas, las habituales banderas vaticanas y las espaolas, adems de algunas autonmicas. Entre todas estas banderas, algunas rojigualdas incluyen el aguilucho franquista. Cuando el redactor de esta crnica consigue  superar algunos controles para fotografiar dicha bandera, el joven energmeno que la sostena discuta encarecidamente con una joven de la organizacin que le peda que no la inclinara tanto hacia la carretera que iba a recorrer el Santo Padre, ya que poda resultar peligroso dado que estaba en la primera fila. Al requerimiento de este redactor para que dejara de moverla un momento y poder de esta manera tomar una buena instantnea, el joven retira en seguida la bandera y comienza un rosario de gritos e insultos. El joven, impotente al no poder abandonar su magnfica silla de primera fila se mostraba compungido. Cuando este redactor se acarca al polica nacional que estaba apenas a un metro de distancia para indicarle que dicha bandera era preconstitucional y preguntarle por las medidas que se iban a tomar ante tal ilegalidad, el agente asinti y responsi que estaba al corriente, que en seguida sera retirada. Un agente muy amable. La bandera no fue retirada. Minutos ms tarde hallaramos dos ms en diferentes sectores colindantes, bien preparadas para recibir al Santo Padre. Adems de las que saludaban la llegada del Papa desde algunos balcones de la ciudad.

Empieza el show

De repente el jbilo se activa. Llega el Santo Padre, tan esperado por los asistentes. Recorriendo el camino inverso al que se haba caminado anteriormente, destaca la imagen de los miles de peregrinos sentados en sus sillas hipnotizados de cara a las enormes pantallas habilitadas. Filas y filas de peregrinos con el mismo rostro en una misma direccin con el teln de fondo de los showmans que presentaban y comentaban el espectculo por la megafona. Absorbidos por la imagen, slo se interrumpa la atencin con cnticos y gritos de Benedicto, Benedicto. Ms que un Papa, pareca que el Santo Padre fuera una estrella del ftbol como Maradona o alguna estrella del pop. Todo un espectculo de histeria colectiva por el mdico precio de cinco mil millones de las antiguas pesetas...

Lo dicho, nada que envidiar a los malvados Estados tirnicos e islmicos del mundo. El PP ya lo ha conseguido, una fugaz ciudad teocrtica. Qu nos deparar el futuro?



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